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Comienza la limpieza tras el paso del huracán Irene que ya causó 25 muertos

Comienza la limpieza tras el paso del huracán Irene que ya causó 25 muertos

Comienza la limpieza tras el paso del huracán Irene; ya son 25 los muertos

Reabrió el transporte en New York

WILMINGTON, Carolina del Norte - Tras el paso del huracán Irene, los equipos de limpieza empezaron a bombear agua de los anegados túneles del servicio del transporte subterráneo, arreglar semáforos en la capital del país y retirar los escombros de centenares de carreteras mientras la costa oriental de Estados Unidos se preparaba para el inicio de la semana laboral.

Irene dejó a millones de personas sin electricidad en gran parte del litoral este, ocasionó al menos 25 muertos y obligó a las aerolíneas a cancelar unos 9,000 vuelos. Pero también dejó una sensación de alivio, ya que los daños en la ciudad de Nueva York no fueron la pesadilla que las autoridades temían, donde ya reabrió el sistema de transporte público este lunes, según un cable de la agencia AFP.

Todo sobre el huracán Irene en Nueva York

Si bien los primeros reportes señalaron que el daño no fue tan serio como se esperaba, en muchos lugares tendrán que pasar varios días antes de que las cosas vuelvan a la normalidad.

Más de 4 millones de hogares y negocios a lo largo de la costa todavía no contaban con servicio de energía eléctrica. Las carreteras eran intransitables debido a las inundaciones y los árboles y cables de electricidad derribados. Y mientras no se conoce con exactitud el alcance de los daños, los primeros cálculos los consideran de miles de millones de dólares.

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Daños en la costa

En toda la costa, la imagen fue la misma: Viviendas dañadas, barcos varados y otros lanzados sobre tierra, enormes árboles arrancados de raíz y automóviles debajo de las aguas. En las zonas más afectadas, unas 20 viviendas quedaron destruidas en las zonas residenciales, según AFP.

Sin embargo, para muchos la tormenta resultó más un inconveniente que un desastre.

En Ocean City, Maryland, Charlie Koetzle ignoró la orden de evacuación y fue al camino paralelo a la orilla del mar antes del amanecer vistiendo su traje de baño y sandalias mientras decía que siempre deseó ver un huracán. Al preguntarle sobre los daños, mencionó un señalamiento que fue derribado por los vientos.

"La playa sigue aquí, y es enorme", dijo. "No creo que haya sido tan serio como dijeron que sería".

Irene azotó el Caribe y afectó prácticamente a todos los estados del litoral este mientras avanza hacia Canadá. La tormenta trajo consigo lluvias torrenciales y fuertes vientos y en cierto punto se extendió 480 kilómetros (300 millas) de su vórtice.

Irene tocó tierra en Estados Unidos el sábado por la mañana en Carolina del Norte como huracán de Categoría 1. Para el domingo, su fuerza disminuyó para convertirse en tormenta tropical cerca de Nueva York.

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Las aguas de ríos desbordados inundaron calles y carreteras de Nueva Jersey, entre ellas la Autopista Nueva Jersey y la Interestatal 295.

Durante el fin de semana, más de 11,000 vuelos fueron cancelados a nivel nacional y cientos más serán suspendidos el lunes por la mañana, informó un servicio de itinerario de vuelos.

El panorama no se presenta muy favorable, porque esta semana será muy difícil hallar asientos disponibles para acomodar a los viajeros desplazados en vista de que se trata de la última de la temporada de vacaciones estivales en el hemisferio norte.

La costa oriental estadounidense no podrá permitirse el lujo de relajarse demasiado después de haberse librado de la violencia de Irene. Frente a las costas de Africa hay un conjunto de nubes que, según las computadoras especiales, indican una probable amenaza en la misma dirección dentro de unos 10 días, dijo Max Mayfield, ex director del Centro Nacional de Huracanes.

El centro les otorga un 40% de probabilidades de que se conviertan en una tormenta con nombre propio en los próximos dos días.

Irene fue el primer huracán que tocó tierra en el territorio continental de Estados Unidos desde 2008, y llegó casi seis años después del día en que Katrina devastó Nueva Orleáns el 29 de agosto de 2005.

Volvió el transporte público

Los trenes subterráneos de la ciudad de Nueva York reanudaron su servicio el lunes después que la tormenta tropical Irene obligó a un cierre sin precedentes del mayor sistema de transporte colectivo del país, según informó la AP.

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Los trenes y autobuses en los alrededores de la zona metropolitana se enfrentaron a su primera prueba importante cuando millones de viajeros se aventuraron a dirigirse a sus trabajos por primera vez desde la tormenta.

El vórtice de Irene pasó por Central Park a media mañana del domingo, con vientos de 105 kilómetros por hora (65 mph), pero el daño a la ciudad de Nueva York fue menor al que se temía. Una orden de evacuación para los barrios de la ciudad de baja altitud fue cancelada el domingo en la tarde. Para la noche, el servicio de autobús había sido reanudado, aunque en una escala menor a la usual.

La Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA, por sus siglas en inglés) anunció que había reanudado el servicio a partir de las 5:40 de la madrugada en toda la zona. El sistema de trenes Metro-North, que atiende a los suburbios del norte de la ciudad, permaneció cerrado debido a las inundaciones y otros daños relacionados con la tormenta.

"El tren subterráneo está funcionando muy bien. No lo puedo creer. Hicieron un gran trabajo", dijo Dominic Cecala, mientras tomaba un tren de la línea E desde el lado oeste de la ciudad hacia Manhattan. "Si no hubiesen detenido el servicio de trenes el sábado, habría sido un desastre", agregó.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y el MTA habían anunciado el domingo que el tren subterráneo se reabriría a tiempo la mañana del lunes para atender a los millones de usuarios en la hora de más demanda. Advirtieron que el servicio podría ser menos frecuente de lo normal y que los usuarios podrían toparse con trenes atestados de gente.

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La decisión de la MTA el sábado de detener todos los trenes subterráneos, autobuses y trenes suburbanos en preparación para la tormenta _que entonces era huracán_ amenazaba con interrumpir el inicio de la semana laboral en la zona metropolitana más poblada de la nación. Fue la primera vez que el sistema era cerrado por un desastre natural.

También se esperaba que el sistema de trenes PATH que salen y entran al vecino estado de Nueva Jersey operaran en horario normal. Greg Kurilli, un electricista que trabaja en el bajo Manhattan, llegó a tiempo a la estación del Centro Mundial de Comercio desde Jersey City.

Los usuarios que buscaban formas de llegar a su trabajo antes de que el tren subterráneo reabriera buscaban formas alternativas de transportarse.

Al otro lado del Ayuntamiento de Nueva York, Albert Thomas esperaba un autobús que lo llevara a su trabajo como guardia de seguridad en el Museo Metropolitano de Arte. Tomó un tren del sistema PATH en Jersey City y confiaba en subir a la línea del tren subterráneo de Lexington Avenue, a los pies del puente de Brooklyn, pero la estación estaba cerrada todavía.

"Tenemos el sistema de transporte colectivo más grande del mundo y ellos tienen que esperar hasta las 6 am" para reabrir, dijo Thomas, moviendo la cabeza en gesto de incredulidad.

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