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Arnold Peralta celebra un gol.

Muere Arnold Peralta: 18 balas a los sueños de los niños hondureños

Muere Arnold Peralta: 18 balas a los sueños de los niños hondureños

El asesinato del hondureño supone un golpe a los sueños de muchos niños que sueñan con salir adelante gracias al fútbol en su país.

Arnold Peralta celebra un gol.
Arnold Peralta celebra un gol.

Por Lorena Arroyo  (@lav_arroyo)

Cuando Arnold Peralta se enteró que no podría representar a Honduras en el Mundial de Brasil no pudo evitar llorar ante las cámaras. Más de un año después, es su país el que le llora tras conocer su muerte, acribillado con 18 tiros en el estacionamiento de un centro comercial de su ciudad natal, La Ceiba.

El centrocampista del Club Deportivo Olimpia de Tegucigalpa y de la selección de Honduras, de 26 años y padre de un bebé de 2 meses, fue asesinado en la noche del jueves cuando se disponía a hacer las primeras compras navideñas con su mujer y varios amigos.

Lea también: Asesinan a tiros al futbolista hondureño Arnold Peralta

La policía, que descartó desde un primer momento el móvil del robo, ya que al futbolista no le quitaron ninguna de sus pertenencias, maneja dos hipótesis, aunque no ha querido decir cuáles son.

Pero, independientemente del motivo del asesinato, lo que probablemente no sabe quien mató a Arnold Peralta es que en cada una de esas balas iba también un disparo a los sueños de muchos niños hondureños.

Conmoción y golpe a la ilusión

Y es que, en el que está considerado el país más violento del mundo sin vivir un conflicto armado, el fútbol es una de las pocas opciones que tienen los más pequeños para escapar de la violencia de las pandillas y el narcotráfico.

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“La pasión de cualquier joven es el fútbol y llegar a formar parte de algún equipo de la primera división y de la selección hondureña”, le dice a Univision Noticias José Ulloa del canal 45 de La Ceiba, quien asegura que la muerte de Peralta ha golpeado mucho a la gente porque era un futbolista muy querido y criado en la cantera de uno de los equipos locales.

Peralta se formó en la cantera de los equipos locales de La Ceiba.
Peralta se formó en la cantera de los equipos locales de La Ceiba.

Peralta murió en La Ceiba, la tercera ciudad del país por tamaño y considerada el semillero del fútbol nacional.

De allí salieron en el último Mundial de Brasil casi el 30% de los jugadores de la selección y leyendas históricas del balompié nacional como José “La Coneja” Cardona o Roberto Figueroa, que jugaron en el Atlético de Madrid y en el Murcia español, respectivamente.

"Aquí los chicos saben que el fútbol es un deporte muy bien pagado, no les importa llegar a un equipo chico donde los pagos se los retrasan a ver si tienen oportunidad de llegar a un equipo grande e incluso al extranjero", apunta Ulloa. 

Y precisamente esa fue la trayectoria de Peralta que comenzó jugando al fútbol como centrocampista en una colonia marginal de La Ceiba, como recuerda en conversación con Univision Noticias el que fuera su profesor Gustavo Sosa. 

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"Siempre soñó con jugar al fútbol. Le gustaba el número 10", señala.

El lateral derecho se inició en el fútbol profesional en el Club Deportivo Vida antes de catapultarse al Rangers escocés y de representar a la selección de su país en los Juegos Olímpicos de Londres.

Pero, además de por su participación en la selección y en clubes hondureños y del extranjero, "Peralta era un jugador de esos que a la afición le gusta: peleón, de los que luchan", apunta a Univision Noticias Christian Girón, del diario deportivo hondureño Diez.

El periodista apunta que la muerte de Peralta generará miedo y temor entre los jóvenes, pero no cree que les haga perder la ilusión por el fútbol.

"Más allá de lo que ha pasado, este deporte es la salida para muchos problemas en el país: la violencia, el hambre, la pobreza... "Los chicos saben que si triunfan en este mundo podrán tener la oportunidad de ganar dinero, comprarse una casa, vestirse bien. Solo que ahora tendrán más temor de decirlo porque también se sabe que eso conlleva fama, dinero, tentaciones, excesos, drogas..."

Impunidad

La muerte de Peralta no es la primera que golpea al fútbol nacional. 

En agosto de este año, el internacional Walter "El General" López fue asesinado en la frontera con Guatemala supuestamente por pandilleros, aunque no se esclareció el motivo de su muerte.

El portero Milton "Chocolate" Flores fue asesinado en 2003.
El portero Milton "Chocolate" Flores fue asesinado en 2003.

Años antes, en 2003, el portero titular de la selección de Honduras Milton "Chocolate" Flores falleció como consecuencia de varios disparos en una colonia de San Pedro Sula.

En 2007,  también en La Ceiba, a René Palacios, una promesa del fútbol nacional que jugaba en el Olimpia, lo secuestraron.

René, que era hermano de los internacionales Wilson y Jerry Palacios, fue secuestrado poco después de que el mayor de ellos fichara por el Birmingham City. Pese a que la familia pagó un rescate, el cadáver de René fue encontrado dos años después. 

Y, según datos del Comisionado Nacional de Derechos Humanos de Honduras (Conadeh), desde 2003 han muerto una docena de futbolistas y dirigentes de equipos de fútbol, en unos delitos que en la mayoría de los casos quedan impunes.

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Sin embargo, apunta el periodista deportivo Ulloa, "independientemente de todo lo anormal que sucede como esto, el sueño sigue. Los jóvenes no dejan de practicar el fútbol". 


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