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Resurge nombre de empresario mexicano en escándalo de sobornos de Siemens

Resurge nombre de empresario mexicano en escándalo de sobornos de Siemens

La reapertura de una investigación por el escándalo de los sobornos de la multinacional Siemens a funcionarios de Pemex revive papel de conocido empresario.

Pemex involucrado en escándalo por sobornos Univision

Pemex pide reabrir caso de sobrecostos que fue ventilado y cerrado en 2008

greyes@univision.net

La reapertura de una investigación por el escándalo de los sobornos de la multinacional Siemens a funcionarios de la empresa de Petróleos de México, Pemex, ha revivido el papel que habría jugado en esa operación el conocido empresario mexicano Jaime Camil Garza.

El acaudalado hombre de negocios, quien se precia de ser íntimo amigo de la familia Bush, dueño de una mansión en Acapulco donde se ha hospedado el cantante Bono, sostiene que no hay pruebas en su contra.

“Eso te lo puedo garantizar, como que me llamo Jaime Camil, no hay elementos probatorios para determinar el delito”, dijo Camil a Univision.

Aunque el proceso judicial en México quedó prácticamente en la impunidad, Pemex quiere revivirlo como parte de una batalla legal que ha planteado a la multinacional alemana en Nueva York. Pemex alega que como consecuencia del pago de los sobornos, funcionarios de la paraestatal aprobaron cuentas de cobro exorbitantes a un consorcio de la Siemens. Las cuentas incluían palos de golf por $17,000, clases de golf y masajes.

“Pemex tiene que defenderse’’, afirmo a Univision Ignacio Durán, vocero de Pemex al recordar las palabras del nuevo director de la petrolera oficial Emilio Lozoya Austin en su discurso de inauguración. Lozoya advirtió que su administración tendrá una “tolerancia cero” ante cualquier comportamiento ilegal “ya sea de privados o dentro de la empresa”.

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Estalla el escándalo

La historia de cómo Camil Garza resultó involucrado en este escándalo comenzó en 2008 cuando el gobierno de Estados Unidos sancionó a Siemens por el pago de cientos de millones de dólares alrededor del mundo, incluyendo $2.6 millones entregados a funcionarios de Pemex. Siemens, una gigantesca multinacional de ingeniería y electrónica, fue demandada en 2008 en el distrito de Columbia por la Comisión Nacional de Valores de Estados Unidos (SEC). Se le acusó de violar la ley anticorrupción internacional (Foreign Corrupt Practices Act).

La SEC describió al intermediario de los pagos en México como “consultor de negocios políticamente conectado”, pero no mencionó su nombre. El propósito de los sobornos era conseguir que se pagasen sobrecostos en proyectos de modernización de refinerías, según la investigación norteamericana.

En Estados Unidos es muy extendida aunque no libre de críticas la práctica de permitir que las empresas implicadas en sobornos se acojan a todo tipo de acuerdos legales que les permiten pagar la multa por la violación de la ley anticorrupción sin admitir ni negar la acusación. De esa forma la empresa queda exenta de comparecer a juicios potencialmente bochornosos en los que seguramente se revelarían los nombres de los involucrados y cuentas bancarias clandestinas. Al acogerse a ese acuerdo, el gobierno de Estados Unidos no menciona en sus documentos los nombres de los implicados aunque ofrece algunas pistas sobre posiciones, antecedentes y cargos tanto de sobornados como de sobornadores.

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Siemens se acogió a ese recurso. La firma no admitió ni objetó la acusación y pagó una multa a nivel mundial de $1,600 millones, la más alta en la historia de Estados Unidos por una acusación de sobornos. Los pagos ilícitos no se limitaban a los proyectos de refinerías de México. La SEC documentó 4.283 coimas relacionadas, entre otros, con contratos para tarjetas de identidad en Argentina, líneas del metro de Caracas y equipos médicos en China, Rusia y Vietnam.

Contratos simulados

Una de la modalidades más comunes a la cual recurría Siemens para ocultar contablemente el pago de los sobornos, según la SEC, era la elaboración de contratos simulados de consultoría y representación con intermediarios locales que se encargaban de distribuirlos.

La SEC sostuvo que a finales de 2004, Siemens PG y Siemens S.A, la filial de la multinacional en México, hicieron tres pagos separados por $2.6 millones al consultor de negocios con conexiones políticas no identificado. El objeto: que ayudara a conseguir un acuerdo sobre  “reclamos de sobrecostos relacionados con tres proyectos de modernización de refinerías  en México”.

Algunos de estos fondos fueron transferidos por el consultor, agrega el informe, a un alto funcionario de Pemex que estaba en capacidad de tomar decisiones respecto al acuerdo de sobrecostos. Todo esto ocurrió con el conocimiento y la aprobación del presidente de Siemens en México, dice la acusación.

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“Los pagos fueron respaldados con facturas que reflejaban servicios de consultoría que no fueron proporcionados o fueron vagamente descritos”, asegura la demanda de la SEC contra Siemens.

Investigación mexicana

Los investigadores encontraron que el empresario había recibido de Siemens cheques por más de $2.5 millones. Univision tuvo acceso a estos cheques girados por Siemens desde una cuenta de BBA Bancomer a Jaime Federico Said Camil Garza, nombre completo del empresario.

   - Uno era por 10.8 millones de pesos mexicanos girado el 26 de octubre de 2004

   - Otro  fue por 8.1 millones de pesos girado en diciembre de 2004; y

   - Un tercer por 10.5 millones de pesos fue depositado en diciembre de 2004

Los pagos aparecen justificados en los documentos contables de Siemens S.A como “contraprestración” por el contrato firmado por Camil con la empresa en junio de 1999.

Univision conoció el contrato original suscrito por Camil con el presidente de Siemens en México, Hans Georg Pauli. Allí se expresa que la misión del empresario es promover las ventas de los equipos de la compañía.

Entrevista con Camil Garza

En una entrevista con Univision, Camil Garza reconoció que el empresario con conexiones políticas mencionado por la SEC en la demanda es él.

“Lógico que soy yo porque yo era el representante después de muchos años con Siemens”, afirmó.

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También admitió que recibió los cheques que aparecen en la investigación de la procuraduría mexicana.

“Ahí están los números de los cheques, uno por diez [millones de pesos mexicano] y otro por diez y pico y otro por ocho perfectamente auditados”.

Pero aseguró que ese dinero correspondía a los honorarios por su trabajo de representación de la firma alemana en México lo que abarcaba promover sus productos, presentación de planos y obtención de fianzas.

“Eso ya se juzgó por parte de la Sub procuraduría de Investigación Especializada en Delitos Federales, en donde dictaminaron, durante cuatro años, que no hubo evidencia alguna de que yo haya entregado dinero a algún funcionario de Petróleos Mexicanos o sea ya está archivado”, aseguró Camil.

Según Camil, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México, auditó su cuenta bancaria en el HSBC y confirmó que los cheques ingresaron y no hubo distribución de pagos.

Univision está a la espera de una respuesta de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre el contenido del fallo al que se refiere el empresario.

Siemens no respondió varias solicitudes de entrevistas que Univision hizo a sus representantes en la capital mexicana y no fue posible conocer el paradero de Pauli, el ex presidente de Siemens en México.

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Bajo la nueva administración de Pemex la idea es que el caso de los sobornos puede reabrirse: fuentes de la petrolera le dijeron a Univision que si bien el proceso por cohecho podría haber prescrito, se podrían explorar otras opciones. Una de ellas: lavado de dinero.

Reconstruir la historia de los sobornos es fundamental para Pemex en su esfuerzo por sustentar los alegatos que ha presentado en la demanda en Nueva York. La demanda argumenta que el consorcio Conproca, compuesto por Siemens y la empresa coreana SK Engineering & Constrution, se benefició de los sobornos por cuanto los funcionario sobornados aprobaron sobrecostos por precios insólitos.

A raíz del desacuerdo en el pago de los sobrecostos, el consorcio acudió a un tribunal comercial internacional y ganó el caso. Pemex fue condenada a pagar una cantidad que se calcula que podría estar entre los $280 a los $400 millones.

Así que lo que está en juego, no son solo palos de golf.

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