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Preocupa seguridad de obreros

Preocupa seguridad de obreros

La reciente muerte en California de una trabajadora de 17 años que recogía uvas bajo altas temperaturas enciende alarmas en Estados Unidos.

Como si fueran esclavos

LOS ANGELES, California - La muerte reciente por deshidratación de una joven embarazada de 17 años que recogía uvas bajo altas temperaturas, es una muestra más de las duras condiciones de trabajo de los campesinos inmigrantes en los valles de California.

Abuso por parte de los empleadores que no reconocen sus derechos laborales, pago por debajo de lo establecido en la ley, trabajo en condiciones de semiesclavitud y la vivienda en lugares hacinados y antihigiénicos son condiciones insólitas para el país más desarrollado del mundo, aseguraron dirigentes cívicos.

"La pobreza y la desprotección son permanentes compañeros de muchos trabajadores inmigrantes de los cultivos en California", aseguró Santiago Cárdenas, miembro de la Liga de Defensa Campesina del Valle de Salinas.

"Ellos escapan de sus países tratando de evitar la miseria, y tristemente la vienen a encontrar aquí, en los Estados Unidos, por el abuso de las grandes compañías y la falta de responsabilidad del gobierno", agregó.

La muerte de Vázquez

María Isabel Vázquez Jiménez, originaria de Oaxaca, México, se sumó a otros nueve campesinos que han muerto en los últimos cuatro años a causa de las altas temperaturas, según denunció a los medios Arturo Rodríguez, líder del sindicato de campesinos (UFW, en inglés) organización fundada por César Chávez.

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Otro caso que ilustra las condiciones infrahumanas en que viven los algunos trabajadores del campo ha sido el de "Duroville", un Parque de Casas Móviles localizado en la reserva indígena Torres-Martínez, y que tras meses de incertidumbre recibió a fines de abril una autorización judicial para seguir funcionando si cumplía con "20 cambios críticos".

En el campamento, donde viven cerca de 6 mil trabajadores latinos que participan de las labores agrícolas en el Valle de Coachella, a 130 millas al este de Los Ángeles, las autoridades denunciaron innumerables irregularidades que atentan contra la salud y seguridad de sus residentes.

Problemas de comunicación

Cerca de la mitad de los residentes de "Duroville", son Purépechas, indígenas originarios de Michoacán, México, la mayoría de los cuales no habla inglés y otros ni siquiera el de español.

Según la denuncia de Cárdenas, el hacinamiento, las construcciones inseguras y con materiales de baja calidad, así como la deficiencia de los servicios públicos, forman parte de la vida de muchos trabajadores de los campos californianos, especialmente de aquellos que rotan su vivienda, según las temporadas de cosechas.

"Mis padres trabajaban en el campo, pizcando fresas, duraznos, naranjas, según la temporada y éramos realmente muy pobres", narró Joel Ramírez, un hijo de inmigrantes mexicanos que recientemente recibió su diploma de médico de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA, en inglés).

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"Cuando llovía, la humedad se filtraba a través de las paredes de la casa y el frío era muy intenso porque no teníamos calefacción", explicó este joven sobre su infancia en Lindsay, un pueblo del Valle Central de California.

No tienen seguro médico

El estudio "La Pobre Salud de los Trabajadores del Campo" publicado por el Instituto de Estudios Rurales de California en 2001, señaló que 80 por ciento de los trabajadores entrevistados carecía de seguro de salud.

La encuesta también encontró que la mayoría de los trabajadores agrícolas varones no acudía los servicios de salud aún cuando necesitaron atención médica.

Un tercio de los trabajadores varones, nunca había visitado un médico o una clínica de salud.

No obstante, al ser preguntados sobre dolores musculares o de los huesos, 41 por ciento de los trabajadores reportó haberlos tenido durante una semana o más en el último año, aunque cerca del 70 por ciento no recibió ningún tratamiento.

Se enferman más que otros

"Comparados con el resto de la población, los trabajadores del campo tienen tasas más altas de enfermedades infecciosas, tensión, tuberculosis, anemia, malnutrición y problemas dentales", señaló Carmen Muñoz, de Servicios de Salud para Trabajadores del Campo, una entidad sin ánimo de lucro que atiende trabajadores de la región de Oakland, en el área de la bahía de San Francisco.

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Igualmente, según datos de la organización, la tasa de mortalidad infantil entre los hijos de los trabajadores agrarios es 25 a 125 por ciento más alta que el promedio nacional.

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