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La web, refugio de nacisistas

La web, refugio de nacisistas

La proliferación de páginas personales y blogs podría estar marcando una tendencia hacia el narcisismo en la Web

Minutos de fama

El exhibicionismo es un complejo que campa a sus anchas por la red. Mi Página,  los logs, MySpace o Facebook son algunos de los lagos en el que este 'Narciso online' puede caer presa de su propio reflejo.

La idea de autoconservación descrita por Freud en su "Introducción al narcisismo" encaja como un guante en el inmenso patrimonio de Internet, donde todo cabe y todo queda. Es la ilusión democrática que aviva y expande los delirios de grandeza en forma de distintas aplicaciones.

"Para el narcisista, Internet es una irresistible combinación de patio de recreo y patio de caza", explica a Efe Sam Vaknin, autor del ensayo "El maligno amor a uno mismo - Narcisismo Revisitado".

El feedback de nuestras interrelaciones, en sus múltiples vías, "nos permite enamorarnos de nuestro reflejo cada día. Nos miramos en las profundidades de Internet para reafirmarnos en nuestra continuidad y nuestra existencia".

Ante esa potencial audiencia multimillonaria, el narcisista, creando sus espacios personales, encuentra la posibilidad de redefinirse, de "adoptar sus roles favoritos, comunicarse instantáneamente con miles de personas e influenciar a otros", según Vaknin.

Internet, el medio en constante evolución, crea las herramientas para aumentar y medir esa voracidad del ego. El blog, aunque inicialmente nació como una traslación del diario personal al mundo virtual, es ahora un auténtico escaparate.

Detrás de muchos ciudadanos de la "blogosfera" -un cálculo siempre impreciso los sitúa ya por encima de los 100 millones de personas- subyace la búsqueda del reconocimiento, la esperanza de que un cazatalentos descubra su pequeño pero ventilado rincón.

Héroes en esta batalla son, por ejemplo, el argentino Hernán Casciari, que saltó de su blog "Orsai" a ser columnista del diario español "El País" o, en otra dimensión, el archifamoso Pérez Hilton, que con sus viperinos comentarios se ha convertido en un intocable del mundo de Hollywood, para el que la mismísima Madonna grabó un vídeo.

"Los individuos narcisistas disfrutan igualmente todo tipo de atención, ya sea odio o amor. No les importa que lo que se publique sobre ellos sea erróneo. Les basta con que su nombre esté escrito correctamente", resume Vaknin.

Así, su propio nombre es, en último término, el que acaba buscando compulsivamente el narcisista en la red y el fenómeno ya ha sido etiquetado como EgoSurfing.

Incluso tiene página web, Egosurf.org, en la que uno puede medir su presencia en la red, o aplicaciones como Googlefight, que establece un combate entre distintos nombres en función de las páginas que lo incluyan en sus textos.


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