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Tensión en Chiapas por "alerta roja"

Tensión en Chiapas por "alerta roja"

El gobierno mexicano negó que haya movimientos del Ejército en Chiapas (sureste), donde reina la incertidumbre después por el EZLN.

La comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) desveló que su "alerta roja" proclamada el pasado lunes, tras ocho años sin tomar una medida semejante, obedece a una consulta interna.

Ello explicaría porqué varias cabeceras municipales en manos de los guerrilleros insurgentes, como Oventic, donde radicaban hasta el lunes sus llamadas "juntas de buen gobierno", aparezcan prácticamente desiertas, según han podido comprobar corresponsales de diversos medios internacionales.

A pesar de que una organización no gubernamental, el Centro Fray Bartolomé de las Casas, señaló que en los dos últimos meses se han producido los mayores movimientos del Ejército federal en Chiapas desde hace años, la situación aparecía tranquila en el terreno, excepto algún retén en carreteras de importancia.

"Niego de manera rotunda al avance del Ejército (...). Definitivamente el Ejército está en sus posiciones. No hay ningún movimiento", aseguró el portavoz del presidente Vicente Fox, Rubén Aguilar, en rueda de prensa.

El Ejército federal localizó y destruyó 3.8 hectáreas de marihuana la semana pasada, un anuncio que algunos analistas interpretaron como un posible detonante del acuartelamiento zapatista.

Congresistas miembros de una Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) aseguraron que pedirán explicaciones al gobierno sobre la localización exacta de esos plantíos.

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El sentido del "nuevo paso en la lucha" que señaló el subcomandante Marcos en sus últimos comunicados despierta suspicacias dentro y fuera de Chiapas, un estado pobre e indígena, donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) salió reforzado tras las últimas elecciones municipales de octubre pasado.

En el resto del país, la situación a un año de las presidenciales de 2006 es compleja, como reconoció el propio Marcos al mencionar la "situación nacional actual" como una de las razones de la convocatoria interna.

"Al hablar con sus integrantes, el EZLN les está devolviendo la palabra empeñada el primero de enero de 1994. Todos los y las zapatistas están en libertado moral de seguir o no con el EZLN en el siguiente paso que está siendo consultando, si es aprobado por la mayoría", señaló el comunicado del martes.

Aficionado de los golpes mediáticos, Marcos logró de nuevo despertar la atención política en México, pero también desconcertó a sus propios partidarios.

Los pocos indígenas presentes en los poblados zapatistas, que algunas fuentes no sitúan en más de 30 actualmente, evitaban el contacto con la prensa, que ahora tiene paso libre en las comunidades.

Marcos aseguró que la "alerta roja" es una "medida preventiva" mientras deciden ese siguiente paso, y que además, la dirección de la lucha está garantizada, aunque la guerrilla "pierda, así sea por cárcel, por muerte o por desaparición forzada, a parte o la totalidad de su dirección actual conocida públicamente".

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"Hablan que están preparados para una acción represiva (...) pero yo no veo donde está esa amenaza, no se percibe", consideró Octavio Rodríguez Araujo, analista y autor de un reciente libro, "Mi paso por el zapatismo", en el que narra su colaboración durante los primeros años de la guerrilla.

En México "hay tiempos preelectorales, y una alerta roja que no nos explica nada, salvo tratar de que la gente rechace la política, que adopte posiciones tipo Bolivia, que rompa con los partidos políticos", consideró este analista.

Luisa María Calderón, senadora del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) e integrante de la Comisión parlamentaria de Concordia y Pacificación (Cocopa) para Chiapas, pidió cautela en relación con el pronunciamiento zapatista.

"Yo lo tomaría con prudencia porque no acabo de sacarlo de este contexto de querer estar en primera línea una vez que los procesos electorales arrancan, el descalifica al resto y viene a ponerse en primera plana", agregó.

En ese sentido, expresó sus dudas sobre que el EZLN "esté en posición beligerante" y atribuyó la situación más a "la rutina que ya ha hecho el sub marcos en tiempos electorales".

El EZLN se alzó en armas el 1 de enero de 1994 y tras diez días de lucha que dejaron 150 muertos, se entabló un diálogo de paz.

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Los zapatistas exigieron una Ley de Derechos y Cultura Indígenas, que el Congreso aprobó en abril de 2001, pero con enmiendas que no satisficieron a los zapatistas, por lo que el diálogo se bloqueó.

En la localidad de Oventic, donde "Marcos" suele celebrar reuniones, un letrero con fondo negro y letras blancas que reza "cerrado por alerta roja" es hoy el único rastro visible del anuncio zapatista.

La aldea, sede de una de las cinco Juntas de Buen Gobierno que regían los 38 municipios rebeldes zapatistas, fue desalojada poco antes de difundirse el comunicado sobre la "alerta roja".

Una pareja de indígenas tzotziles que desocupaban anoche un local en medio de una pertinaz lluvia, comentaron que entre las tres y cuatro de la tarde la gente abandonó el lugar.

En la zona una docena de observadores extranjeros procedentes de España, Bélgica, Suecia, Italia, Francia y Estados Unidos indicaron que permanecerían acampando en la comunidad.

En días pasados, el polémico zapatista subcomandante Marcos acusó al líder de la izquierda mexicana y alcalde capitalino, Andrés Manuel López Obrador, de sufrir el "germen del autoritarismo" y de estar construyendo un proyecto político similar al "liberalismo social" del ex presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

"Nosotros hemos visto y analizado de cerca el gobierno de AMLO (Andrés Manuel López Obrador). Y no en la prensa, en los círculos selectos o en los segundos pisos, sino abajo, en la calle. Creemos que hay ahí el germen de un autoritarismo y un proyecto personal transexenal", acusó el encapuchado Marcos en su comunicado.

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Marcos calificó en su momento el proceso de desafuero parlamentario que estuvo a punto de acabar en el procesamiento de López Obrador como de "golpe de Estado".

"La de él no será una administración neoliberal con la mano izquierda (Lula en Brasil, Tabaré en Uruguay, Kirchner en Argentina), ni un gobierno socialista (Castro en Cuba), ni un nacionalismo popular (Chávez en Venezuela), sino el nuevo modelo de estado no-nacional (ese engendro de la guerra neoliberal) en América Latina", añadió Marcos.

El subcomandante es el vocero habitual del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado sureño de Chiapas desde que éste se levantó en armas en 1994.

Marcos, que recientemente publicó una novela policiaca escrita a cuatro manos con Paco Ignacio Taibo II, considera que el Partido de la Revolución Democrática (PRD al que pertenece López Obrador) es el "partido de los 'errores tácticos'".

Entre una larga lista de "errores tácticos" está el de "traicionar la memoria de sus muertos, hacer candidatos a sus asesinos y reciclar a los desaforados de las candidaturas" del ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Marcos también extiende sus críticas al resto de partidos del arco político mexicano.

El Partido Acción Nacional (gobernante) "es hoy dirigido por la organización de ultraderecha 'El Yunque'", asegura Marcos, sin dar más detalles.

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Luego califica al PRI de partido "del crimen organizado", y acaba por señalar: "lucharemos para impedir que estos sinvergüenzas se salgan con la suya".

Para Marcos, López Obrador, favorito en las encuestas para las elecciones de 2006, ya se pasea "con la banda presidencial" en el pecho.

"Todos tienen derecho a expresarse, a manifestarse", se limitó a responder el alcalde capitalino.

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