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¿Tropezar con la misma piedra? logo-noticias.6bcb5218ff723b30f6c272bb9bf...

Constantemente los seres humanos tienden a negar que están equivocados, y lo vuelven a hacer igual.

¿Tropezar con la misma piedra?

¿Tropezar con la misma piedra?

Descubre por qué los seres humanos tienden a tener los mismos errores más de una vez en la vida... y ¡Cámbialo!

Constantemente los seres humanos tienden a negar que están equivocados,...
Constantemente los seres humanos tienden a negar que están equivocados, y lo vuelven a hacer igual.

"El ser humano es un animal de costumbres" suele afirmarse, es decir que tiende a "andar por la misma huella", como afirma en una de sus canciones el célebre folklorista argentino Sixto Palavecino. Y las investigaciones científicas lo confirman. Un estudio dirigido por el doctor Albert-Laszlo Barabasi, del Center for Complex Network Research, de Notre Dame (E.U.) y publicado en la revista Science, asegura que la mayoría de la gente se mueve en un radio de diez kilómetros.La investigación efectuada con 50,000 usuarios de teléfono móvil con servicio de geolocalización, que permite establecer la posición geográfica de quien lo lleva, ha permitido descubrir que la mayoría de la gente repite los mismos trayectos cada día, y que los patrones de desplazamiento se repiten incluso en aquellos que se desplazan a más de 160 kilómetros (99.42 millas) de su domicilio.Esta investigación reafirma las conclusiones de un estudio anterior y similar, de investigadores de la Universidad Northeastern de Boston, que desveló que el ser humano se limita a ir y volver de un reducido número de lugares. El estudio, basado en los movimientos de 100,000 personas a través del rastro que dejaban las señales que emitían sus teléfonos móviles al recibir o enviar mensajes de texto o llamadas, encontró que las trayectorias de las personas son simples y reproducibles, muestran un alto grado de regularidad espacial y temporal y se limitan a un abanico de entre 5 y 50 lugares.Humanos: animales de costumbresPero el ser humano no sólo es un animal de costumbres en sus movimientos, sino que además tiende a reiterar los mismos errores de pensamiento y de comportamiento, según algunos especialistas en las mente humana.¿Por qué cometemos tantos errores de cálculo, pese a disponer de una calculadora tan potente y veloz como el cerebro humano? ¿Por qué nos equivocamos con tanta frecuencia al razonar y resolver los problemas que se nos plantean? En definitiva. ¿Por qué tropezamos una y otra vez con la misma piedra?.De acuerdo al psicólogo Stuart Sutherland, de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, ello se debe a nuestra irracionalidad, la cual es la norma y no la excepción, entre la mayoría de las personas.Según Sutherland, tendemos a la pereza mental, ya que hemos desarrollado una serie de trucos para decidir rápidamente y disminuir la necesidad de reflexión larga y profunda.Otro causante de fallos reiterados es nuestra propia incapacidad de reconocer los propios errores, ni siquiera ante nosotros mismos, de acuerdo a las investigaciones de Sutherland.

El deseo de tener razón o mantener la autoestima también interviene

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en la disposición a no abandonar una hipótesis, a no cambiar una

decisión desacertada o a no ver las cosas como son.

Para este experto, quien toma una decisión suele ser reacio a

modificarla, incluso si dispone de pruebas de que se equivoca, las

personas no están dispuestas a renunciar a sus opiniones aunque esté

demostrada su falsedad, y la gente tiende a confirmar la teoría que

sostiene en vez de buscar pruebas para refutarla.

No obstante, la principal razón de muchos errores de pensamiento,

consiste en juzgar sin tener en cuenta los hechos reales sino los que

producen mayor impresión o lo primero que se nos ocurre.

Juicios con pocas evidencias

Es la tendencia a basar nuestros juicios en lo que está más

disponible: es decir, en lo más recientemente presentado, lo que

produce una emoción intensa, lo espectacular, lo que lleva a formar

imágenes, lo concreto en lugar de lo abstracto, ha asegurado el

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especialista británico.

Para evitar una impresión errada conviene no basar un juicio o una

decisión en un sólo caso, por sorprendente que sea, y analizar las

cualidades de una persona sin que ninguna de las que destacan influya

en su opinión sobre las demás, según Sutherland.

Por su parte, el exceso de confianza nos lleva a dos errores: pensar

que un hecho ocurrido era inevitable y podría haberse predicho a partir

de las circunstancias iniciales, y creer que si uno hubiera tenido que

decidir en lugar de otra persona, su decisión habría sido más acertada.

Según el experto de Sussex dada la falibilidad del juicio humano,

habría que intuir que es probable equivocarse, sobre todo al tomar

decisiones importantes. Muchas veces se tiende a errar al decidir para

el futuro por tener demasiada fe en la propia capacidad.

"Además, no hay que inventarse historias para justificar que juicio

propio es correcto", ha señalado Norman Stuart Sutherland, un eminente

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psicólogo y prolífico autor de libros de divulgación psicológica,

fallecido hace una década.

"La coherencia fuera de lugar, por la cual nos atenemos a ciertas

creencias o a decisiones pasadas a expensas de la realidad, y no

cambiamos de actitud pese a la evidencia de que conviene hacerlo,

conduce a errores de pensamiento y decisiones equivocadas", según este

experto.

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