publicidad
Rosa Mirna Cruz posa con la senadora Barbara Boxer

Lea la carta a Obama de una inmigrante indocumentada y activista demócrata decepcionada

Lea la carta a Obama de una inmigrante indocumentada y activista demócrata decepcionada

Rosa Mirna Cruz, de 51 años y originaria de El Salvador, es una activista demócrata que hizo campaña para que Obama accediera a la Casa Blanca

Enero 4, 2016

Sr. presidente:

Hemos comenzado el año con sobresaltos y con mucha preocupación debido a sus últimas decisiones de arrestar y deportar a tanta gente, siendo usted una persona que creíamos diferente, más humana debido a su proveniencia.

Es comprensible, hasta cierto punto, aceptar que usted tiene una política y una línea que respetar y que tiene mucha gente en la oposición que le obligan a tomar este tipo de decisiones que afectan a muchas familias, especialmente a la comunidad hispana. No quiero hablar expresamente de las personas que por algún motivo tienen orden de deportación o las personas que mandan como carne de cañón a niños inocentes, que lo único que provocan es lástima y ven dañada tan temprano su dignidad al verse humillados por querer sobrevivir a situaciones que ahora sangran a nuestros pueblos pobres, como El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. El solo deseo de sobrevivir nos hace olvidarnos de que somos seres humanos y sentimos dolor.

Señor presidente Obama, ¿usted se ha preguntado cuántos cientos de personas salieron a las calles de Estados Unidos a hablar de usted, hablando de esperanza, hablando de cómo usted era el salvador de toda esta situación? ¿Sabe cuántos cientos de personas nos expusimos en lugares como Sylmar, Valle de San Fernando, Sur Centro de Los Ángeles y zonas verdaderamente riesgosas donde nos dieron más de un susto por andar hablando de usted? ¿Acaso puede imaginar que yo siento que engañé a muchas familias que nunca votaban y que nosotros, latinos indocumentados, persuadimos para que le dieran su voto?

publicidad

Usted señor presidente no tiene la menor idea de que hablamos de usted como un íntimo amigo, como el salvador del mundo, yo que soy una persona que ni siquiera tengo un permiso de trabajo, vivo sola, trabajo como burra y tengo dos hijos adolescentes en El Salvador, y estoy con el corazón en la boca cada segundo debido a la situación que se vive de delincuencia y de violencia allá. Mis hijos me piden a gritos que los traiga, y yo sola me rifo la vida como puedo.

Me uní a un sindicato porque soy amante de la justicia y de los cambios, yo que trabajé para pedir el voto para usted de casa en casa, que trabajé por el señor Jerry Brown, por los concejales Gil Cedillo (Los Ángeles) y Néstor Valencia (Bell), que he trabajado a favor de la congresista Karen Bass, de la supervisora del condado de Los Ángeles Hilda Solís (exsecretaria de Trabajo de EE.UU.), de la senadora Barbara Boxer, en fin por todos, y créame señor presidente que lo he hecho con mucho gusto, porque siempre he creído en la democracia, pero ahora me siento tan desilusionada con todas estas políticas tan egoístas que ni siquiera se dan cuenta de que nosotros también contribuimos a que la economía de este país flote.

No tenemos beneficios, pero lo que ganamos lo dejamos en tasas, aportamos con nuestros sueldos, aportamos más a este país que a nuestras propias familias, en fin, yo podría escribir un libro señalando todas las anomalías y todo lo que nos entristece en esta vida.

publicidad

Me gustaría, señor presidente, que se pusiera la mano en la corazón y que por primera vez en toda su gestión haga algo por nosotros, que también necesitamos una oportunidad para vivir en paz, trabajar en paz, y no sentir tanto miedo de salir a las calles a ganarnos el pan nuestro de cada día para nuestros hijos y familias.

Agradecida por atender a esta sencilla petición,

Rosa Mirna Cruz Méndez.

Lea también: Carta abierta a Barack Obama de una indocumentada prodemócrata decepcionada

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad