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El voto hispano sigue siendo clave para alcanzar la Casa Blanca.

Sarukhán: La alcaldía de Chicago y las presidenciales en 2016

Sarukhán: La alcaldía de Chicago y las presidenciales en 2016

Comicios en la Ciudad de los Vientos fue una contienda electoral entre un proverbial Sansón y un proverbial David.

El voto hispano sigue siendo clave para alcanzar la Casa Blanca.
El voto hispano sigue siendo clave para alcanzar la Casa Blanca.

Por Arturo Sarukhán,

La elección por la alcaldía de Chicago el mes pasado capturó la atención y la imaginación de muchos observadores políticos y de numerosos medios de comunicación estadounidenses. No sólo estaba en juego quién tendría en sus manos las riendas de una de las ciudades más importantes del país. Era, en el fondo, una contienda electoral entre un proverbial Sansón y un proverbial David.  La narrativa era sencilla. Rahm Emanuel, el excongresista y exjefe de gabinete de la Casa Blanca, y alcalde de Chicago en funciones en búsqueda de su reelección, con una campaña aceitada y muy bien financiada y con toda la cúpula nacional del partido Demócrata -incluyendo el apoyo manifiesto del propio presidente Barack Obama-  detrás suyo, no había logrado obtener la mayoría en los comicios y se había tenido que ir a una segunda vuelta electoral contra Jesús “Chuy” García,  comisionado del condado Cook. En términos políticos, era la gran sorpresa y la gran pelea del año. Un candidato local, de corte populista, hispano, con poco fondeo, sin perfil nacional y con casi nulo reconocimiento de nombre fuera de Chicago, había logrado llevar al alcalde en funciones, un hombre con credenciales, con renombre y conexiones a nivel nacional, con experiencia política tanto como servidor publico electo como funcionario de primerísimo nivel del gobierno federal de Estados Unidos, a una segunda vuelta electoral después de las elecciones para la alcaldía en febrero, cuando Emanuel no logró obtener una mayoría en las urnas.

Si bien el resultado final no se ciñó al canon hollywoodense de que el que se espera perderá siempre sale victorioso, y el alcalde Emanuel terminó obteniendo una victoria holgada en la segunda vuelta, la elección en la llamada “ciudad ventosa” podría ser un tubo de ensayo de lo que podría ocurrir en la primaria Demócrata el próximo año y ser el prólogo de algunos cambios tectónicos políticos, electorales y demográficos con profundas implicaciones para la democracia en Estados Unidos. Más allá de que Chicago nuevamente demuestra que no hay resultados electorales predeterminados y sentenciados, que los sondeos no son un baremo exacto de lo que ocurrirá en la contienda electoral (como ha sucedido de manera clara en el referendo escocés, las elecciones intermedias en Estados Unidos, las elecciones presidenciales en Brasil e Israel y de manera más reciente en las elecciones generales parlamentarias en Gran Bretaña), me parece que hay cinco lecciones relevantes para la elección presidencial estadounidense del 2016 y que se derivan de la elección para la alcaldía de Chicago del mes pasado.

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Primero, y como he subrayado de manera reiterada en varias de mis columnas previas para Univisión Noticias, el empoderamiento político hispano "y el peso del voto de los hispanos- es una realidad y llegó para quedarse. Cada año, cerca de 900,000 hispanos nacidos en Estados Unidos alcanzan la edad para poder registrarse y votar. Y si bien el electorado hispano aún no ejerce toda la musculatura que ya posee, en gran parte por los elevados niveles de abstención que persisten entre votantes potenciales hispanos, los votantes hispanos jóvenes se están convirtiendo en una fuerza electoral importante y en un bloque electoral bisagra, como quedó de manifiesto en las elecciones presidenciales de 2009 y 2012 y ahora nuevamente en la elección en Chicago con el apoyo que le brindaron a García. Políticos y candidatos hispanos también están comenzando a competir por puestos de elección popular a lo largo y ancho del país y no solamente en zonas donde pesan demográficamente o para cargos políticamente poco significativos.

Segundo, Chicago vuelve a demostrar que hay un creciente malestar con partidos políticos y con políticos de “más de lo mismo”. Si bien no es un fenómeno exclusivo de Estados Unidos, la correa de transmisión entre ciudadanos, partidos políticos y política pública también está rota en este país. De manera creciente "y sobre todo entre jóvenes de la generación del milenio- los votantes perciben que los partidos políticos tradicionales y sus plataformas no responden ni a los intereses ni a las aspiraciones del electorado. Es más, en varias encuestas recientes, votantes de las generaciones del milenio y de la generación X han subrayado que prefieren candidatos con menos experiencia y menos trayectoria política si éstos están dispuestos a experimentar con políticas novedosas o alternativas para solucionar problemas sociales, económicos o políticos. Esto evidentemente tiene un corolario que quedó en evidencia en Chicago con Rahm Emanuel, y que podría impactar las aspiraciones de Hillary Clinton en la contienda primaria por la nominación demócrata: las dinastías y el kilometraje andado no garantizan el éxito o la victoria en las urnas.

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Tercero, el voto de corte más liberal, si se quiere progresista, sí pesará en la primaria Demócrata y obligará a candidatos de ese partido a correrse hacia la izquierda del espectro ideológico para obtener la nominación cara a las elecciones presidenciales. En muchos sentidos, Chicago ha sido un crisol de la lucha interna que hoy se está dando en el partido Demócrata entre el ala más recalcitrante, liberal y progresista, encarnada en este momento por la senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren, y el llamado ‘establishment’ del partido, agolpado evidentemente en torno a Hillary Clinton y a su candidatura. En Chicago el grupo más liberal del partido Demócrata "incluyendo a los sindicatos- no sólo se organizó para apoyar y financiar la candidatura de Chuy García. El hecho de que Emanuel haya sido funcionario en la Casa Blanca durante la Administración Clinton y luego jefe de gabinete del presidente Obama sirvió para poner aún más de relieve la falla tectónica prevaleciente al interior del partido "no sólo a nivel estatal y municipal sino también nacional- y las corrientes ideológicas que hoy están yendo a contracorriente una de la otra en el seno del partido Demócrata. La percepción entre un número relevante del electorado de que las políticas impulsadas por el alcalde habían aumentado la desigualdad, tenido elevados costos sociales y económicos para las clases medias y bajas de la ciudad "particularmente en materia educativa- y que Emanuel gobernaba por y para una élite económica y política resonaron a tal grado que forzaron la segunda vuelta con el comisionado García.  Estas dinámicas no sólo están ya presentes si uno observa el debate en torno a la llamada autoridad ‘fast track’ en el Congreso de Estados Unidos que le otorgaría al Presidente poderes para cerrar las negociaciones de tratados comerciales internacionales, sino que también están obligando  a Clinton y a su equipo de campaña a prever cómo neutralizarlas si es que surgen candidaturas primarias Demócratas "como seguramente sucederá, de entrada con el exgobernador de Maryland, Martin O’Malley- espoleadas por esa agenda más liberal.

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Cuarto, y no obstante lo anterior -y como la propia elección en Chicago demostró- la movilización de activistas y de redes sociales del ala más activista y liberal del partido Demócrata y el rechazo a políticos que como Emanuel son percibidos como demasiado cercanos al “gran capital” no son suficientes como para en sí mismas ganar elecciones. Uno de los problemas persistentes que lastimó a Chuy García a lo largo de la contienda fue que más allá de la resonancia que generó entre sectores amplios de la ciudad su rechazo al estatus quo encarnado por el alcalde y la articulación de una plataforma electoral de corte populista, la falta de propuestas concretas y realistas sobre cómo resolver los retos que enfrentaba Chicago y la poca claridad en torno a cuáles serían las propuestas centrales de su gestión de ganar la alcaldía decantaron al final del día la reelección del alcalde Emanuel. Las ideas siguen siendo cruciales en la política y si ganan o pierden elecciones, por más importantes que sean otros temas como la movilización de bases o "como en esta coyuntura político-electoral- la percepción de que políticos y políticas tradicionales están buscando preservar privilegios y servir al 1 por ciento de la población que más recursos tiene. García nunca logró articular una visión clara de gobierno y de política pública. Preveo que el ala más progresista del partido Demócrata de entrada le costará articular posiciones congruentes y que no generen miedo o incertidumbre entre votantes potenciales, y que la propia cúpula nacional del partido hará un gran esfuerzo, como lo hizo en Chicago, en subrayar que es falso que el partido ha perdido el rumbo y no representa los ideales de una agenda progresista.

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Y por último, la quinta lección que arroja la elección para la alcaldía en Chicago cara a la elección primaria Demócrata es que al final del día, la maquinaria política, la estrategia de campaña y la cantidad de recursos recaudados sí pesan y determinan en gran medida los resultados electorales en este país, y en la gran mayoría de los demás países. Sería un recurso fácil y simplista argumentar que el hecho de que Emanuel recaudó más de 20 millones de dólares para la segunda vuelta electoral contra los cuatro millones que logró recaudar García explica el resultado de la contienda. Efectivamente esos fondos permitieron al alcalde agresivamente inundar la televisión, la radio y las redes sociales de spots, pero también es un hecho que la estrategia en sí misma que diseñaron Emanuel y su equipo de campaña, convirtiendo la elección en un referéndum sobre las cualidades que García tendría para gobernar en caso de ser electo alcalde, fue lo que permitió al alcalde reelegirse.

Está aún por verse si Chicago se acaba convirtiendo o no en un parteaguas para el partido Demócrata y para la senda que tendrá que recorrer cara a la elección de la persona que lo representará en la elección presidencial de 2016. De entrada la lectura que han arrojado es que si bien el renombre, los recursos y el apellido no lo son todo, tampoco será suficiente una oposición sin estrategias,  ideas claras y movilización y fondeo. Y es también indudable que los comicios del mes pasado por la alcaldía de Chicago vuelven a dejar un grato sabor de boca por el creciente peso y papel que están jugando políticos hispanos en todo el territorio estadounidense. Pero también arrojan un aviso tempranero al partido Demócrata. Un gran porcentaje del voto hispano se decantó, por razones obvias, por Chuy García. Pero no se debe perder de vista el hecho de que muchos de los líderes comunitarios y activistas hispanos de la ciudad de Chicago no olvidaron que durante los dos primeros años de la Administración Obama, fue precisamente el entonces jefe de gabinete del Presidente, Rahm Emanuel, quien se opuso a que el Presidente invirtiera el gran capital político que éste tenía al principio de su mandato para lograr la aprobación de una reforma migratoria integral. Por mucho que el partido Republicano "con el tono subyacente que ha adoptado con su oposición a la reforma migratoria- no parece haber entendido la máxima de que si uno está en un hoyo uno tiene que dejar de cavar, el partido Demócrata no puede asumir que contará con el voto hispano a perpetuidad. Más allá de otras lecturas políticas estructurales, Chicago podría ser una primera señal de que los Demócratas tendrán que trabajar para garantizar la movilización y granjearse el apoyo del voto hispano, clave para sus aspiraciones en el 2016.

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