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Varios de los hijos de Ignacio Anzures (con camisa azul), mientras comen los alimentos que les dieron voluntarios en Jojutla.

De Guerrero a Jojutla: esta familia indígena vivió lo peor de los terremotos de México

De Guerrero a Jojutla: esta familia indígena vivió lo peor de los terremotos de México

El primer sismo de 8.2 destruyó su hogar en Tlapa, la familia Anzures huyó entonces a Jojutla a casa de una amiga y allí el segundo terremoto de 7.1 volvió a tirar el edificio en el que se había refugiado.

Varios de los hijos de Ignacio Anzures (con camisa azul), mientras comen...
Varios de los hijos de Ignacio Anzures (con camisa azul), mientras comen los alimentos que les dieron voluntarios en Jojutla.

Como paisaje apocalíptico, hasta el fondo, se asoma en ruinas el Palacio Municipal de Jojutla, Morelos. La familia Anzures, originaria de Tlapa, Guerrero, da bocados a los alimentos traídos por los voluntarios; mientras, intercambian con aire relajado palabras en tlapaneco.

Me acerco a ellos porque me llama la atención su semblante apacible en lo que parece un campo de batalla. No es casualidad. Para ellos esto no es nada nuevo. Ignacio Anzures, con su camisa azul y su mirada perdidona, paradójicamente muy presente, me cuenta cómo la tragedia se ha cebado con su familia. Llegaron hasta Jojutla huyendo del sismo que devastó su hogar Tlapa. No podían imaginar que 12 días después del primer desastre su ciudad de acogida iba a ser el epicentro del siguiente temblor asesino.

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La esposa de Anzures, mientras, está atenta a sus cinco hijos, que la rodean jugando y riendo. Con dificultad –apenas hablan español fluido–, intercambio palabras con ellos y poco a poquito van describiendo su improbable relato. “Se cayó mi casita de Tlapa”, cuenta la señora sobre el terremoto de 8.2 que el pasado 7 de septiembre hizo tambalear con fiereza Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Ciudad de México.

Toma aire para continuar su historia complicada. Su doble historia complicada. “Voy a vender ahora poquito, chicle nada más, no tengo dinero”, me cuenta mientras le da otra mordida a su taco. Llegar aquí desde Tlapa supuso “cuatro días de camino”. Con todo perdido en Guerrero, la mejor opción era la casa que una buena amiga les ofrecía en Morelos, donde suelen venir ocasionalmente.

Quién iba a pensar que la desgracia seguiría el mismo rumbo que ellos. Este 19 de septiembre, Jojutla fue uno de los municipios más afectados por el sismo de 7.1, que además de Morelos, también afectó a Puebla y a Ciudad de México. El cuartito de su amiga, donde se resguardaba toda la familia huida, corrió la misma suerte que otros 150 inmuebles caídos en el lugar. Exactamente la misma que la que ya había sufrido su anterior hogar en Guerrero.

Las ruinas de Jojutla: destrucción en el epicentro del terremoto (fotos)


Ahora solo esperan juntar algo de dinero para regresar a su Tlapa, donde su hogar ya no tiene techo, igual que su refugio morelense. “Mi sobrina ya se fue a vender a Lázaro, y luego va a hacer su casita en enero, nosotros vamos a hacer lo mismo”, explican.

Cuando le pregunto a Anzures si los ayudará el gobierno me dice que no: “El presidente municipal dice que todavía no va a ayudar”. Sus planes para juntar dinero vendiendo chicle en Jojutla y con ello reconstruir su casa en Tlapa parece que ahora necesitarán una prórroga. El segundo temblor dejó todo en stand by de nuevo y ahora toca recapitular. “En enero vamos a construir la casita”, no pierden la esperanza.

Juegan con sus hijos y hasta ríen en los jardines del centro municipal de este municipio de Morelos. Dos temblores seguidos, dos tragedias insospechadas, no les ha quitado las ganas de ser niños a los cinco críos del matrimonio. Puede que sean unos afortunados, después de todo.

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