A Que No Me Dejas Capítulo 111 logo-shows.f4db5831d718e60c9bb72e630f8aac...

Novelas

A que no me dejas
Lunes a viernes 2PM/1C

A Que No Me Dejas

A Que No Me Dejas Capítulo 111

Transcripción del Video

Locutor: Televisa presenta...

Nuria: [Solloza]

No creo que te vayas

a atrever a delatarme, papá.

Eres demasiado sentimental.

Tú no le harías eso a tu hija.

Pero no, no, no.

No puedo correr el riesgo.

Yo tengo que irme de aquí,

a donde tú ni nadie

puedan dar conmigo.

>> Hola, Mau.

Mau: Hola.

Valentina: Hola, yo soy

Valentina.

Ambos: Hola, mucho gusto.

Mau: ¿Cómo va todo?

>> Perfecto.

Las tortugas están por nacer.

Los policías se van a dar

unos rondines para mantener

lejos a los traficantes

y mantener seguras

a las tortugas.

Además, tengo una sorpresa.

El día de presentación

de tu campaña habrá

un enlace para que tú

y quien tú decidas

se puedan filmar haciendo

la reforestación de un manglar.

Mau: Muchas gracias.

Es una gran noticia.

Valentina: Va a quedar

increíble.

¿Te puedo ayudar?

Mau: Vale, eso estaría

muy bien.

Podríamos hacerlo juntos.

Valentina: Sí.

>> El mensaje de mantener

a salvo la flora

y la fauna marina

va a llegar a muchas personas.

Mau: Eso es justo lo que quiero.

Aún estamos a tiempo.

>> Eso.

¿Les quieres dar de comer?

¿Me enseñas?

Gonzalo: Ay, compadre.

Cómo te hecho de menos.

[Gime]

¿Sabes que te extraño, compadre?

[Jadea]

Extraño nuestra amistad.

Me queda claro te hubieras

salido del coma, pero--

[Suspira]

Mi ahijada se encargó

de que murieras.

¿Te acuerdas aquel día

en que fui a verte

en el hospital y te suplicaba

que no te fueras?

Por favor, hermano.

No te rindas, hermano.

No lo hagas, Alfonso.

Te doy mi palabra

que seré el amigo que siempre

quisiste tener y no supe ser.

Por favor, compadre.

Dame esa oportunidad, ¿sí?

Pero mi hija nos quitó

la posibilidad de volver

a estar juntos.

Mi propia hija...

Tu ahijada te quitó la vida

para que seguramente

al despertar

no la delataras

y ella no pagara por su crimen.

Pero con todo el corazón

de mi alma...

Con todo el dolor de mi alma.

Con todo mi corazón

te lo prometo, compadre:

mi hija va a pagar.

Se lo debo a ti,

a Camilo,

a mi nietos

y a los cuatro que estamos

en esa foto.

Te lo prometo, compadre.

Nuria va a pagar.

Valentina: El mar siempre

ha sido un lugar muy importante

para Mau y para mí.

>> El mar también es mi vida.

Mau: Bueno, nosotros nos vamos.

>> ¿No vas a venir hoy?

Mau: Tenemos una cena

en casa del abuelo.

>> No te preocupes.

Nosotros ya nos organizamos.

Valentina: Bueno, pues, fue

un placer conocerlos.

Adiós, mucho gusto.

>> Debes de ser muy especial

para Mau.

El nunca había traído a nadie

aquí.

Valentina: El es muy especial

para mí.

Bueno, bye.

[Llaman a la puerta]

Leonel: Sí.

Alexis: Con permiso.

¿Quiere hablar conmigo?

Leonel: Siéntate.

¿Por qué no me habías dicho

que a Gonzalo Murat lo atacó

un perro?

Alexis: ¿Qué?

Leonel: ¿Qué?

¿Es tu respuesta?

¿Por qué me tengo que enterar

de otros lados cuando es a ti

a quien estoy pagando?

Y ni siquiera tienes noción

de lo que te estoy hablando.

Alexis: A ver, a ver.

Lo siento mucho, pero yo,

estando en el hotel,

no tengo forma de enterarme

de lo que ocurre en casa

de los Murat.

Leonel: Pues, busca la maldita

forma de enterarte, caramba.

Para eso te estoy pagando.

¿No se supone que eras amigo

del sordo?

iAveríguame todo!

Alexis: Sí, señor.

Leonel: Sí, señor Madrigal.

Alexis: Sí, señor Madrigal.

¿Y usted cómo se enteró?

Leonel: ¿Cómo me enteré?

¿A ti qué te importa

cómo me enteré?

Para eso te estoy pagando,

así que ponte las pilas

si quieres seguir recibiendo

dinero.

Alexis: Sí, señor,

discúlpeme.

Y discúlpeme, no va a pasar

otra vez.

Leonel: Vete.

Una, dos...

Te estás tardando.

De buenas, ¿eh?

Imbécil, este.

No es para nada.

Caro: Tomaste la mejor decisión,

Alan, felicidades.

Alan: Gracias, gracias.

Pero mientras consigo trabajo,

quiero seguir ayudándote.

Caro: No, ya no hace falta,

de verdad.

Mira, los puntos ya se

absorbieron.

Mañana voy a ir al doctor

a que me revise

y solo me voy a quedar

con un parchecito.

Con eso puedo trabajar.

Alan: Caro, yo quiero ayudarte.

Digo, ¿o te molesta?

Caro: No, molestarme no,

¿cómo crees?

Alan: Ah, ya sé.

Entonces, lo que no quieres

es que aprenda tus secretos.

Caro: [Ríe] No, no es eso.

Yo también tengo mucho

que aprenderte, pero me da pena.

Tú eres el hijo de uno

de los dueños y, como que esto

de estarme ayudando, pues,

no te va.

Alan: No me digas eso.

Yo soy Alan, simplemente Alan.

Y nada tiene que cambiar

porque ahora sepas que

don Gonzalo Murat es mi papá.

O al menos que haya otra razón

por la que no quieres

que te ayude.

Caro: No, no, no.

¿Qué razón podría haber?

Alan: Pues, entonces

no se hable más.

A partir de hoy, tú y yo

prepararemos la comida

de este restaurante.

¿De acuerdo?

Caro: Está bien.

Como tú digas.

Tobías: Y eso de estar todo

el día trabajando no es lo mío,

¿eh? Ni un minuto de descanso.

Todo el día de arriba

para abajo cargando maletas--

Beto: A ver, Tobías.

Más te vale que le agarres

el gusto al trabajo, ¿sí?

Porque si no estudias,

vas a tener que trabajar

en donde te caiga.

[Timbre]

Oficial: Buenas tardes.

Beto: Buenas tardes, oficial.

¿Qué anda haciendo por acá?

Oficial: Necesito hablar

con su hijo.

Beto: Por favor.

Tobías: ¿Conmigo?

¿Yo qué hice o qué?

Oficial: Ya conseguimos

una foto de Héctor

para que sea más fácil

dar con él.

Es este, ¿verdad?

Tenemos que dar también

con su cómplice,

así que necesitamos

que nos digas los nombres

de los integrantes

de la banda a la que pertenece

Héctor.

Tobías: No, pues, es que yo

no me sé los nombres.

No tengo idea.

Oficial: Dime los que sepas.

Beto: A ver, hijo,

coopera con el policía, ¿sí?

Di los nombres, los que

te sepas de esos nombres

de esos vándalos.

Tobías: Es que no sé.

Sé que a uno le dicen

"El Gordo", "El Rastas",

"El Ombligo", "El Pelícano" y--

"El Camarón".

Oficial: Bueno, pero supongo

que con esos apodos

los conocen en todo

el vecindario.

Tobías: Supongo.

Oficial: Está bien.

Lo averiguaremos.

Tobías: Qué bueno.

¿Ya me puedo ir?

Oficial: Adelante.

Beto: Perdónelo por ser

tan corto, por favor.

Oficial: No se preocupe,

señor López.

Félix: No, pues, más rápido

cae un rallador que un coco.

Bueno, una coca.

¿Qué haces aquí?

Nuria: Félix, tenemos que

esconder mi coche para que

nadie lo vea ni dé conmigo.

Félix: ¿Y eso por qué?

Nuria: Porque me tengo

que esconder y aquí nadie

me va a buscar.

Félix: A ver, a ver, a ver.

¿Esconderte de quién

o de qué o quién?

Nuria: De mi papá.

Y tal vez de la policía.

A ver, Nuria.

Pues, ¿qué demonios hiciste?

Nuria: Mi papá sospecha

que yo tuve que ver

con el asalto y con su intento

de asesinato.

Félix: Pero ¿por qué sospecha

de ti?

Nuria: No sé, no sé, Félix.

Pero sospecha de mí

y ahora estamos en grandes

problemas los dos.

Y vamos a tener que escondernos

aquí en tu taller.

Félix: iMe lleva!

Tobías: [Susurra] Adriana.

Adriana: Hola.

Qué bueno que llegas.

¿Cómo te ha ido?

Tobías: Bueno, odio, odio

trabajar.

Y odio que la policía

me esté interrogando

todo el tiempo.

Pero bueno, no quiero pensar

en eso.

Toma.

Adriana: [Ríe]

Gracias, cariño.

Ah, pero no está cargado.

Tobías: No, bueno, es que

es nuevo.

Tienes que cargarlo

antes de hablar con tu tía.

Adriana: ¿Cómo la has visto?

Tobías: No sé.

Un poquito nerviosa, ¿no?

Siento que es un poco

histérica.

Digo, no sé.

No me sentí muy cómodo

con ella.

Adriana: Sí, es un poco

intensa y angustiada.

Tobías: Creo que es un poquito

más que eso.

Adriana: Oye, no me gusta

verte triste y cansado,

preocupado.

¿Qué te pasa?

Tobías: Pues, no.

No, no, nada.

Bueno, sí.

¿Sabes cómo estaría mejor?

No sé, la verdad,

con un--

Con un besito tuyo

podría sentirme mejor.

Félix: A ver, dime una cosa,

Nuria.

Nuria: Dime.

Félix: ¿Por qué todos piensan

que eres una asesina?

Nuria: ¿Cómo que todos?

Félix: Ah, no te hagas.

Tu ex también te lo dijo

el día que fue a verte al depa.

Y ahora tu jefe.

Pues, algo traen, ¿eh?

Nuria: No sé, no tengo idea,

pero--

Félix: ¿Me estás diciendo

la verdad?

Ah, ¿qué va a decir la verdad?

A mí se me hace que te echaste

algún cristiano y por eso

te tienen capaz de volverlo--

Nuria: No digas tonterías,

no te atrevas--

Félix: Mi reina, en la cara no

porque es mi herramienta

de trabajo.

Mira, yo seré naco

pero no soy bruto.

Y esa manera con que planeaste

todo lo de tu jefe

y cómo me lo pediste, pues,

no es normal.

Para mí que tú ya te echaste

al plato a alguien.

Nuria: Y si así fuera,

¿cuál es el problema, eh?

Porque que yo sepa,

tú tampoco eres una blanca

paloma, así que deja--

No te equivoques.

Yo no he matado a nadie.

Nuria: Porque fallaste, mi vida.

¿O qué es lo que estás

tratando de hacer con mi papá,

eh?

Félix: A ver, escúchame, Nuria.

Todo lo que hago lo hago por ti.

Nuria: Ay, no me salgas con eso.

Que tanto peca el que mata

a la vaca como el que le agarra

la pata.

Así que deja de hacer preguntas

y date cuenta que no eres

mejor que yo.

Suéltame.

Gonzalo: Sí me entiendes

mi conflicto.

Osvaldo: Por supuesto, Gonzalo.

Pero ahora que ya no tienes

duda de que Nuria es...

Lo que es.

No te puedes quedar callado.

Gonzalo: ¿Sabes lo que

significaría para mí

entregar a mi propia hija

a las autoridades?

Osvaldo: ¿Y sabes lo que

implicaría no hacerlo?

Estarías en peligro tú,

Mauricio, Valentina.

Hasta la propia Raquel.

Gonzalo: Sí, lo sé.

También mis otros hijos.

Ella también los odia a ellos.

Osvaldo: Gonzalo, yo sé

que estás en una situación

muy difícil,

pero la muerte de tu compadre

no puede quedar impune.

Ponte en el lugar de Raquel.

Ella solo está pidiendo

justicia.

Mau: Me dijo que cada vez

me admira más, que es mi fan.

Alexis: Eso es.

Te dije que ibas a poderla

conquistar, hombre.

Algo que nunca debe faltar

en una pareja es la admiración,

¿eh?

Mau: Sí, pero eso no quiere

decir que me ame.

Si yo ya hacía este tipo

de cosas porque me nacía,

hoy con más razón debo hacerlas.

Con eso, voy a lograr que ella

me vea de otra manera.

Alexis: Pues, por supuesto.

Mau: Además, es tan increíble

que a ella le apasione lo mismo

que a mí.

Me queda claro que es la mujer

de mis sueños.

Alexis: [Ríe]

Bueno, de eso yo no tenía

niguna duda, ¿eh?

Mau, no quisiera echarte

a perder el momento, pero

hay algo muy importante

que debo comentarte.

Mau: ¿Qué pasó?

Gonzalo: Esta...

Es la decisión

más difícil de mi maldita vida,

Osvaldo.

Osvaldo: Lo sé.

Pero no creo que tengas

alternativa.

Si te callas, te vas a convertir

en su cómplice y serías

tan culpable como ella.

Gonzalo: ¿Le podrías decir

a Evaristo

que venga mañana temprano,

por favor?

Quiero que me ayude a hacer

lo que tengo que hacer.

Osvaldo: ¿Y por qué esperar

a mañana?

Gonzalo: Porque necesito

asimilarlo.

Necesito digerir

mi maldita decisión.

Osvaldo: Gonzalo, ¿es por eso

o porque le estás dando tiempo

a Nuria de huir o de tomar

precauciones?

Gonzalo: Puede que en el fondo

también lo haga por eso.

Por favor, Osvaldo.

Entiéndeme.

Es mi hija.

Alexis: ¿Es verdad

que un perro atacó a tu abuelo?

¿Y que lo quiso matar?

Mau: ¿Cómo sabes?

Alexis: [Suspira]

Me lo dijo Leonel.

Mau: ¿Leonel?

Alexis: Sí, de hecho

me reclamó porque él se enteró

antes que yo.

Y eso no me gusta nada,

Mauricio.

Mau: Significa que alguien más

está vigilando la casa.

Alexis: Exactamente.

O no sé, que tiene a alguien

vigilando a tu abuelo

para hacerle daño.

Mau: ¿Crees que él tenga

que ver con ese perro?

Alexis: A mí no me gustaría

acusar a nadie, pero...

Leonel no quiere a Gonzalo,

Mau: Sí, pero no al grado

de querer matar a mi abuelo.

De cualquier forma,

necesitamos descubrir

cómo fue que se enteró.

Alexis: Pues, yo intenté

sacárselo, pero no se dejó.

Leonel es un tipo muy listo,

Mau: No me gusta

nada de esto, Alexis.

Y menos con todo lo que le ha

estado pasando a mi abuelo.

>> Ya me entregaron

los resultados del examen

de ADN.

Leonel: ¿Y?

>> Es mejor que los vea

usted mismo.

No es--

No es mi hijo.

El cuerpo que está enterrado

en la tumba de los Murat

no es mi hijo.

Ni tampoco el de Nuria.

>> ¿Estás seguro?

Leonel: iPor supuesto

que estoy seguro!

Nosotros tuvimos un embarazo

in vitro.

Es mi esperma y son sus óvulos.

>> Entonces, ¿de quién son

los restos que exhumamos?

Leonel: iA quién le importa!

Ya cállate, tú ya no me sirves

de nada.

La cosa es que Nuria

nunca me mintió.

Y yo tengo un hijo.

Tengo un hijo que está vivo.

Lo tengo que encontrar.

Te voy a encontrar.

Está vivo.

Gonzalo: Me has dado una buena

noticia con tu decisión.

Créeme que hoy, más que nunca,

la necesitaba.

Alan: Sabía que te iba

a gustar, papá.

Valentina: Oye, abuelo, a ver.

Alan quiere que lo contactes

con algún restaurante

que le pueda dar chamba,

pero yo digo que trabaje

en el hotel, ¿verdad?

Gonzalo: Por supuesto, hijo.

No puede ser de otra manera.

Mira, ese tipo de decisiones

las ponemos en mesa

en un grupo de accionistas

que somos.

Pero no va a haber conflicto

finalmente, porque entre

los tres seguimos siendo

mayoría.

Mau: Además, Alan cocina

delicioso.

Alexis me dijo que Almudena

está impresionada

por lo buen cheff que es.

Valentina: Mm, nos tienes

que preparar algo.

Alguna especialidad.

Alan: Por supuesto que sí.

Gonzalo: Oye, Alan.

¿Tu madre ya sabe esto?

Alan: Ya le propuse que ella

también se quedara a vivir

aquí, pero no sé qué decida

ella.

Raquel: Buenas noches.

Alan: Buenas noches.

Raquel: ¿Alan?

Alan: Sí.

Valentina: Nos dijo el abuelo

que estabas dormida

porque te diste un golpe.

Raquel: Ah, sí, sí, hija--

Mau: Abuela, mira nada más

cómo estás.

Raquel: Eh, hablaba

con tu abuelo y perdí

la noción del tiempo.

De eso quiero hablar contigo,

compadre.

¿Podemos, eh, ir a tu despacho,

Gonzalo: Sí, sí, claro.

¿Me ayudas?

>> Señor Leonel, lo tengo

que anunciar.

Espere, por favor--

Leonel: Quítate, vieja ridícula.

Yo no necesito que me anuncien.

Mau: Leonel, ¿qué haces

aquí, imbécil?

Gonzalo: Te dije que ya

no te quiero ver en mi casa.

iLárgate y no molestes

a mi familia!

Valentina: Ya hiciste suficiente

yendo al hospital y hablando

de cosas que ni te importan.

Leonel: ¿Y tú qué demonios

va a saber qué me importa

a mí y qué no me importa,

escuincla?

Valentina: No me hables así.

Gonzalo: Lárgate de mi casa--

Leonel: iNo me voy hasta que

tú me escuches--!

Gonzalo: iLárgate!

Leonel: iSuéltame

si no te quieres quedar manco

a parte de sordo!

Gonzalo: Quieto, quieto.

Leonel: ¿Entiendes?

Teto.

Mira, Gonzalo.

Vengo de que exhumaran

los restos de mi supuesto hijo

y quiero una maldita

explicación.

[Música]

Adriana: Tía, soy Adriana.

Julieta: Ay, corazón,

por fin llamas.

No sabes la angustia

que he tenido desde que

me enteré que estás viviendo

con los Murat.

¿Cómo pudiste hacer eso?

Adriana: No fue mi decisión,

sino de Valentina,

y no pude hacer nada, tía.

Julieta: No puedes estar

en esa casa.

Los Murat son nuestros enemigos.

Adriana: Lo sé, pero tengo

que reconocer que--

La verdad, se están portando

muy bien conmigo.

Julieta: No, no, no puedes

decir eso.

Los Murat no se portan bien

con nadie.

No me traiciones Adriana.

No me traiciones, porque

ellos son muy malos.

Me urge que nos vayamos

de este país.

Tú y yo tenemos que estar

juntas, lejos de ellos.

Solas tú y yo.

Leonel: Los restos que están

en la famosa capilla Murat

no son de mi hijo

y tampoco de Nuria.

Aquí tengo la prueba.

Por favor.

Para que luego no digan

que estoy mintiendo.

Nuria lleva todos estos años

mintiéndonos a todos.

Y de hecho, hace poquito

me quiso extorsionar

con el paradero de nuestro hijo.

Valentina: ¿Nuria hizo eso?

Leonel: Nuria es capaz de eso

y de muchas otras cosas

que ni te imaginas.

Gonzalo: ¿Y dónde está

ese niño entonces?

Raquel: ¿Nuria sabe en dónde

está?

Leonel: No.

Bueno, no lo creo.

La intenté sobornar ofreciéndole

un cheque con muchos ceros,

y ni siquiera así me dijo.

Por lo tanto, exijo que

me digan qué demonios pasó

en esta casa hace tantos años;

y por qué se tragaron

la bazofia de que está muerto.

Adriana: No te exaltes, tía.

Además, solo va a ser

hasta que tú y yo

nos podamos ir de Mexico.

Y tiene una ventaja estar aquí

con Tobías.

Ya sabes que él siempre está

dispuesto a ayudarnos.

Julieta: Sí, sí, ya lo vi,

pero no me gusta,

no me gusta tampoco.

Adriana: Tía, no tenemos opción.

En lugar de pensar en ellos,

deberíamos ponernos de acuerdo

para ver cómo nos vamos a ver.

Julieta: Tienes razón,

pero eso ya lo tengo

solucionado.

Esta tarde fui a una academia

de pintura.

Ahí vamos a poder vernos

sin problemas.

Se llama "Casa de Arte Maya".

Tienes que ingeniártelas

para ir ahí todas las tardes.

Hacerles creer en la casa Murat

que la pintura es tu pasión.

Adriana: No va a haber problema

con eso.

Mira, mañana mismo voy

a incribirme y te veo.

Julieta: La clase es

a las cinco de la tarde.

Te voy a estar esperando.

Todo el tiempo pienso en ti

y en el momento en que

podamos estar juntas.

Me haces tanta falta, corazón.

Eras--

Mi razón de vivir.

No me vayas a dejar, por favor.

Adriana: No, no, tía, cálmate.

No te voy a dejar nunca.

Valentina: Acá está el abuelo.

Chelo: ¿Qué--?

¿Qué pasa, don Gonzalo?

¿Por qué nos mandó a llamar

con tanta prisa?

Gonzalo: Chelo, necesito

que todos estén aquí para

aclarar lo que pasó

el día que tú y Nuria

dieron a dos niños a luz

en esta casa.

Chelo: ¿Pasó de qué, señor?

Gonzalo: Siéntense.

Siéntense.

Silencio, siéntense.

Ese día solo estaban

la partera, Mica,

Nuria y tú en la casa.

Chelo: Sí.

Gonzalo: Así que quiero

que me diga qué fue

lo que pasó exactamente

esa noche en la casa.

Mau: [Golpea la mesa]

Yo creo que podemos arreglar

esto de otra manera--

Gonzalo: No, Mauricio, no.

Y cállate.

Así como Leonel tiene

derecho a saber dónde está

su hijo,

yo necesito saber qué pasó

con mi nieto.

Y solamente lo vamos a saber

al hablar con los que estuvieron

en la casa ese día.

Quiero la verdad.

¿Sí me entienden?

Chelo: Señor, pues, es que

yo no sé de qué verdad habla.

Mica: Yo sí.

Y se lo voy a decir, patrón.

Gonzalo: ¿Qué pasó, Mica?

Beto: No, mamá, mamá,

por favor--

Mica: [Chista]

Ya, hijo, llegó el momento

de decir la verdad. [Solloza]

Tengo que revelar este

secreto que me ha carcomido

el corazón por años.

Leonel: Señora, deje la novela,

hable de una vez--

Gonzalo: iCállate, Leonel!

Mica: El día que los niños

nacieron, solo estaba yo

en la casa con Chelo

y la señora Nuria.

Llamé a la partera para que

atendiera a mi nuera,

que había iniciado trabajo

de parto.

Pero también Nuria empezó

con contracciones.

Pero no quiso ir al hospital,

señor.

Ella había decidido regalar

a su hijo. [Llora]

Y me exigió que en cuanto

naciera, yo me deshiciera

de él.

Gonzalo: No, eso no puede ser.

Leonel: Claro que puede ser,

¿no la estás oyendo?

iTú te llevaste a mi hijo!

¿A dónde te lo llevaste?

¿A dónde?

iHabla!

Mica: iNo me lo llevé

a ningún lado!

Leonel: ¿Dónde está?

Mica: Mi nieto había nacido

muy débil.

Chelo se quedó dormida

del cansancio.

Yo fui a verlo y mi nieto

estaba muerto--

Chelo: No, no--[Llora]

Mi hijo no murió,

mi hijo es Tobías, no--

Mica: No, Chelo, no.

Dios mío.

Mi pequeñito, ¿por qué tienes

que morir tú? [Llora]

[Indistinto]

Y el de la señora Nuria

vivir cuando su madre

lo desprecia.

¿Cómo les voy a decir

a Beto y a Chelo que te fuiste

al cielo, mi vida?

Pequeñito, no.

[Resuella]

Ay, señor.

No sé si esta es tu respuesta

a lo que te pedí.

No entiendo por qué quisiste

llevarte a mi nieto, señor.

Pero el de Nuria es un angelito.

El no tiene la culpa

de la crueldad de su madre.

Yo no lo voy a llevar

a un lugar a donde no sé

si lo van a querer o a cuidar.

Yo no puedo, no.

Señor, espero que me perdones.

Ayúdame en lo que voy a hacer.

Padre, no me desampares,

por dios.

En este momento,

yo siento que es lo mejor

para él y para Chelo

y mi hijo Beto.

Yo te voy a cuidar, mi vida.

Tu carita la tengo grabada,

mi cielo.

Acompáñame en este momento,

padre.

Bebito, chiquito.

Ven, mi vida, ven.

Nenito, ven, chiquito.

[Llora]

Siempre en mi corazón,

pequeñito.

Nunca te voy a olvidar,

mi vida.

Ante los demás, serás

el hijo de Nuria

que nació muerto.

Nadie sabrá nunca, chiquito,

que eres mi nieto.

Este secreto me lo voy

a llevar yo a la tumba.

Tu hijo murió.

El doctor dijo

que no ibas a poder tener más,

acuérdate.

Y la partera lo repitió ahí.

Yo quería esperar a que

usted llegara, señor.

Decirle Nuria quería

regalar a su hijo.

Pero cuando el tuyo murió,

yo los intercambié--

Chelo: iNo! [Llora]

Valentina: O sea que Tobías

es hijo de Nuria

y no es hijo de Chelo.

Mica: Así es, niña.

El hijo de Nuria ha vivido

todos estos años

bajo este techo,

pero al cuidado de mi Beto

y mi Chelo, que lo han criado

con todo el amor que su madre

le negó.

Y también su padre, no se

le olvide, señor Leonel,

que usted huyó

sin importarle la suerte

de su hijo.

Gonzalo: A ver, entonces--

A ver, Mica, si te entendí

¿Tobías es mi nieto?

Mica: Sí, don Gonzalo.

Tobías es su nieto, señor.

Es un Murat.

Gonzalo: No es posible

que me hayas ocultado algo

tan delicado, Mica.

Mica: Sé que no debí

hacerlo, don Gonzalo.

Pero entiéndame.

Yo sabía que despertaría

la furia de la señora Nuria

si yo no hacía lo que ella

me había pedido por la criatura.

Pensé que dentro del caos

de ese día era lo mejor

para todos

que él se quedara en esta casa.

Sé que les mentí a todos

y que fui deshonesta.

Pero puedo decirles

que también he pagado por ello,

Porque este secreto me ha

carcomido el alma ya.

Leonel: ¿Te ha carcomido

el alma?

iEl padre soy yo!

Al que le mintieron fue a mí.

Te estoy hablando,

maldita criada, voltéame a ver--

Beto: No le hables así.

Leonel: Lo que hiciste fue

un delito y te vas a ir

a la cárcel, ¿entiendes?

Beot: No va a ir a la cárcel--

Leonel: iClaro que se va a ir!

Beto: iClaro que no!

Lo que hizo fue un delito, sí.

Pero lo hizo por amor.

Y eso es algo que usted

jamás va a poder entender.

Mau: Abuelo, tú no puedes

permitir eso.

Beto: Y si alguien tiene

que pagar por lo que hizo

mi madre, voy a ser yo.

No ella.

Mica: No, no--

Leonel: Está bien.

Váyanse los dos a la cárcel.

Mica: No, tú no hiciste

nada, hijo.

Aquí la única responsable

soy yo.

Gonzalo: Ayúdame, hijo.

Nadie va a ir a la cárcel.

Porque si alguien debería

estar en el reclusorio,

y lo sabes bien, eres tú.

No Mica.

No, no estoy de acuerdo

con lo que hizo

porque debió esperar a que yo

regresara y tomáramos

una decisión juntos.

Mica, me queda claro

que tu intención salió

del corazón y fue buena.

Gracias por dejar que mi nieto

viviera cerca de su familia

aunque todos lo ignoráramos.

Leonel: Para ustedes es fácil

decirlo, ¿verdad?

Porque ustedes no son el padre,

a ustedes no les dijeron

que su hijo estaba muerto.

¿Qué pasa si no se me hubiera

ocurrido exhumar los restos

de ese bebé?

Yo nunca hubiera sabido

la verdad.

Tampoco me hubiera enterado

que mi hijo fue criado

por unos malditos sirvientes--

Raquel: Oyeme, no.

No te permito que insultes

a estas personas.

Porque tu hijo ha vivido

mucho mejor con ellos

que contigo y con su madre.

Leonel: Eso es imposible

saberlo.

Chelo: Gracias, señora Raquel.

Porque es verdad.

Nadie, nadie ha querido más

a Tobías que nosotros.

Pero yo hubiera dado

mi vida entera por no saber

esta verdad jamás. [Llora]

Leonel: Dejemos el drama

y luego hablamos de la cárcel,

¿ok?

Mientras tanto, exijo

que me traigan a Tobías

en este mismo instante

y le digan que yo soy su padre

para sacarlo de este maldito

manicomio, ¿entendiste?

iTodos!

Angélica: No he dejado

de pensar en Gonzalo.

Solo espero que Osvaldo

haya podido hablar con él.

Fernanda: Ojalá.

Yo abro, ma.

Osvaldo: Buenas noches.

Fernanda: Pasa, pasa.

Osvaldo: Perdón por venir.

Te había prometido no buscar

a tu mamá, pero tengo algo

muy importante que decirle.

Angélica: Pero estábamos

a punto de cenar.

Yo no tengo inconveniente

que te quedes o hablar

con Osvaldo ahí afuera.

Fernanda: No te preocupes,

mamá.

Hablen con calma.

Yo voy a cenar a la cafetería

del hotel.

Osvaldo: Gracias.

Fernanda: Osvaldo, mi mamá

ya lo sabe, pero también

te lo quiero decir a ti.

Fui muy tajante y hasta

grosera contigo

porque yo no sabía la verdadera

historia entre ustedes dos.

Osvaldo: No te preocupes,

Fernanda.

Puedo entender perfectamente

cómo te sientes.

Fernanda: Aún así, quiero

que sepan que ya no me voy

a oponer a lo que se pueda dar

entre ustedes dos.

Lo que decidan va a estar bien

Chelo: Por favor, señor Leonel.

Se lo suplico.

Leonel: No lo hagas--

Chelo: No, déjenme hablar,

por favor.

Déjenme hablar.

Le suplico que no le diga nada

a mi hijo.

Que no se lo lleve de aquí,

Chelo, ¿qué no entiendes

que no es tu hijo?

iEs mío!

Tobías es mi hijo.

Grábatelo en la cabeza

de un vez por todas, sirvienta.

Beto: iNo le hables así!

¿Me vas a pegar por querer

reclamar a mi hijo?

iDe todos modos debo decir

lo que hizo la criada

de tu madre!

Chelo: [Llora]

Gonzalo: Leonel, callado.

No es momento de que te lleves

a Tobías ni que le digas

Lo sabrá, pero no ahora.

Vamos a hablar primero con el

y le vamos a explicar todo.

Esta vez tienes razón, Gonzalo.

Llámenlo.

Llámenlo y explíquenle

de una vez por todas

qué demonios ha pasado

en este lugar.

iLlamen a mi hijo Tobías!

iTobías!

Llámenlo, ¿por qué no?

Valentina: iPorque tú

lo abandonaste cuando estaba

en el vientre de Nuria!

Porque eres un desconocido

para él.

No esperes que llegue corriendo

a tus brazos y te acepte

así como así.

Leonel: iCállate!

iCállate de una vez por todas!

No tienes velo en el entierro.

¿Tú crees que no va a preferir

correr a los brazos de un padre

triunfador como yo?

¿Y va a preferir

los de un maldito chofer?

Gonzalo: Ni un insulto más.

Basta, Leonel.

Si quieres recuperar a tu hijo,

esta no es forma para hacerlo.

Como dice mi nieta,

tú no conoces a tu hijo.

Nosotros sí.

Lo vamos a hacer a nuestra

manera.

Sí me entiendes, ¿verdad?

Leonel: Te explicas bastante

bien, pero no lo voy

a dejar para que le envenen

el alma.

Gonzalo: Tobías va a saber

El va a tomar sus propias

decisiones, tanto respecto

a ti como a Nuria.

Así es que vete y yo--

Leonel: iNo!

Gonzalo: iTe llevo a Tobías

mañana!

iTe doy mi palabra!

Leonel: ¿Palabra?

Leonel: Te doy mi palabra.

Te lo llevo al hotel para que

se conozcan.

Lárgate de mi casa.

Leonel: ¿Tengo la palabra

de Gonzalo Murat--?

Gonzalo: Te doy mi palabra.

Leonel: De acuerdo.

De acuerdo.

Gonzalo: Largo de mi casa.

Leonel: Esto sí aprendí.

Tienes hasta mañana

para decirle toda la verdad.

24 horas--

Gonzalo: Ya lárgate.

Chelo: Por favor, don Gonzalo.

No le puede decir a Tobías

que yo no soy su madre.

No me lo puede--

Gonzalo: Entiende que no puedo

callar más este secreto.

Chelo: Sí, sí, sí podemos.

Sí puede.

Mire, deje que yo me lleve

a Tobías muy lejos de aquí

para que no se entere de nada.

Se lo suplico, no me quite

Gonzalo: Lo siento, Chelo.

No te puedo complacer.

Chelo: iNo!

iNo me toques!

Déjame.

Alexis: iFer!

Ey, ¿a dónde vas?

Fernanda: A la cafetería.

Iba a cenar con mi mamá

en la villa, pero Osvaldo

fue a verla y preferí

dejarlos solos.

Alexis: Oye, ¿y vas a cenar

sola?

Fernanda: Sí.

Alana se fue a casa de su papá.

Ay, pero no pasa nada.

Yo también voy a cenar

solo en la villa.

Almudena, mi hermana,

me mandó comida y--

Oye, ¿por qué no vienes conmigo?

Y cenamos lo que ella preparó.

Fernanda: No me tientes.

Ya probé las delicias

que cocina tu hermana.

Pues, ahora pruebas unas

nuevas y además son gratis.

Fernanda: Bueno, siendo así,

ya me convenciste.

Aunque hay una condición.

Alexis: Lo que quiera, señorita,

a ver.

Ambos: [Ríen]

Fernanda: Que me enseñes

todas las fotos

de todo loque has hecho

en los deportes extremos.

Porque seguro tienes, ¿no?

Alexis: Uy, pues, ahí sí vas

a ver que te va a dar

muchísima envidia, ¿eh? [Ríe]

Fernanda: Ay, no creo, ¿eh?

Fernanda: Sí, es verdad.

Fernanda: [Ríe]

Bueno, enséñamelas.

Alexis: Tengo muy buenas, ¿eh?

Fernanda: Muy bien. [Ríe]

Chelo: Tú lo sabías

y no me dijiste nada.

Mau: Chelo, Beto se enteró

hace poco.

Chelo: Eso no importa.

El y yo somos marido y mujer.

Tenía que habérmelo dicho.

Beto: Chaparra, sabía

que te iba a romper el corazón.

Por eso no te lo dije.

Por eso quería que

nos fuéramos tú y yo, él--

Sin que tú y él se enteraran.

Chelo: Mentiras, mentiras--

Me engañaste, me engañaste.

iTú y tu madre me engañaron!

Mica: Por dios, Chelo,

no te desquites con él.

Hazlo conmigo, pero no con Beto.

El sufrió mucho cuando

se enteró.

Si se quedó callado,

fue para protegerte.

Beto: Contésteme, mamá.

¿Por qué nos hizo esto? [Llora]

Mica: Hijo, yo lo hice

pensando en el bien de todos.

Nuria no quería a su hijo.

Me pidió que lo regalara,

y el tuyo murió al poco tiempo

de nacer.

Y lo más probable es que Chelo,

lo dijo el doctor,

no hubiera podido tener

más hijos.

Por eso hice ese cambio, hijo.

Beto: ¿Por qué no me dijo nada?

Mica: Porque yo no quería verte

sufrir por la muerte de tu hijo,

¿me entiendes?

Yo no quería que Chelo

se sintiera mal por no poder

darte otro hijo.

Y por ti.

Yo no sé si hubieses aceptado

ser mi cómplice

y callar ante Nuria,

ante don Gonzalo

este secreto, mi vida.

Beto: Mamá, usted tendría

que haberme dicho la verdad

y no engañarme de esta manera.

Mica: Es que creí que

si tú y Chelo criaban a Tobías

como propio, él tendría

una mejor oportunidad de vida

que en un orfanato.

¿Y qué mejor que hacerlo aquí,

bajo el techo de su verdadera

familia, hijo?

Beto: Está bien.

Tal vez sus intenciones

fueron buenas.

Pero yo tenía el derecho

de saber la verdad.

Yo soy su papá.

Mica: Lo sé, pero las cosas

se dieron de tal manera que,

pues, yo decidí guardar

ese secreto solo para mí.

No sabes cuántas veces

dudé si había hecho bien.

Pero ya no había vuelta atrás,

Beto: Tantas cosas de Tobías.

Su color de piel,

su rebeldía,

su mal carácter.

Todo eso lo heredó de su madre.

Mica: [Llora]

Beto: ¿Y ahora?

A ver, mamá, a ver, dígame,

¿y ahora cómo se lo digo

a Chelo?

¿Cómo se lo digo a Tobías?

O mejor aún, ¿cómo--?

¿Cómo lo va a tomar don Gonzalo

o la señora Nuria?

Mica: ¿Quieres descubrir ante

todos el secreto?

Entonces, usted dígame:

¿qué hago?

¿Callo?

Mica: Sí, hijo.

Eso es lo que quiero

que hagas, sí.

Chelo: Pues, ya ve

que de nada sirvió,

porque me van a quitar

Lo voy a perder.

El siempre ha querido más

a la señora Nuria que a mí,

y ahora--

Ahora va a estar feliz

de que ella sea su mamá. [Llora]

Mau: Cálmate, por favor.

No es así.

Tú lo has amado más de lo que

Nuria lo podrá hacer.

Gonzalo: Vale, hazme un favor.

Ve por Tobías y llévalo

a mi despacho.

Dile que ahí nos espere.

Valentina: Sí, abue.

Lo siento mucho, Chelo.

Por: Televisa
publicado: Feb 17, 2017 | 02:00 AM EST
Leonel le dice a Gonzalo que Nuria les mintió sobre la muerte de su hijo. Mica le confiesa a Gonzalo y su familia que Tobías es el verdadero hijo de Nuria.
         
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