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Adoptar el tango es una terapia muy saludable

Tango: cura en un 2x4

Tango: cura en un 2x4

El ritmo de Gardel puede ayudar a personas con estrés, depresión, fobias, Parkinson, Alzheimer y enfermos del corazón.

Adoptar el tango es una terapia muy saludable
Adoptar el tango es una terapia muy saludable

Jorge lleva tres meses acudiendo a rehabilitación en la Fundación Favaloro de Buenos Aires tras ser operado de corazón. Pero se diferencia del resto de pacientes en que su participación en un estudio científico le permite realizar una actividad mucho menos tediosa que correr en la cinta o pedalear en la bicicleta estática: bailar tango.Con una máquina que controla sus pulsaciones y la de su pareja, Noemí, ambos bailan al ritmo que les permiten sus corazones mientras un médico les monitorea y toma nota de los datos para luego plasmar sus conclusiones en un estudio.El médico argentino Roberto Peidro dirige este taller de tangoterapia, a través del cual pretenden descubrir en qué medida puede beneficiar el tradicional baile rioplatense a los quienes sufren enfermedades del corazón.El beneficio para la salud existe, tal como comprobó Peidro cuando en 1999 publicó junto al también médico Ricardo Comasco el primer estudio sobre el uso terapéutico del tango, "Con el corazón en el tango", en el que demostraban que el "dos por cuatro" mejora la capacidad aeróbica y, por tanto, puede usarse como complemento en la cura de algunas enfermedades, explicó en una entrevista con Efe.A partir de la experiencia de Peidro, equipos de todo el mundo se lanzaron a investigar las aplicaciones terapéuticas del tango, que fuera de las salas de los hospitales está ganando muchos adeptos de todo el mundo en los últimos años.Lejos de convertirse en un baile de salón sólo apto para los más mayores, como ocurre con otras danzas tradicionales, lo cierto es que el tango tiene cada vez más seguidores entre los jóvenes que frecuentan las milongas y se animan a bailar, precisamente por lo bien que se sienten después.Ahora se demuestra que las endorfinas que se liberan durante el baile pueden ser beneficiosas, y mucho, y aún hay un campo para investigar mucho más allá en lo que a aplicaciones médicas se refiere.Así, Peidro afirmó que después de que en la Fundación Favaloro comenzaran a investigar animados por dos bailarines de tango, se han interesado por el tema profesionales de Canadá, Japón, la antigua Unión Soviética o Finlandia, donde de hecho existe una variante de este baile llamado "tango finlandés".En Canadá, la doctora Patricia McKinley comprobó con dos grupos de personas mayores que los que bailaban tango tuvieron una mayor estimulación del sistema nervioso central, coordinación y equilibrio que aquellos que se limitaron a hacer caminatas.

El último estudio, publicado en diciembre de 2007, lo hizo la escuela

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de Medicina de la Universidad de Washington de San Luis (EstadosUnidos), que

comprobó que bailar tango con frecuencia mejora el equilibrio más que

otro tipo de actividad física y puede ayudar por tanto a los enfermos

de Parkinson, a los que le falla precisamente esa facultad.

Las personas que participaron en el experimento se dividieron en dos

grupos: uno realizó ejercicios de movimiento con sillas y el otro

empleó ese tiempo en bailar tango, y se descubrió que, si bien ambos

experimentaron una mejoría, los segundos aumentaron más su equilibrio.

Según explicó Peidro, este baile requiere prestar una atención especial

a la coordinación, por lo que es "muy factible" que beneficie a los

enfermos de Parkinson.

Esta es una característica que también tienen otras actividades físicas

como caminar, pero el componente de coordinación que exige el tango

aumenta sus beneficios, sobre todo en personas sedentarias.

Para el facultativo, el tango "no es mejor que cualquier otra actividad física", pero sí que otros ejercicios que no potencian la coordinación

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y otros bailes menos tradicionales. "Si uno baila tecno o música disco puede hacer cualquier movimiento,

pero en el tango hay que estar pensando el paso que hay que dar",

precisó.

La clave es la mejora de la capacidad aeróbica, que según aseguró el

facultativo puede repercutir incluso en el incremento de la capacidad

sexual, "y por tanto la calidad de vida".

Bailar tango también puede favorecer a enfermos de Alzheimer, que de

hecho ya participan en "tangoterapia" en varios centros de ese país,

precisamente por ser una actividad coordinativa y porque obliga al

paciente a ejercitar su memoria recordando los pasos.

A pesar de que la tangoterapia se haya hecho más conocida en la última

década, hay quien afirma que su historia se remonta a principios del

siglo pasado, cuando aún no era tan reconocido como baile a nivel

internacional ni mucho menos como ayuda a la medicina.

De hecho, el psiquiatra Federico Trossero aseguró que ya en 1913 un

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médico francés publicó un estudio, avalado por la Academia Científica

Francesa, recomendando bailar tango como ejercicio físico regular.

Trossero, ferviente defensor de la terapia con tango y autor de una

obra titulada, precisamente, "Tangoterapia", asegura que el tango no

sólo ayuda a curar el cuerpo, sino también la mente.

Más allá del bienestar que provoca entregarse a la

pareja de baile al ritmo del dos por cuatro, la observación de las

actitudes de enfermos psiquiátricos en sus clases de tango puede ayudar

a los profesionales para elaborar un diagnóstico y tratamiento.

Trossero complementa con talleres de tango los tratamientos de

enfermedades que van desde la depresión hasta las fobias sociales o

incluso la esquizofrenia.

Observando la manera de bailar, de abrazar al otro y la actitud hacia

la pareja, los profesionales obtienen datos que le ayudan a interpretar

mejor la psique de sus pacientes, asegura.

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Según Trossero, "el tango de por sí ya es terapéutico", y dice que

comenzó a investigar sobre su aplicación clínica cuando conocidos que

lo bailaban afirmaban sentirse mucho mejor después de ir a la milonga,

donde incluso desaparecían persistentes dolores de cabeza.

"Es increíble, se puede ver como la gente entra a las sesiones con una cara y sale con otra", apuntó el facultativo.

Además, también se utiliza en terapias de pareja, por lo que tiene de

aproximarse al otro, y en terapias psicológicas para aumentar la

autoestima y combatir el estrés.

El creciente interés por el tango y sus múltiples aplicaciones ha

llevado incluso a convocar el primer Congreso Internacional de

Tangoterapia, que se celebrará en julio en la ciudad argentina de

Rosario.

De esta manera un baile que se popularizó, a finales del siglo XIX, en

los prostíbulos y "conventillos" -casas donde vivían los inmigrantes-,

llega a las salas de los hospitales con pleno estatus de terapia

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alternativa, en un momento en el que lo "alternativo" trata

precisamente de alejarse de lo popular o masificado.

Si bien el tango no es la panacea -"mejor bailar tango y caminar que

hacer una cosa sola", advirtió Peidro-, con los datos en la mano no

puede negarse que curarse al son de Gardel alegra el corazón y

despierta la mente.

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