Mi Adorable Maldición Capítulo 14 logo-shows.f4db5831d718e60c9bb72e630f8...

Novelas

MI ADORABLE MALDICIÓN
2PM/1C

Mi adorable maldición

Mi Adorable Maldición Capítulo 14

Transcripción del Video

....

Locutor: Televisa presenta...

Aurora: [Llora]

Mi crucifijo.

Ya ni quiera tengo mi crucifijo

para pedirte perdón

por mis pecados, Señor.

Severo: Vamos a ver

quién puede más.

De rodillas me vas a pedir

un pedazo de pan.

Mónica: Ay, disculpa,

¿aquí es donde se va a presentar

Aurora Sánchez?

No bueno, que pelada.

Luis: Bienvenida al Huateque.

Solo hay que ver si quedan

boletos todavía.

Mónica: Es que tiene que haber,

no nos podemos perder

el espectáculo, Luis.

Camilo: Híjoles, muñequita,

pues boletos sí hay, ¿verdad?

Lo que pasa es que más bien

es un espectáculo

como para caballeros.

Mónica: Ah.

¿Me vas a discriminar

por ser una dama?

Camilo: No, no, no,

de ninguna manera.

Mónica: Ah...

Camilo: Lo que no quiero es

que los caballeros le falten--

Le falten el respeto, ¿eh?

Luis: Oye, pensándolo bien

es mejor que nos vayamos,

Mónica, que no vengamos.

Mónica: ¿Cómo?

¿Y perdernos el espectáculo

del año? No, no, no,

eso sí que no.

Yo quiero conocer a esa tal

Aurora Sánchez.

Y sí, quiero verla aquí,

en primera fila.

Camilo: Esos son los boletos

más caros.

Mónica: Ah, pues quiero "trois".

O sea tres, tres.

Uno, dos, tres.

Camilo: A ver,

tráeme los boletos.

Pues nos va a dar mucho gusto

tenerla aquí.

Mónica: Ah, muchas gracias.

Camilo: A ver.

Uno, dos...

Mónica: "Trois".

Camilo: "Trois".

"Trois", ahí está.

Mónica: "Merci".

Camilo: [Carraspea]

Mónica: Ay, Luis,

no piensas pagarle al señor,

¿o qué?

Luis: Ah, sí.

Ponciano: Así como lo oye,

padre.

No, hasta el joven

Rodrigo Villavicencio

me tuvo que ayudar

a detener a la turba

que venía con Macrina.

Padre Basilio: Ella insistía

en que tenía que alejar

a las ánimas del mal.

Ponciano: Imagínese.

No, si el joven no--

no los amenaza con llamar

al comandante Quiñones,

pues no se va.

Padre Basilio: Que barbaridad.

Me voy unos días

y medio pueblo se vuelve loco

con las mentiras de Macrina.

Ponciano: No, pero espérese

que todavía no le cuento

lo mero peor.

En la noche de muertos,

aquí merito a doña Elsa

se le apareció un ánima en pena.

Padre Basilio: ¿A doña Elsa?

Ponciano: Sí.

Mi nieto también la ha visto.

Y hasta el joven Rodrigo.

Para que vea que los espíritus

sí rondan el panteón.

[Suspira] Como mi Josefa.

Tobías: iAbuelo, abuelo, abuelo!

iAbuelo, abuelo, abuelo!

Andan diciendo en el pueblo

que el ánima en pena

atacó a los hijos

de doña Apolonia,

que casi los mata.

Ponciano: Calaveras del terror,

pero ¿cómo que los atacó?,

¿cuándo?

Tobías: Ay, pero qué le está

pasando a la gente

de este lugar.

Quiñones: Los hermanos

Rafael y Gonzalo Galicia,

de la hacienda El Recuerdo,

acompañados de su señora madre

levantaron la denuncia

correspondiente.

Los hubiera visto,

venían todos arañados.

Dijeron que el ánima en pena

los había perseguido

hasta la hacienda.

Pero usted no se preocupe.

Rodrigo: A ver,

me va a perdonar, comandante,

pero yo a esos dos los vi

salir corriendo del panteón

y nadie los estaba persiguiendo

y mucho menos un fantasma.

Quiñones: La denuncia

quedó presentada

contra quien resulte

responsable.

Rodrigo: Pero no va a creer

que fue un ánima en pena,

por Dios, es ridículo.

Quiñones: A ver, en este momento

yo no voy a descartar

ninguna línea de investigación.

Y sobre todo,

no me voy a desistir

porque quedaría muy mal

con doña Apolonia.

Rodrigo: Y prefiere quedar

en ridículo

frente a todo el pueblo.

Los Galicia

inventaron todo esto.

Quiñones: Ay, ya, ya, ya.

Ay, los Villavicencio

y los Galicia,

siempre de pleito.

Y a mí, nada más me meten

en problemas.

Me acuerdo

como cuando amanece en Guaymas,

cuando estaba--

Rodrigo: A ver, no estamos

hablando de eso,

no tiene nada que ver.

Quiñones: Mire,

si usted quiere

presentar una denuncia

por falsa declaración

haga los trámites

correspondientes, ¿eh?

Ya sabe que aquí

todo se hace conforme a la ley.

Rodrigo: Sí.

Quiñones: Pues este.

Ahora sí.

Aurora: iSevero Trujillo!

iAbreme!

iSevero!

[Golpea la puerta]

iSácame de aquí! iSácame!

iMaldito! iMaldito!

iAbreme! iAbreme!

Mónica: Ay, Rodrigo, ¿qué crees?

Ya tenemos los boletos

para el espectáculo

de esta noche en el Huateque.

Ay, conseguimos primera fila.

Luis: Sí, carnal,

los compré para que ya

salgamos de dudas, de una vez.

Mónica: Ajá.

Rodrigo: [Suspira]

Mónica: ¿Verdad que sí quieres

ver a tu amiga triunfar

esta noche, primito?

Rodrigo: Ni me interesa ver

el espectáculo ni me lo quiero

imaginar.

Mónica: Pero es que--

Rodrigo: Pero voy a ir.

Mónica: Ay, perfecto,

entonces me voy arreglando.

Luis: Nomás no vaya a exagerar,

Mónica, que recuerda

que en ese lugar

los caballeros, pues,

no son muy caballerosos.

Mira, yo sé que estás seguro

de que no es ella,

pero ¿si resultara que sí?

¿Si vamos a ver a Aurora?

En... pues bueno,

como vaya a salir.

Mi consejo es que te prepares

mentalmente.

Rodrigo: Ya no sé qué pensar,

Luis.

Ya no sé si esa mujer

pueda ser Aurora, si no,

todo es muy extraño.

Luis: Bueno, entonces vamos

esta noche y lo aclaramos

de una vez.

Rodrigo: Estoy convencido

de que algo grave le pasó.

Tal vez fue esto,

su decisión de convertirse

en otra persona,

en alguien que...

Que se puede presentar

en lugar como este.

Zuleyma: Hola,

¿se encuentra Camilo Espinosa?

Camilo: Soy yo.

Soy yo.

Pues, muy...

bienvenida.

¿Cómo estás?

Zuleyma: Pues fíjate

que un poquito desconcertada

porque afuera hay un letrero

que dice que se presenta

Aurora Sánchez,

"La Pasión Infernal",

y yo, corazón, soy Zuleyma,

"La miel del Caribe".

Camilo: Zuleyma.

Bienvenida.

Detallitos, ¿eh? No te preocupes

lo importante es que ya estás

aquí.

Zuleyma: Sí, mi amor,

pero me vienen a ver a mí

no a esa fulana.

Camilo: Sí, claro, claro,

por supuesto.

Yo lo arreglo.

¿Necesitas algo?

Zuleyma: Pues sí, fíjate

que necesito una asistente

que me ayude con el vestuario

y pues un tiempecito

para ensayar con las luces

porque imagino que sabes

que las luces

son muy importantes aquí.

Camilo: Sí, sí, claro,

por supuesto, lo que necesites.

A ver todos, todos, todos,

a esta hermosura,

lo que necesite, ¿estamos?

>> Lo que diga, jefe,

lo que diga.

Camilo: Por favor.

iEy, ey, ey!

Corina: Fue asqueroso,

mis botas carísimas arruinadas.

Ya me bañé tres veces, mira,

huele, huele a vaca.

Mónica: Ya, mamá, ya.

Corina: Tú dijiste que

íbamos a trabajar en la granja,

me dejaste sola.

Mónica: Mamá,

entiende que el objetivo

que tengo es ganarme

la confianza de mi primo.

Y para eso tengo que estar

cerca de él,

sobre todo esta noche.

Corina: ¿Qué pasa esta noche?

Mónica: El espectáculo

de la amiguita de infancia

de Rodrigo.

Corina: iUn espectáculo!

¿Puedo ir?

Mónica: Ay, mamá,

no estás incluida en el plan.

Corina: [Balbucea]

Mónica: Eh, nada, ¿eh?

[Celular]

[Suspira]

Corina: ¿No vas a contestar?

Mónica: Es Rafa,

el hijito de mami, como da lata.

Corina: Pues no va a dejar

de llamar hasta que contestes.

Mónica: ¿Qué quieres, Rafael?

[Rafael]: Que bueno

que me contestas.

Oye, te marco para--

Mónica: Para quitarme el tiempo,

¿no?

Rafael: No, no, no.

Eh, te quería contar como estuvo

la cosa en el panteón.

Mira, yo solo me enfrenté

al ánima en pena.

[Mónica]: No me interesa.

¿Algo más?

Rafael: Ah, este, oye,

te quería contar también

que conseguí boletos

para el evento de hoy

en la noche en el Huateque,

¿quieres venir conmigo?

Mónica: Ay, que pena.

Pero voy a ir con mi primo

y su amigo.

Rodrigo: ¿De veras?, bueno,

entonces por allá nos vemos.

Mónica: Con esto de que nuestras

familias no se llevan,

confórmate con verme de lejos,

¿sí? "Au revoir", Rafael.

Ay, a ver si así entiende

este idiota.

>> [Chista] Jefe, jefe.

Ya quité el letrero.

Camilo: ¿Eh?

>> Ya quité el letrero.

Pero ¿cómo le va a hacer

para anunciar a la chamaca?

Camilo: Pues como

>> ¿Cómo Aurora?

Camilo: Sí, hombre--

Zuleyma: Oye, oye, oye, oye,

yo no soy ninguna

Camilo: Pues, pues, sí,

muñequita, no eres pero--

Pues hoy te tengo que anunciar

como ella, ¿eh?

Zuleyma: ¿Ah, sí?

¿Y cómo por qué?

Camilo: Pues porque...

Aurora me tuvo que cancelar

de último momento

y como ya tengo boletos vendidos

pues hoy te vas a llamar

como Aurora Sánchez.

Zuleyma: Ah, sí, ven acá, chico,

¿y quién te dijo a ti

que yo soy otra?,

sustituta, una fulana.

Camilo: iEy, ey, ey!

Pues es lo que hay, ni modo.

Zuleyma: ¿Ah, sí?, pues me voy.

Camilo: [Balbucea] Qué te vas,

ni qué te vas.

Yo ya te pagué.

Si no haces el show

hoy en la noche te demando

por incumplimiento del contrato,

¿cómo ves?

Pues entonces no te ensayo nada,

a ver cómo te sale tu showcito.

Majadero.

Camilo: Al cabo que

ni me importa cómo bailes,

fíjate.

Padre Basilio: Pues sí, hijo,

me contaron lo que pasó

en el panteón y vine a ver

cómo sigue doña Elsa.

Rodrigo: Siéntese, padre,

por favor.

Pues ya sabe, ya la conoce.

Como si nada, trabajando,

como siempre.

Padre Basilio: Sí, pero

me llama la atención

que una mujer como ella

termine creyendo las tonterías

que inventa Macrina.

Rodrigo: Padre,

le voy a decir algo.

Padre Basilio: ¿Qué cosa?

Rodrigo: La supuesta ánima

en pena, la del panteón,

existe.

Padre Basilio: ¿Cómo?

¿Tú también creyendo eso, hijo?

Rodrigo: Sí, padre.

Es Aurora.

Padre Basilio: ¿Aurora?

Rodrigo: Aurora.

Padre Basilio: Pero ¿cómo?

Rodrigo: Mire,

llegó al pueblo.

Venía buscándolo a usted,

tenía que verlo con urgencia.

Y yo estoy seguro que,

que quería decirle

algo muy importante.

Padre Basilio: Ah, que caray,

y yo me retiro.

Padre Basilio: De haber sabido

me hubiera regresado

de inmediato.

Rodrigo: Algo grave

le tuvo que pasar, padre.

Yo me la encontré en la capital.

Era alegre, era...

era jovial.

Ahora es otra, padre.

Padre Basilio: ¿Y dónde está?

Rodrigo: Pues mire,

al parecer se va a presentar

ahora en la noche,

en el Huateque.

Padre Basilio: ¿En el Huateque?

Rodrigo: Como vedete.

Aurora: iAbreme!

iSevero Trujillo!

Severo: ¿Qué?

¿Ya te dio hambre?

Aurora: No.

Necesito usar el baño.

Severo: [Ríe]

Pues hazle como puedas.

Aurora: iAbreme! iAbreme!

Padre Basilio: Entonces,

vas a ir al Huateque

para hablar con Aurora.

Rodrigo: Todavía no estoy

convencido de que sea ella,

padre, pero en la noche

lo voy a confirmar.

Acompáñeme, ¿no, padre?

Padre Basilio: Ay, hijo,

yo soy un hombre de fe,

no puedo ir a esos lugares.

¿Qué dirán mis feligreses?

Rodrigo: Aurora vino al pueblo

buscándolo a usted.

Ella lo necesita, padre.

Si esa mujer es Aurora

solo con usted se va a desahogar

Padre Basilio: Primero que yo--

Rodrigo: A ver, padre,

si alguien puede averiguar

qué pasó es usted.

Por favor.

Padre Basilio: Está bien, hijo,

la voy a buscar antes

de la función,

pero no pienso quedarme.

Rodrigo: Sí, gracias, padre.

Elsa: Padre Basilio,

que bueno que ya regresó.

Padre Basilio: Doña Elsa.

Elsa: No, no se levante.

Quiñones: Wences,

¿ya revisaste aquella cripta?

iWenceslao!

Wenceslao: Sí, híjole.

Quiñones: Ven para acá, caramba.

Wenceslao: Dígame.

Quiñones: ¿Ya revisaste

aquella cripta?

Wenceslao: Nada, mi comandante.

Yo creo que igual y los asustó

un animal o algo, ¿no?

Tobías: Ya les dije

que no van a encontrar nada,

esos de la hacienda El Recuerdo

son unos mentirosos,

porque no los atacó

ningún espíritu.

Ponciano: Tobías,

deja que los policías

hagan su trabajo.

Mejor vete a juntar unas varas

ahí en frente,

tengo que arreglar mi escoba.

Tobías: Sí, abuelo.

Ponciano: Andale, pues.

Inés: Es que no se me hace bien

que obligues a la Zuleyma

que se ponga el nombre

de la Aurora Sánchez.

Camilo: ¿Qué tiene?

Siempre se andan

cambiando el nombre

según les conviene.

¿A poco crees

que se llama Zuleyma?

Inés: Pues no, pero tú

le quieres poner el nombre

de la maldecida del pueblo.

La van a linchar, Camilo.

Camilo: No, hombre,

no va a pasar nada--

Ya déjame de estar zumbando

en el oído, hombre.

Inés: Está bien que quieras

hacer negocio pero no a costa

de una chamaca inocente.

Camilo: ¿Inocente?

Si no le viste las...[Ríe]

Inés: Ya, déjate--

Severo: iCamilo Espinosa!

Camilo: [Grita]

Orale, don Severo, no asuste,

pues, ¿por qué tan temprano?

El show es hasta la noche.

Severo: Vengo a decirte

que harás bien en cancelarlo.

Camilo: Cancelarlo,

¿y eso por qué?

Severo: Porque es un fraude,

por eso.

Camilo: [Gime] Espérese.

Severo: Devuélveme mi dinero.

Camilo: Aquí está su dinero,

viejo apestoso, hombre.

Al cabo aquí nos reservamos

el derecho de admisión.

El boleto.

Severo: Cancela tu espectáculo.

Luego no vayas a decir

que no te lo advertí.

Camilo: Pues este.

Inés: Camilo,

tiene razón,

debes cancelar esto.

Camilo: No voy a cancelar nada,

Inés, hombre.

Inés: No pinta nada bien.

Camilo: ¿Tú crees que le voy

a hacer caso a un viejo loco?

El show pasa porque pasa.

Tobías: El crucifijo de Aurora.

Es el crucifijo del espíritu,

abuelo.

Ponciano: Pero qué cosas dices,

Tobías, los espíritus

no traen crucifijo.

Tobías: El que se hizo

mi amiga sí tenía.

Ponciano: Mira, mi hijo,

una cosa es que tú

no le tengas miedo a las ánimas

y otra que te hagas amigo

de ellas.

Tobías: A este espíritu

lo encontré en el refugio

del perro, el que tenías antes.

Platicaba mucho con ella,

le daba de comer.

Ponciano: A ver, a ver, a ver,

espérame tantito, mi hijo.

¿Cómo que le dabas de comer?

Las ánimas no comen.

Tobías: Esta sí, abuelo,

poco pero sí.

Perdóname que no te dije nada,

pero es que la tenía

que proteger.

Ponciano: Bueno y...

Y este espíritu,

¿es el mismo que vio

el joven Rodrigo?

Pero no te apures,

hoy en la mañana

se fue al cielo.

Ponciano: Bueno, y entonces,

tú te vas a quedar

con el crucifijo.

Tobías: No me lo puedo quedar

porque es de Rodrigo.

El de lo cambió de niños.

Ponciano: ¿Cómo?

¿Cómo está eso, Tobías?

Tobías: Me contó

que fueron amigos de niños,

entonces, él le dio esta cruz

y ella una medallita.

Ponciano: Bueno, pues entonces,

se lo vamos a llevar

al joven Rodrigo.

Pero será mañana

porque ya cayó la noche.

Así que vamos a dormir.

Sale, vamos.

Padre Basilio: Buenas noches,

Camilo.

Quiero hablar con Aurora.

Camilo: Ay, padre,

me va a perdonar,

pero es que ahorita

está descansando del viaje.

Padre Basilio: ¿Descansando, no?

Dile que quiero hablar con ella.

Camilo: Pues véngase al rato,

al espectáculo, y aprovecha

para hablar con ella.

Padre Basilio: Tú sabes que yo

no entro a estos lugares.

Mis hábitos me impiden

entrar y dar el mal ejemplo.

Así que te pido

que llames a esa muchacha

y dile que la estoy esperando

aquí afuera.

Camilo: Déjeme hacer el intento.

Padre.

[Música]

Xochitl: Mi niño, mi niño.

Rodrigo: Ey, ey, ¿qué haces?

¿Qué haces? ¿Qué, qué?

Xochitl: Es un amuleto

para protegerte, mi niño,

lo hizo mi mamá.

Rodrigo: No pero huele horrible

eso, no me lo voy a poner.

¿De qué me vas a proteger,

hombre?

Xochitl: De esa mujer

que anda levantando muertos.

Rodrigo: No, no.

Xochitl: Te va a hechizar--

Rodrigo: Ey, ey, por favor.

A veces tu mamá no se mide

con las cosas que le dicen, ¿sí?

Y con las cosas que le hace

creer al pueblo.

¿Supiste que convenció

a un chorro de gente

para que fueran a hacer

una limpia al panteón?

Xochitl: Mi madre siempre

ha protegido El Salado

de la desgracia

y el mal augurio.

Rodrigo: Mira, no voy a discutir

sobre tu mamá, ¿sí?

Yo la respeto y te respeto a ti

y tus opiniones pero...

Pero nunca voy a estar

de acuerdo con las cosas

que hace.

Xochitl: Pero por esta vez

póntelo.

Rodrigo: No me voy a poner nada.

Xochitl: Póntelo, te lo prometo

que te va a proteger

de esa mujer.

Rodrigo: Xochitl, iya!

Padre Basilio: ¿Qué pasó,

Camilo?

Camilo: Perdóneme, padre, pero

pues dice Aurora

que no lo puede atender.

Camilo: Yo le insistí.

Ya ve cómo son los artistas,

está muy concentrada

con el espectáculo.

Pero dese una vueltecita mañana,

seguro lo atiende.

Nomás falta

que el padre Basilio

me eche a perder el negocito.

Mónica: Ya, mamá, por favor,

no me voy a poner eso.

Corina: Quedaste como una

princesa, lástima que toda esa

belleza de pasarela--

Luis: Mónica.

Que bueno que ya es de noche.

Mónica: ¿Por qué?

Luis: Porque a los bombones

los derrite el Sol.

Camilo: [Ríe] Mi vida.

Que lindo piropo,

eres tan tierno, Luis.

Luis: Ay, sí, solo espero

que no reaccionen todos igual,

si no me voy a agarrar a golpes

con todos en el Huateque.

Xochitl: Andale, qué te cuesta.

Mira es una protección.

Nada más te lo cuelgas.

Está muy discretito, de verdad.

Rodrigo: Yo no creo

en esas cosas, ique no!

Elsa: ...Que se van a vacunar.

¿Qué pasó? ¿Adónde van todos?

Corina: Ah, se van a ir

al espectáculo ese, el Huateque.

Elsa: Rodrigo,

ese no es un lugar

para muchachos como ustedes

y menos para una chica

como Mónica.

Rodrigo: Mamá, tengo que ir.

Elsa: ¿Por qué?

Xochitl: Pues porque ahí

se va a presentar la maldecida

esa de Aurora Sánchez.

Elsa: ¿Cómo?

¿Ahí fue a parar Aurora?

Rodrigo: Mamá,

claro que no es Aurora,

no puede ser Aurora.

Xochitl: Ay, claro que sí,

siempre tiró para la mala vida,

señora.

Rodrigo: Xochi, ya,

por favor, ¿sí?

No hables mal de una persona

que no conoces, por Dios.

Xochitl: Mi mamá

la conoce muy bien,

ella la trajo al mundo.

Rodrigo: Tu mamá,

lo único que hizo fue inventar--

Elsa: Basta, basta, los dos.

Xochitl: Señora,

yo lo único que quiero

es el bien para el niño.

Esa muchacha nomás va a traer

penas a la casa.

Rodrigo: Ya me voy, ¿sí?, ya.

Elsa: Hijo.

No vayan solos.

Jerónimo, llévate a dos

muchachos, por favor,

y los acompañas.

Rodrigo: Mamá, por favor, qué--

¿qué necesidad?

Elsa: Tú sabes que no quieren

a esa muchacha en el pueblo.

Yo no sé cómo terminen

las cosas, además

llevas a tu prima.

Mónica: Ay, tía, por favor,

por mí no te preocupes,

no me va a pasar nada,

de verdad.

Jerónimo: Señora, no se apure,

yo me encargo, usted tranquila.

Elsa: Gracias, Jerónimo,

ahí te los encargo.

Por favor, hijo,

cuídate y no hagas locuras, ¿sí?

Corina: Eh, Elsa,

¿qué tan terrible es ese lugar?

Elsa: No, no es solo el lugar,

Corina.

Si Aurora se va a presentar ahí

no me quiero imaginar siquiera

la reacción del pueblo.

Y pero aún, la reacción

de Rodrigo que va a salir,

segurito, en su defensa.

Rafael: Eso, ahí estás, Rafa.

Mira nomás.

Gonzalo: ¿Y ahora tú?

Rafael: Voy a salir, lagartija.

Gonzalo: ¿Asunto?

Rafael: Voy a ir con la Monique

al evento del Huateque.

Gonzalo: [Ríe]

¿Y ya pediste permiso?

Rafael: Por supuesto que no.

Gonzalo: Porque a mi mamá

no le gusta que nos acerquemos

ahí, ¿eh? Y menos hoy.

Rafael: Mira, lagartija,

yo tengo que ir al Huateque

porque necesito demostrarle

a Monique que no soy ningún

hijo de mami.

Y ahora solo pues,

tengo que esperar

a que se duerma y entonces sí,

ya me voy.

Gonzalo: Oye...

Como que se me está ocurriendo

como le puedes hacer para irte

lo antes posible.

Rafael: A ver, lagartija, dime.

Gonzalo: No, no te lo puedo

decir, Rafa.

Rafael: ¿Qué pasó, Chalo? Habla.

Gonzalo: Perdón, no puedo.

Rafael: Que hables, dime,

¿cómo le vamos a hacer, Chalo?

Gonzalo: [Gime]

Rafael: Dime.

Gonzalo: Ok...

A menos...

A que prometas llevarme contigo.

Pero ya suéltame.

Rafael: Que abuzado.

Quiñones: A ver, Macrina,

acábame de entender, por favor.

Yo no te puedo dar el permiso

mientras esa cosa

ande agrediendo a la gente

sea lo que sea que sea.

Macrina: Es que ese espíritu

está poseído por este maldito

engendro.

Es la chamaca de Anselmo Sánchez

la que anda haciendo

de las suyas.

Quiñones: Ya, por favor,

deja en paz

a esa pobre muchacha.

Macrina: La única salida

que nos queda

para que los muertos

no se levanten

es que me deje hacer mi trabajo,

comandante.

Quiñones: Tú no me dejas

hacer el mío.

Macrina: Pues que caiga

sobre usted nuestra desgracia.

Hoy cuando ese animal del mal

se presente en ese lugar

de perdición

va a llamar a los muertos

que van a salir de sus tumbas

para dañarnos a todos.

Para llevarnos a los merititos

infiernos.

Wenceslao: Ya, comandante,

dele permiso, ya.

Quiñones: Nada de ya.

iFirmes!

Y sin llorar.

Epifania: La misma

patrona, la que se fue

hace años del pueblo

y nació con la calavera

en la panza, esa misma.

Apolonia: ¿Hace años

que no se sabe nada de ella?

Epifania: Sí, pero ya sabíamos

dónde andaba,

andaba en al artisteada

y hoy tiene un show

en el Huateque, donde van a ir

todos los hombres del pueblo.

Apolonia: Todos menos mis hijos.

Rafael: ¿Y esto?

Ni que se nos fuera tanto

la luz.

Gonzalo: Ey, ey, deja ahí.

No es lo que buscamos.

Ay, oye,

la Epi me dijo una vez que--

Que Macrina le dio un té

buenísimo para dormir que usa

para cuando tiene insomnio,

que la deja tumbada.

Rafael: ¿Dónde lo tendrá?

Gonzalo: Mira, mira.

Rafael: ¿Qué?

Andale.

Gonzalo: Pero

¿cuál de los dos será?

Rafael: A ver.

Pues sabes qué,

los combinamos, ¿no?, total.

Epifania: Entonces,

¿no nos vamos a ver hoy?

[Jerónimo]: Ya te dije que voy

camino para el pueblo.

Epifania: ¿A estas horas?

Jerónimo: Doña Elsa me pidió

que cuidara a Rodrigo

y lo voy a acompañar

al Huateque.

Epifania: Ajá, ¿tú también

vas a ir a ver a esa mujer?

Jerónimo: Me voy a quedar

afuera, Epi.

Ni siquiera tengo boletos

para entrar.

Epifania: Más te vale,

Jerónimo Ríos.

No te quiero hechizado

por los embrujos

de esa tal Aurora Sánchez.

[Ruidos]

Severo: ¿Todavía quieres

ir al baño?

Aurora: iNo!

Severo: No te pensaba llevar.

A menos que me lo suplicaras.

Aurora: Si cree que voy

a rogarle por algo

puede quedarse esperando.

Severo: Te has hecho altanera,

endemoniada.

Aurora: Así he sido siempre.

Severo: Ya veremos cuando estés

muriéndote de sed.

Aurora: Antes se me seca la boca

pero no voy a rogarle.

Severo: Como te pareces

a tu madre.

si están pidiendo

botella tras botella,

por mí que se atraganten.

[Ríe] Todo mundo quiere ver

a la sensación del pueblo.

Eh, ¿cómo dice Macrina?

¿Cómo dice?

Inés: Ay, no puede ser

que nada más estés pensando

en el cochino dinero.

Severo: Tienes los mismos ojos

de tu madre.

La misma nariz.

La misma boca, su mismo coraje.

Ella pudo ser feliz conmigo.

Aurora: Usted no sabe lo que es

querer a nadie.

Mi madre nunca hubiera sido

feliz con usted.

Eso, ya no lo sabremos.

Aurora: Acéptelo.

Acepte que no pudo conquistar

el corazón de mi madre

como lo hizo mi papá.

Macrina: iPonciano!

iAbre la reja, Ponciano!

¿y ahora qué le pasa

a esta mujer?

Macrina: iQue me abras,

Ponciano!

Ponciano: ¿Qué quiere, señora?

No son horas.

Macrina: Vengo a evitar

que El Salado

caiga en la sombra del mal.

Ponciano: ¿De qué habla?

Macrina: Del engendro del mal

que con sus bailes exóticos

está llamando

a los hijos del infierno.

Ponciano: Mire, señora,

deje en paz a los muertitos

y váyase.

Macrina: Toma.

Ahí está el permiso.

Me lo extendió la autoridad.

El comandante Onésimo Quiñones

para mi persona.

Así que me tienes que dejar

entrar.

Ponciano: Me lleva el tren.

Aurora: Usted no tiene corazón.

Usted solo piensa en cobrar

deudas.

Nunca aceptó que mi mamá

se enamoró de mi papá.

Severo: Tu padre me traicionó

como amigo.

Me la quitó a la mala.

Por eso me dediqué a destrozarle

la vida a los dos.

Aurora: No pudo acabar

con el amor que se tenían.

Mi padre siempre me dijo

que mi mamá lo adoraba

igualito que él a ella.

Severo: Hice todo...

por hundir a Anselmo.

Porque Carmen regresara

a mi lado pero naciste tú.

Me quitó mi oportunidad.

Por eso te odio, endemoniada.

Porque te llevaste a mi Carmen.

Y porque me hiciste esto.

Aurora: iSe lo merece!

Se lo merece por mala persona.

Severo: Lo dices tú.

Tú que vas a bailar

en el Huateque

provocando a los hombres.

Aurora: Yo no soy esa mujer.

Yo no sé por qué usan mi nombre.

Severo: Porque Camilo sabe

que tu nombre es una mina de oro

para el morbo de la gente.

Yo incluso fui de los idiotas

que compró una entrada

para verte

hasta que me di cuenta

que estabas en otra parte.

Pero no todo el pueblo.

Ahora Aurora regresa al Salado

como una cualquiera.

Inés: ¿Se puede?

Zuleyma: Oye, pero qué

necedad, chica, no interrumpas

que estoy calentando.

Inés: Nada más te voy a quitar

un momentito, Zuleyma,

te tengo que decir algo

reteimportante.

Camilo: Ey, ¿qué haces aquí?

Inés: Nada, nomás vine a ver

si se le ofrecía algo

a la Zuleyma.

Camilo: ¿A la quién?

Inés: A la Aurorita.

Camilo: Aurorita, órale, pues,

marcándola, órale.

Andale, no seas.

Zuleyma: Oye, que necedad,

Aquí no hay respeto por el arte

ajeno.

Camilo: Ay, a ver, hija,

necesito que utilices esto.

Zuleyma: ¿Un antifaz?

Ay, primero me dice

que me cambie el nombre

y ahora que me ponga un antifaz.

Camilo: Es lo que se utiliza

por estos lares, hazme caso.

Además no es lo único, ¿eh?

Necesitamos preparar algo

que tiene loco al público

y que espera con ansias.

Aurora: Ya no me importa

lo que piense la gente

del pueblo de mí.

Desde niña me condenaron

sin razón.

Pero yo sé quién soy.

Yo conozco mis fallas

pero esas voy a enfrentarlas

con una justicia muy diferente

a la suya, Severo Trujillo.

Severo: Te voy a domar.

Ya se ha perdido tu derecho.

Desde donde esté tu madre

va ver como te destruyo.

Carmen va pagar

el no haberse quedado conmigo.

Vas a terminar sin voluntad.

Sin sueños, isin nada!

Vas a ser mi esclava.

Rafael: Aquí tienes, mamá.

Apolonia: Ay, que bonito

detalle, hijo.

Muchas gracias por el té.

Te quedó muy rico, Rafael.

Rafael: Gracias, mamá,

lo preparamos entre los dos,

Chalo lo endulzó.

Apolonia: Se pasó de azúcar,

pero está bien.

¿De qué es, eh?

Gonzalo: Pues es una combinación

de tés que es muy buena--

Apolonia: ¿De dónde lo sacaron?

Rafael: Ah, ese té yo lo compré

en la plaza, ma, ojalá te guste.

Apolonia: Insisto,

está muy bueno,

un poco dulce pero muy bueno.

Rafael: Que bueno que te guste.

Gonzalo: Que bueno, mamá.

Camilo: Amigo,

pensé que no te interesaba

venir al espectáculo.

Rodrigo: Yo nada más vengo

para ver hasta dónde es capaz

de llegar con su engaño.

Camilo: Pues ya lo verás

con tus propios ojos.

Muñeca,

vas a opacar a la artista.

Rodrigo: Y por tu bien,

más te vale que nadie

le falte el respeto

a la señorita, ¿ok?

Camilo: Cálmate, Rodrigo,

siempre la hemos llevado bien.

No se trata de pasarla mal.

Mira, tu amigo compró boletos

de primera fila.

Pasen, por favor.

A ver, muchachos,

ábranla, ábranla.

Abranla que lleva bala.

Andele, pásele, eso.

Eso.

Pues pásale, pásale.

[Ríe]

Oigan, muchachos, ¿todo bien?

Gonzalo: Ya, ya merito.

Funcionó.

Camilo: [Chifla]

[Aplauden y ovacionan]

Por: Televisa
publicado: Apr 21, 2017 | 02:00 AM EDT

Zuleima, la bailarina que Camilo contrató se molesta con él por darle una identidad falsa. Rodrigo acepta ir al espectáculo de Camilo para saber si Aurora es en verdad una bailarina.

Ve también:

Rodrigo comprobó que Aurora no es la bailarina del ‘Huateque’

         
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