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Roberto Hernández, durante la entrevista. 

México: un país de presuntos culpables

México: un país de presuntos culpables

El director de Presunto Culpable cuenta a Univision Investiga cómo las detenciones arbitrarias y la tortura se han convertido en la regla en México

Roberto Hernández, durante la entrevista. 
Roberto Hernández, durante la entrevista. 

Tomás Ocaña y Peniley Ramírez, UNIVISION INVESTIGA

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Roberto Hernández pasó de exhibidor a perseguido. Después de andar durante años con su cámara por las zonas oscuras del sistema penal mexicano para grabar el documental Presunto Culpable, ganador del Emmy como mejor trabajo de investigación en 2011, su vida se volvió un andar cuesta arriba en contra de amenazas y demandas por valor de 241 millones de dólares.

La investigación fue realizada en conjunto con su exesposa, Layda Negrete. El proceso comenzó cuando ambos estaban a punto de viajar a la Universidad de California en Berkeley para estudiar sus doctorados en Políticas Públicas.

El trabajo retrata el juicio del joven capitalino Antonio Zúñiga, acusado de un asesinato que no cometió, quien fue “reconocido” por un testigo ocular que lo señaló de espaldas mientras caminaba por la calle.

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Un caso ejemplo de muchos

La visión de estos dos abogados mostró el retrato más crudo que se había exhibido públicamente de los juicios y las cárceles en la Ciudad de México.

En la capital mexicana, según Hernández, nueve de cada 10 personas están presas simplemente porque alguien los señaló y en el 40% de los casos los detenidos confiesan haber cometido los crímenes, muchas veces bajo alguna forma de tortura.

El 36% de los mexicanos vieron la cinta según una encuesta de Parametría, una cifra inédita para un filme de no ficción en México. Ganó 14 premios internacionales, la mayoría como mejor documental.

Perseguido y amenazado

Tres semanas después de que se estrenó en los cines mexicanos, una juez de la Ciudad de México ordenó que se retirara de las salas, en atención a una demanda interpuesta por varios de los testigos que aparecen en la cinta, por uso no autorizado de su imagen.

Hernández fue amenazado de muerte y ha invertido los últimos cuatro años litigando en contra de las demandas millonarias que pusieron en su contra de forma “extrañamente organizada”, dice, casi todas las personas que aparecen en el filme.

Lidera la organización Abogados con Cámara, que se ha dedicado a elaborar análisis detallados sobre el funcionamiento del sistema judicial mexicano, con apoyo financiero de organizaciones no gubernamentales e instituciones académicas fuera de México.

Irregularidades convertidas en costumbre

El abogado encontró que más de la mitad de los presos en México se dicen inocentes y siete de cada 10 han sufrido alguna forma de maltrato.

Los datos provienen de encuestas que ha llevado a cabo en todo el país, mayormente con financiamiento internacional, cuyos datos más específicos fueron recabados en el Estado de México, el Distrito Federal, Baja California, Chihuahua, Zacatecas, Hidalgo, Oaxaca y Morelos.

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En un análisis que relató a Univision, encontró que la ley mexicana usa apenas 69 palabras para regular un interrogatorio policial, mientras otras como la inglesa lo hacen con 4,700 palabras.

Asegura esto es muestra de una alarmante falta de reglas sobre cómo debe realizarse un interrogatorio y cómo debe tratarse a un sospechoso o un testigo.

Hernández considera paradójico que el actual alcalde de la ciudad, Miguel Ángel Mancera, haya aparecido en 2009 acusando públicamente a los primeros cuatro detenidos por el asesinato del científico francés Christopher Augur, quienes resultaron inocentes.

La paradoja radica, precisamente, en que el propio Mancera gestionó la autorización para grabar en el interior de la cárcel y en los juzgados capitalinos las imágenes de Presunto Culpable, el filme que buscó probar que en México, a diferencia de un principio básico en la justicia que es la presunción de inocencia, el detenido es culpable hasta que se compruebe lo contrario.

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Testimonios bajo tortura

Estas investigaciones le mostraron que en México las personas son juzgadas sin un juez presente, se les acusa sin evidencia física y mayoritariamente se les detiene sin órdenes de aprehensión.

“Creo que los juicios siguen siendo como los que vimos en la película. Son juicios sin juez, juicios tras las rejas donde el acusado se presenta ante el tribunal, vestido de beige, como preso, el ambiente es muy ruidoso, no se entiende muy bien”, recalca.

Libre tras ser encarcelado injustamente en México Univision

Esto acarrea que muchos inocentes acaben en la cárcel, pero también que muchos asesinatos queden impunes cuando ese detenido logra obtener su libertad y el ministerio público nunca investigó al verdadero culpable.

En este esquema, además de los inocentes, terminan presas más personas por robar un pastelillo o un taco, que por un homicidio o un secuestro.

Los presos son condenados dando por válidos testimonios obtenidos en interrogatorios de mucha presión, “de insultos, de ser desvestidos, de ser golpeados, de ser amenazados. Aunque ocurran algunas cosas con más frecuencias que otras y si la gente llega a confesar, estos testimonios son válidos”.

En este sistema, es igualmente común la tortura y maltratos para obtener confesiones de los detenidos, como tratos similares hacia los propios testigos para que declaren en contra de alguna persona a quien la fiscalía pretende fincar una responsabilidad.

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Hernández reflexiona: “Esas dos cosas cierran una pinza que hace que la autoridad en México obtenga sentencias condenatorias sin hacer investigaciones, sin que haya evidencia física en una gran mayoría de casos”.

Todos pierden

El director de Presunto Culpable asevera sin dudar que estas detenciones arbitrarias son una pérdida para todos, desde la familia que se queda sin su fuente de sustento hasta la autoridad, que gasta dinero de forma poco eficiente.

“De verdad nadie gana. Se gasta de presupuesto público como 150 a 200 pesos diarios por tener a una persona encarcelada.

“Me parece que el gobierno pierde credibilidad también porque no puede ostentar resultados en seguridad pública con este tipo de detenciones”, añade.

El círculo de este sistema judicial lleva al país a tener cárceles sobrepobladas, en condiciones precarias, donde pueden dormir 15 personas en una celda de 20 metros cuadrados.

Sin presunción de inocencia

Estos lugares generan mucho resentimiento en los detenidos, quienes pueden estar allí por haber robado un taco, pero muy pronto descubren que “la cárcel es un mercado” donde hasta los custodios cobran por no pasar lista.

“Yo he hablado con fiscales en México que me dicen: ‘Pues, nosotros le decimos (al testigo) de plano que señale a cualquiera porque todos tienen antecedentes penales. Tenemos muchas averiguaciones previas no resueltas y si señala a cualquiera, se va a la cárcel y ya. Así nos ayudan a mantenerlos en prisión un rato’”.

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Aunque legalmente está establecido que un preso debe ser inocente hasta que no reciba una condena firme, esto no sucede en México.

En 2006 este abogado dirigió el documental El Túnel, donde se abordan también los problemas del sistema de justicia mexicano, desde la visión de un preso al momento de un juicio, desde el túnel por donde pasa antes de llegar al juzgado.

En todo el mundo se está acostumbrado a creer que el lugar de la presunción de inocencia es el juicio, dice, “cuando el lugar de la presunción de inocencia es todo”.

“Durante la investigación hasta el juicio debe haber este comportamiento y son sujetos obligados de la presunción de inocencia no sólo los jueces, no sólo los fiscales, no sólo los detectives que investigan un caso, sino también los medios de comunicación”.

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