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Arantxa Loizaga, conductora de Noticias 41 en San Antonio, Texas.

La columna de Arantxa Loizaga: Cirugías para la mujer perfecta

La columna de Arantxa Loizaga: Cirugías para la mujer perfecta

¿Alguna vez se han preguntado cuál es la definición de una mujer perfecta? Cuando escuchamos esta frase, pienso en cualidades físicas y no espirituales.

Arantxa Loizaga, conductora de Noticias 41 en San Antonio, Texas.
Arantxa Loizaga, conductora de Noticias 41 en San Antonio, Texas.

Por Arantxa Loizaga

SAN ANTONIO, Texas " ¿Alguna vez se han preguntado cuál es la definición de una mujer perfecta?

Cuando escuchamos esta frase, por lo menos yo, pienso en cualidades físicas y no espirituales (erróneamente). En muchas ocasiones relacionamos la perfección con estética y no cualidades de carácter. Yo creo que esto puede ser en gran medida, al impacto que tienen los medios de comunicación en nuestra vida cotidiana.

La perfección estética

Actualmente, el cambiar algo que no nos gusta de nuestro cuerpo es mucho más accesible y aceptado a nivel social. Sólo basta abrir una revista de chismes de la farándula o leer artículos de artistas con su “antes y después” (lo que me motivo a escribir sobre este tema) para darnos cuenta de que todas, o casi todas, y aunque lo nieguen, han pasado bajo el bisturí para hacerse unos “arreglitos”.

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El cambio

La modificación puede ser desde muy sutil, hasta demasiado radical al punto de hacerlo sumamente evidente. Hoy en día hay una variedad inmensa de cremas para las arrugas, extensiones de cabello “quita-pon”, sostenes con relleno, calzones levanta-pompa, fajas que te aprietan como anaconda, en fin … y los procedimientos se van haciendo tan agresivos como peelings abrasivos, inyecciones de bótox, colágeno, e incluso visitas ambulatorias a una clínica o consultorio para el aumento de senos, liposucción y muchos otros procedimientos de los que “nadie se entera” y que incluso no representan un golpe fuerte y de tajo para la cartera, pues ahora los médicos aceptan “abonos chiquitos, para pagar poquito”, cirugía a pagos.

El origen

Yo opino que lo importante antes de considerar un cambio radical es ver cuál es el origen de esa decisión. Si se trata de una cuestión en donde queremos vernos como los demás (como lo dicta la moda o la farándula) o el cambio se ha generado porque existe algo en nuestro cuerpo que creemos debemos mejorar para sentirnos mejor con nosotros mismos alimentando nuestra autoestima.

Por ejemplo, yo tengo una muy buena amiga que al cumplir la mayoría de edad decidió someterse a una cirugía de aumento de senos, porque ella no tenía absolutamente nada. Su argumento fue que ella era mujer, y debió de haber tenido senos por naturaleza. A falta de haberlos desarrollado, decidió comprarse unos prostéticos y hoy es la mujer más feliz, pues está a gusto consigo misma por tener lo que en teoría toda mujer tiene, un par de senos femeninos.

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Po el otro lado, ¿cuántas mujeres o jovencitas no desean estos cambios externos porque quieren imitar una corriente exacerbada en los medios de comunicación? Mujeres delgadas, de senos grandes, labios suculentos, cabello largo de rapunzel, sonrisa Colgate, cutis de durazno ¡La princesa perfecta de todo cuento de hadas!

En mi opinión

Las cirugías y los procedimientos están ahí para cambiar algo que nos incomoda, algo que no queremos o no podemos aceptar de nosotros mismos. Sin embargo, ese cambio debe de tener un origen personal y no externo, es decir, yo quiero cambiar algo, porque yo no estoy a gusto con lo que tengo y no porque me quiero parecer a alguien. Además, aunque la belleza exterior es la que a muchos les roba la atención, esta se deteriora con el paso de los años, pues nadie es eterno y todos envejeceremos. Nuestro lado espiritual, desde mi perspectiva es lo que día a día debemos cultivar, pues aunque pasen los años, la belleza espiritual e intelectual siempre florecerá.

(Arantxa Loizaga es reportera y conductora de Noticias 41 en San Antonio, Texas)

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