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McCain habló de reforma

McCain habló de reforma

El aspirante republicano a la Casa Blanca dijo que su prioridad en materia migratoria será la seguridad de las fronteras de EU.

Freno al cruce ilegal

WASHINGTON - El aspirante republicano a la Casa Blanca, John McCain, dijo el martes en entrevista con la Agencia Española de Noticias ( Efe) que su prioridad en materia migratoria de ser electo como el sucesor del presidente George W. Bush, será la seguridad fronteriza.

Al mismo tiempo, el senador por el estado de Arizona reiteró su compromiso con una reforma migratoria integral (que incluya una vía de legalización para indocumentados), cuyo intento fracasó por segunda vez el año pasado "porque los estadounidenses quieren primero seguridad en las fronteras".

"O sea que primero tenemos que asegurar las fronteras", insistió.

Destacó que una vez solucionado ese problema, "podremos avanzar hacia los programas de trabajo temporal y afrontar el tema de los 12 millones de personas que están aquí de forma ilegal".

Al final de la cola

Sobre el camino para que los indocumentados consigan permiso de estadía y autorización de empleo, el aspirante dijo que su vía hacia la legalización debe de basarse en el principio de que "la gente que vino aquí de forma legal debe de tener prioridad sobre los que llegaron de ilegales".

Precisó, de todos modos, que es necesario hacer frente a la situación de forma "humana y compasiva".

McCain fue el único de los precandidatos a la nominación republicana que apoyó la vía de legalización amplia para la mayoría de los 12 millones de indocumentados, aunque en los últimos meses ha variado un tanto su postura.

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Esfuerzos bipartidistas

Desde 2003 a enero de 2007, McCain participó en varias iniciativas bipartidistas que enfatizaron en una reforma de inmigración amplia que aseguraba la vía de legalización simultáneamente con medidas para asegurar la frontera, pero después de enero de 2007 -cuando formalizó su candidatura- priorizó en el tema de la seguridad de las fronteras y que, una vez resuelto, se procedería a una legalización regulada.

El 9 de diciembre de 2007, durante el debate en español republicano organizado por Univision en la Universidad de Miami, McCain enfatizó en que el tema de la reforma migratoria debía ser abordado "con compasión y amor", pero fue enfático en que "nadie puede adelantarse en la cola, nadie puede quebrantar la ley".

Cuatro años antes, en 2003, McCain junto con el Senador Edward Kennedy (demócrata de Massachussets) respaldó un proyecto bipartidista de reforma para legalizar a la mayoría de los 12 millones de indocumentados, y otro que daba la residencia temporal a unos 3 millones de campesinos, la mayoría de ellos de origen mexicano.

Camino a la ciudadanía

Tras un plazo de al menos seis años, los trabajadores podrían gestionar la residencia permanente, y una vez conseguida, esperar cinco años para tramitar la naturalización, indicaba el proyecto que contaba con el respaldo de agricultores y sindicatos.

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El plan, conocido como Proyecto de Ley de Empleos, Oportunidades, Beneficios y Seguridad para los Trabajadores Agrícolas (AgJobs), ha sido debatido sin éxito por varias comisiones del Congreso y se mantiene como una de las legislaciones más completas redactadas en los últimos cinco años, a juicio de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA).

Dos años más tarde, en 2005, McCain, nuevamente junto con Kennedy y un importante grupo bipartidista de ambas cámaras del Congreso, respaldó una nueva versión de ley de reforma migratoria que también otorgaba una vía de legalización amplia a la mayoría de los indocumentados que viven en el país.

Los grupos favorecidos

El nuevo plan segmentó a los indocumentados en tres grupos y a cada uno de ellos lo trató de manera diferente, y sirvió de base para un proyecto que aprobó el Senado el 25 de mayo de 2006.

  • Grupo 1. Lo integraban indocumentados que llevaban cinco años o más en el país. Ellos accederían a una residencia temporal de seis años y luego a la residencia permanente. Once años más tarde podrían solicitar la ciudadanía. Se beneficiarían 7.8 millones.
  • Grupo 2. Lo integraban indocumentados que llevaban más de dos años y menos de cinco en el país. Ellos deberían registrarse en un puesto fronterizo y calificarían para un permiso temporal de trabajo hasta que cumplan cinco años de estadía. Se beneficiarían 3.5 millones.
  • Grupo 3. Lo integraban indocumentados que llevaban menos de dos años en Estados Unidos, quienes no calificarían paran ningún tipo de beneficio y deberían irse del país. Afectaría a 1.4 millones.
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Poco después de aprobado y cuando el Comité de Conferencia del Congreso se disponía a armonizarlo junto con una versión que en diciembre de 2007 había aprobado la Cámara de Representantes -proyecto que criminalizaba la estadía ilegal en Estados Unidos-, el entonces liderazgo republicano canceló el debate aduciendo razones de seguridad nacional.

El último fracaso

Un año más tarde, entre marzo y abril de 2007, McCain participó en las reuniones secretas entre negociadores demócratas, republicanos y la Casa Blanca para aprobar un borrador de reforma migratoria que luego que cancelado en junio por falta de apoyo bipartidista.

El proyecto, basado en un fuerte componente de seguridad nacional, incluía una vía de legalización para indocumentados que, entre otros requisitos, estuvieran en Estados Unidos desde el 1 de enero de 2007, carecieran de antecedentes criminales, hablaran inglés, pagaran una multa de $13,500, salieran del país y gestionaran desde el exterior una visa de ingreso.

El proyecto no consiguió los 60 votos (sobre 100) mínimos que requería para que se convirtiera en ley.

Divisiones republicanas

Poco después, se reportó que muchos republicanos resintieron que McCain hubiera respaldado un proyecto de ley que le habría otorgado una forma de obtener la residencia legal a millones de indocumentados.

Pero McCain no cambió de estrategia. Seis meses después de la suspensión del debate, a mediados de enero de este año y poco antes de las primarias de Iowa, el senador de Arizona hizo comentarios sobre el frustrado plan y apuntó que la legalización de los indocumentados no constituye una amnistía, sino que se trata de estrictas condiciones para que los clandestinos puedan regularizar su situación en el país, como pagar multas, carecer de antecedentes criminales y aprender inglés.

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Sobre las redadas y las recomendaciones de algunos rivales políticos de expulsar a los 12 millones de indocumentados, McCain destacó que se trataba de algo “imposible” y reiteró que el tema de la reforma migratoria y la legalización de los indocumentados deben ser manejados con "compasión y amor".

Verificación de empleo

El candidato republicano -que todavía no ha sido oficialmente nominado por su partido- también respalda la verificación de empleo, un sistema ideado por el gobierno federal en respuesta a los ataques terroristas de 2001 y que tiene como fin terminar con la contratación de indocumentados en empresas estadounidenses.

Sobre el clima antiinmigrante que prevalece en el país, sobre todo después de los fracasados debates en el Congreso, McCain ha criticado en duros términos este sentimiento.

Y sobre el muro digital fronterizo que el gobierno de Washington canceló la semana pasada, McCain se oponía al millonario proyecto que tildó de "vergüenza" y fustigó el papel desempeñado por el departamento de Seguridad Nacional (DHS) en plan que iba a costar a los contribuyentes entre $2 mil millones y $30 mil millones en un plazo de tres años.

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