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El senador demócrata Charles Schumer (Nueva York).

La reforma migratoria regresa al Congreso

La reforma migratoria regresa al Congreso

En momentos que arrecian las "redadas silenciosas" ejecutadas por el DHS, un senador demócrata confirmó al Noticiero Univision que reanudó pláticas para revivir un proyecto cancelado el año pasado.

El senador demócrata Charles Schumer (Nueva York).
El senador demócrata Charles Schumer (Nueva York).

Senador confirmó pláticas en ambas cámaras del legislativo

WASHINGTON " En momentos que arrecian las "redadas silenciosas" ejecutadas por una unidad especial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), un senador demócrata confirmó al Noticiero Univision que reanudó pláticas con legisladores republicanos para revivir un proyecto cancelado el año pasado por falta de apoyo bipartidista.

"El senador (Lindsey) Graham (republicano de Carolina del Sur) y yo estamos en conversaciones sobre la propuesta que hicimos el año pasado", dijo el demócrata Charles Schumer (demócrata de Nueva York) a Univision. (También) "Me reuní con el congresista Lamar Smith (republicano de Texas) y me estoy reuniendo con todos los que puedo y no me doy por vencido. Tenemos que tener una verdadera reforma migratoria integral", agregó.

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Schumer y Graham integraron entre junio de 2009 y marzo de 2010 una comisión que redactó un borrador de reforma migratoria comprensiva que, entre sus recomendaciones, incluía una vía regulada de legalización para millones de indocumentados que carecen de antecedentes criminales. Pero el plan fracasó por el abandono de Graham.

Primero seguridad

El nuevo esfuerzo por revivir el proyecto contempla la revisión, reasignaciones y recortes al presupuesto de seguridad nacional con el objetivo de asegurar las fronteras y garantizar el freno a la inmigración indocumentada, dos de las principales exigencias impuestas por los republicanos como condición para reabrir el debate.

Schumer dijo que al tiempo que se ajusta el presupuesto simultáneamente se están llevando a cabo reuniones para revivir el proyecto de reforma migratoria integral.

Esta semana, la jefa de la seguridad de Estados Unidos, Janet Napolitano, aseguró que el presupuesto enviado para la aprobación del Congreso presenta recortes en tecnología y mejoras en la seguridad en las fronteras suroeste y del norte, así como seguridad de aviación, incluyendo fondos para mantener el progreso que se ha hecho a la fecha para hacer cumplir las leyes migratorias.

Pero el representante Francisco Canseco (republicano de Texas) dijo que las modificaciones comunicadas por el DHS no resuelven el problema de seguridad que existe en la frontera con México. "No he visto nada así", comentó.

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Pese a la postura de Canseco, que refleja la posición de la posición republicana en ambas Cámaras del Congreso, de oponerse al debate migratorio hasta que el gobierno garantice la seguridad en las fronteras, Schumer dijo que las conversaciones están en curso, aunque admitió que “será difícil” elaborar un proyecto final.

En busca de votos

Tanto Schumer como Graham quieren primero asegurar el apoyo incondicional de varios legisladores republicanos antes de lanzarse a una nueva batalla, dijo el Noticiero Univision.

Para aprobar la reforma migratoria se necesitan 60 votos en el Senado y 218 en la Cámara de Representantes. Los demócratas controlan el Senado con 54 votos, pero los republicanos tienen mayoría en la Cámara de Representantes.

Katherine Vargas, vocera del Foro Nacional de Inmigración, dijo que "en los últimos dos años hemos escuchado conversaciones (sobre el tema de la reforma migratoria), pero no hemos visto nada concreto. Creo que ya es hora que esta legislación concrete".

Canseco pronosticó que no pensaba que la iniciativa encabezada por Schumer tenga un resultado favorable.

El esfuerzo anterior

Graham y Schumer trabajaron juntos un proyecto de reforma migratoria entre junio de 2009 y marzo de 2010, hasta que el republicano abandonó el esfuerzo para unirse a la estrategia nacional de su partido con miras a reconquistar el poder del Congreso.

El plan que redactaron y que sólo llegó a convertirse en un borrador, contaba con el apoyo de la Casa Blanca y decenas de grupos nacionales que defienden los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, además de iglesias, sindicatos, comerciantes y agricultores.

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El proyecto proponía:

   1. Reforzar la seguridad en la frontera;

   2. Poner en marcha una vía "dura, pero justa" de legalización para los indocumentados;

   3. Tarjetas de Seguridad Social biométricas que impidan que los trabajadores ilegales puedan obtener empleos, y

   4. El establecimiento de un proceso de admisión de trabajadores temporales.

Otros detalles del plan

Según el borrador Graham-Schumer (que nunca llegó a ser debatido en el Congreso), los ciudadanos y los inmigrantes legales que quisieran trabajar en Estados Unidos requerirían una tarjeta de la Seguridad Social a prueba de falsificación y de alta tecnología, que contendría los datos biométricos de su portador.

La Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU) consideró esta medida como una intromisión en la privacidad de los ciudadanos estadounidenses.

Otras organizaciones precisaron que la nueva tarjeta de identificación de trabajadores sugerida por Graham y Schumer era similar al Real ID aprobado por el Congreso en abril de 2005 y cuya vigencia se encuentra suspendida temporalmente por falta de consenso de los gobiernos estatales.

Los empleadores deberían comprobar esas tarjetas antes de contratar a nadie, según el borrador.

Beneficios adicionales

El borrador Graham-Schumer también recomendaba crear un sistema para admitir a trabajadores con menor capacitación y permitir su regreso a sus países al cabo de un tiempo.

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Los trabajadores que hayan tenido éxito en su trabajo, y que hayan contribuido a sus comunidades a lo largo de los años, podrían también acceder a un permiso de residencia.

Los 11.2 millones de indocumentados que se calcula residen en territorio estadounidense contarán también con una vía para la legalización, indicaba el proyecto bipartidista.

"Tendrían que admitir que violaron la ley y pagar su deuda a la sociedad mediante el cumplimiento de servicios comunitario y el pago de una multa e impuestos atrasados", explicaba.

Fichaje completo

Los beneficiarios de la vía de legalización, según el borrador, tendrían que someterse a una investigación sobre sus antecedentes y dominar el inglés antes de poderse poner a la cola de los inmigrantes que esperan su turno para conseguir la residencia permanente.

Según Graham y Schumer, "el pueblo estadounidense merece más que una retórica vacía y llamamientos poco prácticos a una deportación masiva".

"Instamos al público y a nuestros colegas a unirse a nuestros esfuerzos bipartidistas para poner en marcha estas reformas", concluyeron ambos senadores antes del rompimiento de la alianza a finales de marzo del año pasado.

Dirigentes de organizaciones nacionales que defienden la reforma migratoria reiteraron que la legalización de los 11.2 millones de indocumentados “pesará” en el resultado de la elección presidencial del primer martes de noviembre de 2012, cuando los estadounidenses acudan a las para elegir al 45 Presidente de Estados Unidos.

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Promesa inconclusa

En 2008, de los 10.2 millones de electores hispanos que participaron en la contienda 6.7 millones favorecieron a Obama, dándole el margen necesario de sufragios para imponerse sobre el entonces candidato republicano, senador John McCain (Arizona).

Obama respondió con la promesa de una reforma migratoria en el curso del primer año de gobierno, pero no pudo alcanzar un acuerdo bipartidista pese a que su partido tenía la mayoría en ambas cámaras del Congreso.

En los comicios de medio tiempo del pasado noviembre, los republicanos se hicieron con el control de la Cámara de Representantes y arrebataron cuatro asientos en el Senado, un escenario que vuelve más difícil la aprobación de una reforma migratoria que incluya una vía de legalización para los millones de indocumentados que viven en el país.

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