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El senador demócrata por Colorado, Mark Udall, perdió las elecciones de medio tiempo del martes 4 de noviembre.

Udall y el voto hispano

Udall y el voto hispano

José Dante Parra, analista demócrata, opina sobre la derrota electoral del senador por Colorado Mark Udall.

El senador demócrata por Colorado, Mark Udall, perdió las elecciones de...
El senador demócrata por Colorado, Mark Udall, perdió las elecciones de medio tiempo del martes 4 de noviembre.

Por José Dante Parra (*)

En lo que al voto hispano se refiere, la fallida campaña en Colorado del demócrata Mark Udall por su reelección al Senado federal fue la crónica de una derrota anunciada. Si había un estado donde el voto Hispano era crucial este ciclo, era Colorado, donde somos el 14% del electorado.

Udall no definió desde el principio al contrincante, Cory Gardner, en el tema migratorio a pesar de su largo historial de votos anti-inmigrantes en la Cámara Baja. La estrategia de Udall en los medios hispanos se limitó, simplemente, a traducir mensajes, al parecer sin investigar su efectividad. Y al candidato no se le vio la cara entre los votantes durante meses, de acuerdo a varios frustrados coloradenses. Apareció en las últimas semanas, cuando el concreto ya se había secado.

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Tristemente, Udall tenía el historial legislativo defendiendo a la comunidad con que hacer campaña, pero no lo comunicó y no entusiasmó a sus electores latinos. Si los demócratas vamos a evitar otro desastre en el 2016, este tipo de errores no se pueden cometer otra vez.

¿Y las cifras? Según un analisis del New York Times, las cifras que estan reportando los condados sugieren que Udall se rezagó en el voto hispano. Una encuesta de la firma Latino Decisions en los días antes de los comicios indicaba que Udall obtendría el 71% del voto hispano. Pero comparado con el 81% que obtuvo en el 2010 su colega Michael Bennett, Udall mostraba preocupantes fisuras.

Además de los votantes hispanos, Udall tenía ventajas que sus otros colegas buscando reelección no gozaban. La mayoría corrieron en estados republicanos que el presidente Obama perdió en el 2012. Ese no era el caso en Colorado. Y en el 2016, las contiendas serán en estados donde los hispanos son decisivos.

Para ser justos, fuera de las manos de Udall estaba el comezón de los seis años, cuando el electorado se torna en contra del partido que controla la Casa Blanca durante el segundo periodo presidencial. Le pasó a Reagan y a Bush hijo. Lo sufrió Clinton y le ocurrió a Truman, a pesar de haber concluido exitosamente la Segunda Guerra Mundial. Sumemos la vacilación de Obama en torno a la acción ejecutiva sobre inmigración, desilusionando a muchos votantes latinos este año.

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Viendo esos vientos adversos, uno imaginaria que la campaña de Udall buscaría animar a los hispanos a votar en grandes cantidades para compensar. El manual básico de campaña reza que meses antes Udall debía estar tomándose cafés y cargando bebés frecuentemente en las áreas latinas de Denver y Pueblo. No lo hizo, y esa ausencia pesa en una cultura como la nuestra que valora el contacto personal. Lo mismo se puede decir de entrevistas con medios hispanos durante ese mismo periodo: rara vez las hacía a pesar de tener bastante que comunicarle a sus representados sobre su trabajo en el Senado. Si no estás en los medios constantemente el público te olvida. Udall olvidó esa regla.

Y tenía tela de donde cortar con la antipatía republicana a todo lo que dijera “inmigración” y otros temas importantes para los latinos como el Head Start, que ayudan a niños de bajos recursos. Además, Udall fue uno de los primeros senadores en exigirle a Obama que frenara las deportaciones. Pero fue tan tímido, que nadie se enteró.

Mientras tanto su contrincante, Cory Gardner, había votado tres veces en la Cámara de Representantes para deportar a los DREAMers cobijados por DACA. Udall no resaltó esto y otros votos de Gardner en contra de la comunidad latina. Según su campaña, ya la comunidad conocía el historial antiinmigrante de Gardner. Pero de acuerdo a Latino Decisions, “el 41% de los hispanos en Colorado, o estaban confundidos con las posiciones de Gardner, o creían que él apoyaba una reforma migratoria”.

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Muchos colegas y yo quedamos sorprendidos cuando Udall y el Comité Senatorial Demócrata centraron su primer comercial en español en temas de veteranos. ¿Ignoraban que el 99,9% de los veteranos latinos hablan inglés? Si era prioridad, ¿no hubiese sido más efectivo sacar este comercial con una cara latina en un canal anglo parlante? Literalmente no entendían al votante latino y su diversidad lingüística.

Muchas veces entender no es el trabajo del candidato, pero sí lo es rodearse de gente que entienda a los votantes, que tengan un lugar en la mesa y poder de decisión. No sé si ese fue el caso con Udall, pero la evidencia apunta que no existía una campaña latina ni una estrategia concreta para obtener los votos hispanos.

Cuando Udall decide montar un aparato de comunicaciones hispano, faltaba menos de un mes para las elecciones. Buscaron en Washington, D.C. a todos los voluntarios que hablaran español que pudieran conseguir, pero después de meses de abandono ya era demasiado tarde, y hasta ofensivo.

Como demócratas, el desastre hispano de Udall nos deja bastante para reflexionar y corregir: Tenemos que conocer la audiencia. Hay que definir al oponente temprano. No temamos sacar a relucir nuestros valores. Y debemos recordar que los votantes son personas, y no van a ir a tu fiesta si los invitas solo una hora antes.

(*) José Dante Parra es Presidente de ProsperoLatino y analista demócrata. Parra fungió como asesor del Líder de la Mayoría del Senado Harry Reid.

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Udall and the Hispanic vote

By José Dante Parra (*)

In short hand, Mark Udall’s Senate reelection bid was a chronicle of a defeat foretold, as far as the Colorado Hispanic vote is concerned. This was the state where the Latino vote mattered, but democratic efforts to get it were sorely lacking.

On immigration, Udall did not define Cory Gardner early on, despite Gardner’s long anti-immigrant voting record in the House of Representatives. Udall’s strategy in Hispanic media was limited to simply translating messages, apparently without testing them. And according to several frustrated Coloradans, the candidate was MIA from Latino communities for months. When he finally showed up, the concrete had already set.

Sadly, Udall had a pro-Hispanic legislative record on which to run, but he did not communicate it and did not fire up Latino voters. If Democrats plan on righting the ship by 2016, we need to learn from those errors in every state where Hispanics can make the difference.

What do the numbers say? According to a New York Times analysis of county-by-county numbers, Udall underperformed among Hispanic voters. An election eve poll by Latino Decisions found Udall would get 71 percent of the Hispanic vote. But compared to the 81 per cent his colleague Michael Bennet got in 2010, an Obama’s 87 percent in 2012, Udall was showing worrisome cracks.

Udall also had advantages his fellow senators seeking reelection did not. Most of them ran in red states President Obama lost in 2012. That was not Colorado’s case.

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To be fair, the six-year itch was outside Udall’s control. That’s when voters normally turn against the party in control of the White House during the president’s second term. It happened to Reagan and to George W. Bush. Clinton suffered it, as did Truman, despite presiding over victory in WWII a few years earlier. We can add to this Obama’s hesitation on executive action on immigration, and the disillusionment it caused among Hispanics.

But if you see headwinds, you’d think Udall would have sought to heavily turn out Latinos to compensate. Campaigning 101 would have had Udall frequently dropping by coffee meetings and kissing babies in Denver and Pueblo’s Hispanic areas --several months in advance. He did not. This absence is magnified in a culture that values personal contact. You can say the same about Hispanic media_ Udall rarely talked to them, outside the past month, despite having lots to communicate to his voters about his Senate work. If you’re not frequently in the media, the public forgets you. Udall forgot that rule, at least for Latino media.

And Udall had much material at his disposal: republican antipathy to anything labeled “immigration” and other important issues to Hispanics such as Head Start, which helps low-income children. Further, Udall was one of the first senators to ask Obama to freeze deportations. However, he was so low key hardly anyone noticed.

In the meantime, Gardner had voted three times in the House to deport DREAMers protected by Obama’s DACA program. Udall did not highlight these and other Gardner anti-Latino votes. According to his campaign the Hispanic community already knew Gardner’s immigration record. But according to Latino Decisions, “41 percent of Colorado Latinos were either confused about Gardner’s positions or thought Gardner supported reform”.

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Many colleagues and I were floored when Udall and the Democratic Senatorial Campaign Committee focused their first Spanish language add on veteran’s issues. Did they know that 99.9% of Latino veterans speak English? If this was a high-polling issue in the state, could it have been more effective to air this commercial with a Hispanic face in English channels? They literally were deaf to the community’s nuances and its linguistic diversity.

It might not be the candidate’s job to understand these nuances. But it is his job to surround himself with advisors who understand voters, and who have a seat at the table with a say. I am not sure if that was the model in Udall’s campaign, but all evidence points to the non-existence of a real Hispanic effort.

Once Udall finally decided to set up a Latino communications team, there was barely one month left to Election Day. They drafted in Washington, D.C. as many people who could speak Spanish, but after months of silence, it was too little too late and probably even offensive to Colorado’s Hispanics.

As Democrats, Udall’s Latino collapse leaves us many lessons for the next two years: Know your audience. Define your opponent. Don’t be afraid to trumpet what you stand for. Don’t forget voters are people; they won’t show up to your party if you invite them just one hour before.

(*) José Dante Parra is the CEO of ProsperoLatino and a Democratic analyst. He was Sen. Harry Reid’s senior advisor for Hispanic media.

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