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Los adolescentes, enfermos de sueño

Los adolescentes, enfermos de sueño

La falta de sueño en los adolescentes ya es una epidemia nacional de graves consecuencias. Entérate de cómo ayudar a tus hijos.

El último estudio de la Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation, NSF) dice que solo el 20 por ciento de los adolescentes de entre 11 y 17 años duerme las horas recomendadas en períodos escolares. Para el resto, combinar el ajetreo de la vida diaria con el descanso se hace tremendamente difícil.

Aunque muchos no le den importancia a las horas de sueño, las consecuencias de esta carencia son muy graves. El 90 por ciento de los padres ignora que sus chicos duermen poco, pero olvidan que están quitando a sus hijos una parte importantísima de su desarrollo mental y corporal.

El estudio, llamado Sleep in America (Sueño en América), señala que esta costumbre afecta aspectos de la vida como el rendimiento escolar, la propensión a contraer enfermedades o la seguridad a la hora de conducir. De hecho, el 28 por ciento de los estudiantes de secundaria se queda dormido en clase, el 22 por ciento sucumbe al sueño mientras hace las tareas y el 14 por ciento llega tarde o directamente no va a clases porque no pudo levantarse a tiempo.

¿El resultado? Pues de tan poco dormir, los chicos no pueden estudiar todo lo que deberían. La NSF dice que estos adolescentes son más propensos a tener bajas notas, repetir el año y mostrar serias dificultades para aprender. Encima, de tan cansados no pueden hacer el ejercicio físico recomendado para evitar males como la diabetes o la obesidad.

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Pero esto no es todo. Sacar bajas notas no mata, pero conducir mal sí. Los chicos encuestados confesaron que al menos una vez a la semana manejan dormidos, y además se sienten tensos, nerviosos e infelices. Todas condiciones adversas a la hora de mantener la serenidad al volante.

Para colmo, el problema se acentúa con el paso de los años. Cuanto mayores son los estudiantes, menores son los períodos de sueño. Según el estudio, los que están en doceavo grado apenas llegan a las seis horas de descanso, y las largas siestas para "recuperar horas" no son nada positivas.

"Esta encuesta muestra una seria reducción en el sueño de los adolescentes, sobre todo en la transición entre la middle school y la high school. Esto es particularmente problemático, porque es una etapa crítica de crecimiento y desarrollo físico y emocional", afirma Richard Gelula, director ejecutivo del NSF. "Nuestro país está ignorando una necesidad básica para el éxito en estas áreas. Por eso llamamos a los educadores, padres y hasta los mismos adolescentes a que tomen conciencia sobre la importancia de dormir", dice Gelula.

Es que los chicos, al llegar a la adolescencia, sufren cambios biológicos que hacen que sus relojes internos cambien. Por eso, para la mayoría es muy difícil irse a la cama antes de las 11 de la noche, aunque se tengan que levantar a las 6.30 para llegar a tiempo a la escuela.

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"Esta competencia entre la tendencia natural a quedarse despiertos más tarde y la necesidad de llegar a clases temprano hace que se pierdan valiosas horas de descanso", explica la doctora Jodi Mindell, una de las autoras del estudio de la NSF. Pero, asegura, mandar a los chicos a la escuela cansados es como enviarlos sin haber desayunado. "El sueño no solo sirve para recargar el cerebro y el cuerpo, sino que también es clave para procesar lo que se ha aprendido durante el día", asegura.

La siesta y los largos revolcones los fines de semana no sirven de nada: los especialistas dicen que esto es aún peor. Es que una siesta debería durar un máximo de 45 minutos, y los jóvenes exhaustos suelen quedarse dormidos más de una hora y media. El estudio revela que aquellos que creen recuperar sueño con largas dormilonas por la tarde son los que se sienten más nerviosos, irritados y estresados.

"Dormir de forma irregular, con largas siestas y muchas horas en la cama los fines de semana, tiene un impacto negativo en los adolescentes", asegura la doctora Mary Carskadon, directora del Bradley Hospital Sleep and Chronobiology Research Lab en la Brown University. Los chicos, explica, necesitan constancia para rendir como deben.

Para empezar, debes saber que la cafeína, la televisión y los videojuegos atentan contra el descanso. Según el estudio, aquellos que beben dos o más tazas de café a diario tienen problemas de sueño. Y quienes tienen una habitación cargadita con televisión, computadora, videojuegos y línea de teléfono son los que se acuestan más tarde. Así que no es una mala idea remover tantos estímulos que atentan contra el descanso.

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"La encuesta muestra que los padres no tienen ni idea de que sus chicos sufren de esta deficiencia", dice la doctora Mindell. Lo mejor, asegura, es simplemente preguntarles si sienten que están durmiendo las horas necesarias o si están cansados, y explicarles lo importante que es un buen descanso.

Estos son algunos signos de alarma que indican que tu hijo duerme mal y poco:

Le cuesta mucho levantarse para ir a la escuela

Los profesores mencionan que lo ven cansado en clase

Cabecea cuando hace las tareas escolares

Se duerme dos o más horas tarde durante los fines de semana

Necesita café para despertarse

Duerme siesta por más de 45 minutos

Para ayudarlos a que tengan un buen sueño, toma nota de estos consejos:

Asegúrate de que se vayan a la cama siempre a la misma hora, incluso los fines de semana. Asegúrate que estos horarios garanticen nueve horas de sueño.

Haz una rutina relajante para ir a dormir, como enseñarles a leer en vez de ver televisión o tomar un baño caliente y relajador

Mantén la habitación de tu hijo confortable, oscura y silenciosa

Enciende las luces a la mañana, pero evita que la casa esté demasiado luminosa por las noches

Quita de la habitación elementos que puedan distraerlo, como televisores o videojuegos. Que estén en otra sala

No lo dejes tomar café en horarios como el almuerzo o la tarde

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