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Un juez me quitó a mi bebé por no poseer un testamento

Un juez me quitó a mi bebé por no poseer un testamento

El periodista Fernando Escobar Giraldo opina sobre la importancia de dejar un testamento en Estados Unidos.

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Por Fernando Escobar Giraldo

¿Es necesario tener un testamento en Estados Unidos? La respuesta podría darla Angela María, una joven de Miami quien perdió a su esposo hace un par de años, murió en un accidente. Y por poco pierde también a su bebé, Juan Gabriel, hijo de ambos. Resulta que la madre de su esposo, o sea su suegra, la abuela del niño, se presentó ante un juez a exigir que le entregaran al niño para su crianza, porque la madre no lo cuidaba bien y su hijo se lo había pedido en vida.

El juez, inicialmente, le quitó el niño de dos años y medio de edad a Angela María y lo envió a un hogar sustituto mientras se investigaba el caso. La historia tuvo un final feliz, pues la madre obtuvo la patria potestad, pero le costó muchas lágrimas, estar separada más de un mes de su bebé, U$12,000 dólares en abogados y trámites legales; y la enemistad total con la familia de su fallecido esposo. Cuando el juez le dio la razón le explicó además que todo ese dolor e indignación se habrían evitado si su esposo hubiese dejado un testamento nombrándola tutora de Juan Gabriel.

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La pregunta de si debemos hacer un testamento es tal vez la que muchos latinos no se hacen en Estados Unidos. Y, curiosamente, tampoco muchos de los blancos y negros. Casi ignoran por completo lo delicado que es el no tener un testamento que es uno de los documentos más sencillos para elaborar.

Un buen consejo para toda persona adulta que vive en territorio estadounidense es que haga un testamento de inmediato.

Desafortunadamente es una de las decisiones con las que somos más negligentes y que posponemos más, pero el testamento es una necesidad para cualquier persona con o sin propiedades en este país.

Y ¿por qué deben  hacer testamento personas sin propiedades? La explicación es sencilla; la mayoría de nosotros no damos valor suficiente a las cosas que poseemos hasta que las perdemos o por alguna razón tenemos que deshacernos de ellas. Pues bien, imagínese que va a deshacerse de todo lo que tiene y verá cómo en su testamento le interesará incluir de pronto los poemas que escribió hace años y que podrían tener valor intelectual. O tal vez la colección de llaveros, monedas, en fin, que si fuese a venderla valdría mucho. O quizás los simples archivos de su computadora, o su música, o la guitarra antigua. Es decir, su única propiedad no es su casa, o un terreno, o un negocio. Pero existen razones todavía de mayor valor.

La necesidad de elaborar un testamento radica en que, primero, nadie tiene la vida comprada. No debe confiarse pensando que porque es muy joven no va a morir pronto. Eso no lo sabe ni usted ni nadie.

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Y segundo, porque si no dispone de sus bienes, será el gobierno quien los distribuya a su muerte por la no existencia de un testamento y casi con seguridad esa distribución no es la que usted hubiese querido. Además es demorada, problemática y costosa. ¿Sabía que si usted muere y no existe testamento un juez nombrará un administrador temporal de sus propiedades y esa persona será pagada con su patrimonio?

Y tal vez el argumento mayor es que si tiene hijos menores de edad, es el gobierno quien decide a quien otorgar la patria potestad. Eso, aunque sobreviva el otro padre. Y, si no lo cree, investíguelo y me dará la razón.

Aunque usted mismo puede hacer el testamento y registrarlo, incluso venden las formas comerciales, lo ideal es consultar ayuda profesional. En Estados Unidos las leyes varían de un estado a otro y eso debe tenerlo en cuenta al momento de hacer un testamento.

El testamento es el documento para asignar tutores para hijos menores, dar instrucciones para hijos, cónyuge y familiares o personas que de alguna manera sean afectadas o estén relacionadas con su patrimonio. Algunos abogados recomiendan adherir la lista de propiedades al testamento para que pueda ser cambiada sin incurrir en costos legales cada vez. Claro está que la lista debe ser mencionada en el documento al igual que cualquier carta de instrucción adherida. Lo ideal es que haga una revisión periódica de su testamento, pues al fin y al cabo está en su poder y puede cambiarlo cuando quiera. Si es persona muy recatada, diría que lo revise cada año, y si no, por lo menos una vez cada 2 años.

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Hágalo, con ello evitará a sus seres queridos dolores y líos como los que enfrentó Angela María.

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