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Pobreza después de una redada

Pobreza después de una redada

"La llevé a ella y a unos vecinos. Después de dejarlos me regresé a casa y como a los 15 minutos llegó la migra", contó el Señor "C"..

El flagelo de la pobreza

"Ese día, el 6 de marzo, mi esposa comenzaba a trabajar", contó el Señor "C" a Univision.com, con la condición de mantener su nombre en reserva. "La llevé a ella y a unos vecinos. Después de dejarlos me regresé a casa y como a los 15 minutos llegó la migra".

"Todo el mundo estaba en la fabrica ese día", agregó. "Yo lleve a mi mujer un poco tarde y a una pareja que vive al lado mío, cuya esposa tenía tres meses de embarazo. Los federales llegaron por sorpresa en carros negros, buses y acompañados por la policía local y estatal".

Un informe titulado Pagando el Precio: El Impacto de las Redadas de Inmigración Sobre los Niños de Estados Unidos dado a conocer el miércoles por el Consejo Nacional de La Raza (NCLR, por sus siglas en inglés) reveló que las familias de los arrestados enfrentan importantes dificultades inmediatamente después de una redada del servicio de inmigración, como la pobreza, porque se "cortan inmediatamente los ingresos".

Los primeros efectos se sienten en la "escasez de alimentos, pañales, ropa y otros artículos de primera necesidad", agrega el estudio preparado por investigadores del Instituto Urbano (The Urban Institute), el primer documento de este tipo recopilado tras las redadas masivas en Greenley (Colorado) y Grand Island (Nebraska), en 2006, y una fábrica de mochilas militares en New Bedford (Massachussets), este año.

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"Las familias afectadas tuvieron miedo de acudir a los organismos estatales o privados para pedir ayuda debido al temor de ser detenidos y deportados", añade el informe.

Un espía hispano

El Señor "C" compartió detalles de la redada en New Bedford. "Un trabajador espió para inmigración durante varios meses. Entregó datos, nombres, qué hacían, dónde vivían, cómo llegaron a ese lugar".

"La redada se hizo fácil porque los agentes sabían quién era quién. Ya tenían la información que necesitaban", agregó.

El informe de La Raza explicó que en New Bedford la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (ICE) -encargada de hacer cumplir la ley de inmigración- "colocó un agente encubierto en el lugar de trabajo", y que la agencia "actuó en base a lo que éste dijo y se obtuvo una orden judicial por violaciones de condiciones de trabajo y a los derechos de los trabajadores por parte del empleador".

Poco después de las 8 a.m. la planta cerró las puertas y la gerencia convocó a los trabajadores "a reunirse en un punto donde agentes de ICE los separaron por grupos, ciudadanía, y a todos se les pidió documentación".

Libre bajo supervisión

La esposa del Señor "C" fue liberada el mismo día. "Tenemos una hija de 9 meses. Por eso la soltaron, pero bajo supervisión. Tiene pendiente una cita ante la corte de Inmigración para decidir su futuro", dijo su cónyuge.

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El martes 6 de marzo el ICE detuvo a 309 guatemaltecos, 100 salvadoreños y 54 hondureños. Pero no todos fueron liberados ni tampoco enviados a centros de detención en el estado de Massachussets.

La mayoría de los arrestados por las autoridades de inmigración fueron trasladados 24 horas después a un centro de detención en Puerto Isabel, Texas, dejándolos aislados de sus familias y de sus abogados, resalta el informe.

Les faltó de todo

Las familias de los arrestados se enfrentan a importantes dificultades, entre ellas la inestabilidad económica en que fueron sumidos los ingresos tras la detención de los padres que mantenían esos hogares, reveló el informe.

A la falta de alimentos se suma el pago de hipotecas, arriendos, seguros de automóviles, dinero para el transporte de los niños, servicios básicos, deudas en general.

"Las familias afectadas tuvieron miedo de acudir a los organismos estatales o privados para pedir ayuda debido al temor de ser detenidos y deportados", dice el informe.

Carlos Saavedra, del Massachusetts Immigrant and Refugee Advocacy Coalition (MIRA), dijo que las necesidades que se vieron inmediatamente después de la redada "fueron grandes", pero lo que vino después "fue dramático".

"A esta gente hubo que ayudarles en todo, desde la alimentación básica hasta el pago de alquileres. Al perder los ingresos pierden toda su forma de vida y las organizaciones debemos hacer un gran esfuerzo por ayudarlos. Y muchos piensan que las ayudas sólo se dan una vez, pero olvidan que las familias con niños necesitan todos los días".

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Presas del terror

En muchos otros casos, sobre todo el Greenley (Colorado) y Grand Island (Nebraska), "muchas familias se escondieron en sus casas, en algunos casos en los sótanos o retretes por días y semanas, y no abrieron al puerta a nadie, ni siquiera a grupos que les llevaban alimentos y ayudas básicas para enfrentar la emergencia", dice el informe.

En cuanto a la situación de aquellos hogares donde él o los padres fueron liberados por tener niños bajo su cuidado, el reporte explicó que la pobreza los siguió acompañando, porque a causa permanecer ilegalmente en el país "el gobierno no les otorgó permiso de trabajo".

Y tampoco se los otorgó en las semanas que siguieron, porque sus casos se ventilan en una corte de inmigración y el gobierno había abierto procesos de deportación.

"Nos dejaron con las manos atadas", dijo el Señor "C". "Sin trabajo, sin dinero, sin ayuda y con las esperanzas reducidas al mínimo".

El informe también detalló que ante la desesperación, varios inmigrantes firmaron la salida voluntaria y regresaron a sus países de origen. Y agregó que algunos tenían posibilidades de quedarse legalmente en Estados Unidos, pero que ante la falta de ingresos no contaron con recursos para costear la asistencia de un abogado de inmigración.

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