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Jack Ma, el multimillonario fundador de Alibaba, en una conferencia en Tokio en julio de 2014.

El ‘Jeff Bezos’ chino, al asalto de Nueva York

El ‘Jeff Bezos’ chino, al asalto de Nueva York

Jack Ma es el multimillonario detrás de Alibaba, el sitio de ventas online que rompe records en su salida a Bolsa.

Jack Ma, el multimillonario fundador de Alibaba, en una conferencia en T...
Jack Ma, el multimillonario fundador de Alibaba, en una conferencia en Tokio en julio de 2014.

Por Mónica G. Prieto, desde Bangkok. Especial para UnivisionNoticias.com

Los milagros suelen ser precedidos de desgracias. Eso debe creer Jack Ma, el multimillonario chino que se apresta a hacer historia en la Bolsa de Nueva York cuando, este viernes, su gigante Alibaba "un emporio del mercado online valorado en más de 200,000 millones de dólares- rompa todos los records saliendo al Mercado de Valores con un precio por acción de entre 66 y 68 dólares, un hito sin precedentes. Muy lejos quedaron aquellos oscuros meses de 2012 cuando un largo annus horribilis se abatía sobre este exprofesor hecho a sí mismo: acusaciones de venta de productos falsificados se sumaban a protestas de pequeños comerciantes por el alza de sus tarifas. “Estaba tan solo en aquellos momentos”, se lamentaba entonces. “Nadie quería creer en Jack Ma”, contaba.

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Hoy en día, todos creen en Jack Ma, el indiscutible hombre de moda. Todos lo adoran. Tanto, que la recepción organizada por su compañía en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York para presentar su salida en Bolsa se vio colapsada por el interés suscitado. La previsión de 500 invitados se vio ampliamente rebasada por la asistencia de 800 inversores: colas de limusinas y coches de lujo bloqueaban las entradas mientras sus ilustres ocupantes se aprestaban a guardar una paciente fila para tener la oportunidad de codearse con el hombre del momento y mostrar su interés por invertir en su gigante empresarial. En dos días, según Reuters, la compañía ya había acumulado suficientes peticiones para cubrir la totalidad de la oferta pública de venta de acciones (OPV) con la cual la compañía china podría obtener un beneficio inmediato de 25,000 millones de dólares.

Todas las cifras que rodean a Jack Ma y a su empresa (simplificando, se podría describir como una mezcla entre el Amazon de Jeff Bezos, el e-Bay de Pierre Omidyar y Paypal dirigida a mayoristas y minoristas, que diversifica sus inversiones a prácticamente todos los ámbitos), son vertiginosas.

Alibaba es un monstruo del comercio online chino, donde a golpe de click es posible comprar cualquier producto, ya sea hecho a mano por un artesano de una aldea remota o distribuido por una multinacional. En el país con más población del mundo hay unos 600 millones de usuarios de Internet que se han acostumbrado a adquirir productos a golpe de click.  Pues bien: el 80% de ellos compra en alguna de las empresas de Alibaba.

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El 60% de los paquetes que se distribuyen en China son distribuidos por las filiales de Alibaba. Sus empresas cuentan con 24,000 trabajadores.

En el segundo trimestre de 2014, la empresa ganó 2,000 millones de dólares, un incremento del 46% respecto al mismo periodo del año anterior. Los márgenes de beneficio que maneja rondan el 40%. En 2013, el gigante del cibermercado chino hizo 248,000 millones de dólares. Según los expertos, en tres años podría superar los 700,000 millones. Cifras de infarto que sitúan a Alibaba en una posición privilegiada en Wall Street: si se confirman las expectativas, superaría por mucho la OPV que, en 2010, valoró a Facebook en 104,000 millones de dólares.

El alarmismo de los datos contrasta con la amable figura del presidente de la compañía. Jack Ma, exdocente de 50 años convertido, gracias a su ambición empresarial y a su carisma, en la tercera fortuna de China. También en una figura revolucionaria por su arrojo empresarial. Nacido en Hangzhou, a 105 millas de Shanghai, Ma Yun (su verdadero nombre) nunca destacó en los estudios. Graduado como profesor de Inglés en el instituto local, trabajó como guía turístico y como empleado en un MacDonald’s antes de fundar, en su departamento y con 17 amigos que le ayudaron a acumular los 60,000 dólares de inversión inicial, Alibaba. Pero su mente innovadora estaba puesta en el largo plazo.

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“Hace 15 años, 18 fundadores nos juntamos para crear una empresa china que pudiese competir a nivel global, que se convirtiera en una de las diez mayores empresas de Internet del mundo, y que durase 102 años. Ahora, vivimos mejor de lo que podríamos haber soñado entonces (…) Muchos nos alaban. Pero también hay quienes nos critican. Por eso, tienen que ser conscientes de que, detrás del embrujo del mercado de capitales, nos espera una presión y una brutalidad sin parangón”, explicaba recientemente a sus empleados.

Ma, que recuerda en su estilo a Steve Jobs, levantó unas instalaciones fabulosas en su ciudad natal dotadas de espacios verdes y centros de ocio para facilitar el relax de sus trabajadores: toda una política de empresa poco habitual en Asia. “La mayor parte de las compañías, cuando lo hacen bien, disfrutan del día a día. No se preocupan de los próximos cinco años, pero yo sí me preocupo de los próximos cinco años”, suele decir.

En mayo de 2013, y tras consolidar Alibaba como el gigante que es actualmente, Jack Ma abandonó su puesto como consejero delegado. En una carta de despedida escrita a sus empleados, explicaba sus razones: “Con 48 años, ya no soy joven para la industria de Internet. La próxima generación está mejor preparada para gestionar este ecosistema que la nuestra. Ellos comprenden mejor el futuro y tienen mejores cualidades para crear un mañana mejor”. Entre los 28 socios que controlan la dirección se cuentan 9 mujeres, cifra muy superior a la presencia media de ejecutivas en las compañías tecnológicas norteamericanas en otro guiño de Ma.

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Mientras la nueva generación gestiona su conglomerado de empresas (hoy, 25 compañías que incluyen el mercado de minoristas Taobao, el de grandes marcas, Tmall, la plataforma de pago online AliPay o el fondo virtual de inversión Yu’eabo), Jack Ma se dedica a romper moldes. Por ejemplo, desafiando la tradición china que margina la filantropía. En 2013, los cien mayores benefactores chinos (con fortunas estimadas en 260,000 millones de dólares) apenas invirtieron 850 millones en organizaciones benéficas, una situación que Ma pretende revertir.

“Alguien tiene que hacer algo, y creo que nuestro deber es despertar a la gente que puede provocar un cambio”, aseguró en abril pasado durante la presentación del fondo benéfico que ha creado para promover proyectos sanitarios y de medio ambiente en China. Con un presupuesto de 2,500 millones de dólares, se trata de la iniciativa filantrópica más ambiciosa de todo Asia y se financiará con opciones de compra sobre Alibaba. “Queremos vivir en un mundo con cielos más azules, aguas más limpias, y mayor acceso a una sanidad de calidad”, afirmó entonces. Tanto dentro como fuera de sus fronteras (en un país donde las escasas ONG están controladas por el Gobierno central, la iniciativa del presidente ejecutivo de Alibaba estará sin duda rodeada de polémica) Jack Ma está haciendo historia.

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