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Crisis de los 30 imagen

Crisis de los 30 nivel: La vida no vale nada

Crisis de los 30 nivel: La vida no vale nada

¿Ya ti ya te llegó la crisis como a Lichita? ¡Mira la nueva entrada de su blog!

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Y es así como un día te despiertas y te surgen preguntitas como: ¿esto es lo que quiero para mí?; ¿estoy en el lugar que me gusta?; ¿estoy contenta con mi vida?

Dicen que existe una crisis cuando vas a llegar a los 30, y no sé dónde andes tú, pero como dicen por ahí “es mejor prevenir que lamentar”. Quiero abrir la entrada de hoy -que escribo con mucho cariño para ti-, preguntándote, ¿ya te llegó la crisis?

Que la boca se me haga chicharrón si no te han preguntado: ¿que cómo te va en el amor?; ¿qué tan bien vas en el trabajo?; ¿a dónde has viajado?; ¿que cuándo te compras tu primer auto? Y no poder responder como quisieras a estas preguntas no significa una falta de logros.

Quizá no hemos cumplido con esos ideales que nos imaginábamos cuando teníamos 15 añitos, y ya estemos pensando en irnos a danzar a Chalma para que nos vaya mejor, o de plano irnos a hacer una limpia en Catemaco. Incluso puede que hayamos puesto en duda nuestra vocación, porque como dicen, no vemos la luz al final del túnel. Hoy me di cuenta de algo, y por eso me dieron muchas ganas de compartir esto contigo: vivimos en una sociedad donde se concibe que todos deberíamos conseguir el éxito a los 30, y si no lo tenemos, entonces hemos fracasado.

Yo sé de presiones sociales, pero te digo algo, ¡no dejes que te afecten! A los treinta, vamos apenas construyendo nuestra vida, y si sientes que algo no anda bien o no te hace la persona más feliz, te diré que ¡estás en el momento perfecto para hacer algo y corregir tu camino!. Yo pienso que una crisis emocional, existencial, profesional o familiar, es la oportunidad perfecta para tomar decisiones radicales y empezar una vida mejor.

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Así que… ¡Te me paras de la camita, y a enfrentar la vida! No es necesario que llegues mañana y renuncies a tu trabajo, te cambies de carrera o truenes con tu novio, -o sí-, pero primero evalúa todo lo que has alcanzado, y el esfuerzo que has hecho tú y tu familia para que tengas una vida mejor. Te aconsejo que dejes de lado el deber-ser, y comiences a ponerle más atención al quiero ser.

Es hora de pensar y comenzar a hacer cosas que realmente te hagan sentir pleno, no hay nada mejor que trabajar en eso que te apasiona muchísimo, y que haces con mucho amor, estar con las personas que llena tus días de sonrisas o invertir tú tiempo en lo que te hace feliz.

¿Y tú, cómo vas a iniciar...?

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