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Cristopher Augur. (Imagen cortesía de Octavio Loera, de la Universidad Autónoma Metropolitana).

Augur: el científico francés asesinado en México que amaba las orquídeas

Augur: el científico francés asesinado en México que amaba las orquídeas

Amigos y alumnos dicen a Univision que Christopher Augur, asesinado en 2009, amaba México, las orquídeas y su trabajo como investigador

Cristopher Augur. (Imagen cortesía de Octavio Loera, de la Universidad A...
Cristopher Augur. (Imagen cortesía de Octavio Loera, de la Universidad Autónoma Metropolitana).

Por Tomás Ocaña y Peniley Ramírez, UNIVISION INVESTIGA

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La mayoría de los mexicanos supieron de la existencia de Christopher Augur por las noticias, como un asesinato más en la ola de violencia que ha asaltado al país en los últimos tres sexenios.

Para cuando falleció víctima de un asalto en enero de 2009, este doctor en bioquímica ya había cambiado la vida a varios de sus alumnos mexicanos y tejido amistades entrañables en el país donde vivía de forma intermitente desde hacía 15 años.

Sus conocidos le recuerdan como un apasionado de las orquídeas, de la artesanía, el arte y la comida de México.

Orquídeas viajeras

Cuentan, algunos con pudor por haber roto las reglas de migración, que su pasión por estas flores era tal que compraba maletas, a las que les colocaba el cartel de “frágil”, para transportar orquídeas.

Los equipajes, comprados a medida para la planta, volaban hasta Marsella, Francia, donde tenía un departamento con decoración “muy mexicana” y vista al mar Mediterráneo.

“Adquiría orquídeas y las repartía en México, las repartía entre sus amigos. Cuando él quería hacer un buen regalo, no había mejor regalo que una bella orquídea, viva, desde luego”, cuenta Ernesto Favela, uno de sus mejores amigos.

Augur trabajaba en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), campus Iztapalapa, una populosa zona en la Ciudad de México, en la planta de piloto de fermentaciones en medios sólidos.

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Los proyectos de este espacio buscan llevar a la ciencia hacia aplicaciones prácticas, como el uso de las plagas como combustible o el tratamiento de los desechos de las ciudades.

'El hombre que amaba las orquídeas'

Un intercambio mucho más que científico

Llegó a México como parte de un intercambio académico con el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD, por sus siglas en francés), una organización académica apoyada por la cancillería gala, que promueve estancias de científicos franceses fuera de sus fronteras.

Ernesto Favela, compañero de profesión, lo conoció en Francia, poco antes de su primera visita a México. Fueron amigos hasta el día de su muerte. Cuenta que su relación científica fue sólida “pero despreciable comparada con la personal”.

Favela describe a su amigo en una palabra: “extraordinario”. Enseguida agrega otras, “solidario, sensible, agradecido, exigente”.

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Relata que en muy poco tiempo Augur “se enamoró de México y de los mexicanos. A lo mejor de los mexicanos y de México”.

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Un legado científico y práctico

Su visión de la ciencia contrastó con la que en ese momento tenían sus compañeros en la UAM. El científico con ciudadanía francesa, pero que había nacido en India, les inauguró en la idea de usar la ciencia para la creación de productos caros y útiles a la sociedad.

Así se le ocurrió inventar un popote capaz de eliminar la cafeína del café. La idea era producir una molécula que la quitara de forma tan fácil como remover un café servido y humeante.

Augur permanece en la memoria de sus conocidos como un hombre austero, que invertía sus ganancias como investigador en gustos específicos, como las artesanías y el vino.

No era un comprador tradicional. Las obras de arte las obtenía directamente con el artista y cuando le gustaba alguna artesanía en una tienda, investigaba el nombre del artesano e iba hasta su pueblo para conocerle y encargarle una pieza a su gusto.

Libre tras ser encarcelado injustamente en México /Univision

Muchos de estos viajes los hizo acompañado de sus amigos más cercanos, a quienes solía agasajar con botellas de buen vino, que cataba como experto, aunque no bebía. Prefería ocuparse en comer mangos, su alimento favorito en México.

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Proyectos vigentes

El ejemplo quizá más vivo de esta vocación es su alumna Ascensión Ramírez, quien es considerada su hija académica.

Ascensión es menuda, de baja estatura y piel morena. Tiene un rostro adusto, que se ilumina cuando habla de Christopher, hasta que menciona el día cuando éste dejó su computadora encendida, salió un momento y nunca volvió para despedirse. Entonces contiene un nudo en la voz.

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“Me llamaron por teléfono para decirme lo que le había sucedido alrededor del mediodía", recuerda Ascensión Ramírez, quien añade que "Christopher dejó su computadora prendida pero ya no volvió más. Fue algo muy malo porque lo primero que me dijeron es que él había recibido un impacto de bala en el cráneo y que estaba hospitalizado, que lo habían recogido por un helicóptero pero que realmente estaba muy grave y que era muy difícil que él se librara de esto”.

Ella había llegado a la Universidad para avisarle que sus documentos estaban listos y podrían viajar juntos a una estancia académica a Estados Unidos. Augur no había viajado, estaba esperándola. Nunca pudieron realizar el viaje.

Antes de morir, Ascensión y Christopher trabajaban en la obtención de fondos para un proyecto que ha buscado utilizar como combustible el lirio acuático, especialmente el que crece en los canales de Xochimilco, al sur de la Ciudad de México.

Poco después del asesinato de Augur, que llevó a la cárcel a otras cuatro personas inocentes, su proyecto fue aprobado.

Hoy es una de las ocupaciones de una nueva generación de estudiantes, que le conocen por su obra y no únicamente como el “científico francés”.

Luego de su muerte, el IRD y la UAM crearon un premio que lleva su nombre y que reconoce al mejor estudiante egresado de doctorado. Dicen en la Universidad que es un homenaje a su vocación de formador de recursos humanos.

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