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No habrá reforma en 2008

No habrá reforma en 2008

Dos senadores republicanos cerraron la puerta de la reforma migratoria para 2008 y dijeron que tampoco es probable en 2009.

No hay fecha prevista

La esperanza de una reforma migratoria que permita legalizar a la mayoría de los 12 millones de indocumentados quedó truncada el miércoles. Dos senadores republicanos anunciaron que en 2008 el Congreso no debatirá ningún proyecto relacionado con el tema.

Según The Associated Press, los Senadores federales de Utah, Orrin Hatch y Bob Bonnett, dijeron el martes a la Legislatura de ese estado que los cambios de leyes federales migratorias ocurrirán hasta que el próximo presidente tome el cargo, y posiblemente mucho después.

Las elecciones presidenciales en las que los estadounidenses elegirán al sucesor del presidente George W. Bush se celebran en noviembre, y el ganador asumirá al cargo la tercera semana de enero de 2009.

Ambos legisladores agregaron que por ahora en el Congreso no había ningún cambio pronto.

"Pienso que el pronóstico de que podría ser dentro de hasta cinco años es probablemente cierto", comentó Bennett.

A su vez, Bennett y Hatch ilustraron la dificultad de alcanzar un consenso en el Congreso por aprobar una ley que pudiera regularizar a la mayoría de los 12 millones de indocumentados.

Ya lo habían dicho

El anuncio de Bennett y Hatch coincide con la confirmación hecha por los líderes del Congreso a finales de enero, cuando indicaron que debido a la apretada agenda y los comicios presidenciales, no habrá espacio ni tiempo en 2008 para debatir una reforma a las leyes de inmigración.

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"Creo que será muy difícil lograr una reforma migratoria integral –que reúna componentes de seguridad y una vía hacia la residencia permanente- en 2008", dijo el líder del Senado, Harry Reid (Nevada), al destacar los fallidos esfuerzos del Senado por lograr un acuerdo de legalización en 2007.

Reid recordó que el presidente George W. Bush prometió invertir capital político en el asunto, pero "su ayuda no nos consiguió mucho... Sólo tuvimos a doce (senadores) republicanos que nos apoyaron para lograr una reforma migratoria integral".

Por su parte, la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi (California) remachó que para lograrse una reforma migratoria se requerirá un mayor liderazgo del presidente Bush, y advirtió que "si (la reforma) no ocurre en el Senado, no va a ocurrir".

Indicó que, de todas formas los legisladores tendrán que continuar trabajando para lograr una reforma que fortalezca la seguridad fronteriza, haga cumplir las leyes al interior del país, proteja a los estadounidenses y respete las contribuciones de los inmigrantes a la economía nacional.

Debates inconclusos

En los últimos tres años el debate de la reforma migratoria ha sufrido dos importantes derrotas en el Congreso.

El primer fracaso ocurrió el 3 de junio de 2006, cuando el entonces liderazgo republicano canceló el nombramiento del Comité de Conferencia que debía armonizar dos leyes aprobadas, una por la Cámara de Representantes -el 16 de diciembre de 2005- y otra por el Senado -el 25 de mayo de 2006-.

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El proyecto de la Cámara de Representantes, respaldado principalmente por republicanos, criminalizaba la estadía indocumentada y negaba la legalización de los 12 millones de indocumentados en el país.

Divididos en grupos

El proyecto de reforma del Senado, en cambio -aprobado la tercera semana de mayo de 2006-, incluía un programa de legalización sobre la base de un sistema que dividía a la población indocumentada en tres grupos y a cada uno de ellos los trata de manera diferente.

  • Grupo 1. Lo integraban indocumentados que llevaban cinco años o más en el país. Ellos accederían a una residencia temporal de seis años y luego a la residencia permanente. Once años más tarde podrían solicitar la ciudadanía. Se beneficiarían 7.8 millones.
  • Grupo 2. Lo integraban indocumentados que llevaban más de dos años y menos de cinco en el país. Ellos deberían registrarse en un puesto fronterizo y calificarían para un permiso temporal de trabajo hasta que cumplan cinco años de estadía. Se beneficiarían 3.5 millones.
  • Grupo 3. Lo integraban indocumentados que llevaban menos de dos años en Estados Unidos, quienes no calificarían paran ningún tipo de beneficio y deberían irse del país. Afectaría a 1.4 millón.


La última batalla

La tercera semana de mayo de 2007 una comisión tripartita integrada por representantes demócratas, republicanos y de la Casa Blanca anunciaron la elaboración de una nueva propuesta de reforma que incluía, entre otras recomendaciones, una compleja vía de legalización para indocumentados que se encontraban en Estados Unidos desde el 1 de enero de 2007 y carecieran de antecedentes criminales.

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El Senado inició el debate el 21 de mayo, pero el 28 de junio la propuesta sucumbió ante la falta de apoyo de ambos partidos.

El plan, basado también en un fuerte componente de seguridad nacional para poner fin al tráfico ilegal, recomendaba una vía de legalización que anexaba una residencia temporal de tres años, verificación de identidad, multa de $13,500 por persona y un trámite consular en el país de origen para recibir la residencia permanente.

Lluvia de enmiendas

El último día de debate y previo a la votación final en el Senado, había más de 50 enmiendas al proyecto.

La mayoría recomendaba eliminar beneficios –como la vía de legalización- y abogaban por severos sistemas de control y seguridad para detener y deportar a los millones de indocumentados.

Bennett apoyó esta iniciativa, pero Hatch se opuso.

"Esa iniciativa era un desastre", dijo el Senador Hatch el martes.

Bennett señaló que ha recibido numerosas quejas de empresarios agrarios y otros empleadores rurales en el sentido de que los esfuerzos para asegurar la frontera con México han puesto más trabas para hallar trabajadores.

"Ha venido gente a verme para decirme que los cultivos se están pudriendo en el campo", agregó.

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