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Reforma incidirá en elecciones

Reforma incidirá en elecciones

La reforma migratoria, como en noviembre de 2008, volverá a inclinar la elección del Congreso de Estados Unidos.

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Dólar tras dólar

PHOENIX - La guerra desatada tras la aprobación de la ley de Arizona -SB 1070 y HB 2162- recrudeció después que la Administración del presidente Barack Obama demandó la polémica legislación. El gobierno de Arizona anunció que cuenta con al menos $500 mil dólares para defenderse, mientras que Washington alista una batería de abogados para ganar una batalla que, analizan expertos, le aportaría votos en los comicios del primer martes de noviembre. Y también la posibilidad de aprobar sin contratiempos una reforma migratoria en 2011.

The Associated Press reportó que jubilados y otros residentes de todo el país figuran entre los que han donado casi medio millón de dólares para ayudar a Arizona a defender su ley de inmigración.

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Agregó que la mayoría de los aportes son de $100 o menos, según un análisis de documentos.

Las donaciones, el 88% de las cuales fueron canalizadas a través de una página de internet establecida por el fondo de defensa de la legislación, aumentaron esta semana después que el gobierno federal presentó la demanda contra la ley.

Un documento de la oficina de la gobernadora Jan Brewer indicó que 7,008 de las 9,057 aportaciones hechas hasta el jueves por la mañana vía internet fueron efectuadas tras la demanda federal.

Ley polémica

La ley de Arizona, entre otras restricciones, autoriza a las policías del estado a pedir papeles a personas que hayan sido detenidas bajo cualquier ley vigente y se tenga sospecha que se trata de indocumentados. También prohíbe la contrata de jornaleros, el transporte de ellos en automóvil y ayudar a un indocumentado.

El gobierno de Obama precisó que la ley de Arizona tiene el potencial de causar detenciones por etiquetamiento racial y otras violaciones de los derechos civiles, y que la ley federal de inmigración debe ser manejada y ejecutada por el gobierno nacional estadounidense.

La gobernadora de Arizona, Jan Brewer, y otros partidarios de la ley, sostienen que la SB 1070 hará que los indocumentados abandonen el estado, y que éste no la habría aprobado si el gobierno federal cumpliese su deber de proteger y guardar la frontera.

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Obama reacciona

Sobre esta última acusación el gobierno federal ha argumentado que en los últimos 18 meses ha aprobado más medidas de seguridad en la frontera que las realizadas en la última década (que abarca los dos períodos del presidente republicano George W. Bush), y que la seguridad en la frontera con México está garantizada.

Del tema del manejo de la inmigración indocumentada, Obama culpa a los republicanos de no unirse a un esfuerzo político para aprobar una reforma migratoria comprensiva basada en un fuerte componente de seguridad con la inclusión de una vía de legalización para millones de indocumentados que, entre otros requisitos, carezcan de antecedentes criminales.

Voces contrarias

Pero no todos los ciudadanos estadounidenses apoyan el planteamiento de Obama. "Arizona necesita nuestra ayuda", dijo Mary Ann Rohde, una empleada municipal jubilada residente en California, que donó $20 junto con su esposo. "Es una desgracia lo que está haciendo nuestro gobierno".

Howard E. Sanner, residente en Texas, dijo que la ley de Arizona debería impulsar al gobierno a velar por la seguridad de la frontera, para evitar que entren ilegalmente al país delincuentes y terroristas.

"Es simplemente un lío que tiene que ser corregido", agregó Sanner, un vendedor textil jubilado que dijo respaldar la inmigración legal y que donó $5 al fondo.

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En el otro frente de batalla las críticas van dirigidas se lleno a los republicanos, sin cuyo respaldo es imposible que la reforma sea aprobada (se necesitan 60 votos en el Senado de los 100 asientos del hemiciclo. Los demócratas cuentan con 56 curules, pero no todos apoyan los planes de Obama).

Destapan estrategias

Eliseo Medina, vicepresidente del Sindicato Internacional de Empleados y Servicios (SEIU), que agrupa a unos 2.5 millones de trabajadores, confía en que al final del día los estadounidenses se darán cuenta de que el planteamiento del gobierno es el correcto y que el Congreso aprobará la reforma migratoria comprensiva.

La Administración, además, apuesta con su demanda a la ley de Arizona conseguir la movilización del voto hispano hacia los demócratas y obtener nuevamente una victoria en las elecciones de noviembre, tal y como lo hizo en noviembre de 2008 cuando Obama ganó la elección presidencial y su partido obtuvo la mayoría en ambas cámaras del Congreso, un triunfo que no conseguía desde 1996.

Pero lo inquietante para el Partido Demócrata es que la motivación electoral reina en especial entre los republicanos, con un 38% de potenciales votantes que se declaran "muy entusiasmados" ante la cita electoral del 2 de noviembre, frente al 25% de los demócratas.

Estados Unidos debe renovar un tercio de las gobernaturas, la Cámara de Representantes (435 legisladores) y el Senado (34 asientos) el primer martes de noviembre.

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País dividido

Las preferencias electorales están muy empatadas a poco menos de cuatro meses de la cita: un 46% de los votantes estaría dispuesto a dar su apoyo a un candidato republicano para el Congreso, un 44% a un demócrata, según un sondeo difundido este miércoles por Gallup.

Lograr nuevos electores es el gran objetivo que se ha fijado el Partido Demócrata.

Medina dijo que la participación hispana es importante para poder aumentar el poder político en Washington y de esa manera seguir presionando por una reforma migratoria comprensiva.

En noviembre de 2008 el voto hispano ayudó de forma decisiva al triunfo de Obama: un 67%, 10 millones de personas, votó por él, todo un récord.

Menos que en 2008

Un sondeo publicado en marzo pasado por la firma Latino Decisions mostró que sólo el 49% de los hispanos registrados para votar estaba dispuesto a acudir a las urnas en noviembre.

La crisis económica ha golpeado con dureza en la comunidad hispana, con un índice de desempleo superior a la media nacional (12,4% en junio).

"Las urnas nos darán la oportunidad de ratificar y aumentar nuestro poder en Washington", estimó Medina.

Sin embargo, la complejidad de las elecciones, con candidatos muy contrastados en cada estado, y con temas locales que juegan un papel primordial en la cita, convierten los pronósticos en algo difícil.

Y también el futuro de la reforma migratoria y de los casi 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

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Cuesta arriba

A largo plazo los demócratas confían en llevarse de forma mayoritaria el voto latino. Pero antes deberán convencer al electorado no hispano que su propuesta de reforma migratoria integral no es incompatible con más seguridad en la frontera, dijo Celinda Lake, presidenta de la firma de sondeos Lake Research Partners.

Un sondeo de Lake Research publicado esta semana reveló que la mayoría de la población estadounidense es favorable a la ley SB 1070, pero también es partidaria de una reforma migratoria.

"Es cuestión de hablar con sentido común a los estadounidenses", sugiere Drew Westen, profesor de la Universidad de Emory.

La reforma migratoria fue uno de los temas que causó la derrota republicana en 2008.

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