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El nuevo balance de poder en el Congreso de Estados Unidos puso en jaque la reforma migratoria y la legalizaci'on de unos 11 millones de inmigrantes indocumentados.

Reforma migratoria luce más lejos que nunca

Reforma migratoria luce más lejos que nunca

La reforma migratoria integral que ansían organizaciones hispanas en Estados Unidos luce más lejos que nunca tras la victoria republicana, cuyos líderes en el Congreso destacan por su hostilidad a esa propuesta.

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El nuevo balance de poder en el Congreso de Estados Unidos puso en jaque la reforma migratoria y la legalizaci'on de unos 11 millones de inmigrantes indocumentados.

Victoria republicana hunde planes de legalización

WASHINGTON - La reforma migratoria integral que ansían organizaciones hispanas en Estados Unidos luce más lejos que nunca tras la victoria republicana, cuyos líderes en el Congreso destacan por su hostilidad a esa propuesta.

Tras los comicios del martes, los republicanos son la nueva mayoría en la Cámara de Representantes (239 de 435 escaños) y están a corta distancia de los demócratas en el Senado (46 frente a 52, con dos escaños pendientes de adjudicación).

En la Cámara de Representantes duerme en comisiones legislativas una propuesta presentada hace casi un año por el demócrata Luis Gutiérrez (Illinois), mientras que en el Senado dos demócratas, Robert Menéndez (Nueva Jersey) y Patrick Leahy (Vermont), introdujeron su texto hace dos meses.

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Ninguno de esos proyectos tiene posibilidades de ser examinado como tales, puesto que son propuestas integrales, de gran calado, que implicarían un camino para la legalización de millones de indocumentados, un sistema nuevo de cuotas para extranjeros y amplias reformas en el sector educativo o laboral, reconocen analistas y fuentes legislativas.

El Dream Act

El líder de la corta mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, reelecto in extremis en su estado de Nevada gracias al apoyo hispano, prometió durante su campaña que volverá a intentar presentar un proyecto de ley conocido como Dream Act, que abriría un camino a la legalización a estudiantes.

Ese proyecto fue elaborado en 2001 por demócratas y republicanos, y sigue dando tumbos en el Congreso.

Reid quiere presentar esa modesta propuesta migratoria en la sesión conocida como "lame duck", del Congreso saliente, que arranca el 15 de noviembre hasta final de año, y en la que los senadores que abandonan el cargo tienen teóricamente poco que perder.

Pero esa sesión tiene una cargada agenda, con el tratado de desarme nuclear START o una árida discusión sobre recortes de impuestos que amenaza con largas sesiones de debate.

No hay nada concreto

Reid cree que los republicanos que apoyaron el Dream Act en el pasado estarían dispuestos a votar ahora, según fuentes legislativas demócratas consultadas por la AFP.

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Pero ninguno de esos senadores republicanos abandona su cargo en diciembre.

Al contrario, varios de ellos, como Orrin Hatch (Utah) o Lindsey Graham (Carolina del Sur) firmaron una carta colectiva el pasado 20 de octubre que pedía a la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, que detallara cuánto costaría aplicar al pie de la letra la ley para detener a todos los indocumentados en el país.

Clima hostil

La oleada ultraconservadora que llega al Congreso no facilitará el debate sosegado en torno a la reforma migratoria, y las organizaciones progresistas utilizan también un tono de advertencia.

"De la misma manera que los votantes hispanos sirvieron de cortafuegos para los senadores demócratas, esperamos y deseamos que ellos nos servirán de cortafuegos", advirtió Frank Sharry, director ejecutivo de la organización Voz de América, el jueves en rueda de prensa telefónica.

Las expectativas son más sombrías si cabe en la Cámara de Representantes, donde los republicanos asumirán a partir del día 15 la jefatura del Comité Judicial y su subcomisión de Migración.

La Enmienda 14

El representante Lamar Smith, de Texas, probable nuevo jefe del Comité Judicial, promovió una ley en 2005 para enmendar la Constitución y prohibir la ciudadanía automática por haber nacido en Estados Unidos.

Para modificar el Congreso tendría que modificar la Enmienda 14 de la Constitución con dos tercio de los votos, además de la aprobación en el 75 por ciento de los estados.

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Algunos observadores no pierden la esperanza a pesar de todo.

"En un Congreso donde un partido tiene la supermayoría o casi, no hay incentivos para el compromiso. Pero eso dejará de ser cierto en el 112º Congreso: poco o casi nada pasará sin compromiso", explicó Tamar Jacoby, presidenta de la organización ImmigrationWorks USA.

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