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Tras admitir la muerte del mulá Omar, los talibanes tienen nuevo líder l...

Excombatientes talibanes.

Tras admitir la muerte del mulá Omar, los talibanes tienen nuevo líder

Tras admitir la muerte del mulá Omar, los talibanes tienen nuevo líder

El movimiento fundamentalista reconoció la muerte de su fundador y líder supremo y anunció la elección de Akhtar Mansoor como su nuevo dirigente.

Excombatientes talibanes.
Excombatientes talibanes.

El movimiento fundamentalista Talibán reconoció la muerte de su fundador y líder supremo, el mulá Muhammad Omar, a causa de una enfermedad y anunció la elección de Akhtar Mansoor como su nuevo dirigente.

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El portavoz del grupo islamista, Zabihullah Mujahed, emitió este jueves un comunicado que señala que “la familia del mulá Omar anuncia que ha muerto de una enfermedad prolongada”, pero sin aclarar la fecha ni el lugar del fallecimiento.

Mujahed tampoco precisó el tipo de padecimiento que terminó con la vida del líder talibán, sin embargo aseguró que durante los últimos 14 años vivió en el interior del país (Afganistán) y que nunca viajó a Pakistán.

Añadió que se celebrarían oraciones en algunas partes de Afganistán por el alma del difunto durante tres días.

De acuerdo con despachos de la agencia afgana de noticias Pajhwok, Abdul Manan Akhund y Muhammad Yaqoob, hermano e hijo mayor del fallecido Omar, instaron a todos los musulmanes a perdonar si sus derechos fueron pisoteados durante el régimen del fundador del grupo.

El reconocimiento por parte del Talibán llegó un día después de que el gobierno afgano confirmó que el líder supremo murió por enfermedad en un hospital de Pakistán en abril de 2013, después de investigar reportes sobre la desaparición física del mulá Omar.

La semana pasada el movimiento Fidaee Mahaz, un grupo escindido del Talibán, suscitó una serie de especulaciones luego de afirmar que el mulá Omar había muerto dos años atrás y que su cuerpo fue sepultado en la sureña provincia afgana de Zabul.

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Fidaee Mahaz, alegando agudas divisiones dentro del movimiento Talibán, también acusó a algunos comandantes -entre ellos al nuevo mulá Mansoor- de haber asesinado a Omar Muhahid.

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Un golpe a su unidad y a su futuro

La noticia de la muerte del supremo líder de los talibanes supone un duro golpe para la unidad de este grupo insurgente, pone en jaque las conversaciones iniciadas con el Gobierno y deja al movimiento talibán entre la fractura y nuevas aventuras como la del Estado Islámico (EI).

El mulá Omar jugaba un rol importante como símbolo de la unidad para los comandantes talibanes, que han estado luchando contra el Gobierno y el contingente militar internacional presente en el país desde hace 14 años.

Esa unidad, indicaron analistas consultados por Efe, no podrá mantenerse ante la inminente lucha interna de poder y el reacomodo de fuerzas y posiciones, lo que supondrá, consideran, la más que segura ruptura entre las diferentes facciones.

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El segundo en el mando y jefe militar talibán, el mulá Akhtar Muhammad Mansour, no tiene el respaldo de la familia de Omar, ni de la oficina de los talibanes en Catar ni del mulá Abdul Qayum Zakir, número tres del grupo insurgente, según dijo a Efe el diplomático afgano Ahmad Sayeedi.

"Viendo estas grietas, los talibanes no se mantendrán juntos tras la muerte del mulá Omar", dijo este experto en la insurgencia.

Agregó asimismo que el mulá Omar había sugerido como sucesores al mulá Obaidullah, ya muerto, y al mulá Brother, actualmente bajo arresto domiciliario en Pakistán, por lo que, en su opinión, quien asuma el liderazgo no será aceptado por todos los grupos talibanes.

Podría ser su último año

La insurgencia mantenida durante 14 años también se debilitará tras la muerte de su líder. Algunos de sus comandantes aceptarán las conversaciones de paz que arrancaron este mes con el Gobierno y aquellos que se opongan no tendrán más alternativa que unirse a la versión local del Estado Islámico, indicó a Efe el exoficial de inteligencia afgano Javid Kohistani.

"El estatus de Amirul Mumineen (comandante de los fieles, otorgado a Omar) respaldado por 1,500 ulemas (doctores en el corán) no es viable ya para los talibanes así que las fatwa (las órdenes del comandante) no serán efectivas ni aceptadas por los comandantes talibanes", indicó Kohistani.

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En su opinión, este será el último año en que los talibanes muestren todo su poder militar.

Varios comandantes talibanes desertaron en los últimos meses para unirse al EI, por lo que el grupo insurgente advirtió a Abu Bakr al-Baghdadi, líder de esa organización, que no crearan un segundo frente yihadista en el país si no quería verse enfrentado y derrotado por la fuerza.

Pero el anuncio de la muerte del mulá Omar ha llegado tras la tan ansiada primera ronda de conversaciones entre los talibanes y el Gobierno, el pasado 7 de julio, y el momento en que se preparaba la segunda, pospuesta a petición talibana ante los últimos acontecimientos.

"La muerte del mulá Omar tendrá serias consecuencias para las conversaciones de paz en el corto plazo y las complicará más, pero a largo plazo se ve como una oportunidad para el Gobierno de alcanzar una paz con aquellos insurgentes a los que sus compañeros no permitieron en el pasado buscar un acuerdo", indicó a Efe Mohammad Natiqi, de la delegación afgana en las conversaciones.

En ese sentido, recordó que los facciones más influyentes de los talibanes son el grupo del mulá Akhtar Mansour y la red Haqqani, que han mostrado en el pasado el deseo de alcanzar un acuerdo para acabar con la guerra.

"Si el Gobierno alcanza un acuerdo con estos dos grupos, el resto de los talibanes no tendrán más remedio que plegarse al acuerdo de paz", agregó Natiqi.

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¿Un beneficio para el Estado Islámico?

La muerte del jefe del jefe de los talibanes, el mulá Omar, amenaza con empujar a muchos yihadistas de la región a los brazos del grupo Estado Islámico, que quiere expandir su "califato" a Afganistán, consideran los analistas.

Los talibanes afganos se enfrentan desde principios de año a la deserción de comandantes, desilusionados con el liderazgo del discreto mulá Omar y atraídos por el jefe del EI, Abu Bakr al Bagdadi.

El EI publicó recientemente una fatua (edicto) que afirmaba, antes del anuncio de las autoridades afganas, que el mulá Omar había muerto y que los talibanes de Pakistán y Afganistán debían jurar lealtad a su "califa", Abu Bakr al Bagdadi.

La fatua presentaba al mulá como un "nacionalista" afgano, interesado solo por la toma del poder en Kabul y no por la creación de un califato mundial, y aseguraba que Al Bagdadi desciende de la tribu árabe de los Qureshis, a la que pertenecía el profeta Mahoma.

Al Bagdadi "es el imán de la época (...), mientras que el mulá Omar no fue más que un día, en el mejor de los casos, un antiguo jefe de una de las numerosas tierras del islam", añade el EI, que también difundió un vídeo en el que uno de sus presuntos miembros degüella a un "traidor" en la provincia afgana de Nangarhar.

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