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Obama no habló de reforma

Obama no habló de reforma

El candidato presidencial demócrata habló de todo un poco, pero nada de la reforma migratoria con vía de legalización.

Separación forzada

Barack Obama habló de la guerra, de economía, de las tropas en Irak y Afganistán, de Osama Bin Laden, de Martin Luther King, de John Kennedy, de su madre, su abuela, su hermana, de los obreros de Chicago, de seguro médico, de educación, de universidad, de impuestos, pero no habló de lo que millones de hispanos también querían escuchar: reforma migratoria.

En una sola ocasión, durante su discurso de aceptación de la nominación presidencial demócrata en el estadio de fútbol Invesco Field, el senador de Illinois mencionó la separación de los padres de sus hijos cuando son arrestados, pero tampoco mencionó las redadas ni las políticas que está ejecutando el departamento se Seguridad Nacional (DHS), sobre todo después del fracaso del debate de la reforma migratoria en junio del año pasado.

"No se quién se beneficia cuando se separa a un padre de su hijo", dijo Obama ante los más de 80 mil asistentes a la noche de cierre de la Convención Demócrata 2008, entre los que se encontraba su compañero de fórmula, el también senador Joseph Biden (Delaware).

Después habló de aquellos que han perdido la esperanza, volvió a atacar a su rival, el republicano John McCain, y de la esperanza del cambio en millones de estadounidenses, principalmente los jóvenes.

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Millones de jóvenes

Entre os 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos más del 50 por ciento también son jóvenes, la mayoría de ellos originarios de América Latina, un tema que tampoco fue tocado por Obama en su discurso de aceptación.

"Nuestro país tiene mas riqueza que cualquier otra nación. Tenemos un ejército que es el más poderoso del mundo, pero eso no nos hace más fuertes". Somos todos nosotros la riqueza la nación.

Luego dijo: "Es esta promesa lo que lleva a los inmigrantes a venir a este país".

Marcha en Denver

Horas antes, cientos de manifestantes marcharon por las calles de Denver para pedir a Obama un pronunciamiento sobre la reforma migratoria y mediar para que el gobierno detenga las redadas hasta que el Congreso apruebe una reforma migratoria que legalice a los millones de indocumentados, muchos de ellos padres de familia con hijos estadounidenses.

Pero el blanco de Obama la noche del jueves fueron las "fallidas" políticas del gobierno de George W. Bush y el plan de campaña de McCain.

Y volvió a cargar contra su contrincante. "No es que McCain no esté interesado en los problemas económicos de los trabajadores, es que simplemente no los comprende".

Pincelada telefónica

La única referencia sobre reforma migratoria se escuchó poco después del medio día del jueves, cuando un grupo de dirigentes demócratas, entre ellos el Alcalde de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, el sindicalista Eliseo Medina y el representante de Nueva York José Serrano, mencionaron la promesa lanzada por Obama de tratar el tema.

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Dijeron que de llegar a la presidencia de Estados Unidos, en los primeros 100 días de su gobierno presentará un plan, y que dentro del primer año de mandato estaría promulgando una reforma amplia.

Pero en el discurso del estadio Invesco Field no dijo nada. Habrá entonces que esperar que dirá la próxima semana McCain, quien hasta ahora ha precisado que, de suceder a Bush, promoverá la reforma migratoria, pero en el siguiente orden: primero asegurar las fronteras, luego poner en marcha un programa de trabajadores temorales, y finalmente, cumplidas las dos primeras metas, buscar una solución para los 12 millones de indocumentados.

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