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Tras sufrir un infarto, Carlos Pérez asegura que no podía caminar ni una cuadra.

La quelación intravenosa, una opción para pacientes que han sufrido infartos

La quelación intravenosa, una opción para pacientes que han sufrido infartos

Aunque no está aprobada por el gobierno de EEUU, esta terapia alternativa ya se ofrece en un centro de cardiología del país y está dando buenos resultados.

Tras sufrir un infarto, Carlos Pérez asegura que no podía caminar ni una...
Tras sufrir un infarto, Carlos Pérez asegura que no podía caminar ni una cuadra.

Carlos Pérez es un paciente de 83 años de edad que recibe tratamiento de quelación en el Centro Cardiovascular del hospital Monte Sinai de Miami Beach. Una cirugía cardiovascular, tras un infarto, afectó la circulación sanguínea de sus piernas.

"Antes de la operación yo caminaba mucho y bien, y después del ataque al corazón no podía caminar ni una cuadra. Hoy en día, después de la terapia de quelación, camino de 40 a 50 minutos de forma rápida", aseguró Pérez.

Esta terapia se utiliza en este centro, gracias a las investigaciones del doctor Gervasio Lama, jefe de la sección de Cardiología de este hospital, y su equipo.

A pesar de practicarse en Estados Unidos y otros países por más de 50 años, la quelación intravenosa no está aprobada por la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).

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Esta terapia utiliza un agente quelante para eliminar del cuerpo iones metálicos. Los metales pesados no pueden ser metabilizados por el cuerpo humano y persisten en el organismo, donde actúan como toxinas. Los quelantes secuestran o atrapan estos metales pesados que luego son eliminados a través de la orina.

El doctor Lama ha estudiado el beneficio que trae para personas con problemas del corazón. "Estos metales puede que los hayamos ingerido o respirado del medio ambiente: plomo, cadmio, entre otros. Y son veneno. El quelante agarra, atrapa ese metal y permite que el cuerpo lo elimine", explicó el especialista.

Lama, quien solía mirar la terapia con escepticismo, comenzó a estudiarla. Un estudio que involucró a 1708 pacientes en 134 clínicas y pagado por El Instituto Nacional de la Salud, arrojó resultados sorprendentes.

Uno de esos hallazgos fue que la terapia disminuye la posibilidad de que se repita un infarto en pacientes que ya habían sufrido uno. Pero aún más positivo fue encontrar que pacientes con diabetes reducían en un 51% el riesgo de un evento coronario.

"En el grupo que estudiamos había 633 diabéticos que habían tenido un infarto previo. El beneficio fue espectacular", aseguró Dr. Lama.

Los candidatos ideales para recibir esta terapia serían personas mayores de 50 años, con al menos un infarto previo y riñones en buen estado.

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