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Unas 73,000 personas viven en las 683 residencias para adultos mayores licenciadas por el estado, y muchas de estas tienen problemas.

Las hospitalizaciones aceleran la discapacidad al final de la vida

Las hospitalizaciones aceleran la discapacidad al final de la vida

Un estudio realizado en EEUU analiza el deterioro que enfrentan los pacientes que son hospitalizados en el último año de vida.

Unas 73,000 personas viven en las 683 residencias para adultos mayores l...
Unas 73,000 personas viven en las 683 residencias para adultos mayores licenciadas por el estado, y muchas de estas tienen problemas.

Los pacientes internados por lesiones y enfermedades graves en el último año de vida son más propensos a desarrollar discapacidades graves que los que reciben atención ambulatoria, según revela un estudio realizado en Estados Unidos.

Los autores estudiaron a unos 550 mayores de 70 años y hallaron que la internación al final de la vida podría provocar discapacidades que limitan la realización de actividades como caminar, ducharse y vestirse, además de agravar las dificultades existentes.

"Es probable que las internaciones por causas agudas estén detrás de ese aumento de la discapacidad, a pesar de las consecuencias adversas de las enfermedades o las lesiones de base y a través de los peligros conocidos de la hospitalización", dijo el doctor Thomas Gill, autor principal.

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Gill es director del Programa de Envejecimiento de la Facultad de Medicina de Yale, en New Haven, Connecticut. Su equipo monitoreó a los participantes durante el período 1998-2013 con entrevistas mensuales. Las principales enfermedades que provocaron la muerte en el grupo fueron fragilidad, insuficiencia orgánica, cáncer y demencia avanzada.

Los pacientes sin discapacidad durante los 15 años que duró el estudio registraron la menor cantidad de internaciones al final de la vida, mientras que aquellos con discapacidades graves tuvieron el mayor número de hospitalizaciones, según publica el equipo en The BMJ.

En todos los meses, la asociación entre la hospitalización y el aumento de la discapacidad coincidió casi a la perfección.

El mayor aumento de la discapacidad general se observó en las personas que llegaban al hospital sin ese tipo de deterioro, aunque ese grupo seguía siendo el más capaz de manejar las habilidades necesarias para vivir de manera independiente.

La mitad de los participantes pasó su último año de vida con discapacidad leve o sin discapacidad, mientras que el resto desarrolló alteraciones graves progresivas o persistentes.

Dado que las hospitalizaciones pueden acelerar el deterioro de la funcionalidad al final de la vida, "los pacientes y sus familias deberían tener en cuenta otras alternativas", opinó Gill.

Pero el equipo aclara que "no es posible separar las consecuencias adversas de la enfermedad de base que motiva la internación de las de la hospitalización per sé".

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Pero al evaluar los niveles de discapacidad todos los meses, lo más probable es que las complicaciones, como una internación, antes o durante la pérdida de la funcionalidad faciliten ese cambio.

Kirsty Boyd, investigador especializado en cuidados paliativos de la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, publicó en un editorial sobre el estudio que la identificación temprana de los pacientes mayores que podrían sufrir un deterioro les permitiría a los pacientes tener en cuenta otras alternativas.

"Mantener la independencia, evitar la atención institucionalizada si es posible y conservar el 'sentido de símismo' es clave para la calidad de vida de los adultos mayores en el última año de vida", finalizó Boyd.

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