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El selfie más famoso de las redes sociales. 

“Selfiemos” pero con prudencia

“Selfiemos” pero con prudencia

El periodista Fernando Escobar opina sobre los avances tecnológicos y los riesgos para quienes los usan.

El selfie más famoso de las redes sociales. 
El selfie más famoso de las redes sociales. 

Por Fernando Escobar Giraldo

Los avances tecnológicos no se detienen. Esta semana el director de hardware de Microsoft mostró a sus empleados, a manera de adelanto, el nuevo teléfono “selfie” que pronto estará en el mercado. Tiene una pantalla de 4.7 pulgadas y una cámara frontal de 5 megapíxeles, casi 5 veces más potente que la del iPhone 5 de Apple.

Seguramente tendremos reconocido, dentro de poco, el verbo “selfiar” (ó "selfier-).

La moda de los “selfies”, o de tomarse fotos a uno mismo y con los amigos, tuvo su máximo apogeo a principios de este año cuando la presentadora de televisión, Ellen DeGeneres, publicó una imagen con las estrellas de Hollywood en la gala de los Oscar que se convirtió en el tuit más popular de la historia hasta ese momento en la red social, con más de 2 millones de retuits.

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Mi hija Verónica es aficionada al “selfie”. Debe tener centenares de fotografías de sí misma con una linda sonrisa y con todas sus amigas, en todas las posiciones y estilos. Pero me llama la atención, y quizás tampoco sea novedad a estas alturas del mundo moderno, que su pequeño hijo, o sea mi nieto, de tan sólo 2 años, tome un celular en sus manos y pretenda tomarse fotografías a sí mismo. Esto quizás ya sea motivo de análisis sociológicos y sicológicos.

Hasta ahí todo se ve aparentemente bien, digamos que normal. Pero en los últimos meses he visto jovencitos y jovencitas en circunstancias suigéneris, tratando de fotografiarse a sí mismos. Una, casi colgando la cabeza desde un corredor en un piso 17 en un edificio, pretendiendo que su cabeza tuviese como fondo un abismo en la fotografía; un pequeño movimiento en falso y hubiese caído. Otra es de una muchacha que se tomó por lo menos tres fotos a si misma conduciendo un vehículo que estaba en movimiento. A ella le fue bien, no tuvo ningún percance; la miré con cara de reproche y apenas se sonrió burlona. Pero el caso de Courtney Sanford, de Carolina del Norte, en condiciones similares, fue fatal. Se tomó la foto manejando y mientras conducía, la subió a Facebook con un comentario: "La canción Happy me pone muy feliz", y se estrelló. Fue cuestión de segundos… por un “selfie” se apagó su vida.

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Es decir, esto está yendo lejos. El “selfie”, aunque usted no lo crea, está cobrando más vidas que las que los medios de comunicación publican.

Insólito. Hace apenas unos días, Oscar Otero, de 21 años, terminó en un hospital con muerte cerebral tras querer tomarse una fotografía, el último “selfie” de su vida. Oscar se había tomado unos tragos con sus amigos, se apuntó con un arma de fuego posando para la “autofoto” pero en vez de disparar la cámara, accidentalmente disparó el arma.

Y apenas el Domingo pasado, en Durango, México, una niña de 13 años trataba de tomarse una fotografía a orillas del río El Tunal pero perdió el equlibrio, cayó y terminó ahogada.

Una joven de Alabama recibió varias amenazas de muerte tras publicar en las redes sociales una “autofoto” tomada en el campo de concentración Auschwitz. Todo lo que quería hacer era “tomar una foto diferente”.

Los ejemplos son muchos, basta con investigar un poco en la red o en los medios de comunicación. Las autoridades o legisladores han tardado años en crear leyes, algunas severas, para evitar muertes obligando al uso del cinturón de seguridad, o controlar el uso de celulares, bien sea hablando o enviando mensajes de texto mientras se conduce un vehículo. ¿Llegará el día en que promulguen leyes para controlar los “selfies”?

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Por ahora tan solo nos queda hacer campañas educativas, mostrar lamentables ejemplos como los narrados, crear conciencia. Lo que menos queremos es que uno de los nuestros se convierta en víctima por “sefiar”. Algo tan supuestamente insignificante, pero absurdamente peligroso en la medida en que el “selfista” quiera volverse creativo.

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