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Zelaya "el simbólico"

Zelaya "el simbólico"

Fidel estará evocando sus "inolvidables" días del Bogotazo, sopesando si fuera preferible "modificarle la salud" al "comandante vaquero"

Eso me dijo un amigo centroamericano al ver que el depuesto presidente

hondureño se hizo presente en la frontera de su país con Nicaragua,

sólo para "jalar la cadena". Cuando hice un esfuerzo por comunicarle el

importante papel de la simbología que esto tiene en el acontecer

político, mi interlocutor soltó una carcajada. "Usted siempre con sus

doctrinas intelectuales. En Honduras le llamamos simbólico al que

carece de "bolas"! ¿Me entiende?" Al instante comprendí su agudo

enfoque, proveniente de la sabiduría popular.

No hay comparación entre la incontenible marcha de Mussolini sobre Roma

y la aspavientosa caravana de corresponsales de prensa internacional y

diplomáticos venezolanos que acompañó a Mel con sus todo-terreno de

vidrios polarizados y confortables aires acondicionados. Eso de

exhortar a sus seguidores a "arriesgar la vida" para "juntos" emprender

la "apoteósica" marcha a Tegucigalpa, es toda una desconsideración.

Por varios días, los "melistas" tuvieron que atravesar montes y ríos a

pie para cabecear las postas militares y poder reunirse, finalmente,

con su "máximo líder". Pero Mel no llegó siquiera a tocar tierra

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catracha –lo que en realidad pisó, por sólo unos minutos, fue la

franja internacional neutral que separa a Nicaragua de Honduras- y dejó

a sus seguidores "embarcados" del lado nacional, incluyendo a su esposa

Xiomara.. Allí, parado frente al país al que ha llamado a la

insurrección para que le devuelvan la poltrona presidencial, Zelaya "el

simbólico", haló la cadena....y su heroica imagen se fue por el

tragante, como cualquier agua albañal.

Al pobre hombre no le van bien las cosas. Sus patrocinadores dan ya

señales de incomodidad y exasperación. Al parecer, no están dispuestos

a acomodarlo indefinidamente en hoteles cinco estrellas, ni mantener

gustos y "necesidades" propios del "vaquero comandante" que paga con

tarjeta de crédito ajena. "Que se fastidie. Pónganlo a acampar en la

frontera, a la intemperie, a ver si finalmente se pone las pilas y

agarra de aquello que le falta". Mel decepcionó a quienes desearían

elevarlo a la categoría de un caudillo re-macho, cuando prefirió

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cortar una conferencia de prensa, que iba haciendo al aire libre,

durante su marcha en la frontera, para platicar por celular con

Xiomara. Cada cual sabe sus problemas, ¿no?

Pero lo que más debe irritar a Caracas –y a La Habana-- es que las

indecisiones de Mel han complicado los planes para lograr una masacre.

Con sus simbolismos, sigue negando dos principios "revolucionarios"

básicos: "Sin muertos no hay sed de venganza y sin odios no hay

insurrecciones".

La prensa oficial tanto en Venezuela como en Cuba, insiste en

"reportar" masacres en las calles, cientos de muertos y miles de

detenidos. Esas narraciones nutren los blogs de ciertos "movimientos de

solidaridad" que las difunden, sin verificarlas. Hasta el presente

sólo hay reconocidos dos muertos: uno en el aeropuerto de Toncontín, de

Tegucigalpa, cuando Zelaya desde un avión venezolano arengaba a su

asalto y otro en la frontera nicaragüense, desde donde Zelaya (sin

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entrar a Honduras) exhortaba a la insurrección. Y existe un debate

inconcluso sobre la autoría de esos dos homicidios. El pasado domingo

26 – a sólo 24 horas del show mediático de Mel- en el estadio Nacional

de Tegucigalpa, murieron dos personas y ocho más resultaron heridas de

bala, tras un alocado tiroteo entre las hinchas del Olimpia y Motagua

que produjo una incómoda lección: el retorno de Zelaya desata menos

pasión entre catrachos que un partido de fútbol local entre dos equipos

rivales tradicionales.

Mel haría bien en buscarse otra cobija. Aún no sabe con que clase de

gente ha ido a parar. A estas alturas Fidel estará evocando sus

"inolvidables" días del Bogotazo, sopesando si fuera preferible hacer

los arreglos pertinentes para "modificarle la salud" al "comandante

vaquero" y transformarlo en un nuevo Gaitán "centroamericano". ¿Quien

sabe? A lo mejor hasta obliga a Mel a que rete a Micheletti a un

partido de fútbol, con la esperanza que durante el encuentro surja la

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chispa decisiva que anda buscando.

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