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Reportaje Especial: Los 'Picaderos' de drogadictos en Tijuana

Reportaje Especial: Los 'Picaderos' de drogadictos en Tijuana

Claudia Botero explora en este reportaje especial una de las consecuencias más siniestras del la política migratoria estadounidense: el mundo de los “picaderos” en Tijuana, Baja California.

LOS ÁNGELES - Los efectos de la inhumana e ineficaz política migratoria de Estados Unidos son evidentes no solo en su territorio, sino por toda América Latina. Si bien a veces parece que la solución más fácil es esconder algunos asuntos debajo de la alfombra -- o, en este caso, empujarlos afuera de sus fronteras -- el hecho es que el problema no deja de existir.

¿Habrá cruzado alguna vez por la mente de nuestros legisladores y autoridades qué sucederá con la gente que es deportada cuando los sacan de territorio estadounidense?

En este reportaje especial de Series del 34Claudia Botero explora una de las consecuencias más lúgubres de la política migratoria estadounidense: el mundo de los “picaderos” en Tijuana, Baja California. 

VEA LA PRIMERA DEL REPORTAJE

La vida en los picaderos -- como se les conoce a los lugares donde viven personas adictas a inyectarse heroína o metanfetaminas -- es un triste círculo vicioso. Una mayoría abrumadora de ellos son gente que fueron deportados y quedaron varados viviendo en condiciones infrahumanas en las “bordas” (o cauces de río) de Tijuana, anhelando cruzar la frontera nuevamente. Mujeres y hombres tanto de México como de Centro América conforman este grupo que vive al lado de aguas negras con un riesgo altísimo de contagio de múltiples enfermedades.

“Es un infierno lo que está viviendo esta gente”, dijo nuestra reportera Claudia Botero sobre esta asignación. “Ver la realidad que viven estas personas te hace poner las cosas en perspectiva y darte cuenta de la urgencia por una mejor política migratoria y social por parte del gobierno”.

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VEA LA SEGUNDA DEL REPORTAJE

A pesar de que el presidente Obama prometió un reforma migratoria durante los primeros 100 días de su mandato cuando era candidato, John Morton, director de ICE, anunció recientemente que 396,906 personas fueron deportadas durante el año fiscal del 2011.

Esa es la cifra más alta de deportaciones en la historia de la institución.

Felipe Calderón, presidente de México, declaró poco después del anuncio del record de deportaciones de ICE que esa estrategia está contribuyendo en el aumento de violencia en ciudades fronterizas.

“Este número record de deportaciones ocurre en un momento cuando las tasas de inmigración ilegal han decaído, la población indocumentada se ha reducido sustancialmente y los crímenes violentos están en su nivel más bajo en 40 años”, dijo Joanne Lin, consejera legal para ACLU. “Nuestro país ya no puede pagar por gastos descontrolados e injustificados del DHS, a expensas de los contribuyentes”.

VEA FOTOS DEL REPORTAJE 'LOS PICADEROS'

No obstante, aparte del incremento agudo de deportaciones (89 por ciento desde el 2008), otro factor que contribuye a la proliferación de picaderos en Tijuana es que Baja California es una de las principales rutas de contrabando de drogas hacia Estados Unidos.

Hablando específicamente de las drogas inyectables, tanto el uso como la producción de heroína y metanfetaminas han subido últimamente. Según la Evaluación de la amenaza nacional de la droga 2011, publicada por el Departmento de Justicia, México sobrepasó a Colombia como productor de heroína a nivel mundial, después de Afganistán.

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Entre otras cosas, el informe revela que si bien el consumo de cocaína ha disminuído ligeramente, del 2008 al 2009 se registró un alza del 60 por ciento de consumidores de metanfetaminas. 

Un grupo considerable de esos consumidores vive ahora en Tijuana, buscando siempre la siguiente “R” o “cohete”, como le llaman a la jeringa. Muchos no habían probado drogas antes de ser deportados, pero la probaron una vez para lidiar con sus problemas. Esa primera probada marcó sus vidas permanentemente y ahora no viven, sino sobreviven, olvidados y expuestos a enfermedades como el VIH/SIDA, tuberculosis o hepatitis.

“O sea a veces no tenemos para comprar y luego muchos aquí están infectados y no nos dicen y cuando uno está con la ‘malilla’, no le importa”, dice Ana, una de las residentes de los picaderos en TIjuana. 

“La vida no es dura”, dice. “Es la adicción”.

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