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El Color de la Pasión

El Color de la Pasión

El Color de la Pasión Capítulo 110

Transcripción del Video

...

Locutor: Televisa presenta...

Alfredo: Mañana voy a México

y allá solicito la prueba.

Rebeca: Bueno.

Yo ya cumplí con lo que pediste.

Alfredo: Hoy alguien me preguntó

si estaba en el departamento

de Ricardo Márquez

la noche en que lo mataron.

Rebeca: ¿Quién?

Alfredo: Eso es lo de menos,

pero ese alguien

sabía que pensaba ir a ver

a Ricardo Márquez.

¿No te da curiosidad

saber porqué estaba tu hija

en su departamento?

Rebeca: La verdad es que

ni siquiera me había detenido

a pensarlo.

Alfredo: Quería información

sobre ti.

Rebeca: Otra vez

con tu maldita desconfianza.

Alfredo: No lo puedo evitar,

porque cada día que pasa

confirmo que eres una mujer

no confiable.

¿Ya ves?

Me acabo de enterar

que tenemos una hija juntos,

en este momento.

Rebeca: No te lo había dicho

por obvias razones.

Alfredo: Que desesperada

debiste haber estado

para mantener a tu marido

junto a ti haciéndole creer

que Nora era su hija.

Rebeca: Sabes que no quiero

ni tengo ganas de discutir esto

contigo.

Así que cuando obtengas

tu maldita prueba

cada quien toma su camino y ya.

Alfredo: ¿Y si no quiero

hacerlo?

Si quiero acercarme a mi hija,

¿qué?

Rebeca: A Nora no te le acercas.

Alfredo: iRebeca!

iAlgún día las cosas

no van a salir como tu quieres!

La vas a pasar mal.

Marcelo: Como comprenderás

me tuve que regresar a México

así que voy a regresar a Puebla

hasta mañana.

Lucía: Pero ¿Daniela

está bien?

Marcelo: Aparentemente sí

pero pues quiero ir a verla

antes de irme para allá.

Lucía: Sí, entiendo, mi amor.

Si quieres puedo hablar

con el juez para cambiar de día.

Marcelo: No, no, no, mi amor,

de ninguna manera,

yo pase lo que pase

voy a estar ahí a tiempo.

Lucía: Bueno,

te veo entonces mañana

en el registro civil.

Cuídate.

Nora: ¿Te vas a casar

con Marcelo mañana?

Lucía: Si.

Nora, Nora, espérate,

Nora, Nora, por favor.

Nora, por favor,

ábreme la puerta, Nora.

Nora, por favor, vamos a hablar.

Marcelo: Voy a pedir

la exhumación del cuerpo

de mi papá para que se analice.

Milagros: Eso es ridículo,

tu padre murió hace 28 años.

Marcelo: Aún así lo voy a hacer.

Si encuentro algo que implique

que mi padre no murió

de un infarto como tu siempre

has dicho te juro, mamá,

te juro que a ti ni al papá

de Federico aunque también esté

muerto no se los voy a perdonar.

Milagros: Pero ¿qué carambas

tiene que ver el padre

de tu hermano con esto?

No entiendo, no entiendo porqué

lo mencionas.

Marcelo: Curiosamente él fue

quien firmó el acta

de defunción.

Si llega a haber algo

que no sepa dentro de todo esto

no me va a caber la menor duda

de que él fue tu cómplice.

Milagros: Estás mal, ¿eh?

Estás mal de la cabeza.

Marcelo: Fíjate que no,

mamá, porque le he dado muchas

vueltas a este asunto

y cada vez me parece más turbio.

Porque sobre todo después

de unos meses de que mi papá

murió tu te casaste con él.

Milagros: Me quedé sola

con un hijo.

El me ofreció su apoyo

y yo necesitaba que alguien

me ayudara a criarte.

Marcelo: Mamá, por favor,

yo nunca te importé,

si te hubiera importado

no me lo hubieras quitado.

Milagros: Por lo visto

no hay manera de hablar contigo.

Se te metió una idea

en la cabeza y no va a haber

manera de que cambies

de opinión.

Pero una cosa sí te digo,

Marcelo, como viuda de tu padre

y su única esposa legal

me opongo rotundamente

a que abras su tumba.

Marcelo: Y yo,

yo soy su único hijo

así que tu y yo tenemos

exactamente los mismos derechos

sobre este asunto.

Ya me voy porque me duele

la cabeza.

Milagros: iEntiende,

entiende que lo que quieres

hacer es una aberración!

Vas a profanar su tumba

y además ahí ya no hay nada,

han pasado demasiados años.

Marcelo: Lo sé

pero de cualquier manera

lo voy a hacer.

Milagros: Sobre mi cadáver,

¿oyes?

iSobre mi cadáver!

Lucía: Tía.

¿Por qué te citaste

con Clara Rosales?

Rebeca: ¿Perdón?

Lucía: No, no te hagas

la desconcertada,

yo te vi con ella platicando

en el parque de aquí cerca.

Rebeca: Para tu información

eso no fue una cita,

me la encontré por casualidad

y ella se acercó a mi

para aclararme que no tuvo

nada que ver con la muerte

de Trini.

Lucía: Ah, ¿de verdad?

Rebeca: Bueno, si no fue así

¿de qué supones que estuvimos

hablando, eh?

Lucía: No lo sé,

pero me parece muy raro

que tu te estés paseando sola

por un parque,

y más raro me parece

que esa mujer se te haya

acercado precisamente a ti

para hacerte esa aclaración.

Rebeca: No sé si recuerdes,

pero la última vez que estuvo

aquí yo la acusé de asesinato.

Lucía: Claro que me acuerdo,

tía, y también me acuerdo

que cuando la conocí

Clara me dijo que no confiara

en ti porque tu no eres

una buena persona.

Rebeca: ¿Sabes qué?

Piensa lo que te de la gana.

Mi amor,

me da mucho gusto

que te hayas puesto bonita.

Nora: Lucía y Marcelo

se van a casar.

Rebeca: ¿Cómo lo sabes?

Nora: Porque los escuché

y cuando se lo pregunté

lo corroboró.

Rebeca: No te preocupes,

yo no voy a permitir

que eso suceda.

Nora: ¿Y qué vas a hacer?

Yo ya lo hice todo

y no conseguí nada.

Rebeca: Nora,

¿me estás queriendo decir

que Marcelo ya no te importa?

Nora: Claro que me importa,

es el único hombre

que he querido en toda mi vida,

pero es obvio que no lo merezco,

que no me merezco nada

porque soy una porquería.

Rebeca: Amor, no digas eso.

Nora: Es la verdad.

Hasta maté a una persona.

Rebeca: Lo que pasó

con Ricardo Márquez

fue un accidente.

Nora: De todos modos,

es algo que pasó

y que nunca voy a poder olvidar.

Rebeca: Claro que lo vas

a poder olvidar,

te va a costar trabajo, si,

pero lo vas a olvidar

porque no puedes dejar

que eso eche a perder tu vida.

Leticia: [Solloza]

[Llaman a la puerta]

Sara: Pensé que ya te habías

dormido.

Leticia: Traté pero no pude.

Sara: Pues inténtalo

con más ganas, hija,

necesitas descansar

y dejar de pensar en lo mismo.

Leticia: Es lo único que tengo

de él.

Ni siquiera tengo una foto

para acordarme de él.

Sara: Si, lo sé.

Leticia: ¿De veras no saben

quién lo mató?

Sara: No, seguramente

la policía nos va a avisar

cuando averiguen algo.

Leticia: Quién sabe,

ya ves lo que pasó con Ligia,

la secretaria del despacho,

decían que no saben quién

la mató.

Sara: Pues sí, a veces

es complicado dar

con los responsables.

Leticia: A lo mejor en el caso

de mi papá fue una responsable.

Sara: ¿Por qué lo dices?

Leticia: Pues porque anduvo

con muchas mujeres

y todas terminaron odiándolo,

tu, Magdalena, y a lo mejor

hasta Daniela Suárez.

Sara: Pues yo estoy segura

que ni yo ni ninguna

de las que mencionaste

sería capaz de hacer

una cosa así.

Leticia: ¿Y Rebeca Murillo?

Sara: ¿Rebeca Murillo?

Leticia: Si, supuestamente

dejó a Magdalena por ella,

¿tu crees que Rebeca Murillo

sería capaz de matar?

Sara: No lo sé, hija,

no hagas conjeturas

que no te van a llevar

a ningún lado,

deja que la policía

haga su trabajo.

Rafaela: Bendito Dios

que aparece, ya me tenía

muy preocupada.

Pues ¿a dónde fue

que no me quiso decir?

Milagros: A hablar con Marcelo.

Rafaela: ¿Y cómo le fue?

Milagros: Mal.

Rafaela: ¿Por qué?

Milagros: Porque Marcelo

está llegando demasiado lejos,

iy todo por culpa de esa maldita

mujer!

Magdalena: Hola, Carlita,

¿cómo estás?

Carla: Hola, buenos días,

señora Magdalena,

bienvenida a La Zarza,

¿qué desea compartir hoy?

Magdalena: Hoy quiero

que me recomiendes algo muy rico

para compartir con mis viejitos

en el hospital Santa Helena,

aunque sé que todos tus postres

son deliciosos.

Carla: Usted como siempre

tan generosa compartiendo

con los demás.

Como sabe, tenemos distintos

postres, mouses, gelatinas,

pies, panquees, pasteles.

Magdalena: ¿De todas estas

delicias cuál crees que sea

la mejor para hoy?

Carla: Mm, le voy a recomendar

el pastel tradicional de queso

con salsa mora,

este seguro les va a encantar.

Magdalena: Me lo llevo,

se ve delicioso.

Y también quiero por favor,

Carlita, que me des unas

galletas, unos merenguitos

y bueno, el postre que sabes

que me encanta, el de siempre.

Carla: Claro que si.

Aquí tiene.

Magdalena: Gracias.

Ya sabes que yo como siempre,

¿eh?

Regreso para llevarle

a mis viejitos más

de sus deliciosos postres.

Carla: Claro que sí,

con mucho gusto aquí

la esperamos, pero antes

déjeme ir por las cosas

para envolverle los postres.

Magdalena: Claro que si,

Carlita, muchas gracias.

Marcelo: Daniela.

Daniela.

Hola.

¿Te dijo mi mamá

que estuve ayer aquí?

Daniela,

lo que hiciste

fue una estupidez.

Daniela: ¿Cómo te hago entender

que no puedo vivir sin ti?

Marcelo: Por favor

no digas eso,

yo soy un hombre

con muchos defectos.

Daniela: Para mi no,

para mi eres el hombre

con el que quiero estar.

¿Cómo te hago entender

que te necesito?

Marcelo: Daniela,

ya hemos hablado muchas veces

de esto.

Daniela: ¿Qué tengo que hacer

para que te enamores de mi, eh?

Marcelo: Nada, nada,

no tienes que hacer nada

porque las cosas se dan o no,

es así de simple.

Daniela: Ahora entiendo

a tu hermano que se haya sentido

tan humillado como para que--

Marcelo: Mi hermano

era una persona muy inestable

pero tu no, tu eres una mujer

muy fuerte que tiene todo

para ser feliz.

Daniela, por favor,

solamente prométeme

que no vas a volver a cometer

esta estupidez, prométemelo

para que por lo menos

me pueda ir tranquilo, ¿si?

Daniela: Eso es lo único

que te interesa, ¿verdad?

Tu tranquilidad y no la mía.

Marcelo: Daniela, por favor--

Daniela: iSuéltame!

Andale, vete con Lucía,

no quiero volver a verte,

y si un día te enteras

que me morí ni se te ocurra

ir a mi velorio.

Alfredo: ¿Qué haces aquí?

Marcelo: Vine a ver a Daniela.

Alfredo: ¿Para qué?

¿Para intranquilizarla?

Le dijiste claramente

que no querías nada con ella.

Marcelo: Créame que no hubiera

venido si no hubiera sido

realmente necesario.

Alfredo: ¿Qué pasó?

Marcelo: Daniela hizo

una tontería.

Alfredo: ¿Qué tipo de tontería?

Marcelo: No se preocupe,

no pasó nada grave

pero ella tomó una pistola

de mi departamento.

Alfredo: ¿Cuándo fue eso?

Marcelo: Ayer por la tarde.

Alfredo: ¿Y por qué demonios

no me avisaron?

Marcelo: Porque ella no quiso.

Alfredo: Debieron haberlo hecho

yo soy su padre.

Marcelo: Lo sé, y yo quería

hacerlo pero ella no--

Alfredo: Hazme el favor de irte,

por lo que más quieras

deja de buscarla

así Daniela haga o diga

lo que quiera

no quiero que vuelvas a poner

un pie en esta casa.

Marcelo: Está bien,

como usted diga.

[Silbato]

Poncho: Hola, Tere.

Teresa: Hola, Ponchito.

¿Cómo está?

Poncho: Bien.

Teresa: ¿Qué me trajo por ahí?

Poncho: Nada más este sobre.

Teresa: Uy ni la vuelta, hombre.

Poncho: Así es esto.

Teresa: Bueno, muchas gracias,

Poncho: Hasta luego.

Alfredo: ¿Por qué no quisiste

que me avisaran?

Daniela: Porque sabía

que te iba a dar igual,

no quería que te interrumpieran

tu cita con tu amante.

Alfredo: No digas estupideces,

eres mi hija, sabes que eres

lo más importante para mi.

Y conociéndote como te conozco

no sé cómo te pudiste

haber atrevido a eso.

Yo te considero una mujer

inteligente y yo de plano

no veo como--

Daniela: Lo que soy

es una mujer desesperada, papá.

Alfredo: Dime una cosa,

¿ese intento de suicidio

fue en serio o solamente

fue un chantaje para Marcelo?

Daniela: Por supuesto que no.

Alfredo: Pues tengo mis dudas

porque usaste la misma pistola

que usó el hermano de Marcelo

cuando se suicidó,

sabías que eso lo iba a afectar.

Daniela: Tu no entiendes nada,

¿verdad?

Alfredo: Entiendo absolutamente

todo, más de lo que te imaginas.

Y a todo esto, ¿dónde está

esa pistola?

Daniela: Se la llevó

Doña Milagros.

Alfredo: Doña Milagros,

qué conveniente.

¿Fue idea tuya o de ella?

Daniela: ¿Que no te das cuenta

que estoy desesperada?

No puedo permitir que Marcelo

me vuelva a botar, papá.

Alfredo: Tu de plano estás

para meterte a un psiquiatra

igual que--Que--

Daniela: ¿Igual que quién?

Alfredo: Igual que--

Igual que mucha gente

que anda por ahí suelta.

Te prohíbo que vuelvas a ver

a Marcelo,

tienes que cortar esta relación

de raíz porque sino

te va a ir muy mal,

muy mal.

Daniela: Tu no me puedes

prohibir nada,

no tienes ningún derecho,

¿oíste?

>> Buenos días,

¿le puedo servir en algo?

[Resuella]

Oiga, ¿qué le pasa?

>> Ya, ya fue suficiente.

Milagros: Eres una maldita

bruja.

Me ibas a quitar a mi marido

y ahora me quieres separar

de mi hijo.

>> Si eso es todo

lo que quieres decir

te pido que te retires

por favor.

Milagros: No, todavía me falta

decirte que si te vuelves

a acercar a Marcelo

me vas a conocer.

>> Ahórrate tus amenazas,

sé muy bien de lo que eres

capaz.

Milagros: Pues qué bueno.

>> O sea que ella

es la mamá de--

>> Sin comentarios,

ayúdame a levantar

todo esto.

Magdalena: Hola, Doña María,

¿cómo amaneció?

María: Ay muy bien,

gracias a Dios.

Magdalena: ¿Y ustedes qué tal,

cómo están?

>> Muy bien.

>> Bien, gracias.

Magdalena: Miren lo que

les traje, unos postres

para compartir.

A mi me encantan.

María: Como me gustan

estos postres,

son muy ricos.

Magdalena: ¿Verdad que sí?

María: ¿Y qué crees?

Te tengo una sorpresa.

Magdalena: ¿Para mi?

María: Si.

Magdalena: Ay a ver.

A ver, a ver.

María: Yo la tejí.

Magdalena: Pero--

Yo todavía no estoy embarazada.

María: Ay pero pronto lo estarás

y a lo mejor

cuando ya te embaraces

ya no nos vas a venir a ver

así que mejor te la doy

de una vez.

Magdalena: Muchas gracias,

está muy linda.

Gracias, Patty.

Está preciosa, de verdad,

muchas gracias.

Los dejo para que disfruten

de sus postres.

Los veo al ratito.

María: Gracias.

Magdalena: Con permiso.

María: Ahora sí,

a compartir el pastel.

Sara: Magdalena,

¿y esto?

Magdalena: Me lo acaba

de regalar Doña María,

es una cobijita para bebé.

Sara: Qué lindo detalle.

Magdalena: Si,

aunque yo--

Ay bueno, ya, en fin,

no vamos a hablar

de lo que ya sabes.

Mejor cuéntame cómo sigue Leti.

Sara: Más o menos,

hoy ya se fue a trabajar

lo cual me parece perfecto,

tiene que empezar a distraer

su cabeza en otras cosas.

Magdalena: Yo tampoco

puedo dejar de pensar

en lo que pasó.

Nunca me imaginé que Ricardo

fuera a acabar así.

Sara: ¿Sabes lo que me dijo

Leti anoche?

Magdalena: ¿Qué?

Sara: Que a lo mejor

la persona que mató a su padre

fue una mujer.

Magdalena: ¿Quién?

Eh, alguna idea debe de tener

sino no lo hubiera dicho.

Sara: Se atrevió a mencionar

a Rebeca.

Magdalena: Pero ¿qué

demonios les pasa?

No pueden culpar a mi hermana

cada vez que se muere alguien.

Sara: A Leti fue a quien

se le ocurrió mencionarla,

pero a mi nadie me quita

de la cabeza que tu hermana

le hizo algo a Adriana

y que ahora convenientemente

el único que sabía lo que pasó

era Ricardo y ya no está.

Magdalena: Estás obsesionada

y por lo visto tu hija también.

Qué daño le estás haciendo.

Sara: Yo, Magdalena,

lo único que quiero--

Magdalena: ¿Sabes qué?

Ya, ya.

Vamos a dejar esto por la paz,

no estoy dispuesta a seguir

tus juegos con esta sarta

de tonterías.

Sara: Magdalena, espérate--

Teresa: Señorita,

qué bueno que ya salió

de su recámara

y ya hasta se arregló.

¿No quiere que le prepare

algo para desayunar?

Nora: No, gracias.

Teresa: Bueno,

si se le ofrece algo

voy a estar lavando, ¿eh?

Ay se me olvidaba,

mire lo que le trajeron

del correo.

Nora: ¿A mi?

Teresa: Si, mire ahí bien

clarito está su nombre.

Con permiso, ¿eh?

[Música]

Rebeca: ¿Es verdad

que te casas hoy con Marcelo

Escalante?

Rebeca: ¿Y no te importa

lo que piense tu hermana?

Digo, porque ya te demostró

lo que es capaz de hacer.

Lucía: ¿Podrías por favor

dejar de atormentarme?

Rebeca: ¿Y qué quieres,

que te felicite?

Lucía: Por lo menos

podrías ayudarme haciéndole

entender a mi hermana

que Marcelo y yo nos amamos,

que aunque yo renuncie a él

Marcelo jamás se va a fijar

en ella.

Rebeca: Como si no supiera

que tu hermana no entiende

razones.

Lucía: ¿No será que eres tu

la que no quiere que yo haga

mi vida con él

porque te revienta no haberlo

podido enredar como hiciste

con su hermano?

Porque te pudre la posibilidad

de que yo sí sea feliz.

Rebeca: Piensa lo que

te de la gana.

Ah, y aunque lo hayas escuchado

mil veces nada más te digo

que si tu hermana vuelve a hacer

una tontería,

a parte de mi quien más

lo va a lamentar vas a ser tu.

Lucía: [Jadea]

Ricardo: ¿La reconoces?

Todavía no te he leído

la dedicatoria.

Nora: [Grita]

[Grita] Mamá,

mamá, mamá, mamá.

iMamá!

Mamá, mamá, mamá--

Rebeca: iQué te pasa!

Nora, por favor, tranquila--

Nora: iYa no puedo!

No puedo, ipor favor, no puedo

vivir así no puedo!

iNo puedo!

No puedo, no puedo, no puedo,

no puedo, no puedo.

Rebeca: Por favor, ya,

tranquilízate.

Nora: [Jadea]

no puedo, no puedo, no puedo,

Rebeca: Tranquila, ya,

mi amor, tranquilízate.

Nora: Ese hombre--

Ese hombre está vivo, mamá,

mamá, mami, ese hombre está

vivo, me está presio--

Rebeca: [Grita] Nora, ya,

ya, baja la voz.

Nora: ¿Qué quiere de mi?

¿Qué quiere de mi?

¿Por qué me está persiguiendo,

por qué?

Rebeca: iNadie te está

persiguiendo!

Ricardo Márquez está muerto,

¿entendiste?

iMuerto!

Nora: Mamá, esta es la foto

que un día me enseñó,

con tu dedicatoria,

¿si está muerto por qué

me llegó?

¿Por qué me llegó?

Rebeca: Seguramente

porque la mandó antes

de que pasara todo.

Nora: ¿Y por qué lo hizo?

¿Por qué?

Rebeca: Para fastidiarte

y ya.

Tranquilízate y baja la voz.

No quieres que tu hermana

escuche todo lo que estás

diciendo.

Nora: Nunca me va a dejar

en paz, nunca me va a dejar--

Rebeca: Nora, Nora, iya!

iTranquilízate!

Esta pesadilla se va a terminar

pero te tienes que tranquilizar,

Nora: Es que no puedo,

entiende que no puedo.

Rebeca: Escúchame bien,

tú y yo somos iguales,

tenemos el mismo destino,

así que al final todo va a salir

bien, ¿entendiste?

Bien.

Así que tranquilízate.

Nora: [Solloza]

Rebeca: Voy por algo

para que te tranquilices.

Nora: iNo, no quiero tomar

nada!

Rebeca: Solamente va a ser

un té, espérame aquí.

Lucía: Tía, ¿qué le pasó

a Nora?

Rebeca: ¿Tu qué crees?

Lucía: No sé,

pero no es lógico que se ponga

así solamente porque yo--

Rebeca: iLógico o no

está así por lo que vas a hacer!

Lucía: Voy a verla.

Rebeca: No, de ninguna manera,

tu sola presencia la va a hacer

sentirse peor.

Lucía: Necesito verla, tía,

necesito hablar con ella,

hacerle entender--

Rebeca: iBueno ya!

¿Por qué no te largas

a casarte de una vez, eh?

Y terminamos con esto.

¿Qué esperas?

Como tu siempre has dicho,

tu vas a seguir con tus planes

le afecte o no a tu hermana,

¿así que qué esperas?

Lárgate.

[Celular]

Rafaela: ¿Seguro que no quiere

un poco de crema o azúcar?

Alfredo: No, nada, gracias,

así está perfecto.

Milagros: Alfredo, ¿cómo le va?

Qué gusto tenerlo aquí.

Rafaela: Con permiso.

Milagros: Qué bueno que está

de regreso, me imagino

que ya está enterado--

Alfredo: Así es, y vine

a pedirle de la mejor manera

que deje de frecuentar

a mi hija.

Milagros: ¿Perdón?

Alfredo: Su compañía

no le hace bien.

Le dice a Rafaela

que gracias por el café.

Milagros: Por si no se ha dado

cuenta he estado

más al pendiente de Daniela

que usted que es su padre.

Alfredo: Y se lo agradezco

pero ya no tiene que preocuparse

por ella, como bien dice

yo soy su padre,

es a mi a quien le corresponde

ver por Daniela.

Milagros: ¿Y Daniela qué opina?

¿Está de acuerdo que deje

de verla?

Alfredo: No me importa

si lo está o no,

soy el que le está pidiendo

que lo haga, es más,

se lo exijo,

no quiero que le siga

dando esperanzas con Marcelo.

Ya es hora que Daniela entienda

que esa relación

no va a prosperar.

Milagros: No son esperanzas,

lo que le doy yo estoy segura

que Marcelo--

Alfredo: Marcelo es un hombre

adulto con ideas propias,

a quien no le importa

lo que usted opine.

Y si lo que usted anhela

es una nuera que pueda

manipular a su antojo

como un títere busque por otra

parte porque con mi hija

ya no cuenta.

Milagros: No se preocupe

que nunca volveré a molestarla.

Alfredo: Eso espero.

Rebeca: ¿Nora?

Nora.

Tere, ¿no has visto a Nora?

Teresa: No, señora,

estaba yo planchando,

yo creo que está en su cuarto.

Rebeca: Voy a buscarla.

Nora, Nora--

Por Dios, hija,

¿dónde estás?

>> iFíjate, ten cuidado!

[Teléfono]

Rafaela: Bueno.

Marcelo: Hola.

Rafaela: Ay qué bueno

que llamas, no sabes lo mal

que me sentía ayer

después de lo que platicamos.

Sabes, es que no quiero

que pienses que--

Marcelo: No, no te preocupes,

Rafaela, después de todo

el problema no es contigo

sino con mi madre.

¿Y dónde anda?

Rafaela: Metida en su cuarto.

Ultimamente anda con un humor

de los mil demonios.

Eh, ¿quieres que la busque?

No, con quien tengo que hablar

es contigo.

Necesito que me hagas un favor.

Rafaela: A ver, dime.

Marcelo: Necesito que busques

la pistola de mi padre,

mi mamá la debe de tener

en algún lado.

Rafaela: ¿Y por qué la tiene

ella?

Marcelo: Luego te explico,

¿si?

Es muy importante

que la recuperes.

Rafaela: ¿Por qué a mi

nadie me explica nada?

Marcelo: Ya te dije

que luego te explico, ¿si?

Y felicítame, ¿no?

Rafaela: ¿Por?

Marcelo: Porque en un rato

me caso con Lucía.

Rafaela: ¿De veras?

¿Y por qué no me avisaste antes

para estar contigo?

Marcelo: Si, si, tienes razón

pero es una boda civil solamente

ya después nos casaremos

en forma como Dios manda

y ahí más te vale que estés

conmigo, ¿eh?

No te la perdono.

Rafaela: Ay, muchacho,

no sabes qué gusto me da.

Dale un beso a Lucía

de mi parte, ¿eh?

Marcelo: Si, si,

con mucho gusto.

Y bueno, por favor, Rafaela,

acuérdate de recuperar

esa pistola,

es muy importante.

Rafaela: Voy a ver qué puedo

hacer, ¿eh?

Yo te aviso, adiós,

iy felicidades!

Lalo: Pues ojo--

Nazario: ¿Listo, Lalo?

Lalo: Para luego es tarde,

Don Nazario.

Nazario: Andale, quítate

el delantal, vamos.

Lalo: Ahí está ya.

Mire, aquí viene hasta mi

chalán,

¿qué húbole, mi rábano?

Abusado con eso, ¿eh?

Oiga, Don Nazario,

desde hace rato le quiero

platicar algo nada más

que no me había animado.

Nazario: ¿Qué hiciste, eh?

Lalo: No, no, si yo nada,

lo que pasa es que usted

tenía razón.

Nazario: ¿Yo, en qué?

Lalo: Pues que no debí de haber

recomendado a Doña Clara,

mi vecina.

Qué cree que me enteré

que de joven trabajó en la casa

de Don Alonso y cuando estuvo

ahí no sabe la que se armó--

Nazario: Si, ya lo sabía.

Lalo: Ah, ¿si?

Pues ¿quién se lo dijo?

Nazario: Me enteré

de casualidad.

Magdalena Murillo

es muy amiga de la doctora

Esquerra que está atendiendo

al niño de esta señora,

entonces ella me lo contó todo.

Lalo: Ah pues así--

No, pues yo cuando me enteré

me sentí así como traicionado

porque yo no tenía ni la menor

idea de quién era

y desde que lo supe

ya no trabaja en mi casa,

es más, ni le dirijo la palabra.

Nazario: No, hombre,

tampoco seas tan exagerado.

Yo tengo entendido que esa mujer

ha pasado muy mala vida,

todo el mundo merece

una segunda oportunidad, ¿no?

Lalo: ¿Usted cree?

Nazario: Pues claro.

Oye, pero vamos a apurarnos ya

porque ya mi ahijada y Marcelo

ya deben estar llegando

al registro civil y nosotros--

Lalo: Ay y usted se preocupa

más que si fuera de veras.

Sara: Perdón por haberte hecho

esperar, Lucía,

pero estaba atendiendo

una emergencia.

Lucía: No te preocupes.

Sara: Aquí están

los certificados.

Y no te preocupes, ¿eh?

Leticia va a estar ahí.

Lucía: Ay no sabes

cómo se lo agradezco,

sobre todo porque sé

que está pasando por un momento

muy doloroso.

Sara: Si, yo sé,

pero ella sería incapaz

de no estar contigo

en un momento tan importante

para ti.

Lucía: Si, esto es

muy importante.

Sara: Pero ¿por qué te veo

tan ansiosa?

¿No deberías de estar feliz?

Lucía: Estoy feliz,

sólo estoy un poco angustiada.

Sara: ¿Por qué, qué pasa?

Lucía: Me preocupa un poco

cómo vaya a reaccionar Nora.

Sara: No, no, no,

no te dejes chantajear, ¿eh?

Lucía: Es lo mismo

que me dice mi tía Magdalena

y lo mismo que yo me repito

todo el tiempo pero, Sara,

Nora está muy mal.

Hace poco intentó hacer

otra tontería y justo hoy

que me voy a casar

le dio un ataque de histeria

tan espantoso que me estremeció.

Sara: ¿De verdad?

Lucía: Si,

te juro que nunca la había visto

tan mal.

Sara: ¿Y el doctor Andrade

qué opina?

Lucía: No la está atendiendo

y Nora tampoco quiere

que lo haga.

Sara: No, por favor,

tu tienes que conservar

la calma, ¿eh?

Porque no vas a dejar

de hacer tu vida

por los desequilibrios

de tu hermana.

Lucía: Si, pero es que

no puedo dejar de pensar que--

Que sea lo que Dios quiera.

Sara, ya me voy porque Marcelo

debe estar desesperado

que no llego.

Gracias, gracias.

Sara: De nada.

Lucía, Lucía, Lucía,

ven, ven.

Ambas: [Ríen]

Sara: Muchas felicidades,

hermosa mía.

Lucía: Me voy a casar.

Sara: Felicidades,

que seas muy feliz.

Lucía: Gracias, gracias.

Lucía: Mi amor,

ya tengo los certificados

conmigo.

Si, mi amor, ya voy para allá.

Rebeca: Teresa,

escúchame, soy yo.

¿No ha regresado mi hija

a la casa?

Escúchame porque se me va

a terminar la batería,

si regresa te comunicas

rápidamente conmigo,

Teresa.

¿Teresa?

Nora, hija, dónde estás.

Nora: Necesito ver a Román.

>> El doctor no está.

iNo está!

Te estoy diciendo que no está.

Nora: ¿Dónde está?

>> No está, va a estar ausente

unos días, si quieres

te hago cita para la semana

que entra.

Nora: Dame la dirección

de su casa.

>> Eso no lo puedo hacer.

Nora: ¿Cómo no puedes?

>> No puedo.

Oye, no, no, qué estás haciendo,

espérame, espérame, qué te pasa.

Nora: Suéltalo.

>> Suéltalo tu.

Nora: iSuéltame!

>> Qué te pasa.

Oye, ino!

Si, ¿doctor Andrade?

iTaxi!

Mire, no tengo dinero

pero necesito que me lleve

por favor,

por favor, por favor,

me estoy sintiendo muy mal,

necesito ver a un doctor.

>> ¿A dónde quiere que la lleve?

Nora: Ahorita le digo

pero por favor vamos.

Lalo: Pues como que ya se tardó

la novia, ¿no?

Marcelo: Tuvo que recoger

los certificados médicos

con la doctora Esquerra

pero me habló hace diez minutos

y me dijo que ya venía para acá.

Leticia: Ay de haber sabido

se los hubiera pedido a mi mamá

y los traía yo.

Nazario: Bueno, tranquilízate,

no debe tardar.

>> ¿Quiénes son los novios?

Marcelo: Soy yo

y la novia está por llegar.

>> ¿Me puede entregar

su documentación

para ir adelantando?

Marcelo: El problema

es que tiene todo los documentos

la novia.

Magdalena: Pero podemos irle

dando nuestras identificaciones

para adelantar.

>> Prefiero todos los documentos

juntos.

Ojalá que la novia no tarde

mucho porque cerramos

a las tres.

Magdalena: No te preocupes,

te aseguro que por nada

del mundo Lucía va a dejar

de llegar.

Marcelo: Eso espero.

[Timbre]

Román: Nora, Nora,

esta es mi casa,

no tienes ningún derecho

a venir.

Nora: Ya lo sé.

Te juro que ya no puedo.

Román: Te recuerdo que

ya no eres mi paciente.

Nora: Eso también lo sé

pero necesito que me ayudes,

me estoy volviendo loca.

Román: Estoy enterado

que tuviste otro intento

de suicidio.

Nora: No, eso no es cierto,

eso fue una farsa para engañar

a mi hermana, pero mira,

no me he hecho nada.

Román: Ah, ¿entonces admites

que fue solamente para hacer

sentir mal a Lucía otra vez?

Nora: No, esto no tiene

nada que ver con mi hermana.

Román: Entonces explícate.

Maté a una persona.

Román: ¿Qué dices?

Nora: Que soy una asesina.

Ya no puedo con la culpa,

te lo suplico,

tienes que ayudarme,

ayúdame.

Te lo suplico,

te lo suplico por favor,

ayúdame, ayúdame.

[Llora]

Magdalena: A lo mejor

le pasó algo.

Marcelo: Le voy a volver

a marcar.

Lucía, ¿qué pasó?

Te estamos esperando.

estoy a unas cuantas cuadras

pero es que hubo un accidente

y no puedo avanzar.

Lucía: No, no, no,

por favor no vengas

porque tu también te vas

a quedar atorado.

Marcelo: Lucía,

lo que pasa es que el registro

civil cierra a las tres.

no te preocupes,

te juro que voy a llegar,

te lo juro.

[Claxon]

Oficial: Señorita,

no se puede estacionar aquí.

Lucía: Bueno, que se lo lleve

la grúa, no sé.

Mi amor, mi amor,

ya voy para allá,

voy caminando.

Román: Lucía, soy Román.

Lucía: Dime.

Román: Necesito comunicarme

con la madre de tu hermana

y no logro localizarla.

Lucía: ¿Por qué quieres

hablar con ella?

¿Qué está pasando?

Román: Tu hermana está aquí

conmigo en mi casa

en muy malas condiciones.

Marcelo: Me dijo que estaba

a unas cuadras, no entiendo

porqué no llega.

Nazario: Cálmate, no tarda

en aparecer.

>> ¿Ya llegó la novia?

Marcelo: No, todavía no,

pero no debe de tardar.

>> Perdón, joven,

pero se nos está acabando

el tiempo, con permiso.

Marcelo: Voy a esperarla

afuera, ustedes a ver

si me pueden ayudar

a hablar con el juez

para que nos espere tantito más.

Magdalena: Si, si, si,

claro, tu no te preocupes.

Marcelo: Gracias.

Magdalena: Disculpe,

¿puedo pasar?

Marcelo: Por el amor de Dios,

Lucía, ¿dónde estás?

Lucía: Marcelo, por favor,

perdóname, no voy a llegar.

Por: Televisa
publicado: Feb 17, 2017 | 02:00 AM EST
Marcelo le dice a Alfredo que Daniela trató de suicidarse, él le exige que se aleje de ella para siempre. Nora le confiesa a Román que asesinó a una persona.
         
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