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Teresa Hernández es reconfortada por una mujer en San Bernardino.

Hispanos consternados por tiroteo en California

Hispanos consternados por tiroteo en California

La ciudad donde una pareja dejó 14 muertos tiene 200,000 habitantes, de los que el 60% son latinos

Teresa Hernández es reconfortada por una mujer en San Bernardino.
Teresa Hernández es reconfortada por una mujer en San Bernardino.

El tiroteo que dejó 14 muertos y más de una docena de heridos el miércoles en el sur de California consternó a muchos hispanos, que llegaron a un centro de reunión para encontrar a sus familiares y seres queridos que sobrevivieron al ataque.

La ciudad de San Bernardino, donde ocurrió el ataque, tiene una población próxima a las 200,000 personas, de las cuales el 60% son hispanos, según los datos del censo. 

Raymond Torres arribó muy preocupado al Centro Comunitario Rudy Hernández. Caminaba apurado y tenía prisa por entrar a ese lugar, facilitado por las autoridades para reunir a las personas que estuvieron en el Centro Regional Inland, donde ocurrió el tiroteo antes de mediodía.

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Su hija Miriam Torres, de 27 años, estuvo laborando como trabajadora social en ese centro que presta atención a personas con discapacidades, dijo el padre.

"Ella está muy asustada pero está bien", dijo Raymond Torres. "Dijo que se escondió con sus compañeras y que está bien".

Horas más tarde, el padre salió abrazando a una muchacha con los ojos llorosos pero ninguno de los dos quiso hablar con la prensa. Otras presuntas víctimas salieron pero tampoco quisieron hacer comentarios.

Fotos: Tiroteo en San Bernardino, California


Durante la tarde, muchas personas llegaron al centro comunitario por su cuenta, así como varios autobuses con gente, en los cuales venían muchos latinos, mujeres, adultos mayores y algunos niños. Varios tenían el rostro demacrado, con los ojos llenos de lágrimas. Otros iban del brazo de acompañantes, como buscando abrigo y cariño.

"Es desafortunado que San Bernardino sea esta vez el blanco. Esto hubiera podido pasar en cualquier comunidad del país. Lamentablemente, pasó aquí en esta ocasión", dijo el alcalde de la ciudad, Carey Davis. "Estamos de luto, junto con las personas que han perdido a familiares, y nuestras oraciones y pensamientos están con la gente que está sufriendo".

Gabriel Quiroga arribó al centro comunitario acompañado de su suegra Elsa Torres para reunirse con su esposa Catherine Quiroga, quien trabajaba en el lugar del tiroteo en el departamento de recursos humanos.

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"Estaba temblando cuando hablé con ella. Me dijo que escuchó disparos y que no sabía lo que estaba pasando", indicó Gabriel Quiroga al entrar al centro.

Elsa Torres dijo que su hija de 36 años le habló desde debajo de su escritorio, diciéndole que alguien estaba disparando.

"Quiero ver a mi hija. Doy gracias a Dios porque está viva", dijo Torres.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México señaló en un comunicado que no ha sido informada de ninguna víctima que fuera mexicana, pero agregó que su consulado en San Bernardino está pendiente de la situación.

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El centro comunitario está a tres millas (cincon kilómetros) de distancia del lugar del tiroteo, donde al menos dos agresores abrieron fuego contra la gente reunida en una celebración, de acuerdo con las autoridades.

Los atacantes portaban equipo tipo militar, "como si estuvieran en una misión" en esta ciudad situada a una hora de carretera al este del centro de Los Ángeles, según las autoridades.

Unas horas después del tiroteo, un hombre y una mujer con rifles de asalto, pistolas y ropa estilo militar murieron abatidos por la policía, que los interceptó a varios kilómetros del lugar, indicó el jefe de la policía de San Bernardino Jarrod Burguan.

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Un agente sufrió heridas leves.

La policía no ha dicho cuál pudo ser el móvil de la balacera, ocurrida cinco días después de que un hombre matara a tres personas en el centro de servicios Planned Parenthood, en Colorado.

Testigos de lo ocurrido en San Bernardino han dicho que muchas personas se encerraron en sus oficinas y luego esperaron impacientes a que llegaran las autoridades.

En el centro de reunión, familiares y seres queridos de supervivientes fueron acogidos en un salón, donde había terapeutas y pastores ministros religiosos. También había un cuarto con comida para las víctimas y sus familiares.

Las autoridades cerraron calles y al menos una salida de una autopista y establecieron un centro de información para la prensa cerca del lugar del tiroteo.

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