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Termina la gran fiesta mexicana

Termina la gran fiesta mexicana

La gran fiesta del torneo Clausura mexicano terminó y el pasaje de Cuáuhtemoc Blanco a Chicago está cercano.

El partido de vuelta, que fue el definitivo, sinceramente dejó mucho que desear en el primer tiempo, pues no hubo destellos, y si acaso algunos medianos reflejos de fútbol individual, con un Aguila completamente desorganizada a la ofensiva, y con muy pocas jugadas armadas. Por su lado, el Pachuca buscó la saga del América en algunas ocasiones, con Juan Carlos Cacho y Andrés Chitiva, quienes buscaron sorprender a un Memo Ochoa, que en esta ocasión se vio más concentrado que en el encuentro de ida, porque el de Chitiva lo atajó, y el de Cacho no bajó al arco. Otro punto a destacar es que el área del América permaneció como el periférico de la capital mexicana, completamente congestionado, en ocasiones hasta con seis jugadores americanistas enfinlados y buscando atajar el balón. El Pachuca estuvo más organizado y mejor planteado atrás, siempre buscando armar una jugada de contragolpe con cambios de juego y pases largos, con un Juan Carlos Cacho en carreras por la banda. ¡Y eso señores, que el Pachuca estaba jugando en casa y con la ventaja del partido de ida! El juego poco a poco se fue desluciendo ante un público en la Bella Airosa que exigía a silbidos un juego digno del precio de un boleto de final. Por cierto, unas cuantas horas bastaron para vender las miles de butacas del estadio Huracán. Los goles no cayeron sino hasta el segundo tiempo, donde el América abrió el marcador con un gol a balón parado de Cuáuhtemoc Blanco, muy bueno por cierto, pero el Pachuca empató, a cargo de Juan Carlos Cacho, con la única emoción del partido, dándole así al equipo del altiplano mexicano, la victoria.

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