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Blog: Mejorando la educación latina en San Diego

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La universidad de San Diego State aumentó el indice de graduación degrupos subpresentados de 37% en el 2005 a 58% en el 2009.

Por: Rima Brusi

Los datos más recientes indican que uno de cada cuatro niños en kínder es latino.  Como ya sabemos, es ahí en el kínder donde la universidad comienza, así que tenemos mucho trabajo por hacer: Actualmente sólo uno de cada ocho latinos obtiene un grado universitario.  Y eso no es bueno ni para los latinos, ni para el país.  

Hemos hablado aquí bastante sobre lo que las escuelas tienen que hacer para preparar a nuestros hijos para la universidad.  Pero también necesitamos que los distritos escolares, los colegios, y las universidades trabajen juntos en el proceso de preparar, matricular, y graduar más jóvenes hispanos con grados universitarios.

La universidad de San Diego State y el distrito escolar de Sweetwater llevan algún tiempo haciendo precisamente eso. Trabajando juntos, han logrado aumentar la tasa de graduación de los jóvenes de grupos subrepresentados, tales como latinos y afroamericanos, de 37 por ciento en el 2005 a 58 por ciento en el 2009.

Cómo lo hacen? Pues no le dejan nada a la suerte: Los profesores, los administradores, y el personal de apoyo trabajan duro para aumentar no solamente el acceso de más estudiantes sino el éxito de esos estudiantes una vez en la universidad.  Día a día, estudiante tras estudiante.

Hace poco visité la universidad de San Diego State (San Diego State University, SDSU.)  Allí conocí a un joven de nombre Carlos, que creció y aún reside en la ciudad de Chula Vista, California, a unas siete millas de la frontera.  Su madre es original de Guanajuato, México, y estudió hasta sexto grado en la escuela.  Su padre, nacido en Estados Unidos pero criado en Tijuana, logró terminar la escuela superior e incluso tomar algunas clases en un colegio comunitario cuando Carlos era pequeño, pero las exigencias de vida y trabajo les impidieron llegar más allá académicamente.

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Por su parte, Carlos siempre ha querido ir a la universidad. “Desde que tengo como seis años”, me dijo.  Al principio soñaba con ser arquitecto, y actualmente completa un grado en un campo muy relacionado, la ingeniería civil.

Carlos participó en un programa auspiciado por su distrito escolar y la universidad de San Diego State.  Cada otoño, miles de estudiantes de séptimo grado del distrito de Sweetwater visita la universidad con sus padres. A partir de ese momento, participan del programa, que se llama “Acuerdo para el Éxito” (Compact for Success), y le garantiza admisión a la universidad a todo estudiante que complete el currículo preparatorio (en California, la secuencia A-G) y tenga buenas notas.  Para fomentar y reforzar las aspiraciones universitarias, el programa auspicia visitas adicionales a San Diego State y establece lazos entre los estudiantes, maestros y consejeros de escuela superior con los estudiantes, profesores y administradores de la universidad.

SDSU y el distrito de Sweetwater apoyaron así las aspiraciones tempranas de Carlos, que se graduó con buenas notas y entró a la universidad en el programa de ingeniería civil.  Su primer semestre fue, sin embargo, muy duro.  Estaba tomando muchas clases fuertes, varias de ellas con laboratorio, y le faltaba tiempo para estudiar.  Pasaba cuatro horas diarias viajando entre su casa y la universidad en el tren.  “En cierto punto, tenía que ponerme a pensar: hoy comeré, o dormiré, o haré mi tarea?” Carlos terminó su primer semestre con un desastroso promedio general de 0.9, que subió a apenas 1.9 al final de su primer año.  Automáticamente quedaba en probatoria.

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Pero SDSU tiene estructuras para ayudar estudiantes en esa situación.  Siguiendo los consejos del personal de la oficina de los Compact Scholars, Carlos exploró sus opciones y pudo entrar a un programa llamado Bounce Back (Recupérate) que lo ayudó a reforzar destrezas de estudio y, muy importante, desarrollar resiliencia. “Me ayudaron a trabajar con el estrés...Me encaminaron nuevamente”, me explicó Carlos.

Carlos terminó su tercer semestre con un promedio de 3.4, y nunca más estuvo en probatoria.  “Pasé química con una B, y saqué A en Cálculo y en Física”, me dijo.  Actualmente tiene un internado como estudiante ingeniero con las oficinas de la Ciudad de San Diego, y le dedica tiempo a motivar estudiantes desanimados .  Reflexionando sobre el pasado, aprecia sus dificultades iniciales.  “Es una buena historia para contarle a otras personas que se sienten mal sobre sí mismas.”

Historias como la de Carlos nos recuerdan que las instituciones que se comprometen con ayudar a todos los estudiantes pueden hacer una enorme diferencia.  Para que esos latinos que hoy están en kínder se gradúen de la universidad, necesitaremos que más distritos, colegios y universidades se comprometan como lo hicieron Sweetwater y San Diego State con Carlos.  Como padres, podemos ayudar a nuestros hijos a escoger universidades que ayuden a sus estudiantes a ser exitosos.     

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