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Senado sigue debate migratorio

Senado sigue debate migratorio

Tras una semana de receso, el Senado reanuda debate en medio de presiones y temores de grupos hispanos.

Que sea menos rígido

Tras una semana de receso -por el feriado de Memorial Day-, el Senado reanuda este lunes el debate de la reforma migratoria, en medio de un clima de nerviosismo, preocupación y miedo en organizaciones nacionales a favor de los derechos de los inmigrantes de Estados Unidos.

A las presiones de la Administración del presidente George W. Bush para que el legislativo apruebe cuanto antes el proyecto de ley tripartita elaborado por negociadores demócratas, republicanos y de la Casa Blanca, se suman nuevas inquietudes de organizaciones nacionales que claman por una reforma migratoria amplia, justa y humana.

De costa a costa y de norte a sur, los grupos exigen, entre otros, suavizar el programa de trabajadores temporales, ampliar el plan de reunificación familiar, suprimir el sistema de puntajes y reducir el monto de las multas impuestas a indocumentados que califiquen para iniciar un largo camino hacia la codiciada tarjeta verde.

El plan que debate el Senado "no ha profundizado la problemática de la inmigración en Estados Unidos", dijo el domingo a Univision Online Adriana Gálvez, directora del Communities for Comprehensive Immigration Reform de Carolina del Norte. "Impone divisiones muy clasistas, muy grandes entre los inmigrantes, las que deben ser eliminadas".

Sumidos en la pobreza

Gálvez agregó que si el Senado no rectifica el plan que debate, "en Estados Unidos se creará una nueva clase de trabajadores", quienes vivirán sumidos en la pobreza y la necesidad extrema.

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El proyecto de ley que sirve de base para el debate en la Cámara Alta incluye una serie de recomendaciones para clasificar a los inmigrantes que eventualmente dirigirían sus pasos hacia una vía de regularización que les permitirá obtener la residencia legal permanente.

Uno de ellos es un sistema de puntos que favorece principalmente a indocumentados que poseen un título universitario, hablan inglés y sus cónyuges e hijos mayores de edad son residentes o ciudadanos de Estados Unidos.

Las visas temporales

Otro programa, ya debatido y aprobado por el Senado, consiste en un programa de trabajadores temporales quienes recibirán visas y permisos de trabajo válidos por dos años, con posibilidad de dos renovaciones, pero cada vez que amplíen el permiso deberán salir del país y permanecer un tiempo fuera, pero no les autoriza a solicitar la residencia legal permanente.

Tanto el sistema de puntos como el plan de visados temporales "son muy severos", dijo Gálvez, y agregó que todo indica que la reforma migratoria que se debate es parte de un programa de militarización que va más allá de la seguridad fronteriza.

"Si se aprueba como está, crearía una especie de Gullag (cárcel en Siberia de la antigua Unión de Republicas Socialistas Soviéticas, URSS) para todas aquellas personas que no puedan regularizarse", subrayó. "El potencial de que esto se cumpla es muy fuerte".

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Inquietud en California

En el otro extremo del país, Los Angeles, California, los temores son similares a los que se viven en Carolina del Norte. "El sistema de puntos, la reunificación familiar, las multas, la salida del país y las pocas garantías para el regreso preocupan y alarman a muchos", dijo Juan José Gutiérrez, director del Movimiento Latino USA.

Agregó que "a partir de este lunes los conservadores harán todo lo posible por limitar los beneficios para los 12 millones de inmigrantes indocumentados, mientras que los liberales -entre ellos muchos demócratas- tratarán de persuadir al pleno para que extienda los programas. Será una larga batalla y nosotros debemos estar ahí, encima, proponiendo, sugiriendo, exigiendo y recomendando".

Una de las principales exigencias planteadas por el movimiento "es intentar persuadir a los senadores para que amplíen los beneficios de la reunificación familiar", puntualizó el dirigente. "Y le agregamos que quiten la salida de Estados Unidos. Eso es absurdo, no tiene sentido".

"Concretaremos nuestras exigencias el 24 de junio, día de San Juan (según el calendario católico), con una megamarcha en Hollywood. Nos tomaremos pacíficamente las calles para exigir derechos para los 12 millones de indocumentados de Estados Unidos", apuntó Gutiérrez.

Malo para los trabajadores

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En el sureste del país los miedos crecen, y también la intranquilidad. "La mayoría de los trabajadores no entiende por qué el Congreso los quiere obligar a salir de Estados Unidos y no da ninguna garantía de regreso para estar con la familia", explicó Tirso Moreno, director  de la Asociación de Trabajadores de Florida Central.

Dijo que las fuertes multas, los altos precios de los trámites y el sistema de puntos -que beneficia principalmente a aquellos que tienen estudios universitarios- son los puntos flacos que "más asustan a los trabajadores".

Y en cuanto a la reunificación familiar, Moreno detalló que para los trabajadores inmigrantes "y para nuestra cultura, la familia es familia, el centro de nuestras vidas y no entendemos por qué quienes se regularicen no podrán pedir a sus parientes".

"Si no lo cambian, será malo para los trabajadores".

También dijo que la reforma migratoria que debate el Senado no plantea el problema de fondo del problema migratorio que se vive en Estados Unidos. "El norte sigue siendo demasiado atractivo para los trabajadores de América Latina. La reforma no habla de soluciones en el sur para detener el flujo".

Postales para el Senado

Juan Carlos Ruiz, un activista Pro Inmigrante de Washington DC y directivo del Centro Cambio Comunitario, dijo que el sábado se entregaron miles de postales al Congreso con firmas de ciudadanos y residentes que exigen una reforma migratoria justa, amplia y humana.

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Entre 20 mil y 30 mil personas marchamos frente al Congreso y que el evento estuvo encabezado por directivos de al menos 40 grupos pro inmigrantes de los estados de Maryland, Virginia, y del Distrito de Columbia, detalló.

"Alzamos nuestras voces nuevamente al Congreso y tenemos la confianza que estamos siendo escuchados", dijo. "La reforma migratoria tiene que ser cambiada para darle a los inmigrantes mayores beneficios, para que puedan quedarse con sus familias".

Miedo a la criminalización

En Arizona los temores son mayores que en otros estados de Estados Unidos. "Porque aquí hay más militares que en otras partes y vemos cómo día a día aumentan los patrullajes, y las detenciones", dijo Kat Rodríguez, de la Coalición por los Derechos Humanos de Tucson.

"A diario vemos vehículos militares con inmigrantes detenidos, personas que vienen a este país a trabajar y son arrestados, encarcelados y deportados. Ese punto de la reforma nos preocupa, porque aumentarán los arrestos", dijo.

Señaló que uno de los aspectos que más inquietan es "calificar para legalizar la permanencia. Todos aquellos que no reúnan el puntaje requerido serán considerados criminales, serán arrestados, metidos en una prisión y luego expulsados".

"El sistema de puntos incluido en el paquete favorecerá a unos pocos y perjudicará a millones. La criminalización de la estadía ilegal será un hecho si no cambian ese sistema antes de ser votado en el Senado", concluyó.

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La última presión de Bush

Para el presidente Bush la reforma migratoria es posible si el Congreso toma la decisión y vota cuanto antes, pero para eso se requiere de la "valentía política" de los legisladores.

Bush insistió el viernes en que, aunque tal vez sea políticamente peligroso votar a favor del proyecto de ley (ante las criticas de sectores ultra conservadores que se niegan a conceder cualquier tipo de beneficio a los indocumentados), no cree que el proyecto tripartita en sí mismo sea riesgoso.

"Es un tema difícil para muchas personas", reconoció el mandatario. "Lo entiendo. Pero debido a su dificultad necesitamos redoblar nuestros esfuerzos para lograrlo. Y ahora es el momento de lograrlo".

El camino que falta

Para que la reforma migratoria se convierta en ley hace falta recorrer un largo camino.

  • El Senado debe primero reunir 60 votos (de 100) y estar de acuerdo en un plan final. Esa votación podría ocurrir a finales de junio.
  • El proyecto aprobado debe ser enviado a la Cámara de Representantes para iniciar el debate y aprobarlo.
  • Si aprueba una versión distinta, la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi (demócrata de California) debe convocar al Comité de Conferencia para armonizar ambas versiones.
  • Una vez armonizada, el proyecto debe ser aprobado por ambas cámaras y enviado al presidente para que lo promulgue o lo vete.
  • La Cámara de Representantes no ha anunciado una fecha probable para el inicio del debate.
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