A Que No Me Dejas Capítulo 132 logo-shows.f4db5831d718e60c9bb72e630f8aac...

Novelas

A que no me dejas
Lunes a viernes 2PM/1C

A Que No Me Dejas

A Que No Me Dejas Capítulo 132

Transcripción del Video

Locutor: Televisa presenta...

Leonel: Veo que últimamente

andas muy equitativo.

Gonzalo: Tú no sabes

el placer que me da

que ya no formes parte

del hotel Mauva.

Tal vez yo no recupere

el dinero que me robaste,

pero al menos un inocente

no va a pagar

por un delito que tú cometiste.

Leonel: A ver, pérame, pérame.

¿Por qué estás diciendo eso?

Gonzalo: Pues,

porque con tu firma

y al venderme tus acciones,

puedo quitar

la denuncia que hiciste

en contra de Osvaldo.

Leonel: Espérate tú.

Gonzalo: El va a quedar libre.

Leonel: [Ríe] A ver, Gonzalo.

Estamos cerrando

con broche de oro

nuestra historia, ¿no?

No hay necesidad

de quitar la denuncia.

Deja las cosas como están.

De todos modos, no va a salir.

Gonzalo: Lo voy a hacer

porque el que tiene

que estar detrás de las rejas

eres tú,

no él.

Carolina: iRené!

René: Ah, pues, para--

Ahorita las veo. ¿Sí?

No se me pierdan, ¿eh?

¿Qué quieres?

Carolina: Necesito

hablar contigo.

René: Pues, luego, ¿de qué?

Tú y yo ya no tenemos

nada de qué hablar.

Pensé que te lo había dejado

muy claro.

Carolina: Es importante.

René: Bueno. Entonces, dímelo.

¿Qué?

Carolina: Ay, René,

no sé ni cómo decirte esto.

Créeme

que estoy muy sacada de onda

y era lo que menos esperaba.

René: iDime, hombre!

Carolina: René,

estoy embarazada.

Y tú eres el papá de este bebé.

René: ¿Estás loca?

Ese bebé no es mío.

Carolina: iClaro que lo es

si no he estado con nadie más!

René: iA mí no me consta!

Carolina: iEres un patán!

¿Cómo me puedes decir eso?

René: A mí no me quieras

ver la cara de imbécil.

Como ya te descubrí,

ahora me quieres amarrar

con eso, ¿no?

Pero te estás equivocando

conmigo, mi reina.

Carolina: iNo pretendo

amarrarte!

Pero vamos a tener un hijo.

iY esta responsabilidad

es tuya como mía!

René: Te equivocaste conmigo.

Si tú lo quieres tener,

iese es tu problema,

no el mío!

Yo no quiero un escuincle

que me arruine

mis planes de vida. ¿Cómo ves?

Carolina: ¿Y tú crees

que en los míos

sí estaba ser madre ahora?

iClaro que no, René!

Y no voy a cargar sola

con la responsabilidad.

René: iPues no lo hagas!

La solución

es muy sencilla, ¿eh?

Carolina: ¿Cómo puedes

hablar así?

René: Es la verdad.

Ya no estamos

en el siglo pasado.

Ahora tú eres libre de hacer

absolutamente lo que quieras

con eso

porque te repito,

iese es tu problema, no el mío!

Así que, mejor,

¿por qué no le avisas

al verdadero padre?

Jaime: Los displays

y los gráficos que ya vimos

deben estar

en la entrada principal

con todos los mensajes

que estamos mencionando

en el video, ¿sí?

Almudena: Y, por favor,

quiero que las mesas queden

muy bien arregladas.

Jaime: Yo creo que las pantallas

las vamos a poner

a los costados del estrado.

Una ahí y otra por allá.

Las fotografías que tomaron

Rosendo, Mau

y esta niña Carolina

de aquel lado.

Almudena: Ajá.

Jaime: Cada mesa

debe tener un tríptico

de la campaña

y en cada lugar un botón

para cada uno de los invitados.

¿De acuerdo?

Almudena: OK.

¿Qué te parece

si de aquel lado

ponemos la mesa para la fuente

con toda la comida

y ahí los meseros

van a salir con las charolas

para repartir

todos los bocadillos

y de este lado el bar?

Jaime: Perfecto.

¿Sí está claro?

Esta es la logística

del evento.

Si alguien tiene cualquier duda,

se dirige, por favor,

con Almudena o conmigo

con toda confianza.

Bueno, pues, a montar,

muchachos,

porque mañana a primera hora,

esto debe quedar

más que listo.

Almudena: Mirna,

vete a la cocina

y asegúrate

que todo quede listo, por favor.

Mirna: Sí.

Almudena: Ay.

¿Y cómo te fue anoche?

¿Gisela y tú volvieron a hablar?

Jaime: No.

De hecho,

ni siquiera dormimos juntos.

Es la primera noche que dormimos

en cuartos separados.

Sentí horrible.

La verdad es que casi no dormí.

Almudena: Jaime, no puedes dejar

que las cosas lleguen tan lejos.

Además, todo el estrés

que te está generando esto

te va a hacer más daño.

Habla con ella.

Jaime: No. No, no.

No voy a hablar con ella.

Ella así quiere las cosas.

Hablemos de otro tema, ¿no?

¿Qué nos falta?

¿Qué tenemos que pedir?

Carolina: iPor supuesto

que es tu hijo!

iY te lo puedo demostrar

con una prueba de ADN!

Jamás pensé que te valiera

y menos cuando eres hijo

de una madre soltera,

pero al menos tu papá

lo reconoció

y no le pidió a tu mamá

que se deshiciera

ni de ti ni de tu hermano,

como tú quieres que yo lo haga

con el bebé que estoy esperando.

René: iCállate!

¿Cómo te atreves

a compararte con mi mamá?

iTú eres un golfa

que primero quiso con Mauricio

y, como no te hizo caso,

luego te fuiste conmigo!

No me--iNo me hagas esa cara!

Alexis: iEy, ey, ey!

iEy!

iDice Mauricio

que qué está pasando

entre ustedes!

Carolina: [Solloza] Nada.

Alexis: iCarolina!

iNo, no, no!

iEs obvio que está pasando algo

porque si no,

no estarías llorando!

René: iLo que pasa

entre Carolina y yo

es nuestro problema

y ni tú ni el maldito sordo

se pueden meter! ¿Cómo ven?

Alexis: [Resopla]

Carolina, ¿estás bien?

Carolina: Sí, estoy bien.

No se preocupen.

Gracias por querer ayudar.

Maite: ¿Cómo que va a salir

libre?

Tú me aseguraste

que no había manera

de que eso sucediera.

Leonel: Pues sí.

Yo nunca pensé

que alguien pudiera quitar

la demanda que puse,

pero ups, me equivoqué.

[Susurra] Gatita.

Maite: iNo, Leonel!

Osvaldo no puede

salir de la cárcel.

Si eso sucede,

se va a ir directo

a los brazos de Angélica.

Tienes que hacer algo, algo

para evitar eso.

Leonel: Too late, pussy cat.

Muy tarde.

Yo ya vendí mis acciones.

Nada de esto es mío.

Además, yo no voy a perder

todo un negocio

por tu culpa, por tus celos.

Maite: [Llora]

Tú sólo me usaste

para lograr tus fines, Leonel,

pero a mí de nada me sirvió

lo que hice

y todo lo que me arriesgué.

Leonel: Eso no es cierto.

Yo no te utilicé.

Deja el drama, ¿quieres?

Límpiate esas cochinas lágrimas,

caramba.

Yo te ofrecí dinero,

te ofrecí una buena negociación

y tú no quisiste.

Yo fui justo contigo.

Maite: iNo me interesa

el cochino dinero!

Gisela: Quiero iniciar

los trámites de mi divorcio.

Mi marido y yo somos dueños

de esta agencia

por partes iguales.

Y también tenemos la casa

en donde vivimos.

Abogado: Si están casados

por bienes mancomunados,

les corresponde la mitad

a cada uno.

¿Tienen hijos?

Gisela: Sí.

Sí, Fabricio se llama.

Y tiene 17 años.

Abogado: En ese caso,

podemos pelear que usted

se quede con un porcentaje

más alto de la agencia

como parte de la garantía

para la pensión alimenticia.

Gisela: No.

No, no, no.

No me interesa hacer eso.

Yo quiero lo justo.

Mi marido es un excelente padre

y sé que a mi hijo

nunca le va a hacer falta nada.

Abogado: Señora Gisela,

he escuchado a muchas mujeres

decir lo mismo.

Y una vez divorciadas,

no sabe los problemas

que tienen para conseguir

que el exmarido les dé

lo que corresponde.

Gisela: Tal vez. Sí,

pero yo conozco a mi marido.

Y, además, no quiero causarle

ningún daño.

Simplemente

me quiero separar en paz.

Y, bueno, pensándolo bien,

yo creo que lo mejor será

que él se quede con la agencia

y yo con la casa.

Abogado: Yo, como abogado liti--

Gisela: Así es como quiero

que sean las cosas,

por favor, abogado.

La idea de hacer esta agencia

fue de él.

Yo puedo trabajar

en cualquier otro lugar,

en donde tampoco

tenga ningún recuerdo de él.

Abogado: Está bien.

Como usted diga.

Gisela: Gracias.

Maite: Yo lo que quiero

es a Osvaldo.

iY si no es para mí,

no quiero que sea para nadie!

Leonel: Mira, gatita bella,

me va a doler mucho,

pero te tengo que decir

la verdad.

¿Qué parte no entiendes

que Osvaldo nunca te amó?

iNunca!

Así que deja el romanticismo,

¿quieres?

Ay, ya.

Maite: Por romántica

y por idiota te hice caso.

Y lo peor es que ahora

no tengo el amor de Osvaldo.

Tengo sólo odio y desprecio.

Todo por tu culpa.

Leonel: No.

A mí no me hables así, gatita.

No te confundas.

Yo no te forcé a nada.

Yo nunca te obligué a nada.

En los negocios, bella,

a veces se gana

y a veces se pierde.

Tú perdiste.

Ups.

Maite: Eres una basura.

Leonel: [Resopla]

Tú te ves mal, ¿eh?

Gonzalo: Compadre,

desde hace tiempo,

debí venir a hablar contigo.

Sé que no me toca a mí

pedirte perdón

por lo que hizo Nuria contigo

y con tu hijo,

pero, como padre,

es mi obligación hacerlo.

Me siento responsable.

No sé cómo pedirles perdón

a Raquel y a ti por ello.

Yo...

no supe manejar

cómo mi hija me pidió suplicante

que la matara, ¿sabes?

Que acabara con su vida.

No le pude dar gusto.

No tienes idea

la falta que me has hecho

todo este tiempo,

mucho más en este momento,

Alfonso.

Desde tu partida, no he tenido

otro amigo como tú, ¿sabes?

Un amigo que me aconsejaba,

que me escuchaba

y que, además,

me ponía en mi lugar.

Félix: A ver, órale.

Ah, caray. Ah, caray.

Mira quién te viera

de buenas en la cárcel.

Osvaldo: [Ríe]

Hay una esperanza

de que se demuestre

mi inocencia.

Félix: No, pues,

salir de aquí

es el sueño de todos

los que estamos encerrados

en este maldito lugar.

Osvaldo: Lo harás

en cuanto cumplas tu condena.

Félix: No.

Para ese entonces, ¿ya pa' qué?

Yo lo único que quería

era a mi perro.

Y, pues, ya no voy a poder

volver a verlo.

¿Y tú qué?

¿Tienes a alguien esperándote?

Osvaldo: Sí.

[Ríe]

Una mujer maravillosa.

Es el--el amor de mi vida.

Se llama Angélica.

[Suspira]

Llevo años amándola.

Y en cuanto salga de aquí,

lo primero que voy a hacer

es proponerle matrimonio.

Félix: Condenado viejo, ¿eh?

Tú no aprendes, ¿verdad?

Sales de una cárcel

pa' meterte a otra.

No, pues, que Dios te bendiga.

Ambos: [Ríen]

Félix: Míralo. Se nos casa. ¿Eh?

Gonzalo: Híjole, compadre.

Me encontré con una mujer

que está enamorada de mí.

¿Sabes?

Yo no le puedo corresponder

porque no la amo.

Y no quiero herirla

como lo hice con las dos mujeres

que amé.

Creo que en realidad

nunca supe amar

ni a Inés ni a Mónica.

Y ahora me encuentro

en este dilema con Ileana.

Tal parece que esa es

la historia de mi vida:

lastimar sin querer

a las mujeres que me aman.

No sé cómo decirle

que no puedo corresponderle,

compadre.

No sé.

Yo estoy enamorado de Angélica.

Si Dios me regalara el momento

de rehacer mi vida,

solamente podría ser

con ella, con Angélica,

pero ella tampoco es para mí

porque ella ama a otro hombre,

Osvaldo.

Y siento

que me tengo que hacer a un lado

para que ellos puedan

ser felices juntos.

Mónica: Sí, señorita.

Quiero irme a México

en el vuelo de esta noche

o en el de mañana en la mañana.

Sí. Mi nombre es Mónica Greepe.

Angélica: [Piensa] Osvaldo

o Gonzalo.

Los dos me provocan

cosas tan distintas.

Con Gonzalo me sorprendió

volverme a sentir

emocionada, enamorada.

Y con Osvaldo,

es una asignatura pendiente,

un amor distinto,

un amor que ha sufrido heridas,

pero que también mantiene

el deseo.

Qué difícil pregunta.

¿Estoy aquí

por Gonzalo o por Osvaldo?

Mónica: [Piensa] ¿Rehacer

mi vida?

Nunca había sentido

el deseo de hacerlo,

pero creo que está despertando

ese deseo.

Ojalá tuviera

la suerte de Angélica

y a mi vida llegara

un hombre como Osvaldo.

Valentina: Te quedó

espectacular, Jaime.

Jaime: Muchísimas gracias,

pero, bueno, vamos a ver

qué opina Mauricio, ¿no?

Valentina: Yo creo

que le va a encantar.

Jaime: Sí.

Valentina: Es todo su estilo.

Fernanda: iValentina!

Valentina: iAmiga!

Fernanda: [Ríe]

Ya hablé con Alan.

Valentina: ¿Y qué te dijo?

Cuéntame.

Jaime: Cualquier cosa,

ahí me buscan.

Valentina: Perdón, perdón.

Jaime: Sí, por ahí estoy.

Valentina: ¿Qué te dijo?

Fernanda: [Resopla] Pues--

Valentina: ¿Ya tronaron

como querías?

Fernanda: Sí. Y lo tomó

lo mejor de lo que yo esperaba.

Valentina: ¿Sí?

Fernanda: El estaba

igual que yo.

Ya no estaba enamorado de mí

y, pues, quedamos como amigos.

Valentina: ¿En serio ya?

Fernanda: [Ríe] Sí.

Valentina: Bien. Lo lograste.

Fernanda: Alan también

me estaba buscando

para terminar,

como si nos hubiéramos

puesto de acuerdo.

No sabes lo bien que me siento

por haber sido honesta

con él y conmigo.

Mauricio: Me pareció

que René y Carolina

discutían como novios.

Alexis: A mí también, ¿eh?

Podría asegurarte

que esos dos andan.

Si no, no nos hubieran dicho

que era un asunto entre ellos,

¿no?

Mauricio: Pues, lo siento

por Carolina.

René no es una buena persona.

Yo no creo

en su arrepentimiento.

Algo trama con esa actitud

frente a la familia.

Alexis: La forma en que trató

a Carolina nos demuestra

que sigue siendo un patán.

Mauricio: Sí, es un idiota.

Y nosotros

tenemos que vigilarlo.

Adriana: Tía, de verdad

que te pasas.

Julieta: [Resopla]

¿Por qué, hija?

No me digas eso.

Beto: No, no. No puede ser.

Es la loca.

Adriana: ¿Sabes que por tu culpa

me llamaron la atención en clase

y me quitaron el móvil?

Julieta: Ay, corazón, lo siento.

Estaba desesperada,

estaba impaciente

por que me dijeras

si nos íbamos a ver hoy.

Adriana: Sí, ya me he dado

cuenta,

pero tú no eres lo único

que tengo que atender.

No eres lo único

que tengo en mi vida, tía.

A diferencia de ti,

yo tengo muchas cosas que hacer.

Y no me paso todo el día

pensando en ti.

Julieta: No me digas eso, Adri.

No me hagas pensar

que te estorbo

o que no me quieres

como yo a ti.

Adriana: Es que eres

muy intensa, tía.

Y eso no me gusta.

Julieta: ¿Estás segura

que es por eso

o hay algo más?

Adriana: No, tía.

Mis exámenes que duran

toda la semana.

Tengo que ponerme a estudiar.

Julieta: Ay, pero no te puedo

creer que no tengas

un tiempito para mí.

Todo el día pienso en ti,

en el día en que nos vamos

a ir a vivir juntas a España.

Adriana: Mira, tía,

yo sé que tenemos ese plan,

pero de verdad,

si sigues con esa actitud,

vamos a tener que cambiarlo.

Es que me siento asfixiada.

Julieta: Te lo suplico.

Déjame quedarme.

Todo lo hago por amor.

Adrián: Eso no es amor, Julieta.

Eso es obsesión.

Quiero que te subas a ese avión

y te largues.

Julieta: No, no, no. No.

Nuestros planes

no pueden cambiar

porque tú yo

sí nos vamos a ir a vivir

a España.

Tú no me vas a dejar

como lo hizo tu papá.

Tú sí me vas a cumplir, ¿verdad?

¿Verdad que tú sí

me vas a cumplir?

Adriana: [Resopla]

¿Sabes qué?

Mi madre siempre me dijo

que eras una mujer obsesiva,

pero jamás me imaginé que tanto.

Ahora entiendo por qué mi padre

en algún momento

no te quiso cerca de él.

Julieta: Así no fueron

las cosas.

Fue por culpa de Paulina Murat

que tu papá se alejó de mí.

Por eso odio a los Murat, Adri.

Por eso yo no quería

que vivieras con ellos,

porque tenía miedo

que te alejaran de mí.

Y mira.

Adriana: No. Ellos no están

haciendo nada, tía.

Sólo eres tú

la que puede provocar

que me aleje de ti.

Entiéndelo.

Julieta: No. No me digas

esas cosas, por favor.

¿No ves? No lo resisto.

Adriana: Pues, entonces,

deja de hostigarme.

Por favor,

no me hagas arrepentirme

de haberte buscado.

Beto: Señorita,

buenas tardes.

La ayudo.

>> Buenas tardes.

Vengo a buscar a Silvia.

>> La señora no está,

no ha vuelto.

>> ¿Y Julieta?

>> Salió.

>> A ver,

sácame de una duda.

La otra vez que vine

y que dijiste que Silvia

estaba viendo la televisión,

¿tú la viste? ¿Te consta?

>> No, así verla, no,

pero la señora Julieta

me dijo que ella estaba.

>> Eso me lo imaginé.

¿Me permites pasar?

>> No. No puede pasar.

La señora Julieta

me tiene prohibido

que alguien entre a la casa

sin su autorización.

>> Yo soy una autoridad.

Soy la directora de un penal.

Y si no me dejas entrar

y buscar pistas

acerca de lo que está pasando

con Silvia,

te voy a acusar

de ser cómplice de Julieta.

¿Me entendiste?

Carolina: [Llora]

Ileana: Hija, ¿qué tienes?

¿Qué te pasó?

Por Dios.

Habla. ¿Qué pasa?

Carolina: [Llora] Ay, mamá.

Pasó algo con--

con lo que no contábamos.

Bueno, que yo no contaba.

Ileana: ¿Qué cosa, hija?

Estoy embarazada de René.

Ileana: ¿Qué?

¿Cómo pudiste ser

tan descuidada,

tan torpe?

Carolina: No lo hice

a propósito, mamá.

Ileana: Es que eso,

eso echa a perder

todos nuestros planes.

¿Ya lo sabe René?

Carolina: Sí.

Y el muy infeliz

dice que no es de él

y que si lo quiero tener,

es mi problema

porque él

lo que en realidad quiere

es que me deshaga de él.

Ileana: iNo!

No. iDe ninguna manera

te vas a deshacer de un nieto

de Gonzalo Murat!

Carolina: Pero no lo quiero

criar sola.

Ileana: iNo lo vas a hacer!

Pensaba dejarle este asunto

a Leonel,

pero esto,

esto lo voy a arreglar yo.

Y ya veremos

si René te responde o no.

[Música]

>> Pero si aquí están

todas sus cosas.

Y su bolsa también.

No. Silvia no pudo ir

a ningún lado.

Aquí está su tarjeta,

su identificación.

¿Dónde está Silvia?

>> Yo le juro que no sé nada.

Cuando llegué a trabajar aquí,

esa señora ya se había ido

o al menos eso me dijo

la señora Julieta.

>> Escúchame bien.

Si no te quieres meter

en un problema,

no le vas a decir nada

a Julieta de esto.

Y mucho menos que estuve aquí.

¿Me entiendes?

René: Esto te va a enseñar

a dejar de meterte conmigo

y andar de reventón.

Ay, maldito sordo metiche.

Lo que yo haga con Carolina

es mi asunto, no el tuyo.

Y si ya había pensado

en darte tu escarmiento,

ahora sí ya llegó el momento

de hacerlo.

Mónica: Espero que en verdad

logres convencerla.

Angélica: Yo sé que así será.

No voy a perder la fe.

Mónica: ¿Quieres que le dé

algún mensaje

a Gonzalo de tu parte?

Angélica: No, nada. Gracias.

Mónica: ¿Y a Osvaldo?

Angélica: Sólo que me alegro

de que deje el penal.

Espero que cuando yo regrese,

él ya esté libre.

Mónica: Esperemos que así sea.

Y, bueno, antes de irme,

quiero decirte

que ha sido un placer

convivir contigo.

Ahora tengo una nueva amiga.

Angélica: [Ríe] Y yo también.

Ambas: [Ríen]

Mónica: Gracias.

Angélica: Cuídate.

Mónica: Sí.

Tú también.

Gonzalo: Déjame decirte

que ya Rodolfo

está iniciando el papeleo,

así es que esperamos

que para el lunes

puedas salir libre de una vez.

Osvaldo: No sé cómo voy

a agradecerte

todo lo que has hecho por mí.

Gonzalo: No tienes

que pagar nada ni hacer nada.

Tú eres un hombre inocente,

Solamente se hizo justicia,

nada más.

Osvaldo: Sí, pero mi nombre

quedó manchado

y quiero limpiarlo.

Yo no sé qué tenga que hacer,

pero voy a demostrar

que yo no cometí ningún fraude.

Ileana: René.

René: [Ríe]

Debí suponer

que vendría a buscarme.

Ileana: Entonces, ya sabes

qué hago aquí.

René: Señora,

por favor, evíteme la pena

de decirle lo mismo

que a su hija y--

váyase.

Ileana: No, muchachito.

Si tú crees que me vas a tratar

como lo hiciste con mi hija,

te equivocas.

A diferencia de Carolina,

yo no te tengo miedo.

Por el contrario,

quien debería tenérmelo

eres tú.

Si no le cumples a mi hija,

tu padre se va a enterar

de toda la verdad.

René: ¿Y a qué verdad

se refiere?

¿A que usted y su hija

son un par de arribistas?

Ileana: No te conviene

llamarle así a la mujer

que pasa las noches

en la cama de tu padre.

René: [Ríe] Andale.

Así que la madre y la hija

están cortadas

con la misma tijera.

Ileana: Tu padre está

encantado conmigo,

así que tengo poder sobre él.

Si tú no te portas a la altura,

le voy a decir a Gonzalo

sobre las jugadas clandestinas

que estás organizando

en un antro,

sobre el verdadero pago

que te hizo Leonel

por tus acciones

y que tu arrepentimiento

no es más que una farsa.

Tú dices.

Julieta: ¿Se ofreció algo?

>> No, nada.

Julieta: Entonces,

ya te puedes ir.

>> No he terminado todavía.

Julieta: No importa.

Quiero que te vayas.

Quiero estar sola.

[Niega] No. No, no.

No quiero que tú te alejes de mí

porque aunque me dijiste

que no, estoy segura

que los Murat

te han puesto en mi contra.

Y si confirmo que es así,

me la van a pagar. Te lo juro

que me la van a pagar.

Tobías: Ey, Adri.

Adri, ¿qué te pasa?

¿Por qué no me hablas?

Adriana: ¿Todavía lo preguntas?

Tobías: No sé.

Fui al hospital.

Nunca me fuiste a ver,

nunca me fuiste a visitar,

nunca contestabas mis llamadas,

me dejaste en visto.

¿Por qué lo hiciste?

Adriana: Porque me dejaste

plantada por irte a tomar

con unas tipas en tu coche.

Tobías: No.

Estás celosa.

Adriana: No, no, Tobías.

No te des tanta importancia.

Para estar celosa,

primero tengo

que estar enamorada.

Tobías: Entonces, no entiendo

tu drama.

Adriana: Porque tú y yo

teníamos algo

que pensé que era importante

para ti, pero--

ya me he dado cuenta que no,

así que prefiero

dejar hasta aquí

lo que teníamos.

Quédate con tu amiga

y no me vuelvas a buscar.

Valentina: [Suspira] A ver.

Mauricio: "Cada vez que pienso

en tus ojos, Valentina,

en esos ojos llenos de magia,

de misterio, de seducción,

y cuando me veo

ante la posibilidad

de tenerlos cerca,

mi corazón late

con más velocidad que el sonido,

que la luz.

Mi vida se llena

de una ardiente ilusión

tan encendida

que ni con todos los mares

se lograría apagar".

Valentina: [Suspira] OK.

"Hola.

No sé quién eres

ni cómo te llamas,

pero quiero saber

si cuando te refieres

a Valentina,

te refieres a mí,

a Valentina Olmedo".

[Alerta de mensaje]

Mauricio: "Hola, Valentina.

Sí.

Eres tú de la que escribo

y no podría ser

de ninguna otra".

Valentina: [Resopla]

Eh, OK.

"Agradezco tus palabras.

Han sido

un espejo muy importante

en este momento de mi vida.

Tienes una manera de escribir

que me transmite muchas cosas".

Mauricio: "Es lo que tú

me inspiras".

Alexis: Pásensela bien.

Almudena: iGrandulón!

iGrandulón!

Alexis: [Ríe] Ey. ¿Qué pasó?

Almudena: Te tengo

una meganoticia.

Alexis: Dime.

Almudena: Fernanda y Alan

ya no andan.

Alexis: No.

Almudena: iTerminaron!

Y quedaron como amigos.

¿Te das cuenta

de lo que eso significa?

Alexis: Pues sí,

que puede haber algo

entre Alan y tú

y entre Fernanda y yo.

Almudena: No.

Hay esperanzas para ti,

pero--pero no para mí.

Alan no me quiere

y está enojado conmigo,

pero--pero contigo

la cosa va a ser distinta,

hermano. Ya por fin

le puedes hablar a Fernanda

de todo el amor

que sientes por ella.

Alexis: Ratoncita.

Almudena: [Ríe]

[Festeja]

Valentina: "Gracias".

OK.

"Tengo que ser sincera contigo.

Mi corazón está ocupado.

Tus palabras me hacen imaginar

cosas que no son".

Mauricio: "Mis intenciones

son buenas".

Valentina: "Pues, aun así,

prefiero que no sigas

escribiendo sobre mí".

Mauricio: "Por favor,

tú no me puedes pedir eso,

Valentina".

Valentina: Eh. "Sí puedo.

Esta es la primera y última vez

que tú y yo chateamos.

Sólo quería que supieras

que no estoy disponible".

Mauricio: "Dame un momento.

¿No tienes curiosidad

de saber quién soy

y por qué te conozco tan bien?"

Valentina: [Resopla] OK.

"No te puedo mentir

diciéndote que me da igual.

Me inquieta que sepas tanto

de mí.

Me hace sentir vulnerable.

Hasta me da miedo. De verdad".

Mauricio: "No. No tengas miedo,

por favor.

Yo jamás te haría daño.

Y te propongo algo.

Conozcámonos.

Dame la oportunidad

de revelarte mi identidad.

Y si al conocerla,

me vuelves a pedir

que no escriba de ti,

dejaré de hacerlo.

¿Qué dices, Valentina?

"Vamos a vernos".

Mauricio: [Resuella]

del gusto que me da.

Valentina: Eh. "Pero será

en el lugar que yo elija".

Mauricio: "Donde tú digas.

Pon el día, el lugar y la hora.

Yo estaré ahí".

Valentina: "Lunes. 17:00.

Playa. Hotel Mauva".

Mauricio: "Ahí voy a estar".

Valentina: "¿Cómo te reconozco?"

Mauricio: "No te preocupes

por eso.

Yo me acercaré a ti".

[Llaman a la puerta]

René: iEres un maldito infeliz!

Leonel: ¿No durmió bien el niño

o por qué la agresión?

René: iPorque Ileana,

la mamá de Carolina,

está enterada

de absolutamente todo

lo que hago en mi vida!

iY sólo tú

se lo pudiste haber dicho!

Leonel: iCállate!

A mí no me hables así, idiota.

Que Ileana lo sepa no te afecta

absolutamente en nada.

René: iPor supuesto

que me afecta

porque ahora esa maldita vieja

me está chantajeando!

Leonel: ¿Chantajeando?

¿Por qué?

René: iPorque Carolina

está embarazada

y dice que el escuincle es mío!

iY ahora esa maldita señora

me quiere amarrar a ella

y endosarme al escuincle ese!

Leonel: Así que embarazaste

a la hija de Ileana.

Nada estúpido, ¿eh?

Muy astuto.

René: ¿Astuto?

¿De qué me estás hablando?

iDice que ese niño es mío

y yo tengo mis dudas!

Y ahora si la maldita ruca esa

habla, me va a echar a perder

todos mis planes.

Leonel: iNo seas idiota!

Tu mejor plan es ese escuincle.

¿Tú sabes lo que vale

que le des otro nieto

a Gonzalo Murat?

No te había caído el 20,

¿verdad?

iDespierta!

Ahora que te cayó,

no reniegues a ese niño.

Ni se te ocurra volver a decir

que no es tuyo.

René: Pero es que yo no quiero

tener hijos, Leonel.

Leonel: Si no lo quieres,

estás bien tonto.

Si sabes jugar tus cartas,

lo primero que tienes que hacer

es reconocer ese niño

y darle a tu papá esa noticia

lleno de regocijo, de felicidad.

René: iDe regocijo,

eh, felicidad que no siento!

Leonel: Pretende,

finge,

que no será la primera vez.

Pídele perdón a Carolina.

Arregla las cosas con ellas.

Y ya verás cómo ese escuincle

te va a abrir las puertas

a la fortuna de tu papá

mucho antes

de lo que te puedes imaginar,

así que no veas a ese escuincle

como un estorbo,

sino como--como un tesoro.

[Habla otro idioma]

Valentina: Pues, es que sí,

abuelo. Qué día

más difícil tuviste.

Fueron demasiadas cosas.

Lo de Nuria,

lo de la liberación de Osvaldo,

la cesión de derechos

de las acciones del hotel.

Es lógico que estés agotado.

Mauricio: Por la firma

no te preocupes.

Pasamos mañana a ver al notario.

Gonzalo: Gracias.

Voy a ver a Tobías antes

de que llegue el doctor

de Raquel.

Valentina: Yo voy contigo.

Tobías: Hola.

Gonzalo: Qué gusto

que ya estás en la casa, hijo.

Como te dije por teléfono,

lamento mucho

no haber ido por ti al hospital.

Tobías: Está bien.

¿Cómo está Nuria?

¿Es verdad

que se quiso suicidar?

Gonzalo: Sí, hijo.

La pobre está desesperada.

Pedí que la vigilaran

para que ya no intente

hacer esa tontería de nuevo.

Valentina: Tobías, me da gusto

que estés aquí.

¿Cómo te sientes?

Tobías: Pues, bien.

Mauricio: Ahora tú a cuidarte

y a reponerte.

Beto: Patrón.

Ya está aquí el doctor

de la señora Raquel.

Doctor: Buenas tardes.

Valentina: Hola.

Gonzalo: Buenas tardes, doctor.

Gracias por venir.

Pasemos a ver a Raquel, ¿sí?

Doctor: Sí, por favor.

Valentina: Por acá, doctor.

Angélica: No, hija.

Sólo me sorprendió

que terminaras

tu relación con Alan.

La verdad, no me lo esperaba.

Es un muchacho encantador y--

y ya me estaba encariñando

con él, pero--

si no estás enamorada,

fue lo mejor.

Hiciste muy bien

en acabar con tu noviazgo.

Fernanda: Sí, ma.

No tenía caso continuar,

pero ¿sabes algo?

Quedamos como muy buenos amigos.

Angélica: Lo que son las cosas.

Ustedes terminan

cuando Mónica y yo

nos hemos convertido

en buenas amigas.

Fernanda: ¿Quién lo iba a decir,

no?

Angélica: Mónica

es una buena mujer

y nos sentimos

muy identificadas.

Fernanda: Eso me alegra mucho,

mamá,

pero sí me extraña

que ella se haya venido sola

a México

y que tú te hayas quedado allá

cuando sabes que Osvaldo

va a quedar libre.

Creí que ibas a querer regresar

luego, luego.

Angélica: Con Osvaldo ya hice

lo que tenía que hacer.

En cambio,

con Gonzalo todavía tengo

una deuda muy grande.

El me apoyó mucho contigo,

se portó increíble conmigo

y yo le fallé.

Fernanda: O sea, que te quedaste

para tratar de convencer

a Débora

para, de alguna manera,

compensar a don Gonzalo.

Angélica: Sí.

Quiero hacer algo por él.

Fernanda: Y lo estás haciendo

con la intención

de que vuelva a haber

algo entre ustedes, ¿no?

¿O es sólo por saldar

esa deuda que tienes con él?

Angélica: No. La verdad,

no lo sé.

Fernanda: Ma,

¿dónde está tu amor?

Porque ahorita

ya no lo tengo claro.

¿Con Osvaldo o con don Gonzalo?

Angélica: No lo sé, hija.

Créeme que yo tampoco

lo tengo claro.

Doctor: Lamentablemente,

lo que les dijo Florencia

es acertado.

Creo que llegó el momento

que tanto temíamos.

Gonzalo: No, doctor.

No diga eso.

Yo--

Valentina: Doctor.

Yo creo que es nada más

otro episodio,

que va a estar bien.

Doctor: No.

Desgraciadamente,

su enfermedad está progresando

de manera acelerada.

Sabíamos que esto iba a ocurrir.

Y creo que llegó el momento

de que empiecen a pensar

en la alternativa

de una casa de reposo para ella.

Gonzalo: No, no, no.

Eso de ninguna manera.

Raquel se va a quedar

con nosotros

hasta que Dios la llame

a su presencia.

Se va a quedar en esta casa,

doctor.

Adriana: Mi madre

siempre me dijo

Adrián: Necesitas demostrármelo

con hechos, no con palabras,

hasta que salgas de aquí.

Cuando vea que retomas tu vida

y estás sana,

podremos estar juntos.

Julieta: Me duele tanto

oírte hablar así,

saber que vas a crear

una nueva familia

en la que yo no estoy incluida.

Adrián: Sí,

a mí también me duele mucho,

no sabes cuánto.

Y si hoy estás consciente

de que el odio

que le tuviste a los Murat

fue un mecanismo de defensa

para no odiar a nuestro padre,

ahora me tienes que demostrar

que cambiaste.

Y tienes que aceptar que ellos,

ellos ahora son mi familia.

Julieta: Te juro que lo acepto.

Te lo juro.

Adrián: No es--No es suficiente,

Julieta, con jurarlo.

No. Necesito que lo demuestres.

Convénceme,

convénceme que cambiaste.

Julieta: No, no, no.

No. No te puedo llamar.

No te puedo llamar

porque si no te muestro

que he cambiado,

me vas a dejar como tu papá.

Y no.

No, no, tú no me puedes dejar.

No lo podría resistir.

No lo resistiría.

[Corto circuito]

[Resuella]

Por: Televisa
publicado: Mar 18, 2017 | 02:00 AM EDT
Ileana le dice a René que si no se hace cargo del bebé que Carolina espera, le contará a Gonzalo todo lo que sabe sobre él. Valentina por fin habla con el chico que escribe sobre ella.
         
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