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Para Crystal Davis la pesadilla empezó luego de que murió su esposo: cuando tuvo que luchar por los beneficios que le correspondían. (Foto: The Texas Tribune)

Sufriendo en la Chamba: Un sistema torcido

Sufriendo en la Chamba: Un sistema torcido

Para Crystal Davis, la pesadilla no fue la muerte de su esposo, sino los problemas que atraviesa para luchar por los beneficios que le corresponden.

Para Crystal Davis la pesadilla empezó luego de que murió su esposo: cua...
Para Crystal Davis la pesadilla empezó luego de que murió su esposo: cuando tuvo que luchar por los beneficios que le correspondían. (Foto: The Texas Tribune)

La viuda vs. La aseguradora: La lucha de una mujer por el futuro de su familia

Lee el artículo original en inglés: A Twisted System en el Texas Tribune haciendo click aquí.

TYLER " Crystal Davis se dirigía a la tienda cuando un mensaje de texto apareció en su teléfono. Era de su vecino de al lado.

“¿Puedes venir a casa?”, decía. “Algo pasó”.

Crystal vive en el sur de Tyler, en una pequeña comunidad llamada Flint, donde los vecinos cuidan unos de otros. La joven se dirigió a casa preguntándose durante el camino qué era aquello que podía haber sucedido.

Cuando se detuvo frente a su casa, notó que había una patrulla estacionada cruzando la calle. Dos policías estatales salieron del vehículo y se acercaron a ella.

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Era sobre su esposo: Wayne Davis, dijeron. Había tenido un accidente de auto fuera de Jacksonville, a unas 40 millas al sureste de Tyler. Un conductor distraído se había cruzado en su carril; Wayne intentó girar, pero el auto venía demasiado rápido.

Los agentes lo sentían mucho.

Crystal pensó que aquello tenía que ser un error. Ambos habían salido de casa casi a la misma hora.

“No creí que se tratara de él”, recordó ella más adelante. “No hacía mucho que se había ido”.

Entonces, en la mano de uno de los agentes, vio un teléfono negro manchado de sangre.

Cerca de dos años después, la imagen mental del iPhone de su esposo todavía la hace llorar. Ése fue el momento en que Crystal Davis descubrió lo fugaz que puede ser la vida. La mañana del martes, ella le había dado un beso de despedida a Wayne, mientras éste salía por la puerta para ir al trabajo. Para el viernes en la mañana, estaba enterrándolo.

Si tan solo su pesadilla hubiera terminado ahí.

El estado declaró que la muerte de su esposo había sido una fatalidad en el lugar de trabajo, y la compensó a ella y a su familia con una prima bajo el sistema de compensación para trabajadores. Pero la compañía aseguradora está peleando esta decisión en la corte. Los abogados incluso la demandaron a ella y a sus hijos menores de edad para quitarles su mitad de los ingresos.

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Crystal sintió como si estuvieran insultando el accidente fatal de su esposo, como si no supieran o no les importara lo mucho que había trabajado, o cuánto tiempo había pasado en ese auto de la empresa. Se sintió desconcertada y confundida navegando una burocracia cargada de acrónimos, que parecía servir para todo menos para ayudarla en su momento más vulnerable " precisamente lo que se supone que la ley debe hacer.

En Texas, donde las disputas en el sistema de compensación para trabajadores tienden a ser un atajo para las aseguradoras, los críticos aseguran que ella no está sola.

Descubriendo la compensación para trabajadores

Como muchas parejas jóvenes, Wayne y Crystal Davis hablaban sobre la cobertura del seguro así como sobre los ahorros para su retiro más o menos una vez al año, luego regresaban al ajetreo diario de sus vidas. Si llegaba alguna calamidad, ellos creían que estaban cubiertos.

Wayne, de 28 años, tenía buenas prestaciones en Burger King Corp., donde ganaba $60,000 al año como “Entrenador de Ventas, Ganancias y Operaciones”: ayudaba a los dueños de franquicias en el área sureña del país a impulsar su desempeño y a apegarse a los estándares de la corporación.

Crystal, quien acababa de cumplir 30, era madre y ama de casa, y se ocupaba de cuidar a sus dos pequeños hijos: Cash, de cinco, y Lucy de un año.

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Pero todo eso cambió la mañana del 4 de septiembre del 2012: en un instante, Crystal quedó convertida en una desempleada madre soltera. ¿Cómo iba a conservar la casa que habían comprado apenas un año antes? ¿Cómo haría una vida y cuidaría de sus hijos del modo que ella y su esposo habían querido? ¿Cómo iba a pagar por el funeral?

La suegra de Crystal dio con una posible solución: el seguro de compensación para trabajadores. Lynne Davis y su esposo, Terry, son dueños de 16 franquicias de Burger King en el este de Texas, en las que su hijo se inició en el negocio de los restaurantes cuando era aún un adolescente. Lynne pensaba que la compañía contaba con compensación para trabajadores.

Texas es el único estado del país que no requiere que las empresas privadas sigan las políticas reguladas por el estado, así que Crystal se sintió muy aliviada de que la empresa de su esposo lo hiciera. Según la ley estatal, todas las pólizas de compensación para trabajadores ofrecidas por las empresas deben incluir gastos funerarios así como una compensación parcial del salario para la familia de los empleados muertos en el trabajo. A cambio de apegarse a los términos de los planes regulados por el gobierno, las empresas quedan protegidas contra las demandas por negligencia laboral.

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Esa cobertura fue como un regalo de Dios para Crystal, quien en ese momento enfrentaba una cuenta de $9,000 por gastos funerarios, unas vacaciones navideñas sin garantía de que pudiera comprar regalos para sus hijos, y una casa con pagos hipotecarios hasta donde alcanzaba la vista. Dos semanas después de la muerte de Wayne, fue a la oficina de compensación para trabajadores en Tyler y llenó una queja por el “fatal accidente automovilístico durante el trabajo”. Entonces se sentó a esperar, y a esperar.

A inicios de noviembre llegó una carta certificada con no muy buenas noticias: la aseguradora de Burger King, ACE American Insurance Company, negó la queja. Crystal comenta que la carta llegó un día antes de la fecha límite después de la cual la empresa tenía prohibido negar la reclamación.

La razón por la que la compañía había negado la queja fue que Wayne no estaba “en el curso y el alcance del empleo”. Traducción: no creían que estuviera trabajando.

Crystal se quedó pasmada.

La descripción del puesto de Burger King especifica que Wayne en su posición viajaría “80%-90%” del tiempo. Aunque tenía una oficina en casa, él tendría “asignaciones en cualquier parte de la región especificada según las necesidades del negocio”. Mientras conducía para cumplir estas asignaciones laborales, Wayne frecuentemente participaba en conferencias telefónicas a través de su celular. Prácticamente vivía en el Chrysler 200 del 2012 color carbón que la empresa había adquirido para él.

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Si no estaba trabajando cuando murió, Crystal se pregunta ¿dónde estaba?

“Ésa es una de las cosas más difíciles de tragar”, comenta. “Dicen que él no estaba trabajando. Saben, están hablando de un hombre que trabajaba, trabajaba y trabajaba todo el tiempo”.

Citando el juicio pendiente, tanto ACE American como Burger King se negaron a hacer comentarios a este respecto.

Crystal no sabía nada acerca del seguro de compensación para trabajadores antes de que su esposo muriera.

Después de esto, se arrojó en una investigación legal e intentó navegar por sí misma las desconcertantes aguas de la burocracia de la compensación para trabajadores.  Comenta que se sentía abrumada y sobrepasada por una compañía aseguradora con muchos recursos.

Es un escenario común: casi la mitad de las quejas son inicialmente disputadas o negadas total o parcialmente, según los datos de la compensación estatal para trabajadores. Y las probabilidades están en contra de los empleados cuando formalmente deciden disputar una negativa ante la División Estatal de Compensación para Trabajadores, la agencia del Departamento de Seguros de Texas que supervisa este tipo de pleitos, según datos estatales.

Crystal no podía darse el lujo de contratar un abogado, así que buscó ayuda en la Oficina de Asesoría Pública para el Empleado Lesionado (OEIC); esta agencia estatal, que actualmente tiene una lista de espera de un mes, asignó el caso a un ombudsman, y juntos pidieron una conferencia informal para revisión de beneficios en la División de Compensación para Trabajadores, el primer paso para una disputa por una compensación.

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La audiencia fue fijada para el 3 de enero del 2013, lo que implicaba que los pequeños Cash y Lucy tendrían una pobre Navidad.

“Eso fue lo que más me dolió: que financieramente, no podría darles eso, darles todo lo que yo sé que hubiéramos podido darles si Wayne hubiera estado en casa y hubiera estado trabajando”, comenta.

Dado que Wayne había estado trabajando dentro y fuera del negocio de la franquicia familiar desde que tenía 13, calificaba para los beneficios de sobreviviente del Seguro Social incluso a su corta edad. Con eso y sus ahorros de toda la vida, además de alguna ayuda de sus familiares políticos para el funeral, Crystal logró cubrir sus gastos mientras peleaba la negativa de la compañía de seguros.

Conforme iba reuniendo lentamente la evidencia y realizaba una investigación legal como preparación para su batalla contra ACE American, Crystal vio un rayo de esperanza.

Bajo la ley original del estado, redactada a principios de 1900, se considera que un empleado está “en curso y alcance” del trabajo cuando se encuentra realizando cualquier actividad relacionada con su empleo “en pro de los asuntos del negocio o del empleador, ya sea en las instalaciones de la empresa o en cualquier otra parte”.

Crystal pensaba que eso sería fácil de probar: el calendario de Wayne mostraba que tenía planeado realizar una visita sorpresa al Burger King de Coushatta, Luisiana, el día que murió. Un correo a su supervisora, Debbie Salkill, indicó que había agendado llamadas desde su auto con otros dueños de franquicias en ese estado.

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“Definitivamente estaba en un día de trabajo”, aseguró Salkill, quien ya no trabaja en Burger King, al Texas Tribune.

Él estaba conduciendo un auto de Burger King, con gasolina pagada por Burger King. Según el Código Laboral del estado, se asume que un empleado realizando un viaje de negocios utilizando un medio de transporte pagado por su empleador está trabajando.

Tanto para Crystal como para el ombudsman que le asignaron, el caso era pan comido.

El 3 de enero del 2013, en la conferencia de revisión de beneficios, la división se puso del lado de Crystal, ordenando a la ACE que realizara pagos semanales de $787 para sus hijos, y que diera en una sola exhibición el dinero correspondiente a los cuatro meses en los que no le había dado nada. (La parte de Crystal seguiría siendo pagada incluso después de que volviera a casarse o muriera; los pagos correspondientes a sus hijos se detendrían luego de que estos entraran a la universidad, si lo hacían).

La aseguradora apeló la sentencia de la agencia estatal. ACE objetó la ruta que Wayne había tomado, argumentando que no era el camino más directo para dirigirse a la tienda que planeaba visitar. En su carta de rechazo de la sentencia, ACE declaró que la locación del trabajo de Wayne “variaba día con día”, presumiblemente afirmando que no estaba en el trabajo porque aún no había llegado al restaurante de Burger King cuando murió.

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Pero la agencia no aceptó los argumentos de la aseguradora, y al siguiente mes se puso del lado de Crystal nuevamente.

ACE hizo un último intento para interrumpir los pagos antes de llegar al panel de apelación de compensación para trabajadores, el paso final del proceso de audiencia. El 3 de junio del 2013, nueve meses luego del accidente, el panel apoyó las decisiones previas, con lo que Crystal había vencido a ACE en los tres niveles del proceso de disputa administrativa de la división de compensación para trabajadores.

Aunque no lo sabía, Crystal había desafiado las probabilidades: cuando un pleito serio llega a la División de Compensación para Trabajadores, los empleados ganan menos de la tercera parte de las veces, según datos de la Oficina de Asesoría Pública para el Empleado Lesionado.

Una vez que la aseguradora empezó a emitir los pagos semanales, Crystal ya no tuvo que preocuparse de la hipoteca nuevamente, y pudo ocuparse del cuidado de sus hijos como ella y Wayne lo habían planeado.

“Me sentía muy aliviada de que hubiéramos ganado, de que, sabes, Wayne se habría sentido orgulloso, y habría sabido que había trabajado por algo, y que se había hecho justicia”, comenta.

“Usted ha sido demandada”

Una tranquila mañana de verano, dos semanas después de la decisión del panel de apelaciones, un hombre tocó a la puerta de Crystal, en Flint, y le tendió un legajo de papeles.

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“Usted ha sido demandada”, decía la página del frente.

Había tres citatorios en total: uno para ella, uno para Lucy y uno para Cash. ACE los había demandado en una corte distrital del estado en Tyler, con la esperanza de detener los pagos y recuperar el dinero. Crystal tenía que empezar todo de nuevo, y esta vez necesitaría un abogado.

Se sentía mareada y enferma.

“Cuando recibes documentos en los que están demandado a tus hijos, que los están demandando por todo lo que te han dado y por todo lo que puedas obtener en el futuro, tu corazón se encoge y tu estómago se tuerce”, comenta Crystal. “No conozco a nadie que le hiciera semejante cosa a unos niños de seis y dos años, sabes, quitarles lo que tienen”.

El caso será llevado a juicio en septiembre, dos años después de la muerte de Wayne. El abogado de Crystal, Frank Weedon de Longview, le ha advertido no esperar una resolución rápida; de acuerdo con él, el representante de la aseguradora, Scott Skelton de Lufkin, le informó que llevaría el caso lo más lejos posible, y en un sistema judicial como el de Texas, con un historial que favorece a los empresarios, en el mejor de los casos el resultado es incierto.

Skelton se negó a hacer comentarios, citando la demanda en curso.

Weedon comentó que le gustaría contrademandar a la aseguradora de Burger King por mala fe, por presunta mala disposición a entregar los beneficios funerarios garantizados y por disputar la responsabilidad claramente establecida. Pero hace tres años, en una controvertida decisión de 5-4, la Suprema Corte de Texas anuló  años de jurisprudencia de derecho común en el caso Texas Mutual Insurance Co. Contra Timothy J. Ruttiger, al eliminar esa avenida legal. El argumento de la corte es que la División de Compensación de Trabajadores tiene el poder de castigar a las aseguradoras que muestren mal comportamiento.

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Mike Doyle, el abogado de Houston que representó al quejoso perdedor en el caso Ruttiger, comentó que la demanda contra Crystal y sus dos hijos menores demuestra qué tan lejos las aseguradoras pueden llevar un pleito sin miedo a las repercusiones.

“Éste es un buen ejemplo de las compuertas del mal comportamiento siendo completamente abiertas por el desmantelamiento que hace la Suprema Corte de las protecciones”, asegura Doyle. “Si es más difícil penalizarlo, entonces habrá más irregularidad”.

Sin embargo, ésa no es la perspectiva dentro de Texas Mutual Insurance Company, la empresa aseguradora de compensaciones para trabajadores más grande del estado que prevaleció en el caso Ruttiger. Sin referirse a ningún caso específico, el Vicepresidente Senior, Terry Frakes, asegura que el mal comportamiento de las aseguradoras debería ser manejado no en una corte, sino en procesos administrativos del Departamento de Seguros, creado para supervisar este tipo de controversias.

Cuando Texas Mutual lleva a los quejosos a corte luego de perder a nivel de la agencia, es porque la compañía considera que existen problemas legales de largo alcance que podrían tener “efectos importantes” en el sistema de compensación de trabajadores de Texas, asegura.

“Cuando nos sentimos así de fuertes, no dudamos de ir a corte, pero tampoco vamos a juicio sólo para arruinarle la vida a alguien”, comenta Frakes.

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Las implicaciones de la demanda de ACE contra la familia Davis podrían tener estos efectos importantes.

Si ACE gana y con ello reduce la definición de “curso y alcance” al sentido clásico de lugar de trabajo, los texanos que pasan mucho tiempo trabajando en casa o en sus autos podrían encontrar sus derechos de compensación limitados.

Para Crystal, esta amenaza es real.

Cerca de seis meses después de que ACE la demandara, y más de un año luego de la muerte de su esposo, la aseguradora finalmente le envió un cheque por $6,000 " el subsidio máximo para gastos funerarios que Crystal podía recibir según el veredicto de la división de compensación para trabajadores. Weedon asegura que él tuvo que amenazar con tomar acciones legales para forzar el pago. La división de compensación para trabajadores tiene la autoridad de castigar a las compañías por tales retrasos, pero los oficiales no pudieron presentar ninguna prueba de haber sancionado a alguna aseguradora.

“Yo no puedo comentar sobre este caso particular, si fue manejado adecuadamente o no”, comentó el comisionado de Compensación para Trabajadores, Rod Bordelon, quien está por renunciar a su cargo en agosto. “Parece que pudo haber habido algunos problemas. Si los hubo, es algo que podemos completamente investigar y tomar acciones contra la aseguradora”.

La vida en Burger King   

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En el hogar de la infancia de Wayne, en Tayler, es imposible escapar de los recuerdos de aquel pequeño divertido y sociable que amaba pescar en el estanque lleno de peces detrás de la casa, y quien trepaba al techo para instalar las luces de Navidad que se volvían cada año más elaboradas.

Algunas de esas luces ahora titilan por la noche en el patio delantero, iluminando dos enormes letras de madera con sus iniciales: W.D. Su envejecido perro labrador, Bama, "nombrado así por el estado en que nacieron sus padres: Alabama, y por su equipo favorito de futbol universitario" aún se mueve pesadamente por el terreno. Fotografías de Wayne salpican las paredes y las repisas dentro de la casa.

“Todos vivimos como si de repente pudiera entrar caminando por la puerta de enfrente”, comenta Crystal.

Sus padres habían planeado para Wayne que, luego de su período trabajando directamente para Burger King, tomara el control de la franquicia familiar de restaurantes, y se volviera dueño de sus propios Burger King y de algunos otros restaurantes de la cadena.

“Toda nuestra vida es Burger King”, asegura Terry Davis, padre de Wayne.

Eso hace que el pleito abierto sea todavía más emocional. Los Davis aún no saben si Burger King "que podría perder dinero por la queja de Crystal dado que su política de compensación para trabajadores cuenta con $500,000 de deducible" apoyará el esfuerzo de la aseguradora para negarle el dinero a la familia de Wayne.

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El vocero de Burger King, Alix Salyers, se negó a hacer comentarios acerca de la demanda, citando la disputa en curso.

“Wayne fue un valioso miembro de la familia Burger King”, aseguró en un comunicado escrito. “Se le extraña, y dado que su perdida es irrecuperable, nuestros pensamientos están con la familia de Wayne y sus amigos”.

Entre tanto, el estado de Texas no tiene poder para detener la demanda o para remover la incertidumbre que se cierne, como una nube negra, sobre el futuro de la familia Davis.

Hasta que no le pasó a ella, Crystal asegura que no tenía idea de lo difícil que era para los trabajadores y para sus familias obtener los beneficios que supuestamente tenían garantizados por la ley estatal, aun cuando ganaran sus casos ante la División de Compensación para Trabajadores.

“Somos una familia de clase media claramente, y para que haya ese hueco y esa incertidumbre con respecto a nuestros ingresos es porque hay un gran, gran agujero en el sistema”, comenta. “Creo que los políticos necesitan pensar en los heridos y en lo que atraviesan "así como en lo que atraviesan sus familias",  más que en todos los signos de dólar que ven”.

Para reportar sitios de trabajo riesgosos o condiciones inseguras, o para hacer alguna queja sobre potenciales violaciones a los estándares de seguridad federales, llame a la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) al 1-800-321-OSHA (6742), o visite el sitio en español de la OSHA: https://www.osha.gov/as/opa/spanish/.

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Para reportar condiciones inseguras, también puede llamar a la línea de emergencia de seguridad de Texas: 1-800-452-9595, o hacer un reporte en línea aquí.

Para obtener ayuda gratuita de la Oficina de Asesoría Pública para el Empleado Lesionado (OEIC) sobre su queja acerca de la compensación para trabajadores puede llamar al 1-866-393-6432, o visitar el sitio de la OEIC en español: http://www.oiec.texas.gov/resources/espanol.html.

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