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Obispos mexicanos fustigaron la política migratoria del presidente Barac...

Obispos mexicanos fustigaron la política migratoria del presidente Barack Obama

Obispos mexicanos fustigaron la política migratoria del presidente Barack Obama

Un grupo de obispos mexicanos rechazó en Roma la política migratoria del presidente de EU Barack Obama.

Esperanzas en el mínimo

CIUDAD DEL VATICANO - Un grupo de obispos mexicanos rechazó el martes la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cuyo gobierno, a través de la Secretaria de Seguridad Nacional (DHS), esbozó el viernes 13 de noviembre un proyecto de reforma migratoria en el que solicitó reforzar el muro fronterizo entre México y Estados Unidos.

En entrevista para la Agencia Mexicana de Noticias (Notimex), los prelados de Ciudad Juárez, Renato Ascencio León; de Tijuana, Rafael Romo; y, Yucatán, Emilio Carlos Berlié, coincidieron en afirmar que no esperan ningún cambio en la actual política migratoria de la administración estadounidense.

El Obispo Ascencio recordó que antes de su llegada a la Casa Blanca, Obama no había dado mayores esperanzas de cambio en la política migratoria de su país, y aclaró que fueron los mexicanos quienes auguraban un nuevo rumbo.

"Ahora con estas (últimas) decisiones que ha tomado (el Presidente) no tenemos muchas esperanzas", apuntó el también miembro del Pontificio Consejo para los Migrantes e Itinerantes del Vaticano.

Dinero para el muro

Ascencio se refirió a la solicitud elevada hace unos días por el gobierno federal de Washington al Congreso estadounidense de respaldar con mayor presupuesto la construcción de 1,200 kilómetros de muro en la frontera con México.

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El obispo mexicano, dijo Notimex, aseguró que la labor de sensibilización a las autoridades impulsada por la Iglesia Católica en Estados Unidos está enfocada, más bien, a un "cabildeo intenso" en el Senado porque sólo a través de los legisladores puede cambiar la política.

Apuntó que tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, "para muchos" el tema prioritario pasó a ser la seguridad nacional y no la inmigración.

Según datos del Pew Hispanic Center, un grupo de Washington que estudia los movimientos migratorios, en Estados Unidos viven 11.6 millones de indocumentados.

"Personas necesitadas"

"Estamos en una época diferente a la de aquel 11 de septiembre de 2001, debemos lograr que se den cuenta que los inmigrantes son personas necesitadas con esperanza en los apoyos de los agentes de pastoral, la Iglesia y los gobiernos", apuntó Ascencio.

"Ellos (los inmigrantes) no son terroristas, no son asesinos, son personas trabajadoras que necesitan un apoyo económico para sostenerse ellos y sus familias", aclaró.

Por su parte, Emilio Carlos Berlié, también miembro de la sección para las migraciones de la Sede Apostólica, señaló como un obstáculo a la apertura la existencia de políticos estadounidenses que ponen en primer término a la seguridad.

Estos sectores "en la política legislativa y ejecutiva" tienden a incrementar las medidas de seguridad olvidándose que, si bien la solicitud de respeto a su país es legítima, es necesario construir puentes y no muros, dijo.

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¿Qué opina de la crítica lanzada por los Obispos mexicanos a la política migratoria del Presidente Barack Obama? Comente aquí.

Una batalla inagotable

En marzo y tras casi siete años de continua batalla, los Obispos católicos mexicanos junto con los obispos estadounidenses, solicitaron al gobierno de Obama que detenga las redadas hasta que el Congreso cambie la actual ley de inmigración por otra más "amplia, justa y piadosa", pero el pedido no fue respondido.

Para el cardenal Francis George, Arzobispo de Chicago, Illinois, la reforma migratoria que debe aprobar el Congreso sería “una señal clara de que (el presidente) está comprometido realmente con el cambio", un cambio que –dijo- incluye a unos 12 millones de indocumentados que pagan impuestos y contribuyen con el desarrollo del país.

El religioso ha dicho en reiteradas ocasiones que la reforma migratoria se trata además de "un asunto de conciencia" y un paso importante hacia la creación de una sociedad más pacífica.

"No podemos fortalecer a las familias si sus integrantes viven atemorizados", dijo George en referencia a los millones de inmigrantes que viven atemorizados y escondidos para que los agentes federales del servicio de inmigración no los arresten y deporten.

La reforma católica

Desde 2003, la Iglesia Católica de Estados Unidos y México han sostenido que la reforma migratoria debe incluir a todos los indocumentados que llevan tiempo en el país, pagan impuestos y carecen de antecedentes criminales.

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Los obispos de ambas conferencias han dicho que los inmigrantes contribuyen muchos de sus dones y talentos a las iglesias, escuelas, negocios y comunidades a lo largo de todo estado0s Unidos, además de añadir diversidad la cultura estadounidense, fortalecen la economía y dan vitalidad la sociedad norteamericana.

"Los inmigrantes trabajan duro en trabajos con sueldos bajos para mantener nuestras calles, hogares, en la limpieza de oficinas y hoteles, en el arduo trabajo de nuestros sembradíos y en las instalaciones de producción de comida y ofrecen una variedad de servicios que incrementan la economía de Estados Unidos y nos permiten a todos mantener nuestro alto nivel de vida", dijo la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB).

"Un porcentaje de sus ganancias se deduce automáticamente de sus salarios para el pago de impuestos y seguro social, inclusive cuando ellos no están calificados para muchos de los beneficios de los impuestos o servicios del gobierno disponibles para los Ciudadanos de Estados Unidos", advirtió.

Vía segura y legal

Los obispos católicos estadounidenses reiteraron que el bienestar de los estados depende de "la puesta en marcha de una vía segura, legal y ordenada para que los inmigrantes puedan obtener la ciudadanía estadounidense, de manera que ellos continúen contribuyendo a nuestra sociedad y puedan participar íntegramente en nuestra comunidad".

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Enfatizan que la reforma migratoria también requiere leyes a nivel estatal y local para generar oportunidades para los inmigrantes y con ello superar las barreras para lograr su participación total.

Respecto a la seguridad fronteriza, los Obispos apoyan "el derecho de nuestra nación de proteger sus fronteras", recalcan que la inmigración ilegal "ha creado dificultades para la gente de ambos lados de nuestra frontera del sur", pero apuntan a que "cada esfuerzo por vigilar y asegurar nuestras fronteras debe ser balanceado con cuidadosa atención de manera que se protejan los derechos humanos de los inmigrantes".

"De lo contrario, estos esfuerzos pueden generar un ambiente de temor que puede llevar al abuso, explotación y hasta la muerte de muchos inmigrantes", advierten.

El perfil de reforma

La reforma migratoria, según los obispos estadounidenses y mexicanos, debe incluir:

  • Una oportunidad para los inmigrantes, trabajadores arduos que ya están contribuyendo con este país para salir de la sombra y, bajo la satisfacción de un criterio más razonable, alcancen una alternativa para convertirse en residentes permanentes legales y eventualmente en ciudadanos de Los Estados Unidos.
  • Reformas al sistema migratorio para reducir significativamente los tiempos de espera de las familias separadas que actualmente sufren largos retrasos para su reunificación.
  • La creación de vías legales para los trabajadores y sus familias que desean emigrar a los Estados Unidos y entrar en nuestro país para trabajar de manera segura, legal y ordenada con sus derechos debidamente protegidos.
  • Políticas de protección de las fronteras que vayan de acuerdo con los valores humanitarios y con la necesidad de tratar a los individuos con respeto, mientras que permitan a las autoridades a manejar tareas críticas en la identificación y prevención de entrada de terroristas y criminales peligrosos, así como la persecución de tareas legítimas para la implementación de la política de inmigración americana.
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Sistema actual restrictivo

El cardenal Wilton Gregory, Arzobispo de Atlanta, ha insistido desde marzo de 2006 que las leyes y normas de inmigración de Estados Unidos "se han vuelto más y más restrictivas e incluso dañinas para ciertos inmigrantes y para los que solicitan asilo", y estimó que más de 10 millones de personas "viven en los márgenes de nuestra sociedad por falta de la documentación migratoria adecuada".

"Los inmigrantes de hoy a menudo enfrentan rechazo, hostilidad y discriminación en nuestras comunidades, incluso dentro de la Iglesia", apuntó Gregory. "Aunque muchas veces celebramos la diversidad de nuestras comunidades, nosotros los obispos debemos confesar que hoy en día, al igual que en el pasado, el tratamiento del inmigrante refleja muchas veces falta de comprensión y conductas pecaminosas de intolerancia, prejuicio y discriminación que obstaculizan la unidad de la familia humana", subrayó el prelado.

Sobre la reforma migratoria, el Arzobispo de Atlanta dijo que ésta "no sólo debe proteger los derechos humanos y la dignidad de los recién llegados, sino también debe proporcionar medios legales y seguros para la entrada de posibles inmigrantes y de personas que solicitan asilo".

Se trata de personas

"Los inmigrantes son los extranjeros que Dios quiere proteger", añadió. "Son personas con nombres y rostros, esperanzas y temores. Ellos no son estadísticas o temas de conversación, sino que son personas que buscan una vida mejor por medio de su propio trabajo pesado y sacrificio".

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Gregory dijo además que la reforma migratoria debe incluir un programa merecido de legalización para las personas indocumentadas y permitir que las familias se reunifiquen, además de incluir un programa para trabajadores temporales que proteja a los trabajadores extranjeros como a los domésticos, y garantizar el debido proceso legal a los peticionarios de asilo.

El 25 de junio la Casa Blanca aseguró, al término de un encuentro entre Obama y un grupo bipartidista del Congreso, que la reforma migratoria se debatirá en 2009 y que incluirá una vía de legalización. Pero la demora en la aprobación de la reforma sanitaria podría postergar el debate sobre las leyes de inmigración para 2010.

La semana pasada, la jefa de la seguridad de Estados Unidos, Janet Napolitano, esbozó un plan migratorio basado en un fuerte componente de seguridad y advirtió que el camino hacia una legalización de indocumentados será "rígido" pero "justo.

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