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Monjas de rosa cumplen 100 años rezando sin parar

Monjas de rosa cumplen 100 años rezando sin parar

Debido a que el número de monjas de las hermanas Rosadas ha disminuido, están buscando maneras de reclutar nuevas mujeres para el convento

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Por más de 100 años, las monjas de claustro, conocidas como las Hermanas Rosadas, han trabajado por turnos para asegurarse de que sus rezos sean continuos en la Capilla del Divino Amor en Filadelfia.

Ahora para hacer frente al reducido número de hermanas y permitir que sus oraciones continuarán por otro siglo, las monjas católicas de la Adoración del Espíritu Santo comenzaron discretamente a hacerse notar con el fin de reclutar nuevas hermanas mientras mantienen cuidadosamente su vida entre muros.

En el último año, colgaron una pancarta fuera de la capilla y convento para informar al público sobre las misas que allí se ofrecen diariamente.

También han dado más entrevistas a los medios de comunicación y están invitando a organizaciones católicas conformadas por mujeres, así como escuelas, para que hablen a las hermanas cuidando las distancias que ofrece el muy especial salón de visitas del convento.

Incluso hay planillas colgadas dentro de la puerta principal de la capilla donde se le pide a los visitantes responder tres preguntas: ¿Amas a Jesús en el santo sacramento? ¿Te has dado cuenta del poder de la oración en el santo sacramento? ¿Te está llamando Jesús a decir 'sí' a una vida de oración ante en santo sacramento?

"Raramente buscamos a gente de vocación, pero ahora queremos a mujeres jóvenes para que vean lo bello que la vida es y el disfrute de lo verdadero sin estar rodeadas de bienes materiales", dice la hermana María Clarissa, de 55 años.

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"Hacemos nuestra parte al enfrentar estos desafíos, pero al mismo tiempo se lo dejamos al Señor. Él es quien hace el llamado".

Hasta no hace mucho hubo hasta 40 monjas viviendo en ese convento de Filadelfia. Ahora hay solo 20, la más joven tiene 52 y la más anciana 90.

Otros tres conventos

La orden fue fundada en Holanda en 1896 enfocada en la perpetua adoración del Sagrado Sacramento, el pan consagrado que ellas reconocen como la carne y la sangre de Cristo.

Sus hábitos rosados simbolizan su honra al Espíritu Santo.

En 1915 nueve de las monjas originales dejaron su convento en Europa y se fueron a Filadelfia donde fueron invitadas a abrir un segundo convento.

Hoy hay unas 420 hermanas de la Adoración del Espíritu Santo en 22 conventos repartidos en 12 países.

Hay otros tres en EEUU: En St. Louis, Misuri, Corpus Christi, Texas, y Lincoln, Nebraska.

Puede sonar como una sorpresa que las 20 monjas viven una vida contemplativa, en reclusión, no muy lejos de los famosos museos de Filadelfia, sus lugares históricos y sedes del gobierno.

Las monjas sólo dejan el convento para situaciones de emergencia tales como citas médicas. Cuando salen visten de gris para no llamar la atención.

Rezan casi todo el día para personas necesitadas. También tienen tareas como hacer rosarios y tarjetas que venden para mantenerse.

También tienen una hora de tiempo libre y otra para la recreación y se les permiten tres visitas al año de familiares y amigos.

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La hermana Mary Angelica, de 55 años, dice que, no importa si la gente ha perdido la fe, ya que ellas siempre están rezando por ellos.

Aseguran que se mantienen enteradas de lo que ocurre en el mundo, aunque los periódicos que reciben no tienen las secciones de deportes o entretenimiento.

"Tratamos de ser lo más sencillas posibles para concentrar nuestra atención en el Señor".

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