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El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no pierde la esperanza de que el Congreso apruebe una reforma migratoria amplia que incluya una vía de legalización para indocumentados.

Obama propone debate migratorio después de elecciones

Obama propone debate migratorio después de elecciones

El Presidente de EU, Barack Obama, le sigue apostando a la reforma migratoria, esta vez para después de las elecciones de medio tiempo del 2 de noviembre.

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El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no pierde la esperanza de que el Congreso apruebe una reforma migratoria amplia que incluya una vía de legalización para indocumentados.

Mandatario pidió a republicanos entrar en negociaciones

WASHINGTON - Los republicanos deben reconocer que deberán entrar a negociar, sea cual sea el resultado en las elecciones de medio tiempo del 2 de noviembre, declaró el martes el presidente Barack Obama a periodistas, asegurando que sigue firme en su compromiso con un plan de reforma migratoria que permita legalizar a millones de indocumentados.

"Mi esperanza para después de las elecciones, sea cual sea su resultado, es que el Partido Republicano reconozca que no puede quedarse sentado en la barrera, que deben participar", dijo el mandatario a dos semanas de las elecciones legislativas, en la que los electotes renovarán la totalidad de la Casa de Representantes (435 escaños) y un tercio del Senado (34 de las 100 curules).

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Según diversos sondeos, los republicanos podrían obtener sustanciales ganancias en el Congreso, algunos de los cuales les otorgan incluso una mayoría en la Cámara de Representantes, dijo la Agencia Francesa de Noticias (AFP).

El temor de Obama

Obama reconoció implícitamente la posibilidad de una derrota.

"Creo que una de las ventajas (de una posible derrota) es que ellos han creado altas expectativas, y con mayor poder también llegan mayores responsabilidades", explicó.

"Creo que el pueblo estadounidense empezará a pedirles que resuelvan problemas, en lugar de simplemente jugar al politiqueo", advirtió.

El presidente demócrata, con un porcentaje de aprobación inferior al 50% según firmas de sondeos, acusa repetidamente a la oposición de haberse opuesto a todas sus iniciativas, desde los paquetes de estímulo económico hasta la reforma de los servicios de salud o la reforma financiera.

Promesa inconclusa

Durante la campaña presidencial 2008 Obama prometió a los votantes hispanos que, durante el primer año de su mandato, promovería la aprobación de una reforma migratoria integral que incluyera una vía de legalización regulada para la mayoría de los 11 millones de indocumentados.

Sin embargo, la crisis económica, las guerras en Irak y Afganistán y los debates de la reforma de salud, educación y energética, entre otros temas, postergaron las discusiones.

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Obama llegó al poder en enero de 2009 con una cómoda mayoría en ambas cámaras, pero también con la peor crisis económica desde la Gran Recesión de los años 1930.

Ataques de campaña

Los republicanos acusan a Obama de aumentar el déficit público de forma exorbitante, y de aprobar una agenda política excesivamente de izquierda.

"Hay toda clase de cosas que podríamos haber hecho mejor, pero creo que cuando miras al contexto (...) creo que tuvimos éxito al tomar las medidas de emergencia", reflexionó Obama ante los periodistas.

La reforma migratoria aparece claramente en la cuenta pendiente del presidente, que llegó a la Casa Blanca con un récord histórico de votantes hispanos a su favor (6.7 millones de un total de casi 10 millones de electores).

"No soy alguien que esté dispuesto a ceder en una reforma migratoria integral", aseguró.

Plan en el tapete

Anticipándose a un posible debate después de las elecciones, los demócratas ya entregaron un proyecto de reforma migratoria que cuenta con el respaldo de la Casa Blanca.

El 21 de octubre, los senadores Robert Menéndez (Nueva Jersey) y Patrick Leahy (Vermnont, quien preside el poderoso Comité Judicial de la Cámara Alta) presentaron al legislativo un proyecto basado en un fuerte componente de seguridad nacional y que incluye un camino hacia la residencia para ciertos indocumentados.

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El plan favorecerá a inmigrantes que lleven tiempo en Estados Unidos, paguen impuestos, sepan inglés, carezcan de antecedentes criminales y paguen una multa al comienzo del trámite. Las solicitudes, agrega, serán revisadas minuciosamente por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Cuesta arriba

Pero a pesar del optimismo demócrata de conseguir la aprobación del proyecto antes que asuma la siguiente legislatura, Obama reconoció que no tiene aún un plan claro para acercarse a los republicanos sobre ese tema que corre el riesgo de ser mucho más conflictivo que el debate de la reforma de los servicios de salud.

"Trabajaré estrechamente con el Caucus Hispánico y abogados de los derechos de los inmigrantes para discutir sobre estrategias tras las elecciones", se limitó a indicar.

Obama quiere que los republicanos acepten que hay que hallar una solución para los once millones de indocumentados a cambio de más seguridad en la frontera sur y más controles en el interior.

"Es obvio que la comunidad hispana está frustrada. Yo también lo estoy", reconoció.

Para ser aprobada, la reforma migratoria necesita 60 votos en el Senado y 218 en la Cámara de Representantes. En la actualidad los demócratas tienen 56 asientos en la Cámara Alta, pero nada garantiza que después del 2 de noviembre mantendrán la cuota y el control del Congreso.

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