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Regresa el debate mitratorio

Regresa el debate mitratorio

Pese a dificultades de alcanzar acuerdo bipartidista para cambiar las leyes de inmigración, Senado se alista para debatir.

Se necesitan 60 votos

Pese a las dificultades de alcanzar un acuerdo bipartidista para cambiar las leyes de inmigración, el Senado se alista para reanudar probablemente el miércoles 16 de mayo el debate sobre la reforma migratoria.

La semana pasada pareció que los intentos por llegar a un acuerdo de respaldo a una versión que permita legalizar a millones de indocumentados fracasarían, pero la oficina del líder del Senado, Harry Reid (Nevada) aseguró el viernes que "siguen hablando y negociando" un acuerdo que deje conformes a demócratas y republicanos.

De no conseguir un arreglo negociado el lunes, de todas maneras Reid dará inicio al debate con la esperanza de que durante una votación del pleno logre la cuota mínima necesaria de 60 votos para impulsar una versión de reforma que incluya seguridad fronteriza y una vía de legalización para indocumentados.

"Se iba a votar el martes, pero se movió un día para permitir que avancen las negociaciones", dijo Federico de Jesús, vocero de Reid.

Si no se alcanza la cuota, el proyecto se detendría por al menos dos o tres semanas, hasta que ambos partidos se pongan de acuerdo si procederán a modificar las leyes de inmigración.

Demócratas y republicanos cuentan con 49 asientos cada uno (de un total de 100). Los otros dos puestos son ocupados por independientes (uno de ellos el ex candidato vicepresidencial Joseph Lieberman), quienes el 7 de noviembre dieron su apoyo a la bancada demócrata.

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El punto de desacuerdo

El mayor punto de desacuerdo entre ambos partidos es la posible vía de legalización para los indocumentados.

Los demócratas recomiendan que la mayoría de extranjeros sin papeles que viven en Estados Unidos accedan, primero a una visa temporal de residencia y luego de seis años a una residencia permanente tras el pago de una multa de $2 mil.

En contraparte, los republicanos sugieren detener el proceso de legalización hasta garantizar el cierre de la frontera al cruce ilegal. Una vez blindada, se permitiría que algunos indocumentados legalicen su estadía previo pago de multas y tarifas que alcanzarían los $13,500 por persona, y obligándolos a regresar a sus países de origen para que tramiten una visa de inmigrante en la embajada de Estados Unidos.

La Casa Blanca y algunos senadores republicanos de línea dura estudian la posibilidad de endurecer la vía con limitaciones a la cuota de visas de residencia disponibles cada año, y prohibir que aquellos que alcancen la residencia reclamen a familiares.

Forzar el debate y el voto

Ante el incierto panorama, los demócratas están decididos a forzar el debate a partir del miércoles.

"Ese día habrá votación", reiteró la oficina de Reid.

El jueves, el líder de la Cámara ALta recibió una comunicación de cuatro senadores republicanos (John McCain, Mel Martínez, Lindsey Graham y Arlen Specter), quienes pidieron al líder suspender el comienzo del debate en espera de lograr un acuerdo entre ambos partidos.

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"Instamos a permitir que sigan estas importantes conversaciones bipartidistas, al aplazar sus esfuerzos para avanzar con proyectos de leyes que no lograron convertirse en ley en el pasado", advirtieron.

En respuesta, el senador Bob Menéndez (demócrata de Nueva Jersey) subrayó la necesidad de aprobar cuanto antes la reforma migratoria para evitar que el tema sea utilizado políticamente durante la campaña presidencial 2008.

Las versiones en juego

La mayoría de los demócratas respaldan que se apruebe una versión amplia de reforma migratoria.

El miércoles, Reid propuso que se tomara como base del debate el mismo plan de reforma que aprobó el Senado el 25 de mayo de 2006 y que incluye un canal de legalización para los indocumentados que llevan al menos 2 años en Estados Unidos.

El proyecto, junto con una versión restrictiva de reforma que aprobó la Cámara de Representantes el 16 de diciembre de 2005, debía ser armonizado por el Comité de Conferencia, pero esta instancia fue cancelada por el liderazgo republicano a comienzos de septiembre del año pasado.

Versiones de prensa señalaron que la falta de un acuerdo previo al inicio del debate hizo que algunos legisladores "pierdan el apetito" y centren sus esfuerzos en otro tipo de debates.

Demócratas inquietos

Menéndez, quien ha estado presente en las negociaciones entre el Senado y la Casa Blanca, aseguró el jueves que parte del fracaso en alcanzar un acuerdo bipartidista se debe a que la posición republicana se ha "desplazado hacia la extrema derecha" desde el año pasado.

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"Tenemos serias prevenciones sobre la factibilidad y ecuanimidad de ciertos aspectos del plan de la Casa Blanca", dijo Menéndez.

El legislador añadió que el proyecto republicano representaba un "enorme paso atrás" con respecto al de 2006, apoyado por 23 republicanos.

Sin embargo, tanto Menéndez como la oficina de Reid dijeron que las pláticas siguen, nadie ha abandonado la mesa de negociaciones el lunes se reanuda el debate en la Cámara Alta.

La postura republicana

Tanto el presidente Bush como los senadores republicanos quieren que la reforma migratoria tome como base la política de seguridad nacional.

Bush se niega a aceptar un proyecto que otorgue una amnistía a los indocumentados, propone un plan amplio de trabajadores temporales, pero reconoce que se debe ayudar de alguna manera a los 12 millones de indocumentados que viven en el país.

En el caso de incluir una vía de legalización, la Casa Blanca pide que cada indocumentado que se beneficie salga del país para poder ser fichado por los organismos de seguridad y pague una fuerte multa por haber permanecido de manera ilegal en Estados Unidos.

La base del debate

Los senadores demócratas decidieron que, como punto de partida para el debate, se discuta la reforma migratoria aprobada por el Senado el 25 de mayo de 2006 y que quedó estancada debido a una pugna partidista.

El plan incluye seguridad fronteriza, freno a la inmigración ilegal, muros en la frontera con México, aumento del presupuesto para la patrulla fronteriza, construcción de centros para detener a indocumentados, aumento de multas a infractores de la ley de inmigración  y divide la población indocumentada en tres grupos y a cada uno lo trata de manera diferente.

  • Grupo 1. Estaría integrado por indocumentados que llevan cinco años en Estados Unidos. Accederían a una residencia temporal de seis años y luego a la residencia permanente. Once años más tarde podrían solicitar la ciudadanía. Se beneficiarían 7.8 millones.
  • Grupo 2. Estaría integrado por indocumentados que llevan más de dos años y menos de cinco en el país. Deberían registrarse en un puesto fronterizo y calificarían para un permiso temporal de trabajo hasta que cumplan cinco años de estadía. Cumplidos cinco años, deben cumplir con los requisitos del Grupo 1. Se beneficiarían 3.5 millones.
  • Grupo 3. Estaría integrado por indocumentados que llevan menos de dos años en Estados Unidos. No calificarían paran ningún tipo de beneficio y deberían irse del país. Afectaría a 1.4 millón.
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Los demócratas reiteraron que si bien el plan no es perfecto, se trata de un principio para comenzar el debate y en el camino agregar enmiendas para mejorarlo.

La Cámara de Representantes no ha anunciado un acuerdo entre los dos partidos a favor de un solo proyecto de reforma migratoria.

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