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¿Hay que vacunarse contra la culebrilla?

¿Hay que vacunarse contra la culebrilla?

Toda vez que uno contrae varicela, el virus permanece en el cuerpo y puede reactivarse.

Toda vez que uno contrae varicela, el virus que la causa, o sea el virus varicela zóster, permanece para siempre en el cuerpo y puede reactivarse en cualquier momento, ocasionando el herpes zóster o culebrilla.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estado Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan vacunar contra el herpes zóster a adultos de 60 años en adelante, hayan o no padecido de herpes zóster.

Cuando uno contrae varicela, el virus varicela zóster ocasiona el desarrollo de un sarpullido en la piel de todo el cuerpo. A pesar de que el sarpullido produzca comezón y sea molesto, la mayoría de personas se recupera de la varicela sin ningún problema prolongado. Sin embargo, una vez desaparecido el sarpullido, el virus permanece escondido en las células nerviosas del cuerpo.  

A medida que uno envejece, cuando el cuerpo enfrenta una situación de estrés debido a otra infección o a medicamentos que suprimen el sistema inmunitario, el virus varicela zóster puede reactivarse; pero en lugar de volver a presentar un sarpullido en todo el cuerpo, se desarrolla una erupción cutánea en la zona abastecida por el nervio donde se activó el virus. 

El herpes zóster generalmente se presenta como un sarpullido en forma de cinta que aparece en el pecho, la espalda o la cara. Dicho sarpullido suele ser muy doloroso. La mayoría de personas se recupera del herpes zóster en cuestión de pocos días, pero una pequeña cantidad desarrolla fuerte dolor en todo el recorrido del nervio que se irritó con la reactivación del virus. Ese dolor restante, conocido como neuralgia post-herpética , puede durar semanas o meses después del evento de herpes zóster y en algunos casos, es fuerte y muy difícil de tratar.

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La vacuna contra el herpes zóster es recomendable para las personas a partir de los 60 años porque esa población corre más riesgo de desarrollar culebrilla. A medida que uno envejece, disminuye la inmunidad contra el virus varicela zóster y eso aumenta la probabilidad de que se reactive. Vacunarse contra el herpes zóster puede ayudar a prevenir la reactivación del virus.

Los efectos secundarios más comunes de la vacuna contra el herpes zóster son de enrojecimiento, dolor, sensibilidad, comezón e hinchazón en el lugar de inyección. En algunas personas, la vacuna puede provocar dolor de cabeza. La vacuna contra el herpes zóster es una vacuna viva, por lo que existe la pequeña posibilidad de que se produzca una infección que ocasione un sarpullido en todo el cuerpo. No obstante, la probabilidad de que eso ocurra es muy baja cuando el sistema inmunitario es sano.


Según el doctor James Steckelberg de Enfermedades Infecciosas del Mayo Clinic, La vacuna contra el herpes zóster no es recomendable para quienes tienen debilitado el sistema inmunitario debido a una enfermedad. Si usted toma medicamentos para suprimir el sistema inmunitario, entonces no se vacune. De igual manera, tampoco se recomienda la vacuna para quienes alguna vez presentaron una reacción alérgica a la gelatina, al antibiótico neomicina o a cualquier otro componente de la vacuna contra el herpes zóster, ni para las personas con cáncer de la médula ósea o del sistema linfático, como leucemia o linfoma. 

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