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McCain no habla de reforma

McCain no habla de reforma

El aspirante a la Casa Blanca evade preguntas, pero no puede esconder su legado a favor de la legalización.

Cuestión de estrategias

 El aspirante a la Casa Blanca, Senador John McCain (Arizona), intentó evadir una pregunta sobre inmigración ilegal, durante un debate en el que los contendientes republicanos buscaron obtener el favoritismo de los electores con miras a las primarias del Súper Martes 5 de febrero.

The Associated Press reportó que muchos republicanos resintieron que McCain hubiera respaldado un proyecto de ley que le habría otorgado una forma de obtener la residencia legal a millones de indocumentados que se encuentran en el país.

Cuando se le preguntó si votaría por esa propuesta de ley en este momento, McCain respondió que "no será" votada "porque la gente desea que primero se aseguren las fronteras". Dijo que respalda los esfuerzos para impedir el cruce de indocumentados.

California, con su enorme población de inmigrantes, es uno de varios estados que votarán el martes.

Entre 2003 y 2006 el senador de Arizona patrocinó, junto con el senador Edward Kennedy (demócrata de Massachussets) y el respaldo de un grupo bipartidista del Congreso, un plan de inmigración que, de haber sido aprobado, legalizaba la estadía de inmigrantes sin papeles sin antecedentes criminales y que pagaran impuestos, entre otros requisitos.

 

Un paso al costado

El último esfuerzo quedó en puertas en marzo del año pasado, poco antes de que McCain oficializara su candidatura. El proyecto, en el que también participó Kennedy, fue frenado a las puertas del Senado porque los estrategas del senador estimaron que los sectores republicanos dominantes rechazan este tipo de iniciativas.

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Pero la estrategia de McCain no lo ha mantenido tan distante de la reforma migratoria amplia como algunos piensan. Entre marzo y abril tuvo participación en una comisión integrada por negociadores demócratas, republicanos y de la Casa Blanca que en secreto redactaron un plan de reforma que el Senado debatió entre mayo y junio, pero que al final fue cancelado.

El proyecto incluía una compleja vía de legalización de indocumentados a cambio de multas de $13,500 por persona y la exigencia que en un plazo de tres años los indocumentados salieran del país para iniciar un proceso de solicitud de visa de ingreso en la embajada de Estados Unidos de sus países de origen, recomendación que rechazaron los demócratas y los grupos nacionales de apoyo a los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.

Una vía de legalización

A mediados de enero y poco antes de las primarias de Iowa, McCain hizo comentarios sobre la reforma migratoria y el plan de legalización que incluía, sobre todo el último proyecto ventilado en el Senado. Dijo que la legalización de los indocumentados no constituye una amnistía, sino que se trata de estrictas condiciones para que los clandestinos puedan regularizar su situación, como pagar multas, carecer de antecedentes criminales y aprender inglés.

"No se trata de una amnistía", le dijo a Romney en un debate dos días antes de las primarias de New Hampshire, donde ganó. "Usted puede invertir toda su fortuna en esos comerciales con ataques, amigo mío, pero -de que la legalización es una amnistía- eso no es verdad".

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Sobre redadas, McCain destaca que es imposible expulsar a los 12 millones de indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos. El 9 de diciembre, durante el segundo foro presidencial en español organizado por Univision, en Miami, McCain, reiteró que el tema de la reforma migratoria y la legalización de los indocumentados debe ser manejado "compasión y amor", advirtiendo si  embargo que de lograrse la aprobación de una ley amplia, "nadie puede adelantarse en la cola, nadie puede quebrantar la ley".

 

Camino con obstáculos

Y en cuanto a las exigencias, McCain favorece que quienes califiquen para la residencia –en el caso de una reforma migratoria- hablen inglés, paguen multas por la estadía indocumentada y derechos para pedir la tarjeta verde, y que sus antecedentes sean verificados exhaustivamente por el departamento (ministerio) de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).

También respalda la verificación de empleo, un sistema ideado por el gobierno federal en respuesta a los ataques terroristas de 2001 y que tiene como fin terminar con la contratación de indocumentados en empresas estadounidenses.

Sobre el clima antiinmigrante que prevalece en el país McCain ha criticado en duros términos este sentimiento,al punto de que en las primarias de New Hampshire criticó a sus adversarios republicanos que favorecen la deportación de los 12 millones de indocumentados.

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Habrá que seguir de cerca las primarias y conocer las posturas migratorias de los otros precandidatos a la Casa Blanca.

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