publicidad

Tras cuatros décadas de funcionamiento, el Texas Stadium fue demolido

Tras cuatros décadas de funcionamiento, el Texas Stadium fue demolido

La arena deportiva que durante 38 años albergó a los Vaqueros de Dallas, fue demolido al amanecer de este 11 de abril.

Momento inolvidable

IRVING, Texas.- En menos de un minuto, varias implosiones de manera cadenciosa provocaron el derrumbe del Texas Stadium. Mudo testigo de los triunfos y derrotas; de sueños alcanzados y otros frustrados de los Vaqueros de Dallas y sus fanáticos que siempre se han mantenido fieles.

La fría madrugada no impidió que la familia González llegara pasada la medianoche a la esquina de la carretera 183 y la 12, en la parte sur de este estadio que cayó en plena juventud de su vida. Pero que representaba ya un inmueble insuficiente para el equipo de los Vaqueros de Dallas y sus aficionados.

Carlos González contiene las lágrimas y recuerda que trabajó cuatro años en el estadio como parte del personal de servicios.

"Me siento triste y por nada del mundo podía perderme este momento, porque son muchos los recuerdos y pues no nada más era un lugar de trabajo, era la casa de nuestro equipo favorito", expresó el señor González, mientras su esposa y su hijo adolescente dormían en unas sillas junto a la carretera.

A pesar de que a las 2 de la mañana abrieron los estacionamientos oficiales para el evento, muchos prefirieron llegar a medianoche y buscar lugar en las calles aledañas para ahorrarse 25 dólares que costó estacionarse. Dinero que será donado a instituciones benéficas.

A las 6:30 a.m., la policía cerró por seguridad las carreteras 183 en la parte sur del estadio, la 114 que corre de norte a sur por el lado este y la 12 que corre de norte a sur del lado oeste.

publicidad

A esa hora, decenas de miles de personas, muchos de ellos en familia, alistaron sus cámaras fotográficas y video para capturar los últimos momentos de vida del estadio.

Las autoridades contabilizaron más de 5 mil autos que se estacionaron en las áreas designadas y más de 20 mil personas presenciaron el evento que también fue transmitido a través de los canales locales y a través de la página del Ayuntamiento de la ciudad de Irving que colocó cámaras dentro del inmueble.

Casey Rogers, un niño de 11 años, ganador del concurso nacional de ensayo patrocinado por la compañía de alimentos Kraft, apretó el botón que desencadenó la explosión de mil 231 kilogramos de dinamita, que vino a demoler el estadio en menos de un minuto.

Impresionante implosión

Para poder derribar la inmensa estructura que pesa 4 millones de libras de hormigón (1,816 toneladas) y más de 2 millones de libras de acero (908 toneladas) se utilizaron 1.2 toneladas de explosivos que se colocaron en 2,800 pequeños hoyos que se hicieron en las 388 columnas de hormigón, incluyendo las 12 gigantescas vigas de acero que soportaban todo el estadio.

Tras la secuencia de detonaciones, todo quedó reducido a escombros en menos de un minuto. Para evitar que miles de pedazos de concreto salieran volando en todas direcciones, las columnas fueron vestidas con malla metálica y un material sintético de protección.

publicidad

El ruido de la explosión superó los 120 decibelios y asustó a muchos pequeños que estaban en el lugar, ya que la onda expansiva cimbró la humanidad de todos, desde los pies hasta el pecho. De hecho, la vibración de las detonaciones se logró sentir a más de 15 millas de distancia y desde ciudades tan lejanas como Lewisville reportaron que se asemejó una tormenta que se acercaba.

Fin de una era

El estadio fue inaugurado el 24 de octubre de 1971, con una capacidad para 65 mil 675 aficionados y tuvo costo de 30 millones de dólares. 

Para los aficionados al futbol americano, el Texas Stadium será recordado siempre por las hazañas realizadas ahí, por los jugadores de los Vaqueros como Roger Staubach, Troy Aikman, Emmitt Smith y Michael Irvin.

También por el entrenador Tom Landry deambulando por las laterales con su sombrero fedora. El Texas Stadium nunca albergó el Súper Tazón, pero al momento de ser demolido, cinco banderines de campeonato pendían aún alrededor de su característica apertura en el techo.

La estructura albergó además de los juegos de los Vaqueros, encuentros de equipos colegiales y preparatorias, eventos de lucha libre, conciertos musicales y reuniones religiosas multitudinarias entre otros eventos.

En septiembre de 2008, pusieron en venta los 65 mil 595 asientos que tuvo el estadio, a un precio de 650 dólares por dos asientos, (así se tenían que comprar) e incluyó impuestos y entrega a domicilio.

publicidad

Además de un certificado de validez oficial. Las ganancias de la venta de los asientos supero los 20 millones de dólares y fue dividido entre la administración del equipo y la ciudad de Irving.

Ahora, se tiene planes de construir sobre los 80 acres (33 hectáreas) de terreno, un nuevo desarrollo de negocios. El 95 por ciento de los escombros serán reciclados para proyectos carreteros y algunas estructuras metálicas serán utilizadas como obras artísticas.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad