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La práctica deportiva incide positivamente una zona del hipocampo denominada "gyrus dentado", donde se inicia el declive de la retentiva asociado al envejecimiento a partir de los 30 años de edad.

Hacer ejercicio físico ayuda a conservar la capacidad de memorizar

Hacer ejercicio físico ayuda a conservar la capacidad de memorizar

Hacer ejercicio físico ayuda a conservar la capacidad de memorizar y recordar, y el sueño reparador, es un gran fijador de hechos.

La práctica deportiva incide positivamente una zona del hipocampo denomi...
La práctica deportiva incide positivamente una zona del hipocampo denominada "gyrus dentado", donde se inicia el declive de la retentiva asociado al envejecimiento a partir de los 30 años de edad.

Si quieres fortalecer la "musculatura" de tu memoria, no te olvides de practicar deporte, porque así ayuda a entrenarla.

Así podría sintetizarse el hallazgo de unos investigadores del Instituto Tabú, de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, que han descubierto que las personas que realizan ejercicio físico conservan mejor su memoria.

Mediante una resonancia magnética, han observado que la práctica deportiva afecta positivamente una zona del hipocampo denominada "gyrus dentado", donde se inicia el declive de la retentiva asociado al envejecimiento a partir de los 30 años de edad. Antes sólo se había conseguido probar este proceso en animales muertos.

Según el doctor Scout A. Small, profesor de Neurología de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, "hasta ahora no se había examinado sistemáticamente las diferentes regiones del hipocampo e identificado a cuáles afecta el ejercicio, "y ahora los médicos tenemos otra razón más para alentar a los pacientes a llevar una vida activa".

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El estudio se basa en investigaciones anteriores que daban al "gyrus dentado" un papel importante en la pérdida de memoria por la edad. El siguiente paso es identificar qué pautas son más beneficiosas para reducir la pérdida de memoria, para que los médicos puedan prescribir ejercicios específicos para tratar a personas que empiezan a perder su retentiva", según Small.

Otra investigación ha comprobado que percibir durante el sueño un aroma familiar, como el de las rosas, puede ayudar a un cerebro dormido a recordar mejor las cosas aprendidas la noche anterior, contribuyendo a mejorar la memoria.

Los neurocientíficos de la Universidad de Lübeck y del Centro Médico de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf, en Alemania, descubrieron que los resultados de los participantes en una prueba de memoria mejoraban alrededor de un 13 por ciento, si se aplicaba el olor a rosas a la nariz mientras estudiaban y más tarde mientras dormían.

Según sus autores, este estudio ayudará a esclarecer qué hace el cerebro dormido con el material que ha aprendido recientemente, a comprender qué se necesita para que este proceso culmine con éxito, y probablemente a mejorar la memoria de los pacientes.

Los científicos ya saben que el sueño es crucial para registrar los nuevos recuerdos, y algunos estudios han demostrado que la exposición del cerebro dormido a ciertas señales, como un chasquido, puede mejorar el proceso de memorización, pero hasta hace poco ignoraban los mecanismos de este fenómeno.

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Asimismo, cuanto menos horas dedicamos a dormir, también menos capacidad tiene nuestra retentiva de funcionar con normalidad. Este fenómeno ha sido corroborado mediante una investigación de la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, Estados Unidos, que confirma que el sueño posterior a una vivencia resulta crítico para poder registrarla y recordarla.

Trabajos anteriores habían mostrado que el sueño que se produce después de una vivencia puede ser crucial para el aprendizaje y la memorización del suceso, pero este estudio publicado en la revista Nature Neuroscience muestra por qué el sueño antes de una experiencia también es fundamental y que el sistema de la retentiva no funciona con normalidad si la persona no sueña.

Para llegar a estas conclusiones, los expertos mantuvieron sin dormir a un grupo de personas una noche y después les pidieron que observaran y recordaran un conjunto muy amplio de diapositivas. Su actividad cerebral fue controlada por medio de una resonancia magnética funcional (IRMf), mientras los participantes del estudio observaban las imágenes.

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