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Joaquín El Chapo Guzmán tras ser capturado por segunda ocasión en febrero de 2014.

Muchos esperan nerviosos a que El Chapo hable de sobornos

Muchos esperan nerviosos a que El Chapo hable de sobornos

Un reportaje de Univision sobre El Chapo puso nerviosos a muchos ex funcionarios y funcionarios en México.

Joaquín El Chapo Guzmán tras ser capturado por segunda ocasión en febrer...
Joaquín El Chapo Guzmán tras ser capturado por segunda ocasión en febrero de 2014.

Expertos advierten que la lista la integrarían altos funcionarios de varios gobiernos.

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Por Gerardo Reyes

greyes@univision.net

El día en que se anunció el arresto del Joaquín El Chapo Guzmán, el ex agente de la DEA, Phil Jordan, sorprendió a los reporteros de Univisión con una declaración en vivo: “Yo nunca pensaba que con el PRI [Partido Revolucionario Institucional] lo iban a arrestar porque Chapo Guzmán metió mucho dinero a la campaña de [Enrique] Peña Nieto, así que me sorprendió”, dijo el ex funcionario.

A la pregunta de si tenía alguna prueba, Jordan respondió que se basaba en documentos de inteligencia de Estados Unidos.

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Las palabras no venían de cualquier ex agente de la DEA. Jordan ocupó la dirección de unos de los centros de inteligencia más importantes de ese organismo, el EPIC, una central de acopio de información fresca de México y el narcotráfico ubicada en El Paso, Texas.

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Aunque la DEA se apresuró a aclarar que las opiniones de Jordan no reflejaban el pensamiento del organismo, las palabras del ex agente se unieron a un coro masivo de expertos y fuentes del mundo del narcotráfico que apuntan todas hacia el mismo vaticinio: Guzmán posee información que puede poner nerviosos a muchos funcionarios, policías y militares.

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En los próximas días, advierte la publicación especializada In Sight Crime, más que las noticias relacionadas con la sucesión dentro del Cartel de Sinaloa, lo que vamos a ver son “problemas entre una clase política y empresarial que desesperadamente tendrá que defenderse de su testimonio [del Guzmán]”.

Una fuente cercana a la familia de Guzmán, que habló con Univisión el año pasado, comentó que cuando el narcotraficante se sentía acorralado por las autoridades o habían arrestado a alguno de sus lugartenientes, mostraba enfurecido a sus acompañantes una lista larga de funcionarios a quien presuntamente tenía en su nómina. La persona, que pidió no ser identificada, sostuvo que pudo ver funcionarios de nivel federal, altos mandos militares y gobernadores.

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La captura de El Chapo pudo haber sido un golpe de suerte

Si se asume que Guzmán empezó en el narcotráfico a los 15 años y se descuentan los casi ocho que pasó en la prisión de Puente Grande (1993-2001), se puede afirmar que trayectoria activa en el narcotráfico se extiende a más de tres décadas.

Sobrevivir libre todo este tiempo con más de 200 hombres de escolta, viajar a lo largo y ancho de México y por el mundo entero, como lo declaró su piloto personal, mientras controla el mercado de la cocaína, la marihuana y la heroína, no parece posible sin la complicidad de autoridades a todos los niveles.

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Durante gran parte de esos años, dice Eduardo Guerrero, consultor de Seguridad Pública, Guzmán se convirtió “en un símbolo de la ineficiencia, de la corrupción que  permea en las agencias de seguridad  mexicanas y que habían sido completamente incompetentes para ubicarlo arrestarlo o abatirlo”.

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Y Guzmán parece muy consciente del valor de la información que ha guardado. Al menos así lo dio a entender en junio de1993 cuando era transportado en un avión militar desde la frontera con Guatemala a la capital mexicana después de su arresto en ese país.

A bordo del avión Guzmán comentó al coronel Guillermo Alvarez Nara, jefe de la policía judicial militar, que quería hacer una declaración formal. Alvarez, con el conocimiento de Jorge Carrillo Olea, el zar antidrogas del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, se sentó al lado del narcotráfico y tomó nota.

La declaración nunca llegó a la Procuraduría General de la República, PGR, donde supuestamente debía ser radicada, pero 10 años después los medios mexicanos revelaron su contenido.

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Según las publicaciones, Guzmán dio su versión de la muerte del cardenal Juan Jesús Posadas, admitió la masacre de la discoteca Christie cuando intentaba matar a sus enemigos los hermanos Arellano Félix y dijo que contaba con la protección de la PGR al más alto nivel.

El narcotraficante comprometió al comandante de la policía de Sonora, a un comandante de la PJF y acusó a un gobernador del PAN de proteger a sus enemigos.

Carrillo Olea dijo a Univision que conoció la declaración y que allí aparecía una denuncia de Guzmán “de que le daba algún dinero a alguien que había sido subprocurador”.

¿Despareció la declaración?, le preguntamos a Carrillo Olea y él respondió que el coronel Álvarez rindió un informe a su jefe quien, a su vez, se lo hizo del conocimiento del secretario de la Defensa, “quien envía una copia al procurador [Jorge] Carpizo, una copia a mí, y no se verdaderamente si haya enviado algunas otras copias”.

Carpizo, según Carrillo Olea, “no recordaba haber recibido, o no recibió nunca ese documento, las veces que lo platicamos me dijo Jorge, yo nunca supe de ese documento”.

Guzmán siempre utilizó el soborno de autoridades y la infiltración en la política como uno de sus recursos de supervivencia. El mismo declaró a la PGR cuando fue arrestado, que mientras esperaba en el Distrito Federal que le entregaran un pasaporte falsificado para salir a Guatemala, fue abordado por dos policías que lo confundieron a él y a un acompañante con carteristas.

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“Guzmán Loera conocía a la perfección el camino que iba a recorrer”, escribió Rafael Cardona. “En 1991 había sobornado al jefe de la policía capitalina, Santiago Tapia Aceves, a quien le entregó $255 mil dólares y 14 millones de pesos a cambio de su libertad. Aquel episodio sería recordado como “la primera fuga de El Chapo”.

Cuando fue arrestado en Guatemala, también trató de comprar al coronel Otto Pérez, quien hoy es el presidente de ese país. Guzmán ofreció inicialmente información sobre un cargamento de 5.000 mil kilos de cocaína que planeaba recoger en El Salvador.

“Sí ofreció dinero, ofreció esa información, ofreció una serie de cosas”, recordó Pérez en una entrevista exclusiva con Univision. “Él hablaba de millones de dólares, estoy hablando de por lo menos 1 millón de dólares, 2 millones de dólares”.

Guzmán diría después en el avión militar que había sobornado a un militar guatemalteco.

Ningún gobierno de México, en los últimos 20 años, ha terminado libre de escándalos relacionados con Gúzmán. Estos son algunos de ellos:

   - En octubre de 1992, allanaron una casa del ex presidente Luis Echeverría donde vivía el contador de Guzmán y mantenía una larga nómina de sobornados.

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   - En mayo de 1993, a raíz de la muerte del cardenal Posadas, se conocen versiones de que el narcotraficante había viajado a Guadalajara para llegar a un acuerdo con una alta autoridad mexicana, según aseguró a Univision el abogado de la iglesia mexicana, José Antonio Ortega.

   - Dos años después surgen los primeros indicios de los vínculos de Raúl Salinas de Gortari, hermano del presidente, con la organización de Guzmán.

   - Tras la fuga del Chapo de la prisión de El Puente, estalla un escándalo de sobornos a funcionarios internos y externos del centro carcelario.

   - Dos testigos protegidos de la DEA alertaron a la Presidencia de Vicente Fox sobre la filtración de información al cártel de Sinaloa desde la misma residencia de Los Pinos, según lo publicó en su libro el periodista de Proceso, Alejandro Gutiérrez.

“Si este golpe al Chapo Guzmán y al cartel de Sinaloa es serio’’, dijo la periodista Anabel Hernández, autora de la más extensa biografía del narcotraficante, “yo creo que una de las personas que hoy tendría que estar muy preocupado es Felipe Calderón, Genaro García Luna, el secretario de Seguridad Pública y hasta el propio Vicente Fox que fue el presidente en cuyo gobierno el Chapo Guzmán salió libre”.

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